S. Y SOHRAVARDÎ
V. La presente edición
1. La caída en la cautividad y la evasión
1. Comienzo del relato. Cuando, habiendo partido de la región de más allá del río, emprendí, en compañía de mi hermano 'Asim19, el viaje al país de Occidente, a fin de dar caza a ciertos
pájaros de las orillas del Mar Verde20.
2. Caímos de repente en la "ciudad cuyos habitantes son opresores" (4, 77), es decir, la ciudad de Qayrawân21.
3. Cuando sus habitantes se dieron cuenta de nuestra llegada inopinada y comprendieron que éramos hijos del shaykh conocido como al-Hâdi ibn al-Khayr el yemenita22,
4. Nos apresaron, nos ataron con cadenas y collares de hierro, y, una vez hechos prisioneros, nos arrojaron a un pozo de profundidad sin límites.
1919 La palabra ‘âsim quiere decir "el que garantiza, preserva, inmuniza", pero también en
sentido pasivo "el protegido, el que está sano y salvo" (véase la 'ismat, cualificación de los "Catorce Inmaculados" en la imamología chiíta). De entrada, se piensa que se podría tratar del "doble celestial", la "Naturaleza Perfecta" o "yo de luz", que es también el "hijo" del Ángel Espíritu Santo. Se podría entonces asimilarlo al hermano del joven príncipe parto del "Canto de la perla" en los Hechos de Tomás. Pero allí ese hermano misterioso se queda en "Oriente", en el Reino, mientras que su hermano es enviado a las tinieblas de Egipto. El comentador persa nos invita a ver en él "la facultad contemplativa" que es propiedad del alma (emanada del ala derecha de Gabriel) sin participación del cuerpo físico. 'Asim está inmunizado contra toda fuerza nociva y destructora.
2020 Occidente, quede claro, no tiene aquí un sentido geográfico sino metafísico. Es el mundo
de la physis material. Dar caza a los pájaros del Mar Verde es venir al mundo de las tinieblas para actualizar en él, mediante el conocimiento, las cosas sensibles en cosas inteligibles, y para el alma es elevarse al estado de noûs o inteligencia en acto. Téngase en cuenta sin embargo nuestra repetida advertencia hermenéutica. En cuanto a la identificación del mundo de la materia con Occidente (Maghrib), se remonta a especulaciones gnósticas. Véase Andreas Henning, Mitteliranische Manichäica III (Sitz. ber. d. Pr. Akad. d. Wiss. Phil. hist. Kl. 1934), p. 18: Mani al morir deja Egipto (misraim). Esta visión de las cosas corresponde a una hermenéutica espiritual del éxodo de Egipto y del retorno al país de Israel.
2121 Qayrawân, como ciudad de Occidente (del Maghrib), es probablemente introducida aquí a
causa de la etimología de este nombre (caravana): la vida del alma en "Occidente" (es decir, en el mundo de la materia) no es más que una larga peregrinación.
2222 El guía (al-Hâdî, el Imam) designa al Ángel Espíritu Santo, Gabriel, que es el "padre" del
exiliado, y con el que se reunirá en el "Sinaí místico" al final del relato. Es el "hijo del Bien" (Ibn al Khayr). Puede haber ahí una alusión neoplatónica al "Bien puro", sacada de un tratado de Proclo que fue conocido en árabe (en latín Liber de causis). Sería el "Abuelo Supremo" que será mencionado al final del relato. Pero la relación de "filiación" puede prestarse a discusión. Podría más fácilmente tratarse del primer arcángel del Pleroma, la primera Inteligencia jerárquica, que Sohravardî llama frecuentemente por su nombre zoroastriano en forma persa: Bahman (pensamiento bueno; en Plutarco, Eunoia). En cuanto a la calificación de "yemenita", se debe a que Yemen (Yaman) es el "lado derecho" del valle en que se muestra la zarza en llamas (28, 30). Yemen equivale, pues, a "Oriente" en el sentido metafísico ishrâqî de la palabra. Véase en Mîr Dâmâd la "filosofía yemenita".
5. Pero, dominando el pozo desocupado que se había poblado con nuestra presencia, había un elevado castillo, fortificado con numerosas torres23.
2323 Este castillo es el que en el Tratado IX será designado como "fortaleza del
alma" (Shâhrestân-e jân). Está defendido por una muralla fortificada con numerosas torres. Claro está, en términos de astronomía física se puede pensar en el cielo del Zodíaco con sus constelaciones designadas por "torres" (borj). Es el octavo cielo inmediatamente por debajo de la "Esfera de las esferas" no constelada. Se dice que es en la superficie convexa de dicha esfera donde comienza el mundus imaginalis, que es el comienzo de la "fortaleza del alma" . Pero no es por una ascensión física de esfera en esfera como se llega allí y como se sale de la cripta cósmica. De ésta se sale pasando por el microcosmo. Por eso en el Tratado IX estas altas torres serán interiorizadas; serán la muralla del microcosmo que hay que atravesar para desembocar en el castillo del alma. Es éste el viaje que va a ser descrito aquí como la navegación en el navío de Noé, y que conduce al Sinaí místico, y en este viaje consiste el retorno del exilio occidental. En el tratado precedente el microcosmo se llamaba khângâh. Una de sus puertas se abría al desierto (aquí el mar) cuya travesía nos ofrece el presente relato.
