Fig u r a IV.3 Ciclo vital de Acetabularia acetabulum que muestra el desa rrollo de esta alga unicelular desde la formación del cigoto, pasando p o r el crecimiento del tallo y el surgimiento de la sombrilla para form ar el indi viduo adulto, seguido de la formación de quistes y la liberación de isoga-
metas para iniciar un nuevo ciclo vital.
del desarrollo. Por ejemplo, el protozoario unicelular Paramecium se di vide dando origen a dos células iguales, cada una con capacidad de cre cimiento y división. Este proceso implica que todos los componentes moleculares de la célula (d n a, r n a, proteínas, etc.) pasan por el proceso de recambio molecular, es decir, todas sus partes constituyentes son re emplazadas por subunidades similares a las originales. Todas las mo léculas son renovadas y a pesar de esto el organismo permanece sin cambio. Esto sugiere que en el organismo no cambian ciertos aspectos que definen la organización de los materiales que componen a dicho or ganismo, — o sea, que definen las relaciones dinámicas entre los compo nentes orgánicos— , así como tampoco cambia la organización espacial de estos componentes ni la organización de los patrones de transforma ción de los mismos de acuerdo con un orden temporal. Una propiedad básica del campo morfogenético es que una parte del todo puede ser
cuerpo maduro fructificante
/
amibaY
crecimiento y multiplicación seudopiasmodio XFig u r aIV.4 Ciclo vital del moho unicelular Dictyostelium discoideum.
reconstituida. Dicha parte puede ser el muñón de una extremidad (co mo en los anfibios) o un fragmento del organismo adulto (com o en los híbridos), o también un óvulo que corresponde a una parte del adulto que se desarrolla y da origen a un nuevo organismo después de ser fer
tilizado. '
En los casos de la amiba, o moho del cieno, Dictyostelium discoideum (Fig.
rV.4),
y de la hidra unicelular, Goodwin ha desarrollado modelos en los cuales el proceso morfogenético y la estructuración del com por tamiento de estos organismos son manifestaciones de un orden espacio- temporal que resulta de la propagación de ondas periódicas sobre un continuo excitable. Así, la embriogénesis consiste en un proceso muy sen sible al contexto en lugar de ser un mecanismo de estímulo-respuesta, ya que durante la embriogénesis estímulos diversos pueden provocar res puestas diferentes en diferentes situaciones. La cualidad pluripotencialde las células embrionarias se manifiesta en la variedad de caminos y trayectorias de desarrollo y diferenciación. Las células en desarrollo tie nen cierto grado de libertad; pueden comenzar a diferenciarse en cierta dirección y luego modificarla si es necesario. Esto significa que los cam pos que controlan el deszirrollo morfogenético no establecen instruccio nes completas y definitivas, sino que existe un cierto grado de "tanteo” del camino que se ha de seguir. En forma análoga se puede decir que los campos morfogenéticos inducen a la célula para que adopte ciertas hipótesis concernientes a sus potenciales caminos de desarrollo. Poste riormente, la célula pone a prueba estas hipótesis a través de sus inter acciones con las células vecinas, de una manera similar a la formación de hipótesis por la mente.
La propiedad de sensibilidad al contexto es compartida por la embrio génesis y el lenguaje. Por ejemplo, en la frase "un cueirto de hotel” , el signi ficado de la palabra "cuarto” es aclarado por el contexto (ya que también podemos decir "un cuarto lugar” ). Un interesante fenómeno lingüístico está dado por las frases gramaticalmente correctas que no tienen senti do en la realidad como: "la manzana se com ió al niño” . Una situación similar ocurre durante el proceso de desarrollo cuando se presenta el fe nómeno aberrante de la exogastrulación. La gastrulación consiste en una serie de migraciones y movimientos celulares cuyo resultado es la sepa ración del embrión primitivo en tres capas germinales que rodean una cavidad rudimentaria que formará el tubo digestivo. La exogastrulación es consistente con las restricciones propias del proceso de desarrollo, pero donde la relación entre las capas germinales resulta invertida por lo cual no es posible que dichas capas establezcan los contactos adecuados que permiten el progreso de la embriogénesis, por esta razón la exogastrula ción constituye un callejón sin salida, es decir, carece de sentido en tér minos morfogenéticos.
