METODOLOGIA CLINICO EPIDEMIOLOGICA
CADENA DE FRIO, ESTABILIDAD Y CONTROL DE CALIDAD DE LAS VACUNAS.
La cadena de frío se refiere al sistema logístico que comprende al personal, equipo y procedimientos para transportar y mantener las vacunas a temperaturas adecuadas desde el lugar de fabricación, hasta las personas que habrán de ser vacunadas.
Se emplea para que las vacunas se mantengan en condiciones apropiadas de refrigeración y puedan conservar su potencia. Esto significa que el niño que la recibe pueda producir los linfocitos y los anticuerpos que le permitirán defenderse de la enfermedad contra la cual fue vacunado.
Se integra en tres niveles;
Nivel Estatal o Delegación (Regional):
Representado por las Jefaturas y Delegaciones Estatales del Sistema Nacional de Salud, con refrigeradores y/o cámaras frías. Las vacunas se conservan a una temperatura entre 2º y 8ºC,
En Petroleos Mexicanos lo integran los hospitales Regionales que cuentan con cámaras frías de últimas generaciones automatizadas y alarmadas, refrigeradores para su almacenamiento y su conservación es entre 2 y 8 grados centígrados.
Nivel Local:
Son Unidades médicas del 2º. Y 1er. Niveles del sistema PEMEX zonas y unidades aplicativas que cuentan, generalmente, con refrigeradores con temperaturas entre 2º y 8ºC. Cuando la vacuna se maneja en campo, se hace por medio de termos, debiendo conservar la temperatura entre 4º y 8ºC.
Estos son los tres eslabones de la cadena. A continuación se señalan los elementos de la cadena de frío a nivel local y su manejo.
REFRIGERADOR:
Es un elemento indispensable para el logro de los objetivos del Programa de vacunación Universal, pues produce el frío para conservar la vacuna adecuadamente entre 2º y 8ºC.
Posición y ubicación correcta del refrigerador:
Debe estar a la sombra, alejado de toda fuente de calor y humedad. A 15 cm. de la pared y dejando un espacio de al menos 20 cm. del techo. Perfectamente nivelado.
Alejado de áreas con un gran tránsito de personas, especialmente ajenas al servicio de inmunizaciones.
Colocación de los frascos del biológico en los dos estantes superiores del refrigerador y no en otro lugar .Contraindicado ubicarlo en la puerta del refrigerador.
Los frascos deben permanecer en charolas perforadas para mantenerlos secos con el propósito de que no se despegue la etiqueta. Las bandejas deben estar descubiertas por su parte superior para que el aire circule; igualmente se debe dejar un pequeño espacio entre los frascos de vacuna de tal forma que no impida el paso del aire frío Estos se colocarán juntos con los frascos o ampollas de la misma vacuna lote y fecha de caducidad.
En el estante superior deben colocarse las vacunas virales (antipoliomielítica y antisarampión) y la BCG.
En el estante siguiente se colocan las vacunas DPT, Td y Toxoide Tetánico.
Los diluyentes (perfectamente identificados) deben almacenarse en la charola junto a su respectivo biológico.
En caso de requerirse ese espacio, se pueden colocar en el último nivel. No almacene biológico en bolsas de polietileno.
Congelantes:
En los estantes inferiores del refrigerador hay que colocar botellas de plástico llenas de agua, guardando una distancia entre si de 2.5 a 5 cm. Esto sirve para recuperar más rápidamente la temperatura interna cuando se abre la puerta. Dentro del refrigerador de las vacunas no deben guardarse alimentos, medicamentos o productos de laboratorio, ya que pueden contaminarse y provocar accidentes.
El espacio libre del congelador debe llenarse con el número de congelantes suficientes, éstos deben congelarse a una temperatura no menor de - 5ºC, deben colocarse de canto y guardar una distancia entre sí de 2 a 3 cm. para que no se interrumpa la circulación del aire frío.
Termómetro:
El termómetro es un elemento importante, ya que nos indica la temperatura a la que están las vacunas. Existen varios tipos de termómetros, los más comunes son los de columna de mercurio o alcohol que deben ser colocados en la parrilla superior del refrigerador, junto a las vacunas. Hay otros termómetros que pueden leerse desde afuera, sin necesidad de abrir la puerta del refrigerador y son los de carátula de reloj y los de interiores y exteriores. Los termómetros de vástago son muy útiles para controlar la temperatura en los termos, por lo tanto se utilizan en actividades de campo y constituyen un elemento indispensable para la supervisión.
Verificación de la temperatura:
Es fundamental revisar, todos los días del año, la temperatura de los estantes donde se encuentran las vacunas en el refrigerador.
Debe efectuarse lectura y registro de la temperatura, mediante gráfica en hojas específicas al menos dos veces al día.
El termómetro no debe ser sacado del refrigerador, sin embargo si esto es necesario, se puede hacer sólo por unos pocos segundos, para realizar la lectura.
Debe comprobarse que la temperatura se conserve entre 2º y 8 ºC y debe anotarse la lectura registrada en la gráfica de control de la temperatura, la cual debe estar pegada en la superficie externa de la puerta del refrigerador.
En caso de que la temperatura no sea la adecuada:
Colocar el biológico en termos con hielo o paquetes fríos, sellándolos con cinta adhesiva, mientras se repara el refrigerador. Este procedimiento es útil solamente por seis horas.
Asegurar que el biológico se mantenga entre 4º y 8ºC, en los termos sellados. Informar inmediatamente al supervisor (y/o superior).
