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Para Danny, conseguir una conexión a Internet abrió un nuevo mundo en su monitor. Pero, exactamente igual que William, corría un enorme riesgo cada vez que se conectaba.

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Podía hacer la marcación por el módem, coger información sobre ordenadores y otras cosas y hacer preguntas. Me registraba con los datos del funcionario pero estaba todo el tiempo inquieto por si me descubrían. Intentaba tener cuidado de no estar conectado demasiado tiempo para no ocupar las líneas.

Se le ocurrió una solución ingeniosa. Danny instaló un "divisor" en la línea de teléfono que conectaba al fax. Pero no pasó demasiado tiempo antes de que la unidad de Agricultura comenzara a recibir quejas de otras prisiones que querían saber por qué su línea de fax estaba siempre ocupada. Comprendió que necesitaba una línea exclusiva para Internet si quería navegar por la red a sus anchas y con seguridad. Tras un reconocimiento del terreno encontró la respuesta: descubrió dos enchufes telefónicos que estaban activos pero no se utilizaban, Aparentemente nadie del personal recordaba si quiera que existían. Volvió a conectar el cable desde su módem, lo enchufó en una de las salidas y así consiguió su propia línea al exterior. Otro problema solventado.

En un rincón de su minúscula sala, debajo de una pila de cajas, instaló un ordenador que funcionaría como servidor, en realidad, era un dispositivo de almacenamiento electrónico para todo el valioso material que planeaba descargar, como los archivos de música y las instrucciones de programación informática y todo lo demás, que no guardaría en su propio ordenador, por si acaso alguien miraba.

Las cosas comenzaban a adquirir forma, pero a Danny le asediaba otra dificultad, una considerablemente seria. No tenía forma de saber qué ocurriría si el funcionario y él intentaban utilizar la cuenta de Internet al mismo tiempo. Si Danny ya estaba conectado, ¿recibiría el funcionario un mensaje de error en el que se le informara de que no podía conectarse porque su cuenta ya estaba siendo utilizada? El hombre podría ser un paleto de mente espesa, pero seguro que en ese momento recordaría haber dado a Danny sus datos de registro y comenzaría a cavilar. De momento, a Danny no se le ocurría la solución; el problema le reconcomía.

Aún así, estaba orgulloso de lo que había conseguido dada las circunstancias. La había llevado una cantidad ingente de trabajo. "Tuve que construir una base sólida: instalar servidores, descargar todo lo que pudiera de la Web, ejecutar el [software] 'GetRight' para mantener una

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descarga durante 24 horas. Juegos, vídeos, instrucciones de programación, de instalación de redes, vulnerabilidades, cómo abrir puertos".

William sabía cómo había sido posible la instalación de Danny en el Departamento de Agricultura. "Básicamente, él era el administrador de la red porque el hombre 'del mundo libre' [el empleado civil] que tenían trabajando allí era un payaso". A los internos les iban asignando trabajos que, a pesar de corresponderle a él, este empleado no sabía hacer, cosas como "la programación en C++ y Visual Basic", y no es que los internos tuvieran preparación para administrar correctamente la red.

Había otra dificultad que también inquietaba a Danny: su ordenador estaba frente al pasillo, de modo que cualquiera podía ver lo que estaba haciendo. Como la Oficina de Agricultura estaba cerrada fuera del horario de oficina, sólo podía conectarse a Internet durante el día, buscando momentos en los que el resto de la oficina pareciera estar demasiado ocupada para interesarse en lo que él estuviera haciendo. Con un truco inteligente que le permitía asumir el control de otro ordenador, conectó su máquina a la que utilizaba un empleado civil que trabajaba enfrente de él. Cuando el hombre no estaba en la oficina y parecía que nadie pasaría a la oficina del fondo por un tiempo, Danny se apropiaba del otro ordenador y lo ponía a descargar los juegos o la música que quería al servidor del rincón.

Un día, cuando se disponía a conectarse a la red y comenzar a descargar archivos, alguien apareció súbitamente en el área de trabajo de Danny: era una guardia y las mujeres, coinciden Danny y William, siempre son mucho más duras y estrictas con las normas. Antes de que él pudiera liberar el control de la otra máquina, la mujer abrió los ojos como platos. Había reparado en que el cursor se movía. Danny consiguió abortar su operación. La mujer parpadeó, pensando, seguramente, que había imaginado lo que había visto. Y se marchó.

