PARA LA TERAPIA
Desiré, en la primera entrevista, relata que fue diagnosticada de TOC a los 18 años por un psiquiatra. En un centro de psicología la diagnosticaron de esquizofrenia y el último diagnóstico (2001), en un Hospital público, la diagnosticaron de: trastorno delirante de contenido somático. Desde hace año y medio está en seguimiento con psiquiatra de una asociación y la medicación prescrita es: Aremis y Zyprexa.
Comenta en qué consisten las crisis que dieron lugar a las visitas médicas y, tras una exploración más detallada en sesiones siguientes, conocemos que:
Primera crisis, a los 17 años: “Salía de la discoteca y empiezo a sentir que
todo el mundo me miraba, observaba. Empiezo a notar un bulto en los genitales: además de vagina, sensación de tener pene. Esa noche no le hago mucho caso. Al día siguiente, continúa”. La sensación genital es posterior y no hay crítica del delirio. Ella se lo ve más grande: “a lo mejor es la primera vez que me percato que tengo clítoris”. Pero el clítoris que ve es el que hay y es el que toca. “Me quedo encerrada en casa; mi madre y hermano me ven todo el día llorando y mal, mucha angustia y sin entender lo que me estaba pasando”. Visita al primer psiquiatra. “Luego le pido a mi madre ir al ginecólogo; había ido con una amiga cuando nos vino la regla a los 13 años. Recuerdo sensación desagradable de la visita al ginecólogo.”
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- ¿qué ocurría en tu vida?
- “Salía, cuidaba niños, me lo pasaba bien. Mi casa era un poco caos: hermana con bebé en casa. En casa vivíamos mi madre, abuela materna, hermana con su hija y hermano (es curioso que en este momento no menciona la pareja de su madre: que bebía y jugaba, al igual que su madre. Esto lo mencionará bastante más adelantado el proceso). La vivencia era de pánico de salir a la calle, porque me van a agredir. (la burla que teme de los demás es: eres una travesti, hermafrodita. Tiene citas con varios ginecólogos, busca la confirmación o diagnóstico de varios). Me tomo la medicación del psiquiatra durante tres días. (a los 19 años conoce al padre de sus hijas y las ideas de que la observan y se van a burlar de ella por el tamaño de su clítoris-pene duran hasta los 22 años más o menos, momento en que está en el tercer mes de embarazo, cuando empieza a notarse la barriga).
Segunda crisis: sobre los 26 o 27 años: La hija mayor tiene 4 años y la menor 1
año. “Un día me levanto y primero es la sensación física y de ahí la idea de que me observan los genitales, como si fueran objeto de burla. Me da la idea de cortarme el clítoris y entonces llamo a un centro para buscar tratamiento, pero era muy caro. Por eso voy al psiquiatra de la seguridad social. Las crías me ayudan a salir de mi espiral de pensamiento. Esta crisis dura alrededor de un año. Trabajaba en empresa de limpieza. Las cosas con mi pareja no funcionan. No me sentía en pareja, pero había más estructura a nivel formal. Yo empiezo a sentirme vacía, que me faltan cosas, que no estoy feliz. Me asfixio. La crisis me desborda y me dedico a cumplir como esposa y madre: obligaciones y tareas, sobre todo las tareas con las niñas. Con mi pareja decidimos la separación. Yo tenía 29 años. En ese momento ocurre que me enamoro de un chico, antiguo noviete y cojo a mis hijas y me voy a casa de mi madre. Con este chico experimento emociones que con mi pareja nunca.”
Tercera crisis: sobre los 31 años: “Un día, en la tienda trabajando. Primero
fue la sensación física, pero esta vez no hubo sensación externa de que me observan. Enseguida voy al psiquiatra (de esta crisis es el informe psiquiátrico del que le pedí copia) y desde entonces me prescribe Zyprexa y Aremis. Hacía poco que había terminado con el noviete. Estuve con él un año más o menos. Me dejó él. No acepté fácilmente la ruptura.”
98 Acude a terapia, aconsejada por una amiga, “porque estoy cansada de este tema, para aceptar esta enfermedad. También me siento muy perdida, me juzgo por todo, tengo la culpa de todo. La relación con mis padres (sobre todo hace referencia a su madre) es muy difícil; me noto encerrada, necesito abrirme un poco. También habla de su bloqueo afectivo, haciendo referencia en especial a sus hijas. La relación con su madre, con la que convive en esos momentos, es conflictiva recibiendo de ella mensajes contradictorios y se siente manipulada y perseguida por ella. Del padre, no comenta nada.
Relata un conflicto reciente con los hermanos y la madre. La madre habló con la hermana, advirtiéndole de las malas amistades, y ésta con el hermano. El hermano tiene un acercamiento y ella lo rechaza (tiene dificultad para el contacto afectivo cuando se percibe vulnerable), sintiéndose tratada como cría a la que hay que decir qué ha de hacer y qué no. Este hecho le hace recordar que su ex-marido quiso utilizar su “enfermedad” en la separación (“como que estaba loca y no soy capaz”). Aunque con el hermano se puso firme, no suele dar cauce de expresión a sus enfados. Más bien sostiene la creencia de que la agresividad, es algo malo, peligroso, que hay que controlar y vigilar.
Abordamos el asunto de la historia de relación con su ex-marido. Se conocen cuando ella tiene 19 años. A los 3 o 4 meses tienen la primera relación sexual y para ella fue horrorosa: “yo tenía mucho miedo, era mi primera vez”. No ocurre nada de lo que ella fantaseaba: cuando se iniciara el contacto físico, él descubriría “su pene”, se burlaría de ella y la tiraría del coche. “Estaba angustiada, después tranquila y seguimos juntos”. A partir del comentario de un ginecólogo, sobre que la idea desaparecería cuando tuviera un hijo, elabora el propósito de quedarse embarazada. El embarazo y la maternidad sería, para ella, la prueba irrefutable de que no le pasa nada a nivel físico. “Para mí, el que la gente me mirara como si fuera un bicho raro no desaparece hasta que se me nota la barriga de mi primer embarazo: la evidencia de que tengo cuerpo de mujer”
99 Durante la sesión, su postura corporal es de estar encogida. Se sienta en el borde del sillón, echada hacia delante con la cabeza más sobresaliente, ojos abiertos y con hombros y brazos ocultando la parte del tronco. Viste con ropas amplias, estilo hippi.