Este debió ser el nombre que llevará en la portada, ya que fue el que hizo germinar la idea, pero si este título adornara la portada, nadie podría hacerse a la imagen, de que las hojas subsecuentes fuesen muy serias y eso en verdad me congoja.
Como suicidarse es algo muy serio, pero no le compete a este capítulo, si usted desea ser un suicida digno, serio y respetado por todos le recomendamos tener muy en cuenta este aparte que trata de cual es el mejor día de la semana para celebrar un suicidio.
Sin duda para celebrarlo con licor bastará un día del fin de semana y el mejor y el más propenso es el domingo según los psicólogos, que ponen en este día el punto más
alto de las neurosis humanas y sin duda para un suicida compulsivo: “no hay día malo para hacerlo”, pero desde el punto de vista ético el mejor día de la semana para celebrar el suicidio es el MIÉRCOLES. Veamos porque: Analicemos día a día durante una semana y dejemos el sagrado miércoles para el último:
LUNES: Día trágico, comienza la semana; día ruin, hay que
madrugar, día propicio, pero definitivamente día ocupadísimo, imposible suicidarse; no hay tiempo para ello, además los lunes a causa del aburrimiento se suicidan muchas personas y un suicida que se respete es original hasta en el día de su suicidio.
Lunes, día catedrático en el suicidio, día de descanso de las “farras del viernes, sábado y domingo, día de convalecencia, día de guayabo extremo y día de descanso para el que no trabaja ni estudia; día cruel para suicidarse porque todos los lunes son negros y las funerarias duplican sus precios debido a la demanda de ataúdes, por lo tanto, día triste para los familiares de la víctima, porque el bolsillo no aguanta.
Conclusión: un lunes es antiético, antieconómico y antifamiliar suicidarse; el lunes pues, no es día adecuado para llevar a cabo tales hazañas y quedan, como siempre, para los zapateros.
MARTES: Otro día fatal pero en menor grado que el lunes,
el dolor de cabeza ya amainó; las funerarias rebajaron sus precios, el día anterior hubo una buena cosecha de cadáveres, pero hoy es cosa distinta; día en que se suicidan los rezagados del lunes pero al final son tan pocos que no hay que darles importancia y las funerarias se ven perjudicadas pero no ceden mucho en sus precios, sobre todo si es el martes trece, porque ese día esperan buena clientela.
“Martes trece ni te cases, ni te embarques” ni te suicides, porque es de muy mala suerte. Ese día los cadáveres se pierden en la “morgue”, se les desaparecen algunos órganos, se confunden con otros, les practican labotomias innecesarias, aparecen necrofílicos homosexuales, (en las aberraciones también se dan las combinaciones), y en fin, una cantidad de cosas “impensables” para un cadáver; definitivamente el martes tampoco es un buen día para la auto - eliminación, queden los martes para los pintores y las trabajadoras sociales.
JUEVES: Día de regocijo, preparación de las fiestas de fin
de semana, casi viernes, viernes chiquito, “juernes” como diría el más optimista, comodín de la semana, excusa para el primer trago.
En este día las funerarias tienen sus precios más o menos acomodables, muy baratos pero es un despropósito suicidarse faltando un día para el de pago; o el de rumba si usted no trabaja, además resulta incómodo arruinarles el fin de semana a los familiares y amigos en una sala de velación o en el peor de los casos en una casa bien estrecha, prestada y oliendo bien maluco.
Los jueves son días sin dolores de cabeza, de buena alimentación, (al cuerpo hay que prepararlo para las fiestas), días de perdón y de aplazamiento; el que se suicida un día de estos muestra la mala voluntad para con los suyos y para consigo mismo, porque el que se autocesa un jueves, no puede ser considerado un suicida de categoría y mucho menos un suicida serio, ya que somete a la familia a una penosa interrupción de sus días de duelo, lo que genera un cierto malestar psíquico y físico debido a la falta de continuidad de dicho duelo, queden pues los juernes para preparar las farras del fin de semana y los suicidios de la que viene.
VIERNES: Que “Dios y la patria os hagan un reclamo si un
viernes os suicidáis”; es definitivamente un crimen, es amoral, y antipiadoso, es pecado mortal que no se cura ni con extremaunción.
El viernes es el día del asesinato, no del suicidio; los anfiteatros rebosan carne muerta, los levantadores “en su mayoría” están a punto de salir a vacaciones, (de sábado y domingo), mejor dicho: no hay quien atienda al muerto ni quien lo levante, ni quien le de los papeles de salida del anfiteatro.
