• No se han encontrado resultados

C iencia y progreso

El trazado de los fe­ rrocarriles implicó no sólo la m ejora de las comunicacio­ nes, sino también un crecimiento p a­ ralelo de las nuevas ciencias y técnicas al servicio del pro­ greso industrial y económ ico que exi­ gía una sociedad en proceso de transfor­ m a c ió n . En esta im agen, ferrocarril de la línea París- Versalles, a m edia­ dos del siglo XIX.

La ciencia, estímulo del progreso

La ciencia dejó de ser la actividad aislada de unos cuan­ tos solitarios que con tesón y trabajo conseguían ciertos resultados espectaculares, ante la indiferencia general. Nuevos métodos y teorías se difundieron por los labo­ ratorios, y algunas universidades comenzaron a acoger ya a los científicos dispuestos a demostrar sus hipótesis mediante experimentos, contando además con la posi­ bilidad de aplicación práctica de los inventos. C om en ­ zaron a funcionar las Escuelas Politécnicas y a difundir­ se las ideas científicas y técnicas en los congresos.

Las Matemáticas fueron la base de posteriores des­ cubrimientos en la Física y la Astronomía. M onge ini­ ció la Geometría Descriptiva: Pierre Simón Laplace (1749-1827) escribió T e o r ía a n a lític a d e la s p o s ib ilid a ­

d e s , y en su M e c á n ic a c e le s te explicó el origen del

mundo a partir de la disgregación de una gran nebulo­ sa. William Herschel (1738-1822) descubrió el planeta Urano; años más tarde haría lo mismo Le Verrier (1811-1877) con Neptuno. El francés Cauchy avanzó en el estudio las funciones de una variable imaginaria, y Evaristo Galois, un matemático de vida novelesca, par­ tidario de la Revolución y muerto en un duelo, desa­ rrolló la T e o r ía d e lo s g r u p o s , que tuvo ulteriores apli­ caciones en la Geometría y en el cálculo diferencial.

El ingeniero francés Fresnel estableció las vibraciones de los fenóm enos luminosos y aplicó sus teorías a las lentes escalonadas utilizadas en los faros. El italiano Volta

inventó la pila eléctrica, para la que no se encontró en­ tonces ninguna aplicación. El inglés Faraday obtuvo corriente alterna mediante un imán introducido en una bobina. Los trabajos de Gauss posibilitarían que Morse descubriera en 1833 el telégrafo eléctrico.

Los estudios de Chevreyl, Dumas, Liebig y W óhler iniciaron la química orgánica, con aplicaciones en la ela­ boración de los abonos químicos. El naturalista Cuvier

(1769-1832) sentó las bases de la anatomía compara­ da y de la paleontología. Jean Lamarck (1744-1829) abrió el camino a la biología evolucionista, con la teoría de la transmisión de los caracteres adquiridos, que le serviría a Darwin (1809-1882) para desarrollar sus tesis sobre la evolución.

Los inicios de la fotografía datan de 1839, cuando se iniciaron los experimentos de Daguerre. El inglés Lyell, con sus P r in c ip io s d e la g e o lo g ía , describió la secuencia de los ciclos geológicos de la Tierra, y la geografía dió un gran paso con la obra del alemán Alexander von Humboldt, quien publicó Kosmos, obra de gran trascen­ dencia en los estudios posteriores sobre la materia.

También las ciencias humanas buscaron métodos de análisis científico, y ello repercutió en la filología, las ins­ tituciones políticas y sociales, en la historia, etc. Franz Bopp (1791-1867) propugnó el parentesco de las len­ guas europeas con el lenguaje de los libros antiguos escritos en la India y propuso el indoeuropeo com o ori­ gen de la mayoría de las lenguas de Europa. La arqueo­ logía experimentó un fuerte empuje, con los hallazgos

C iencia

y progreso

L as c o m u n icac io ­ nes, m ejoradas por el uso del vapor, re­ dujeron el espacio un iversal, fa v o re ­ ciendo el co n o c i­ miento del mundo gracias a los viaje­ ros que recorrieron los cinco continen­ tes, aportando su visión de todas y c a d a u n a de las partes de un plane­ ta que en este siglo tomó conciencia de su v e r d a d e r a d i­ mensión territorial.

