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La situación se estaba complicando, pero se pondría peor. Unos días después de que Comrade lograra penetrar en un sistema asociado a la SIPRNET, la policía sacó a su padre de la carretera cuando iba de camino al trabajo. Le dijeron: "Queremos hablar con tu hijo" y le mostraron una orden de registro. Comrade recuerda:

Había gente de la NASA, del Departamento de Defensa, del FBI. En total eran unos diez o doce agentes y, además, algunos policías. Había estado trasteando en algunos buzones de la NASA, puse un espía en ns3.gtra.mil, sólo para pillar algunas contraseñas. Pero, indirectamente pillé también algunos emails. Me dijeron que estaba acusado de realizar escuchas ilegales por eso. Y, además, por los ordenadores de la NASA, había violado o infringido el derecho de autor. Entre otras cosas. Justo el día anterior, un amigo dijo: "Tío, nos van a trincar pronto ". Había perdido la cabeza. Pero luego pensé que tenía razón y limpié la

unidad del disco duro.

Pero Comrade no terminó el trabajo de limpieza. "Olvidé las unidades viejas que tenía por la mesa".

Me hicieron preguntas. Lo admití. Les dije: "Lo siento. Aquí tienen lo que he hecho y cómo pueden solucionarlo. No lo volveré a hacer". Me dio la impresión de que pensaban: "Vale. No pensamos que seas un delincuente. No lo repitas. Si lo vuelves a hacer, te pondremos las esposas". Se llevaron mis ordenadores, periféricos y todos los discos duros que tenía de sobra y se fueron.

Posteriormente, quisieron que Comrade les dijera la contraseña para acceder a sus discos duros cifrados. Cuando les contestó que no la sabía, le dijeron que podían craquear las contraseñas. Pero Comrade sabía más: había utilizado el cifrado PGP (Pretty Good Privacy o privacidad bastante buena) y su contraseña tenía "unos cien caracteres". Aunque insiste en que no era difícil de recordar porque eran sus tres citas preferidas encadenadas.

-MA CUANDO LOS TERRORISTAS ENTRAN POR LA PUERTA 43

Comrade no volvió a oír nada de ellos durante al menos seis

meses. Entonces oyó que el gobierno iba a presentar cargos. Cuando compareció ante el tribunal, le acusaban de, según el fiscal, tres semanas de paralización de los ordenadores de la NASA y la intercepción de miles

de mensajes de correo electrónico dentro del Departamento de Defensa.

(Como muy bien sé, los "daños" que declaran los fiscales y los daños reales son a veces muy diferentes. Comrade descargó software del Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA, en Alabama, utilizado para controlar la temperatura y la humedad de la Estación Espacial Internacional; el gobierno afirmó que eso había forzado una

caída de tres semanas de determinados sistemas informáticos. La

preocupación por el ataque al Departamento de Defensa era mucho más realista: Comrade había entrado en el sistema informático de la Agencia de Reducción de las Amenazas a la Defensa e instalado una "puerta trasera" por la que podía acceder en cualquier momento.)

Obviamente, el gobierno concedió mucha importancia al caso con el propósito de que sirviera de advertencia para otros hackers adolescentes y la prensa le dio mucha publicidad, además lo declararon la persona más joven que jamás había sido condenada por acceso ilegal a sistemas informáticos, considerado un delito de ámbito federal. Janet Reno, fiscal general, llegó a hacer una declaración en la que decía: "Este caso, que marca la primera vez que un hacker menor cumplirá condena en un centro de detención, demuestra que nos tomamos en serio la intrusión informática y que estamos trabajando con nuestros colegas de los cuerpos policiales para combatir enérgicamente este problema".

El juez condenó a Comrade a seis meses de prisión seguidos de un periodo de seis meses de prueba, que comenzarían cuando finalizara el semestre del colegio. La madre de Comrade, que todavía vivía, contrató otro abogado, hizo que se escribieran numerosas cartas, presentó al juez lo que Comrade llama "un caso completamente nuevo" e, increíblemente, consiguió que se redujera la condena a arresto domiciliario seguido de cuatro meses de prueba.

A veces no aprovechamos las oportunidades que nos brinda la vida. "Había cumplido el arresto domiciliario y estaba en el periodo de prueba. Ocurrieron varias cosas y comencé a jugar demasiado, así que me

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enviaron a reinserción". Después de la reinserción, Comrade consiguió un trabajo en una empresa de Internet y comenzó su propio negocio de Internet. Pero Comrade y el funcionario encargado de su periodo de prueba no se ponían de acuerdo y, después de todo, el chico fue enviado a prisión. Sólo tenía 16 años y fue encarcelado por delitos cometidos cuando tenía 15.

No hay demasiados centros de menores en el sistema federal; el lugar al que lo enviaron resultó ser un "campamento" (aparentemente, ésta es la palabra adecuada) en Alabama para sólo 10 presos. Comrade lo describe como: "Parecido a un colegio. Tenía las puertas cerradas y vallas de alambre de cuchillas, pero por lo demás no parecía una cárcel". Ni siquiera tenía que ir a clase porque ya había terminado el colegio.

Cuando volvió a Miami y otra vez en periodo de prueba, Comrade recibió una lista de hackers con los que no le estaba permitido hablar. "La lista tenía un nombre, otro nombre y neOh". Sólo "neOh". El gobierno federal sólo sabía su alias. "No tenían ni idea de quién era. Si yo tuve acceso a doscientas cosas, él tuvo acceso a mil", afirma Comrade. Hasta donde ellos dos saben, las fuerzas de cumplimiento de la ley no han conseguido todavía precisar su nombre ni identificar su ubicación.