Ajustar el control de temperatura (perilla del termostato). Revisar los fusibles de instalación eléctrica.
Verificar que el refrigerador esté conectado. Termos.
El transporte de vacunas siempre debe hacerse en los termos con bolsas de hielo o paquetes fríos para conservar su temperatura adecuada.
Uso de los termos:
Se puede decir que el último eslabón de la cadena de frío lo constituyen los termos, ya que se utilizan tanto en las unidades aplicativas como en el trabajo de campo.
Termo Auxiliar:
Cuando se va a vacunar dentro de la unidad de salud, se sacan del refrigerador los frascos de vacuna que se van a utilizar, depositándolos de inmediato en el termo, el cual debe contener de antemano bolsas de hielo o paquetes congelados; de ser posible, en otro termo se conservarán los frascos abiertos que están en uso. De esta forma no se abre el refrigerador cada vez que haya necesidad de biológico, pues ya se depositó el necesario para la jornada en uno de los termos, evitando con ello la pérdida de frío del refrigerador.
Termo para trabajo de campo:
El termo que comúnmente se utiliza en el trabajo de campo para transportar y conservar el biológico es de aproximadamente 10 litros de capacidad y preferentemente debe ser de plástico rígido y lavable.
Cuando se vacuna fuera de la unidad de salud se procede de manera similar, con la particularidad de que en el mismo termo se deposita el frasco del biológico que está en uso y el que se utilizará durante toda la jornada.
Manejo de los Termos. Cuidados del termo:
El termo debe manejarse con mucho cuidado y colocarse siempre en posición horizontal, nunca en el suelo, protegido de la luz solar directa, alejado de fuentes de calor y de contaminación, así como de corrientes de aire. También debe resguardarse de posibles accidentes, como tropiezos, travesuras de los niños, etc., y nunca utilizarlos como asiento.
Mantenimiento del frío en el termo.
Hay diversas maneras correctas de mantener el frío en los termos para lograr que el biológico se conserve dentro del rango de seguridad de temperatura (4º a 8ºC). Se recomiendan dos formas, pero en cualquier caso, la certeza de que se está conservando bien el biológico proviene de la toma sistemática de la temperatura cercana al frasco de vacuna. En los termos no deben mantenerse temperaturas inferiores a 4ºC ni superiores a 8º, pues los biológicos pueden perder potencia o presentar grumos (como es el caso de DPT, DT, Td y TT).
Con paquetes congelantes:
Siempre que se disponga de ellos, se deben usar los paquetes congelantes. La forma ideal de colocarlos es formando un cubo, poniéndolos abajo, de lado y arriba, quedando al centro el biológico, los paquetes no deben congelarse a menos de cinco grados centígrados bajo cero (-5ºC), pues podrían congelar la vacuna.
Con bolsas de hielo:
Se escogen bolsas de polietileno de tamaño adecuado al termo y se llenan de hielo de tal manera que se pueden formar "paquetes de hielo", que se colocan igual que los congelantes.
El hielo no debe estar congelado a menos de -5ºC, ya que puede congelarse el biológico. En observaciones de campo, se ha encontrado que el hielo "frapé" comprimido dentro de las bolsas de polietileno, dura más que el hielo en cubos.
Colocación del biológico en el termo:
Dentro del "cubo", formado por los paquetes fríos o por las bolsas con hielo, se coloca un vasito contenedor (de preferencia de metal) y perforado, y en él, los frascos de biológico y diluyentes.
Todo el biológico debe quedar encerrado por el "CUBO" formado por los paquetes fríos. Protección de los frascos del biológico:
Se debe evitar que los frascos de vacuna se humedezcan y se mojen, por lo que no deben estar en contacto directo con el hielo, asimismo, se deben acomodar adecuadamente en el vasito contenedor, para evitar que se golpeen y se rompan.
Para tomar la temperatura del biológico:
Antes de iniciar la jornada, solicite a su supervisor que revise la temperatura del biológico en el termo, verifique que la temperatura mínima sea de 4ºC y dentro del rango (4º a 8ºC).
El termo sensor del termómetro (se recomienda el de vástago) debe colocarse en el lugar donde está el biológico y NO en contacto con el hielo, de lo contrario, se leerá la temperatura de este último.
Al final de la jornada:
Debe solicitarse al supervisor que mida la temperatura de las vacunas en el termo antes de hacerle entrega del biológico que no utilizó, de los frascos empleados, y de los frascos contaminados, si los hubiere.
También deberá entregar al supervisor las jeringas y agujas utilizadas en la jornada, así como hojas de registro.
Recuerde que debe lavar, secar y ventilar el termo y dejarlo en un sitio seguro donde no se dañe para poder utilizarlo nuevamente.
Estabilidad de las Vacunas:
El conocimiento que se tiene acerca de la estabilidad de las vacunas, y especialmente del porcentaje de pérdida de potencia por cambios de temperatura es un dato muy importante para decidir si la vacuna se revalúa o se destruye.
Los datos acerca de estabilidad, transporte y almacenamiento son difíciles de resumir, porque las técnicas usadas para valorar la estabilidad de las vacunas no esta estandarizada.
Algunos autores han determinado el período de vigencia de las vacunas, por estimación de la pérdida de potencia durante largos períodos de tiempo almacenadas a diferentes temperaturas, en la degradación de las vacunas no solo se considera la temperatura y el tiempo sino también la potencia inicial de la vacuna.
INACTIVACION Y DESECHO ADECUADO DE VACUNAS Y AGUJAS