La mayoría de los tópicos discutidos en esta sección son considerados por Rupert Sheldrake en su libro A New Science o fL ife (Una nueva cien cia de la vida), en el cual describe una serie de fenómenos morfogenéti cos bien establecidos que no pueden ser explicados en forma satisfacto ria por las teorías mecanicistas basadas en el neodanvinismo. Sheldrake retoma el concepto de "campo morfogenético” descrito por Waddington y desarrolla la hipótesis de la "causalidad formativa” . Según este autor, los campos dinámicos y morfogenéticos tienen una realidad física y son capaces de actuar a través del espacio y el tiempo, con lo cual influyen en el desíurollo de la forma y el comportamiento de los organismos por medio de la "resonancia mórfica” : la forma característica de una unidad mórfica dada es determinada por la forma de previos sistemas similares que actúan sobre la unidad mórfica a través del espacio-tiempo por el pro-
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:eso de resonancia mórfica. De acuerdo con la teoría organísmica, los sis- emas u "organismos” están organizados jerárquicamente en todos los liveles de complejidad. Dichos sistemas son denominados "unidades mór- icas” por Sheldrake. El adjetivo "mórfico” (procedente de la raíz griega
norphe = form a) enfatiza el aspecto estructural y la palabra "unidad” ,
a unicidad o totalidad del sistema. Así, los sistemas químicos y biológi- :os están compuestos por jerarquías de unidades mórficas. Por ejemplo, an cristal contiene moléculas, que a su vez contienen átomos, que a su /ez contienen partículas subatómicas. Cada uno de estos niveles corres- Donde a un tipo de unidades mórficas. La unidad mórfica de mayor ni /el coordina, por medio de su campo morfogenético, la organización de as unidades de nivel inferior que forman parte de ella. Por lo tanto, se- fon Sheldrake, los campos morfogenéticos, como las unidades mórficas, nanifiestan una organización jerárquica. Sheldrake no intenta explicar ;1 origen de los campos morfogenéticos, pero estos campos son moldea dos por la forma y el comportamiento de los organismos prerios que Dertenecen o pertenecieron a una especie determinada. Sheldrake sigue ;1 ejemplo de Isaac Newton que formuló las leyes de la gravedad sin pre- :ender explicar el origen y la causa de la propia gravedad. Asimismo nenciona ciertos experimentos que parecen apoyar su hipótesis. En di- :hos experimentos grupos de ratas fueron entrenados para aprender nue zas rutinas de comportamiento. Posteriormente, grupos de ratas simi- ares, pero ubicados eh lugares distantes del sitio donde se llevó a cabo íl entrenamiento original, fueron capaces de aprender las mismas ru inas de comportamiento pero con mayor eficiencia y rapidez. Este tipo le experimentos fueron documentados en las universidades de Harvard, Edimburgo y M elboum e durante el curso de los últimos cincuenta iños.
Sheldrake presenta su hipótesis de la causalidad formativa como una lipótesis científica en el sentido de que es potencialmente falsificable a ravés de observaciones y experimentos, condición necesaria para de marcar las teorías científicas según el filósofo Karl Popper. Sin embargo, a hipótesis de Sheldrake tiene claras implicaciones metafísicas ya qué in- roduce el nuevo concepto de causalidad formativa entre la causalidad :onsciente (encontrada en la experiencia) y la causalidad energética pro- Duesta por la física. P or lo tanto, resulta difícil aceptar que la causalidad ormativa es de naturaleza física a pesar de que su poder causal no es itenuado ni por el espacio ni por el tiempo.
P or otra parte, el investigador Lawrence Edwards ha desarrollado téc nicas de geometría proyectiva que pueden ser aplicadas para compren- 1er los fenómenos morfogenéticos. El trabajo de Edwards se basa en ista rama de la geometría que tuvo su origen en el siglo xvi, posiblemen-
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te como consecuencia de los trabajos de Leonardo da Vinci y Albretch Durer con respecto a la perspectiva pictórica. A mediados del siglo xix, Arthur Cayley perfeccionó los métodos algebraicos de la geometría pro yectiva los cuales fueron posteriormente transformados en geometría pura por Félix Klein. La geometría proyectiva es una geometría de pun tos, líneas y planos, en la cual también se toma en cuenta el papel que juega el infinito, por lo cual los elementos de esta geometría muestran principios de polaridad y trinidad en sus interacciones.
Edwards ha utilizado los principios de esta geometría para establecer correlaciones entre los retoños de las plantas y las formas de las respec tivas semillas. También ha demostrado que transformaciones geométri cas proyectivas entre vórtices y formas simplificadas del útero dan lugar a proyecciones bidimensionales que corresponden a etapas morfogené- ticas sucesivas durante el desarrollo embrionario temprano (Fig. IV.5). El mismo grupo de transformaciones proporciona un modelo tridimen sional del movimiento que lleva a cabo el embrión para formar el canal neural a lo largo de la placa neural inmediatamente después de la des aparición del llamado surco primitivo. El trabajo de Edwards guarda cierta relación con las ideas propuestas por Marcus Marci en el siglo
X VII, en el sentido de que los rayos de luz actúan como fuentes de la for-
F i g u r a IV.5 a ) Este diagrama representa una curva en forma de vórtice