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El concepto de polaridades ha sido un elemento presente en el pensamiento religioso y filosófico desde épocas remotas. Desde la concepción holística e integrativa del hombre que sostiene la terapia gestalt asumimos que nuestra existencia deviene en una secuencia de polaridades que nos configuran.

Perls reconoce la influencia de S. Friedlaender en la aplicación terapéutica del concepto de Indiferencia creativa.

“Friedlaender, en su libro “indiferencia creativa”, ofrece la teoría de que cualquier acontecimiento se relaciona con un punto cero a partir del cual tiene lugar una diferenciación de opuestos. Estos opuestos muestran, en su contexto específico, una gran afinidad entre sí. Al permanecer atentos al centro, podemos conseguir una habilidad creativa para ver los dos lados de un suceso y completar una mitad incompleta. Al evitar un punto de vista unilateral conseguimos una comprensión mucho más profunda de la estructura y del funcionamiento del organismo” 87

Así mismo, sostiene que la diferenciación en opuestos, siendo una cualidad de la vida misma, surge desde una realidad pre-diferente que denomina punto cero.

El trabajo gestáltico de diferenciación e integración de nuestras polaridades nos permite, antes que dividir a la persona, propiciar la unificación al permitir que se haga figura la polaridad más oculta o desconocida. Un modo típico de desarrollar esta exploración en gestalt es la técnica de la silla vacía. Mediante esta estrategia tenemos la oportunidad de poner frente a nosotros la parte oculta o desconocida, la sombra que no reconocemos y que evitamos. Reconocerla, darle cuerpo y expresión, darnos cuenta de cómo es su existencia en nosotros nos posibilita dirigirnos hacia la reconciliación con lo que somos, propiciar la auto regulación organísmica como una integración más completa de nuestra personalidad.

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85 El horizonte terapéutico se perfila así como la apertura de nuestra consciencia a los múltiples polos que definen nuestro potencial como personas.

“El organismo necesita de todas sus posibilidades para responder a un ambiente en permanente cambio. Sin embargo, dispone de menos alternativas de las posibles por haber ido perdiéndolas en el camino: el empobrecimiento neurótico radica en esta errónea elección del autoconcepto en lugar del sí mismo (self)” 88

Prestar atención a esta falsa identidad que el paciente nos muestra, con la sobreidentificación con una parte y el olvido de su opuesta, se convierte en una herramienta para el diagnóstico y el trabajo terapéutico. El desarrollo del darse cuenta de las diferentes polaridades que conviven en nosotros permitirá la integración creativa para tomar la responsabilidad de nuestro ser y actuar más conveniente, según la situación que vivamos.

“El mismo fenómeno se observa en el caso de los conflictos intrapsíquicos o internos. Llevados con claridad a la conciencia, permiten a la persona, en principio, sentir su propia diferenciación interna y, en el plano de la creatividad, suponen la posibilidad de integrar el propio comportamiento, que adquiere así alta capacidad de adaptación, porque incluye toda la gama de respuestas comprendida entre las situaciones polares que se experimentaban antes. Sobre la base de toda esa gama, la persona es capaz de responder en forma flexible a una variedad de situaciones” 89

De entre las múltiples polaridades que podemos trabajar en terapia, adelantando la relevancia que tendrán en el caso clínico que relataremos, vamos a prestar especial atención a:

88 Obra citada. Peñarrubia, F. (1998). Pg. 107. 89

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Polaridad “Perro de arriba” – “Perro de abajo”

Esta polaridad resulta ser una modalidad típica de Perls para el trabajo con los opuestos.

“El perro de arriba generalmente es lleno de virtudes, ejemplar y autoritario; siempre tiene la razón…es un matón y funciona con ‘tú debieras’ y ‘tú no debieras’…maneja con exigencias y amenazas de catástrofes.

El perro de abajo maneja siendo defensivo, apologético, adulador, haciéndose el bebé llorón…no tiene fuerza…es hábil y astuto y por lo general saca la mejor parte del perro de arriba porque no es tan primitivo como éste” 90

De modo que lo que se juega entre ambos es el control de la situación y el resultado es, en expresión de Perls, “el famoso juego de la auto-tortura” por el que se pretende alcanzar la perfección y el auto-mejoramiento. La identificación polar con uno u otro “mandatario”, expresada de múltiples modos, proporciona los desajustes patológicos propios de la neurosis, donde la energía no se conduce hacia el establecimiento de un contacto sano con la realidad, sino hacia la guerra interna que retroalimenta el sufrimiento.

“Si la persona se empeña por llenar las expectativas perfeccionistas del perro de arriba, el resultado es una crisis nerviosa o una fuga a la psicosis. Esta es una de las herramientas del perro de abajo” 91

El trabajo con esta polaridad nos permitirá observar en qué bando suele situarse el paciente, tomar conciencia del juego neurótico que significa y acompañar la resolución en términos de escucha y reconocimiento de las dos partes enfrentadas que se necesitan y complementan entre sí.