6. Se nos dijo: "No cometeréis ninguna falta si, llegada la noche y habiéndoos despojado de vuestras vestiduras, subís al castillo. Pero en cuanto despunte el día, deberéis bajar de nuevo irremisiblemente al fondo del pozo"24.
7. Ciertamente, en el fondo del pozo había "tinieblas acumulándose sobre tinieblas" (22, 40). Cuando estirábamos los brazos, apenas podíamos vernos las manos (24, 40).
8. Pero, durante las horas de la noche, subíamos al castillo y dominábamos entonces la inmensidad del espacio, mirando por una ventana. Con frecuencia llegaban hasta nosotros las palomas de los bosques del Yemen, informándonos de la situación en la región prohibida. A veces también nos visitaba un relámpago del Yemen, cuyo resplandor, al brillar en el "lado derecho" (véase 28, 30), en el lado "oriental", nos informaba de las familias que vivían en el Najd. La brisa perfumada con los aromas del arak suscitaba en nosotros sucesivos impulsos de éxtasis. Entonces suspirábamos de deseo y nostalgia por nuestra patria25.
9. Así pues, subíamos por la noche y volvíamos a bajar durante el día. Una noche de luna llena vimos que la abubilla (27, 20 ss.) entraba por la ventana y nos saludaba. En su pico había
2424 Compárese este motivo de la noche con el comienzo del relato precedente. La noche es la
caída de las trabas impuestas por las percepciones de los sentidos. Es la libertad para la Imaginación activa al servicio de la Inteligencia que la inspira. Esta noche mística es, pues, de hecho, la hora del Ishrâq. El comentador persa anónimo se expresa así a propósito de las estrofas 5 y 6: "El autor quiere decir que por la noche, gracias al sueño, podéis elevaros al mundo superior y contemplar las formas espirituales puras, debido a que, durante el sueño, los sentidos son depuestos de sus funciones y ya no imperan. Pero durante el día, en estado de vigilia, es imposible, a causa de la tiranía de los sentidos, que se te ofrezca esa oportunidad. Dicho de otro modo, por la muerte se puede alcanzar el mundo de los seres espirituales puros. Ahora bien, el sueño es una segunda muerte. El Qorân hace alusión a ello: "Dios recibe a las almas en el momento de la muerte y recibe también a las que, sin morir, están en el sueño" (39, 49) "... Durante el sueño, gracias a la suspensión de los sentidos, podemos contemplar algo del mundo del ángel [...] Entonces experimentamos la nostalgia de la patria, pues también nosotros pertenecemos a ese mundo".
2525 A propósito del Yemen, véase supra n. 22. No se trata aquí de geografía física o, mejor
dicho, el dato físico es traspuesto y percibido al nivel de una geografía celestial (piénsese en ciertas visiones de William Blake). La "región prohibida", el Yemen, es aquí "Oriente", que designa el mundo del ángel. La estrofa toma toda su dimensión alusiva por el versículo coránico 28, 30, que menciona la zarza en llamas. Ahora bien, se ha visto anteriormente [Tratado III] que esta zarza en llamas es el símbolo de la imaginación activa cuando está íntegramente al servicio de las potencias espirituales del alma. Inversamente, cuando reina el "día" de Qayrawân, la zarza es Satán inspirando al alma sus extravagancias. Es por la Imaginación activa, no materialmente ni por medio de los sentidos, como se puede atravesar el microcosmo. Así los Tratados IX (cap. 6) y X despliegan, a la manera de un mandala, la escenografía imaginal de los lugares o de las altas torres que el peregrino debe franquear para alcanzar el "castillo del alma".
un mensaje escrito, procedente "del lado derecho del valle, en la llanura bendita, del fondo de un zarzal" (28, 30)26.
2626 Sobre la zarza en llamas, véase supra, nn. 22 y 25. En cuanto a la abubilla, el comentador
persa ve tipificada en ella la "inspiración del corazón". La "noche de luna llena" es "la purificación de las manchas e impurezas exhaladas por la naturaleza material". Compárese el prólogo del Tratado XIV, en que se habla de la abubilla levantando el vuelo en la primavera para convertirse en una Sîmorgh, y el capítulo VII del Tratado XIII, la aventura de la abubilla caída en medio de los búhos. Se puede decir que, desde ahora, en nuestro relato, comienza el recital místico (la hikâyat), es decir, ese recital [récital] en el que recitador [récitateur], gesta recitada [récitée] y héroe del relato [récit] no son sino uno [véase supra n. 6]. Este procedimiento de la hikâyat va a englobar todos los versículos coránicos citados aquí a continuación.