C iencia

y progreso

de los palacios asirios y los restos de la civilización grie­ ga. El francés Champollion descifró los jeroglíficos egip­ cios por medio de la piedra R o s s e ta . Ranke (1795-1866) basó el estudio de historia en las fuentes primarias. Eu­ ropa em pezó a concebirse com o un conjunto cultural unitario, y así, el ministro de Luis Felipe. Guillermo Gui- zot, escribió la H is t o r ia g e n e r a l d e la c iv iliz a c ió n e u r o ­

p e a . Augusto Com te (1798-1857) pretendió establecer

leyes, com o en las ciencias naturales, para medir el com ­ portamiento social, y puso los cimientos de la sociolo­ gía, por la que habría de descubrirse el camino auténti­ co del desarrollo de la sociedad.

Las ideas de Rousseau indujeron a prestar una aten­ ción cada vez mayor a la educación. Jean Pestalozzi (1745-1827) fue un claro antecedente de los movimien­ tos de renovación de la enseñanza, concebida com o vía de la liberación del hombre.

Aquellos primeros cincuenta años del siglo X IX fu e­ ron, en suma, una época de profundas transformacio­ nes, lentas y pausadas algunas, violentas y radicales otras. Todas contribuyeron al progreso de Europa y, en última instancia, al de toda la humanidad. La revolu­ ción constituye un proceso global, que afecta a todos los aspectos de la vida. Esta, en su evolución, pasó pri­ mero por la etapa religiosa; después, la metafísica, y, por último, la científica, que era la que debía ocupar el interés del investigador.

La p rim e ra m ita d

del siglo XIX fue una época de pro fundas t r a n s f o r m a c io n e s : el a p ro ve ch a m ie n to de las m a te ria s p ri­ m a s y el auge de la m in ería dieron paso a nu e va s in d u stria s de tra n s fo rm a c ió n , que a b rie ro n n u e ­ vos c a m p o s a las cie n cia s a p lic a d a s .

1819-1824: la represión del liberalismo

El sistema ideado por Metternich, con la Quíntuple Alianza, hubo de enfrentarse pronto a una serie de m o­ vimientos contrarios al orden político y social estableci­ do en Viena. El pensamiento del primer ministro aus­ tríaco de que «...e n Europa sólo hay un problema: la revolución», resumía bien una situación que cada día se veía desbordada por las exigencias de libertad.

En Alemania, fragmentada en pequeños estados, que oscilaban entre la influencia de Prusia o Austria, surgie­ ron entre los universitarios distintas asociaciones que pre­ tendían fomentar la conciencia de una patria común. Intentaban superar una inoperante Dieta establecida en Francfort en 1816, com o expresión de la Confedera­ ción Germánica, en la que en territorios, com o Ba- viera, Wittenberg o Sajonia-Weimar, ya se habían otorgado constituciones. En 1818 surgió la Asociación General de Estudiantes Alemanes, partiendo de la fun­ dada en Jena, con la participación de 14 universidades. Esta «joven Alem ania» no comulgaba con los principios legitimistas de la Restauración y era proclive al liberalis­ mo. Ni Prusia ni Austria estaban dispuestas a permitir un movimiento que no controlaban ni favorecía sus in­ tereses. Y cuando, el 23 de marzo de 1819, un estu­ diante, Carlos Sand, asesinó a un escritor famoso de la época, Kotzebue (quien hacía propaganda, al pare­ cer pagado por Rusia, contra las propuestas universita­ rias de proclamar una Constitución para Alemania), Metternich aprovechó el suceso para desencadenar una fuerte represión, intentando que se identificasen libera­ lismo y amenaza francesa entre aquéllos que habían lu­ chado contra la Francia revolucionaria. C o m o él mis­ mo proclamaría en el balneario de Calrstad:

«Espero vencer la revolución alemana con la ayuda de Dios, como he vencido al conquistador del mundo.»

Las universidades eran vigiladas por representantes gubernamentales, muchos profesores fueron destituidos y prohibidas todas las asociaciones estudiantiles, con ­ centrándose en Maguncia una comisión central de in­ vestigación, y la Dieta aún fue más vaciada de conteni­ do, no quedándole ninguna capacidad de maniobra.

La represión

Documento similar