• No se han encontrado resultados

Cómo coge su cerebro resfriados psicosociales

In document Que Hace Feliz a Tu Cerebro - David DiSalvo (página 107-109)

«Sería difícil exagerar el grado en que somos influenciados por aquellos a quienes influenciamos.»

—ERIC HOFFERThe Passionate State of Mind

¿Me sientes?

Usted está en una fiesta con unos cuantos amigos, y parece que todos lo están pasando bien. E l palique es informal y optimista, tal como usted se lo había imaginado: la música está alta, y resulta difícil poder escuchar lo que te dicen a más de medio metro de distancia. P ero de pronto usted empieza a oír lo que le parece que es una disputa que tiene lugar al fondo del salón. P resta un poco más de atención y, sí, ahora aseguraría que alguien está chillando: se trata de dos voces masculinas que se oyen por encima de la música. S e acerca a ese rincón del salón, con otras cuantas personas, y en cosa de minutos todo el mundo está pendiente de los dos tíos que están chillando. Alguien apaga la música y parece que se va a armar la gorda. No pasa mucho tiempo antes de que uno de los dos discutidores le lance un puñetazo al otro, pero este logra evitarlo y ambos se enzarzan en una pelea cayendo de espaldas sobre una mesa. Finalmente se les logra separar y se les dice que se larguen. P ero como ya se sabe lo que va a pasar cuando ambos salgan a la calle, todo el mundo los sigue. Y, como era de esperar, la pelea continúa. Unos jalean a uno de los dos tíos, y otros al otro. Dos de los que más chillan se enfrentan entre sí, y unos cuantos más hacen lo mismo. E n cosa de minutos lo que empezó siendo un grupo amistoso y en buena armonía se ha convertido en una bomba que está a punto de estallar. Todo ha pasado en cuestión de seis minutos, más o menos. L a fiesta se ha acabado.

E sta historia tan «jovial» constituye todo un ejemplo del fenómeno del contagio social; la tendencia a verse «infectado» por las emociones, los pensamientos y la conducta de los demás. Un cerebro feliz se contagia emocionalmente con bastante facilidad y también se complace en pasar «el virus». E sto, como sucede con todas las tendencias de un cerebro feliz, tiene su lado bueno y su lado malo. L a cólera (o, como sucedió en el ejemplo de la fiesta, la cólera mezclada con la histeria) es uno de los diferentes contagios que ha identificado la investigación psicológica. Veamos unos cuantos más:

Culpabilidad.

Miedo.

Disgusto.

Ansiedad.

Felicidad.

Ofensa moral.

Percepción del riesgo.

Comer excesivamente.

Comportamiento inmoral.

E l estudio más amplio que se ha realizado hasta la fecha sobre contagio emocional se ha centrado en observar cómo se extiende la felicidad a través de las redes sociales. E n el estudio se utilizaron los datos recogidos a lo largo de veinte años en el Framingham Heart S tudy para identificar distintas características importantes de la felicidad contagiosa 1.

E n primer lugar, el estudio indica que la felicidad se extiende en tres grados de separación, como puede ser el de amigos de amigos de amigos. L os investigadores también descubrieron que las personas que se hallan rodeadas por gente feliz tienen una mayor probabilidad de vivir una felicidad futura. Y descubrieron que la felicidad es una poderosa fuerza para aglutinar a la gente, al margen del hecho de que esas personas pudieran parecerse. E n resumen, la felicidad es altamente contagiosa y sus efectos son duraderos, a menos, o hasta que, la separación geográfica pueda poner trabas (la única cosa que corta la «infección»).

Otro descubrimiento adicional sobre la conducta contagiosa, realizado en el mismo estudio, fue que somos un 61 por ciento más propensos a fumar si tenemos una relación directa con una persona fumadora. S i el amigo de su amigo es fumador, usted sigue teniendo un 29 por ciento de probabilidades de fumar. Incluso en un remoto tercer grado de separación (el amigo del amigo del amigo) tiene un 11 por ciento de probabilidades. Recientemente se ha puesto en duda por parte de algunos estadísticos este contagio en tercer grado; pero incluso dejando estos datos al margen, el impacto producido por la investigación mencionada ha sido muy grande.

Su sudor me vuelve arriesgado

el medio social (¡los tan temidos «aromas» del sobaco!). Pero un estudio realizado en 2010 indica que hay algo que llama más la atención que nuestro sudor, ya que el sudor ajeno puede influir en nosotros de forma inconsciente. Los investigadores recogieron muestras de sudor de deportistas que acaban de hacer una escalada arriesgada y las metieron en bolsitas de té inodoras que colocaron bajo la nariz de otros deportistas que estaban a punto de escalar. A otro grupo de deportistas se le suministraron muestras de sudor de personas que acababan de finalizar una carrera ciclista. Los deportistas que olieron el sudor de los escaladores necesitaron bastante tiempo para tomar una decisión, pero finalmente optaron también por escalar, corriendo un riesgo superior al que podían correr los que habían olfateado el sudor de los ciclistas. Teniendo en cuenta que no existía diferencia en el olor de ambos sudores (todos dijeron que las bolsitas de té olían endemoniadamente), parece ser que el sudor ansioso influenció de forma más arriesgada que el sudor normal. Nadie está completamente seguro de cuál es la razón de esto, pero teniendo en cuenta que el mundo animal está plagado de ejemplos de influencias químicas (piénsese en las hormigas o en las abejas, por ejemplo), no resulta difícil creer que también los humanos emitimos, de forma

parecida, señales que desafían los sentidos 2.

E n otro estudio realizado por los mismos investigadores —en esta ocasión en un seguimiento a lo largo de treinta y dos años sobre el contagio en una red social— se determinó que si su cónyuge se hace obeso/a las probabilidades de que usted también se vuelva obeso se incrementan en un 37 por ciento. Y si se da el caso de que quien se vuelve obeso es un amigo íntimo las posibilidades de que usted también empiece a ganar kilos es de un 57 por ciento 3.

In document Que Hace Feliz a Tu Cerebro - David DiSalvo (página 107-109)