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IV. Dimensiones de análisis

IV.1. c Contribución percibida y sentido del propio valor

En consonancia con la idea de una subjetividad en elaboración, otra arista por la que exploramos la dimensión individual de la libertad sindical es la percepción que las entrevistadas tienen sobre su propio valor y sobre aquello que aportan al sindicato. Nussbaum sostiene que “la percepción que tienen las mujeres sobre lo que aportan en el hogar influye en su posición de negociación ante los otros miembros de su familia” y ante normas sociales restrictivas (Nussbaum, 2002:370). Nos permitimos extrapolar este postulado referido al hogar, al ámbito del sindicato. Esta dinámica que se establece entre la auto-percepción y la percepción de otros significativos es la clave del reconocimiento. En este acápite nos enfocamos en la autopercepción que, como sabemos, no deja de ser, en parte, producto de lo que otros perciben36. Nos interesa en particular conocer qué

consideran las dirigentes sindicales que aportan a la construcción de la libertad sindical en tanto que capacidad colectiva.

En líneas generales, las dirigentes sindicales consideran que aportan al sindicato elementos vinculados a su trayectoria y formación, pero también relativos a su personalidad o carácter. Una de las dirigentes nos dice: “Me gusta prepararme, para discutir con base y con fundamento y con

norma al funcionario. Leo, busco normas, directivas, señalo las partes importantes…”. “Yo nunca me he ido a sentar con ningún ministro o con ninguna autoridad sin una base legal. Siempre he buscado las bases”, sostiene otra entrevistada. En la misma línea, una dirigente manifiesta: “me pongo a investigar qué es, cuál es el marco, cuáles son las posiciones, creo que eso ha servido para preparar unos documentos que han sido importantes para la tarea sindical. Porque han estado bien

36Ya hemos hablado en este trabajo sobre los equívocos acerca de la “percepción”; con lo cual huelga aclarar que prestar

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sustentados, entonces los funcionarios no han tenido más remedio que hacernos caso”. Otra

dirigente comenta: “Como yo tengo la especialidad en derecho laboral esa condición favorece al

sindicato, porque no todos los que asumen la dirigencia van a ser abogados (…) acá se requiere bastante conocer de derecho laboral”. Una última entrevistada sostiene: “Fue fácil porque yo conocía el tema: personal, la norma, las leyes.” Como sostiene Nussbaum, la educación desempeña

un papel importante en la percepción del propio valor, ya que es fuente de imágenes de valor y posibilidad, así como fuente de habilidades que tornan reales esas posibilidades (Nussbaum, 2002:375). En los casos citados, las entrevistadas suplen supuestas carencias en cuanto a nivel de educación formal con preparación, investigación por cuenta propia. Asimismo, es importante señalar que en los testimonios citados ese valor se pone en acto frente a otros con quienes se está negociando. Observamos allí un indicio del valor dado al reconocimiento, que redunda en una mejor autopercepción. Por último, otra dirigente testimonia: “Ellos [los funcionarios] a veces nos

quieren engañar, creen que nosotros no conocemos el sistema administrativo. Yo les digo, yo sí conozco el sistema administrativo.” Así, estos testimonios dan cuenta del valor que las dirigentes

atribuyen a su voluntad y habilidad para prepararse, lo cual las ubica en calidad de “interlocutoras válidas” en relación a las autoridades con las cuales negocian, desvaneciendo de alguna manera en su percepción la asimetría fundante de la actividad sindical: empleador / empleado.

Por otra parte, se lee en las expresiones reseñadas los términos de una ética de la responsabilidad, medida en función de su efecto en la capacidad de negociación del sindicato. Asimismo, esa contribución percibida enraíza en el sentido del propio valor de las dirigentes entrevistadas, tanto en términos personales como en su rol de dirigente sindical. Una de las dirigentes manifiesta:

“Nunca hemos visto a los congresistas37 superiores a nosotros; ni siquiera a los funcionarios38

superiores a nosotros, o sea ellos son tan iguales a nosotros y entonces no tengo por qué mirarte con ojos menos o con ojos más.” O también: “Entonces como que te empoderas y dices, ese es igual que yo pues ¿no? o sea estas tú con esa cuota de poder y ya pues, por ahí que te expongo mi situación, mi problema y si puedes nos apoyas, así nada más.” En estas últimas dos expresiones

puede verse la retroalimentación de la dimensión individual y colectiva de la libertad sindical. Una persona libremente decide participar en la Junta Directiva del Sindicato, esta decisión es avalada en

37Con quienes realizan gestiones para la aprobación del Presupuesto cada año. 38De la entidad a la que pertenece.

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una votación, por lo que asume el puesto y al asumirlo el sindicato se nutre de las capacidades individuales de esta persona, a la vez que las potencia; aunque también puede restringirlas, como veremos.

Así, el sentido del valor de las dirigentes sindicales parece anclar en su capacidad autodidacta para defender lo que consideran justo y legítimo frente a la autoridad y, de manera correlativa, en ejecutar la acción para la que se han preparado. Esta conjunción de preparación más defensa efectiva de derechos, con independencia de los resultados, redunda en un posicionamiento frente a la autoridad que las entrevistadas valoran. Ello corrobora en el sindicato lo que Nussbaum propone acerca del cambio en la posición de negociación de las mujeres en los hogares. La contracara de la auto-percepción es el reconocimiento de colegas y/o autoridades.