Además es vergonzoso, (para el muerto), y anti - ético, sacar a los amigos y familiares de la fiesta conmemorativa natural de ese día, (viernes cultural); como es día de pago las funerarias vuelven a aumentar sus precios; como es día de muertos el usufructo aparece al público de mano de la usura; si el deceso ocurre después de las nueve de la noche, se le puede asignar al cadáver un cierto gusto, cierto refinamiento pues a esa hora ya no sacará a sus amigos de la farra-rasca que a esas alturas ya es indetenible y además la borrachera es muy buena disculpa para decir:
“¿Cómo?, ¿Que se mato Jorge?, pense que me lo habían dicho bromeando”.
Viernes pues, ni por congoja; ni por que se acabe el mundo mañana; ni por pienso; habiendo bebidas estimulantes puede posponerse lo que sea; queden los viernes para beber, tomar, parrandear y emborracharse.
SÁBADO: Ni en broma, sólo imagínese, si el viernes es un
problema que le den al “chulo” papeles, ¿cómo será un sábado? además la fiesta que empezó el viernes se pegó una alargadita y la gente, (uno), todavía anda por ahí de fiesta en fiesta canturreando alegremente unas canciones de amor antes de que la euforia los abandone y los dejen tirados por ahí en una calle cualquiera donde
les roben la platica que guardaban expresa y celosamente para el pasaje.
No cuadra llegar a casa en ese estado de ánimo y que lo reciban a uno con la noticia: “vea su hermano Pedro se mató; vaya a ver a que hora entregan el cadáver; consiga sala de velación; vea a ver quien le presta plata p’al entierro, porque usté con la cara que llegó no creo que tenga ni p’al tinto; apúrese a ver.”
¿Ustedes pueden imaginarse eso? Pedrito, por favor, no te vas a matar un sábado!!!. Queden pues los sábados para continuar las farras y seguir bebiendo y tomando y “juerguiando”, (haa y me disculpan las redundancias).
DOMINGO: Día de descanso, día apacible, día para
matar el “guayabo” con unas “politas”, día de horripilante modorra en el que a pesar de las “neurosis dominicales” preferimos aplazar la decisión final por lo menos veinticuatro horas; pero no por falta de ganas, sino por física pereza, además, domingo es preludio de lunes, así que regrésese hasta allá y miren el resto de los inconvenientes. Los juzgados de “levantadores” ya han cerrado, por ser un día tan bajo en incidentes de esta categoría y los dos o tres pelagatos que dejan para que “vigilen” siempre están ocupados en otros menesteres; el anfiteatro apesta de la cantidad de muertos del fin de semana y usted no querrá que le entre una infeccioncita por la naricita, (a sus familiares tarugo).
Dediquen entonces los presuicidas el día domingo para preparar un suicidio a su gusto, con bombos y platillos, o con pitos y flautas y claro muy efectivo para que no tengan que quejarse como muchos protosuicidas que después de haber fallado dos o tres veces, quedan como “sobrao de tigres” y pregonan en su pudor nostálgico, al verse deformes y “cuasímodos”: “¿Por qué diosito no me dejó ir la primera vez?”
Ustedes ya sabían porque habíamos dejado este día para el último pero yo no me quedo con las ganas de contarlo, así que prepárense amantes del suicido a lo gringo, (aunque me duela), que ahí va:
MIÉRCOLES: Mitad de semana, ni bueno ni malo, día
desolado y triste, bueno para nada, útil para el suicidio; inocuo para cualquier otro oficio. día de quiebra para los organizadores de pompas fúnebres, lo que indica día de baratas en el que por un módico precio se consiguen unos acompañantes: tres o cuatro histéricas, cinco berrionas calmaditas y unos cuantos suspiradores; los halagadores o turiferarios que llaman los encima la empresa; transporte para todos y tres o cuatro buses que a última hora, si el muerto era muy mala gente, lo llenan con “chinches” de todos los barrios cercanos que al ritmo de la caravana le gritan “chúcele” al conductor; un buen ataúd de “madera noble” para que digan, aunque el muerto no lo fuera, que algo tenía de “noble” aún muerto y con dos espacios en blanco a cada lado de la caja y un lapicerito9, de tinta negra por supuesto para que no
desentone y para que amigos y enemigos le dediquen unas cuantas palabras al occiso. En caso tal de que el muerto no sea amante de las despedidas o haya sido en vida muy inútil, en vez de lapicero le amarran una candela desechable, pa’que sirva pa’ alguna cosa10.
Además por ser día de rebajas, le pintan el ataúd con la bandera del equipo de fútbol preferido.