10. La abubilla nos dijo: "He comprendido (27, 22) cuál es el medio de liberaros, y os traigo a los dos "noticias ciertas del reino de Saba" (27, 22). Todo está explicado en el mensaje de vuestro padre"27.
11. Tomamos conocimiento del mensaje. He aquí lo que decía: "Esto os es dirigido por al- Hâdî, vuestro padre. En el nombre de Dios el Misericordioso, el Muy Misericordioso. Suspiramos por vosotros, pero vosotros no experimentáis ninguna nostalgia. Os llamamos, pero no os ponéis en camino. Os hacemos señas, pero no comprendéis"28.
12. Me daba después en el mensaje las indicaciones siguientes: "Si quieres liberarte al mismo tiempo que tu hermano, no tardes en decidirte al viaje. Agarraos a nuestro cable, es decir, (a los nudos) del Dragón del cielo de la Luna en el mundo espiritual, que domina en las playas del eclipse29.
13. Cuando hayas llegado al "valle de las hormigas" (27,18), sacude el lienzo de tu vestido y di: "Gloria a Dios que me ha hecho estar vivo después de haberme hecho morir" (véase 2, 244 y 261). "Hacia él es nuestra resurrección" (67, 15). Después haz perecer a tus gentes30.
14. "Acaba con tu mujer pues ella es de los que se quedan atrás" (15, 60 y 29, 31)."Ve allí adonde se te ha ordenado" (véase 15, 65), "mientras, todo este pueblo estará muerto,
2727 El país de Saba designa aquí, como el Yemen, el mundo del ángel. En cuanto a la expresión
"vuestro padre", véase supra n. 22.
2828 Hemos señalado en otro lugar la correspondencia de este mensaje con el dirigido al joven
príncipe parto que había olvidado su origen celestial en el "Canto de la Perla" , y también con la invitación que la "Piedra de los sabios" dirige a los filósofos en el Libro de los doce capítulos, atribuido a Ostanes, el mago persa. Véase H. Corbin, En Islam iranien..., cit., II, pp. 275 y 285 ss.
2929 "Agarrarse al cable" es exactamente la respuesta que Hermes oye de su "padre" , cuando le
llama en su ayuda en el curso de los peligros de su visión de éxtasis, véase ibid., p. 300. Se trata de nuevo aquí del "hermano" del exiliado, y será la última vez que se le mencione en el relato. En cuanto a los "nudos del Dragón del cielo de la Luna", se trata de una alusión a los puntos en los que la órbita de la Luna corta la del Sol. Pero todo ocurre aquí "en el cielo de la Luna del mundo espiritual". Es la idea de "eclipse" vinculada a estos "nudos" lo que permite comprender el sentido que toma esta conminación al viaje de retorno que hay que realizar. Véase ibid., p. 276 y "El arcángel teñido de púrpura", todo el contexto que rodea en dicho relato a la figura 1. (El acontecimiento espiritual es invisible a los ojos profanos de los habitantes de la "ciudad de los opresores".) Véase el "Récit du Nuage blanc" en H. Corbin, En Islam iranien..., cit, IV, pp. 150-204.
3030 Para lo que está "cifrado" por el valle de las hormigas, véase Tratado XIII, c. I. Las
conminaciones que van a acumularse tendrán todas el mismo sentido: deja perecer a los tuyos, tu mujer, etc., es decir, todo lo que suponen los deseos de la carne. "Gloria a Dios que me ha hecho estar vivo..." (Véase 2, 261, el versículo relativo a Esdras). Vivo: esto implica que el viaje de "retorno del exilio" ya ha comenzado.
desenraizado, cuando llegue la mañana" (15, 66). Sube al navío y di: "En el nombre de Dios, que reme y que llegue a puerto" (11, 43)31.
3131 El "puerto" será, en la tercera parte, el Sinaí místico. El pueblo que estará muerto, cuando
llegue la mañana, es el pueblo de los sentidos carnales y de los fantasmas que desaparecen a la hora del Ishrâq, al despuntar la aurora mística. Todo este pueblo representa a los enemigos de Noé, y Noé es también el profeta-héroe con el que el narrador se identifica por su hikâyat (a la vez relato y mímesis, imitación, reproducción). El navío de Noé dirigiéndose hacia el Sinaí sugiere la extensión mística de la tradición profética relativa a Noé; véase A. Neher, op. cit., pp. 250 ss.