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Proporción Altura Elementos Esquema Uno

3. C RITERIOS DE CODIFICACIÓN

Entre los argumentos para un modelo semiótico que explicita el reconocimiento de las unidades de significación, examinamos los modo con que se ofrece la información en un espacio significativo:

1) El encuadre de una representación limita el plano significativo pero no limita el fenómeno. Es fácil comprender que la definición del panel U1 no limita el fenómeno de representación ejercido en la superficie física (U2) ni en el espacio del abrigo.

2) La ausencia de signos significa la ausencia de fenómenos. Los espacios vacíos tienen valor respecto a la unidad de significación donde se insertan y la ausencia de fenómenos puede ser o no premeditada en el desarrollo de U1. La ausencia de signos en los vacíos de la mitad superior del panel físico se entiende premeditada.

3) Toda variación visual aparece como significativa (teorema de Frank). Esta característica se reconoce en el desarrollo de U1 a través de las clases de relaciones observadas. 4) Una convención es invariable.

Este último punto, el reconocimiento de convenciones, es de lo que nos ocupamos ahora. Para ello nos fijamos en la repetición. La propia definición de la convención, invariable, requiere que se reproduzca coherentemente de la misma manera. Así, las relaciones de contacto o unión se basan en la percepción de líneas que unen los elementos triangulares, en V o en estrella. Para comprender este aspecto buscamos la descomposición de las formas, probaremos si son reductibles bajo la hipótesis de codificación por repetibilidad. Esta tarea la realizamos sobre los elementos del grupo D por ser el más sencillo, en virtud del aislamiento de los signos. Los cuerpos centrales en d1 y d5 están formados por la combinación especular de dos formas semejantes a los extremos del icono “flecha”, en terminología gráfica actual, unidas por su extremo o punta. Diremos que los cuerpos centrales están formados por una “doble punta enfrentada”. De los cuatro laterales que genera esta disposición de puntas surgen cuatro líneas, líneas de tensión en términos de Costa (1998), directamente identificables si dividimos las figuras por los ejes de simetría respecto al cuerpo central (Figura 29.8).

En d1 estas líneas son curvas del mismo modo: en todos los cuadrantes excepto el inferior derecho, estas curvas terminan en un elemento en estrella (también puede descifrarse como una doble punta enfrentada de menor tamaño), curvas del modo 1. Del cuadrante inferior derecho surge una línea que llamamos del modo 2, más rectilínea y que termina en un elemento diferente, como doble V. Lo más importante, sin embargo, trata de que el modo 1 fuerza una lectura de ligazón con el elemento en su extremo de arriba abajo. Mientras que el modo 2 lo hace de abajo arriba. En d5 estos modos se repiten pero con un ritmo distinto, especular invertido respecto de d1. La línea del cuadrante inferior derecho presenta el modo 1, mientras que las restantes presentan el modo 2. Sin embargo, el elemento en los extremos es del mismo tipo, doble punta enfrentada, excepto el triangular del cuadrante superior izquierdo que constituye el elemento de disimetría.

En ambos casos el cuerpo emisor se vincula por un extremo y el cuerpo receptor se une por su centro, lo que consideramos una estrategia de vinculación codificada, es decir, una regla de codificación. Vamos a distinguir estos dos modos de relación que se repiten, a partir de las pautas de comportamiento entre el cuerpo que la emite y el que la recibe, siendo éste siempre de menor tamaño y al que llamamos elemento:

Modos de relación que unen el cuerpo central (emisor) y los elementos por su centro. En d1 y d5 se permuta la combinación 3 a 1 de estos modos de relación, representados de manera

simétrica.

- Línea centrípeta o modo 1, es la que emite un cuerpo de doble punta enfrentada y recibe un elemento a través de una curva que tiende a replegarse en paralelo al eje longitudinal del cuerpo emisor.

- Línea centrífuga o modo 2, es la que emite un cuerpo de doble punta enfrentada y recibe un elemento a través de una rectilínea que tiende a desplegarse del eje longitudinal del cuerpo emisor.

En la forma d1 hay 3 líneas centrípetas y 1 línea centrífuga. En d5, al contrario, 3 líneas centrífugas y 1 línea centrípeta. También se pueden comprobar estos modos de relación entre el cuerpo y los extremos en d3, donde las líneas de tensión son del modo 1 o centrípetas y los elementos extremos son estrellados o doble punta enfrentada.

Por su parte, los elementos de los extremos en los signos agrupados en D también muestran repetición en los otros grupos y, sorprendentemente, podemos observar más coincidencias formales de las que nuestro ojo está acostumbrado a detectar a simple vista. Se trata básicamente de: Triangulados y en V o punta, por pares enfrentados o en serie. Sólo hay dos excepciones: el triángular aislado y la doble V en d1 que, en realidad, es el mismo a2 girado 90º. Con estas operaciones podemos concluir que la repetición avala una posible codificación tanto en los modos de relación como en los elementos.

Como síntesis distinguimos (Figura 29.9):

1) entidades, expresadas con un elemento autónomo o por la combinación de dos elementos;

2) relaciones que construyen identidades, horizontal (por contacto), vertical (expresada en un trazo);

3) relaciones que vinculan elementos en dos modos diferentes (centrípeto y centrífugo).

Este método de descomposición permite deducir que la figura d4 está incompleta. Consta de 3 líneas centrípetas, ¿es posible que hubiera una cuarta no conservada en tiempos de Breuil?. Tampoco consta de elementos en sus extremos, ¿fue un acto fallido en el intento de representar este tipo de signo, un ensayo antes de construir d5?...