90 Obra citada. Perls, F. (1982). Pg. 29. 91

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Polaridad Interno – Externo

Esta polaridad nos remite al desarrollo neurótico de percibirnos identificados en el polo del “afuera” o en el polo del “adentro”, estableciéndose las perturbaciones del contacto en el ciclo de la experiencia. Como señala Peñarrubia,

“El enfoque gestáltico no es una visión intrapsíquica ni tiene una teoría del funcionamiento interno de la psique (como sí la tiene el psicoanálisis en su descripción de las tres instancias: ello, yo y superyo). Es más bien un modelo situacional: percibe al individuo desde dentro (yo) y en su relación con un espacio y un tiempo (aquí y ahora)…como dice Perls, el organismo y su medio, como la figura y el fondo, son inseparables” 92

Advertimos que en la polaridad de vivirnos “afuera” quedarían incluidos los mecanismos de proyección y confluencia y en la polaridad de vivirnos “adentro” los de introyección y retroflexión.

El trabajo con esta polaridad nos remite, en gestalt, al restablecimiento de una saludable frontera de contacto.

“La experiencia se da en la frontera entre el organismo y su entorno…Hablamos del organismo en contacto con el entorno, pero el contacto es la realidad más simple e inmediata…Cuando se dice ‘frontera’ se piensa en una ‘frontera entre’; pero la frontera – contacto, donde tiene lugar la experiencia, no separa al organismo de su entorno; más bien limita al organismo, lo contiene y lo protege, y al mismo tiempo toca el entorno.” 93

Al explorar esta polaridad investigamos cómo están establecidas las fronteras del yo y posibilitamos que interioridad y exterioridad dejen de ser compartimentos estancos, aislados y antagónicos, de manera que emerjan como movimiento saludable en el continuo de nuestra experiencia.

92 Obra citada. Peñarrubia, F. (1998). Pg. 113. 93

88 “Desde este punto de vista, nuestro método terapéutico va a ser el siguiente: ejercitar el yo, es decir, las diferentes identificaciones y alienaciones mediante experimentos de la consciencia inmediata deliberada de nuestras diferentes funciones hasta hacer revivir espontáneamente la sensación de que ‘soy yo quien está pensando, percibiendo, sintiendo y haciendo esto’. Al llegar a este estado, el paciente puede hacerse cargo de sí mismo” 94

Polaridad Masculino – Femenino

Más allá del sexo biológico, lo masculino y lo femenino son componentes psicológicos de cada persona que, en mayor o menor medida, reconocemos como presentes u ocultos, en el desarrollo de nuestra personalidad y en la manera de ser y expresarnos.

Adentrarnos en nuestra parte masculina y femenina significa, de un lado, explorar nuestro modo de ser mujer y de ser hombre. Nos permite revisar los modelos de referencia significativos en nuestra historia, las imágenes introyectadas de las personas que han ejercido la función padre y la función madre en nuestra vida. La relación de esta polaridad con el deber-ser, la moral interna, y con la afirmación personal y la relación con la autoridad.

Así mismo, podremos contemplar nuestro modo concreto de relacionarnos con los hombres y con las mujeres en nuestro presente: Nuestra relación con los hombres y nuestra relación con las mujeres: competencias, rivalidades, temores, deseos, etc.

La masculinidad y feminidad como componentes psicológicos nos remite también a aspectos relacionados con la identidad y las identificaciones masculinas y femeninas. Cómo se han desarrollado en nosotros y cómo están influyendo en nuestra vida y en nuestra sexualidad.

La literatura sobre el redescubrimiento del ser hombre y ser mujer viene siendo extensa en estos últimos años. Títulos como “Iron John, una nueva visión de la masculinidad”

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de Robert Bly, “Al encuentro del Padre” 96 de Samuel Osherson, “Mujeres que

corren con los lobos” 97 de Clarissa Pinkola Estés o “La princesa que creía en los cuentos de hadas” 98 de Marcia Grad Powers nos servirán como lecturas sugerentes para el reconocimiento de nuestra parte masculina y femenina y su integración en nuestra existencia actual.

95 Bly, R. (1994). Iron John, una nueva visión de la masculinidad. Ediciones Gaia. 96 Osherson, S. (1993). Al encuentro del padre. Santiago de Chile: Cuatro vientos 97 Pinkola Estés, C. (2005) Mujeres que corren con los lobos. Barcelona: Zeta. 98

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PARTE CUARTA:

91 Como último capítulo de esta tesina presento el proceso terapéutico de una paciente con la que estoy desarrollando un trabajo supervisado desde hace dos años.

Mi propósito es mostrar el proceso seguido para la elaboración de una hipótesis diagnóstica con esta paciente, utilizando las herramientas descritas en las partes anteriores de la tesina. Y cómo se han ido entrelazando estas aportaciones en mi quehacer como terapeuta gestáltico.

Estas herramientas nos servirán para ir conociendo no solo lo que se presenta como figura en cada momento para esta paciente, sino lo que se presenta también como fondo. De manera que nos sirven para facilitar y apoyar el desarrollo del acompañamiento terapéutico: contener la angustia, apoyar lo sano y confrontar lo neurótico, propiciar un contacto auténtico y frustrar el falso contacto, resaltar lo obvio, señalar contradicciones, etc. En definitiva, detectar y reconocer las Gestalt inconclusas y recuperar el manejo de su vida.