El Padre es amor, es benevolente, misericordioso, compasivo y tolerante con nosotros y no as regalado la salvación por medio de su unigenito y primogenito, sin embargo el tiene un titulo o identificativo del cual muchos en el Reino de los Cielos han tomado su nombre (autoridad), En el Libro Secreto de Juan nos da un detalle sobre porque el Dios Padre mostro un carácter como Yehovah, Libro Secreto de Juan 15: 7 Hasta el día de hoy el Padre es más duro y más fuerte que cualquier otra cosa con la que puedan enfrentarse los dioses, ángeles, demonios y también todas las generaciones de seres humanos. Pues del Destino han venido: toda la iniquidad la injusticia, y la blasfemia, la atadura del olvido, y la ignorancia, y todos los órdenes gravosos, los pecados serios, y los grandes temores. 9 Así la totalidad de la creación ha sido cegada para que nada conociera al Dios
que está sobre todas ellas
En el Libro llamado Apocalipsis de Abraham dice: «Mi Dios uno, Creador Universal, no tiene principio: es eterno. Los humanos son sus hijos y Él su herencia.” (Texto del Testamento Secreto de Abraham 1:1) El Padre ha aguardado por mucho tiempo y ha delegado en los que con Él están, el hacer juicio y actuar en su debido momento Juan 5:22: «Desde siempre he callado, he guardado silencio, y me he detenido; daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente.» (Isaías 42:14) Cuando se aprecia el trabajo de Yehová y las palabras que enviaba a los profetas, se deja patente que Él
identifica al Padre como Dios, pero tiene características propias las cuales no son las del Padre como tal, pues el Creador, en sí, es la fuente del amor, la benignidad, la paz, la
armonía, el silencio, la majestad, la bondad, la misericordia, la santidad Isa 6:3, Apoc 4:8 y la
luz. Si bien, el Padre es patriarca universal, y se da a conocer como Yehová ante sus adversarios y ante los que están confundidos con la proliferación de dioses, Por esto, es aún absurdo que los propios judíos establecieran en la Mishná que nadie podía mencionar el “nombre” de Dios, bajo consideración de blasfemia, contradiciendo toda la Tora que lo proclama y reconoce bajo su santo nombre, sobre el cual había de establecerse Israel. Era necesario que se conociese un apelativo que contrarrestara el valor de otras
designaciones de deidades, las cuales opacaban la veracidad del verdadero Dios el Padre: «Yo Yehová; éste es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.» (Isaías 42:8)
Siendo esto así, no podemos comprender a Dios basándonos de referencias de la Tanakh donde quien “representaba” a Dios lo hacía de forma ruda y agresiva, y digo REPRESENTABA pues no era realmente Dios, sino mensajeros suyos que ostentaban “su nombre”: Ejemplo es el famaso y enigmatico Ángel de Jehovah en la funte hebrea dice es Ángel Yehovah y la preposición “de” no existe por lo tanto si dice Ángel Yehovah vemos como se toma el nombre en “Representación” Ex 23:20He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.» (Éxodo 23:20-21); por lo que el nombre o mejor dicho el apelativo y “Titulo” del nombre Santo Yehovah es un nombre de temor y grandeza , poder y fuerza contra los adversarios del Reino de los Cielos y que se oponen a el como Dios y Padre de todos por lo cual sus hijos también toman ese nombre como autoridad para erradiar y frenar todas aquellas deidades falsas que han seguido a Satan
Las descripciones bíblicas del celo de Dios siempre deben leerse teniendo en cuenta que la Biblia afirma que Dios es santo, justo y todo amor Deuteronomio 32:4; Salmo 36:7; 89:14; 145:17; Lucas
13:34; Juan 3:16; 1 Juan 4:16; Apocalipsis 15:3; 19:11
Dios es la fuente de toda bondad y justicia. Cuando se comprende debidamente, su celo no es incoherente con su amor y santidad; antes bien lo requieren.
Cuando reaccionamos contra la descripción que hace la Biblia de Dios como un Dios celoso, olvidamos que a veces, los celos son correctos y apropiados.
En un sentido, el celo de Dios se refiere a las consecuencias naturales de vivir de una manera contraria a la realidad que siempre existio la armonia, la justicia, y la vida eterna. Cualquiera que viva como si no fuera responsable de los efectos de sus actos, como si
fuera el centro del universo, siempre encontrará este tipo de celos. El universo se opone a la idolatría y la rebeldía de aquellos que la producen
Pero la referencia de la Biblia al celo de Dios también expresa que la respuesta de Dios a nuestra idolatría no es puramente natural; es personal y sobrenatural. Por difícil que sea para nosotros entenderlo, el Superior del Universo consciente de todas nuestras locuras y pensamientos arrogantes. Cuando lo rechazamos, Él sufre intensamente, algo que en términos humanos sólo se puede comparar con el sufrimiento de un esposo por una esposa infiel, o un padre con hijos malvados y desagradecidos.
Pero a diferencia de nosotros, Dios siente un amor perfecto. Sus celos no están manchados de malicia ni de la envidia presente hasta en los más justificados celos humanos. Él es un Padre celestial (Mateo 6:32; Lucas 11:13), un Pastor gentil que protege y alimenta a sus ovejas descarriadas (Salmo 23:1-4;Isaías 55:7). Puesto que es fiel a su naturaleza, este Dios celoso y amoroso proveyó nuestra redención al ofrecer una forma de reconciliarnos con Él incluso después que habíamos desdeñado su amor:
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Yehovah cargó en él el pecado de todos nosotros (Isaías 53:6).
Porque de tal manera amó (Considero intensamente) Dios al mundo, que ha dado a su
Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16).
Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor (Benevolencia, afecto, fervor) para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:6-8).
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu (1 Pedro 3:18