HIPÓTESIS DE ESQUEMA EN U1

La hipótesis de codificación se puede concretar en: existe una homogeneidad de lenguaje expresado en líneas pautadas y elementos, entre el grupo C y los demás, A B D. Las incorporaciones realizadas en las pautas de comportamiento en C no suponen contradicción entre los elementos básicos definidos en D. En consecuencia, se admite la existencia de unidades mínimas aislables (no muy superior a 7), que se producen combinaciones entre estas unidades en un número definido, y que los modos de relación explícita entre los elementos pueden no ser más de cinco.

Bajo esta hipótesis, es plausible incorporar los trazos pequeños, distribuidos entre A-B y entre los elementos 7 y 9 del grupo c1. Estas marcas adquieren sentido por su función no estética destinada a la legibilidad, pueden ser considerados como signos de puntuación o señales de énfasis de sentido en la lógica semántica.

Por el grado de iconicidad la unidad U1 se corresponde con el grado 3 o esquema de formulación ejemplificado con el sociograma, cuyo criterio funcional es la “relación lógica y no topológica, en un espacio no geométrico, entre elementos abstractos. Las relaciones son simbólicas. Todos los elementos son visibles” (Costa, 1998). En la escala de esquematización icónica de Estivals (1996) se trata de organizar categorías mentales del diseñador (modos de abstracción) en virtud del producto resultante. En este sentido la unidad U1 se adscribe al grado 4 cuya función es “explicar simultáneamente la estructura. No sólo se presenta la memoria del objeto o fenómeno. El esquema tiende a describir, trata de explicar teórica y sintéticamente la estructura del objeto o fenómeno. La necesidad del receptor es de naturaleza teórica y global”.

En otras palabras, es un esquema motivado, destinado a explicar un fenómeno que se apoya en la explicitación de una memoria (conceptos, hechos, mitos) y en una estructura de relaciones simbólicas; como un organigrama que, en un acto explicativo, se auxilia de semantogramas y logigramas. El criterio, por tanto, para entender U1 como un hipotético esquema codificado ha sido el grado de abstracción y la expresión de relaciones simbólicas en un espacio no geométrico.

ELEMENTOS Y RELACIONES EN C

La comprobación de esta hipótesis se contrasta en el análisis del grupo C respecto de su expresión como sistema de codificación formal. Se trata de comprobar la existencia de los modos de relación y los elementos previstos en D, ahora en la composición interna de C. Para los elementos tomamos la misma numeración de elementos utilizada por Martínez (1988) (Figura 29.10). Básicamente pueden identificar pares por semejanza formal que se repiten:

1) Bitriangular (1, 2), semejante en a3

2) Estrellada (3, 4, 5, 6, 9), semejante en a2, d1, d5

3) Identidad vertical compuesta, formas triangulares unidas con trazo vertical, (7, 8, c3), semejante en a1, c3 y variante en el elemento central de c2.

Respecto al tamaño relativo, aún sin cuantificarlo, se aprecia una disminución relativa de abajo arriba. Los elementos ordenados de mayor a menor tamaño forman una secuencia clara: 1-2, 8, 3-4, 5-6, 7-9. En general, si la unidad U1 nos ha llevado a proponer una ejecución de arriba abajo, en el grupo C la ejecución se propone de abajo arriba, en ambos casos por la disminución relativa del tamaño y su eje de desarrollo. Pero hay excepciones como 8, más grande de lo que cabe esperar en su posición relativa.

FIGURA 29.10LOS LETREROS.ELEMENTOS Y RELACIONES DEL ESQUEMA C(MARTÍNEZ,1988).

El desarrollo de las líneas de tensión es un criterio estable en la lectura de abajo arriba, también con la excepción de 8-7-9. De izquierda a derecha:

1) relaciones de modo 1, líneas centrípetas unen (1-5) y (1-6)

2) relación de identidad, une dos formas bitriangulares iguales (1 y 2)

3) relaciones de modo 1, líneas centrípetas unen (2-3) y (3-4), aunque aquí no se aprecia tanto la diferencia en la proporción de tamaño entre el cuerpo emisor y el elemento receptor (que sugerimos debe ser visualmente menor conforme al examen del grupo D)

4) relación de modo 2, línea centrífuga une (6-9)

5) relación de identidad, doble o mixta, une (7-9), siendo los elementos de menor tamaño relativo son también los que muestran una excepción, porque son dos formas distintas, unidas en dos puntos y también acotadas entre dos trazos

6) relación de modo 2, línea centrífuga une (8-7) siendo el elemento 8 mayor en tamaño se asume también el emisor de la relación, pero ambas formas son diferentes a las observadas en D.

Desde este método, no es posible la relación (3-7) ni la (4-8); los trazos que parecen unir estas formas son parte de las líneas centrípetas entre (2-3) y (3-4), conforme al criterio del vínculo desde extremo-emisor a centro-receptor. La relación doble de unión entre los elementos (9-7), acotados entre dos trazos señaladores, permite deducir que en ella se encuentra un problema de inferencia visual y también es posible encontrar en él la causa que ha de explicar el esquema, su motivación.

En razón a las líneas de relación en el grupo c1 se puede pensar en un sociograma o una estructura que el observador debe comprender al visualizarlo. Sin embargo, el sociograma se construye a partir de la opinión y percepción de cada individuo sobre la organización, y en este caso no podemos asignar esta atribución, sino que lo que aparece representado forma parte de un discurso concluyente o estructural fundamentado en conceptos desarrollados en D y en A. Se ha asumido un solo acto de representación, el panel como

significación. Esta inferencia es concretamente más cierta en el grupo c1 y muy probable junto con c2. Este carácter temporal nos permite sugerir que el esquema motivado en C puede estar representando no sólo hechos del pasado, sino también un presente y un futuro. Puede que este carácter narrativo forme parte precisa de la motivación.