La solución

William todavía recuerda vividamente el día en que a Danny se le ocurrió la solución a los problemas que ambos tenían con el acceso a Internet. Al personal de cocina le estaba permitido comer en el comedor

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de los funcionarios después de que éstos hubieran terminado y recogido. Con frecuencia, William colaba en el comedor a Danny para que comiera "mucho mejor" con él y, además, así podían hablar con más privacidad. "Todavía me acuerdo del día en que lo metí allí", cuenta William y añade: "dijo 'sé cómo podemos hacerlo, B'. Así me llamaba él, B, o Big B. Y a continuación me explicó qué íbamos a hacer".

El plan que Danny había ideado consistía en unir dos piezas de un puzzle; las líneas de teléfono al exterior que tenía disponibles en el Departamento de Agricultura y el ordenador que tenía William en la cocina. Propuso una estrategia que les permitiría a los dos utilizar ordenadores y conectarse a Internet siempre que quisieran, con libertad y seguridad.

Siempre nos sentábamos en la parte trasera del economato a jugar en los ordenadores. Y pensé: "Si podemos sentarnos aquí a jugar y a nadie le importa, porque a los guardias les da igual siempre y cuando hagamos nuestro trabajo, ¿por qué no acceder a Internet desde aquí? "

La Oficina de Agricultura tenía equipo informático más moderno porque, como Danny explica, otras prisiones del estado se "rasaban" a su servidor. Utiliza el término "rasar" para decir que los ordenadores de otras prisiones se conectaban por marcación al servidor de la Oficina de Agricultura, configurado para permitir las conexiones de marcaciones telefónicas a través de los RAS (servicios de acceso remoto) de Microsoft.

Un elemento clave decisivo contra el que chocaban los chicos era el módem. "Hacerse con un módem eran palabras mayores. Los tenían bien seguros. Pero logramos poner las manos sobre dos", asegura William. Cuando estaban listos para acceder a Internet desde el economato, "lo que hacíamos era marcar por las líneas telefónicas internas de la unidad y conectarnos mediante el RAS al Departamento de Agricultura".

Traducción: desde el economato, los chicos introducían un comando para que el módem del ordenador marcara una llamada telefónica por una línea interna. Esa llamada se recibía en un módem de

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la tienda de la granja, un módem conectado al servidor de Danny. Ese servidor estaba conectado a una red local con todos los demás ordenadores de la oficina, algunos de los cuales tenían módems conectados a líneas de teléfono externas. Una vez que las redes del economato y de la Oficina de Agricultura estaban en comunicación entre sí a través de la línea telefónica, el siguiente paso sería enviar un comando a uno de los ordenadores de la Oficina de Agricultura para que marcara la conexión a Internet. Y, \voilá\ Acceso instantáneo.

No completamente. Los dos hackers todavía necesitaban una cuenta con un proveedor de servicios de Internet. En un principio, utilizaban los nombres de acceso y las contraseñas del personal que trabajaba en el departamento, "cuando sabíamos que estarían fuera de la ciudad cazando o cualquier otra cosa", cuenta Danny. Habían conseguido esos datos instalando en los otros ordenadores un programa denominado "BackOrifice", una herramienta muy conocida para la vigilancia remota que les permitía controlar un ordenador remoto como si estuvieran sentados justo delante.

Evidentemente, utilizar las contraseñas de otras personas era arriesgado, por todas las formas por las que se puede descubrir. En esta ocasión, fue William el que encontró la solución. "Le pediré a mis padres que nos paguen un acceso a Internet con un compañía de servicios local", así ya no tuvieron que utilizar los datos de otra gente.

Al final, tenían conexión a Internet a través de la Oficina de Agricultura las 24 horas del día, todos los días de la semana. "Teníamos dos servidores FTP en marcha descargando películas y música y más herramientas de programación y todo tipo de material. Conseguía juegos que ni siquiera se habían puesto a la venta todavía", cuenta Danny.