Si la familia dolida, (¿o será dolorida?), puede aportar unos centavitos más la funeraria contrata un conjunto que toque canciones típicas: “amigo”, “adiós amigo”, “por que te vas amigo” etc.; pero si no hay centavitos de por medio, la funeraria hace un esfuerzo y lleva un trío
9
“Amarrao con una verraca cadena”
10 Claro, no ve que cuando uno necesita lumbre, nadie
rockero para que le haga la despedida. Por último y es otro servicio totalmente gratis, es decir lo proporciona la funeraria, sale una muchacha despampanante y hermosa en interiores, (negros), con un letrerito en la mano anunciando el número del rosario, (es decir cuantos llevan). Es como esas que salen entre asalto y asalto en las peleas de box y que han dado un resultado impresionante con esto de los rosarios, porque desde que se empezó a implantar, asiste más gente a rezar y por ende el alma del difunto está salvada. Todas esas ventajas las tiene si se suicida un miércoles.
Pero ahí no termina la cosa, ya dijimos que el miércoles es un día de la semana sin importancia, nada bueno sucede un miércoles, y usted amigo suicida puede darle un papel protagónico a ese día, puede hacerlo sobresalir del resto de los días, usted ya sabe como.
Otra cosita antes que se me olvide, usted se mata un miércoles y sus hermanos, padres, hijos, etc. se dan las vacaciones de “canchilas”, (claro los que trabajan), porque sacan tres días por calamidad domestica y sábado y domingo nanay de trabajo, imagínese el puentazo que le va a dar a su familia; como les digo, el miércoles es un día tan sin importancia que nadie se suicida pero si usted lo hace será importante, (usted majadero), por ser tan original y complejo.
Los miércoles los anfiteatros están casi vacíos, imagínese esa inmensa nevera para usted sólito.
“¿levantamuertos?”, vienen de a dos y de a tres a hacer el levantamiento.
¿Quién haga papeles de defunción?, los hay por montones, mejor dicho el muerto entra y sale en un “volión” y pa’l velorio mijo.
Como ven es un día en que la gente casi no sale y por lo tanto es muy fácil avisarle a parientes y amigos; día en que la gente habla poco por teléfono, así que la congestión telefónica tampoco será un problema; día muy bueno para dar sorpresas y si usted es un suicida bromista nada mejor que este día del que nada se espera para darlas.
He asignado ya bastantes razones de peso para que el miércoles sea considerado como el día clásico del suicida, pero si no fueran suficientes aquí les van otras más:
El miércoles es día cabalístico porque todos saben es el día número CUATRO y CUATRO esta entre uno y siete, que son los días de la semana, que sumados dan ocho y dividido por dos da, CUATRO que fue nuestro número inicial; además un mes posee CUATRO semanas y por lo tanto CUATRO miércoles y CUATRO grandes oportunidades.
El año posee trescientos sesenta y cinco días cuyas cifras sumadas dan catorce y ellas dividas por CUATRO nos dan… jódome… tres punto cinco… hummm… bueno, no importa, le sumamos punto cinco, (0.5) y vuelve y nos da CUATRO que es el que necesitábamos; lleve pues usted esta conclusión: Suicidese un miércoles y conserve su buena suerte.
Por último y sin temor a equivocarme, (bueno con un poquito, pero poquito de miedo), el miércoles es el día de Mercurio que es el dios de la elocuencia y del comercio; hijo del dios Zeus y la ninfa Maya lo que lo convierte en patrón de los viajeros y de los ladrones, (sin indirectas con ningún dios), todo esto hace del día miércoles un día apto para suicidarse sin temor a convertirse en protosuicidas, (suicida elocuente), y con la seguridad de que el mensajero de los dioses gracias al alineamiento de los planetas ascendentes entre los cuales se haya el más
cercano al sol, que justo es Mercurio, el cual como consecuencia de un día tan cabalístico nos llevará a punta de “swing-by’s” hasta el cielo de los suicidas. Quiero decir con esto que los astros tampoco se interpondrán a un suicidio mercuriano.
Basta de días sin sentido, reclamamos el día cuatro como día oficial para el suicidio y del suicidio o para el suicida y del suicida.
Hecho ya lo inevitable pasamos a remarcar días, semanas o épocas en las que un miércoles no es bueno suicidarse a condición de no quedar como un suicida antiestético.
Las cabañuelas están excluidas del acto suicida, para no dejar penando un mes a la familia.
En semana santa no funciona lo del puente.
En vacaciones es absurdo suicidarse, es mejor en época de trabajo.
En navidad el único día prohibido o duro, es el día de los santos inocentes, porque son capaces de dejarte descomponer de un día para otro pensando que les estas jugando una broma. Por último, los días de luna llena, son muy propicios sobre todo para los ahorcamientos.
Suicidarse, es pues, tarea de grandes, pero no es grande todo aquel que se suicida; basta con que se escoja un día cualquiera para ser un suicida y definitivamente eso será para todo aquel que sepa del suceso: un suicida; pero para aquellos que ya hayan leído este librillo no será más que un suicida mediocre de los muchos que abundan en el cementerio.
Suicidese un miércoles e incomodará lo menos posible a familiares y amigos.