• No se han encontrado resultados

No caerás en la rutina

In document Operación Transformer (página 75-79)

Operación transformer: el efecto retractilado

IX. No caerás en la rutina

2

Nos cuesta años adquirir nuestras habilidades, nuestras manías y nuestras ideas preconcebidas. Cambiarlo puede ser difícil, a no ser que cada día te salgas un poco del programa.

Sin rutinas nuestra vida sería un infierno. La costumbre nos permite hacer las cosas sin pensar en ellas. Sin esa habilidad del cerebro para acostumbrarse y repetir, cada día al

levantarnos tendríamos que aprender todo de nuevo, pensar en cada movimiento. ¿Cómo se abre este grifo? ¿Con qué botón se pone en marcha la cafetera?

Por eso nuestro cuerpo y nuestro cerebro tienden a la homeostasis, es decir, quedarse como están y hacer lo de siempre. Los cambios bruscos se perciben como estrés, y todos tenemos una resistencia natural a ellos.

Dicho esto, la vida es demasiado corta para hacer siempre lo mismo. Cuando nos instalamos en una rutina, dejamos de aprender. Estamos cómodos, pero no progresamos. Con el tiempo, también dejaremos de estar cómodos. Es lo mismo si se trata de tu trabajo, tu deporte o tu pareja. Sin cambios, nos quedamos dormidos. El durmiente debe despertar.

Cambia por cambiar

Mucha gente siente terror cuando cambia su entorno. Pero si acostumbramos a nuestro cerebro al cambio, seremos más

creativos, más productivos y más felices. ¿Por qué no cambiar cosas sencillas?

o Deja de ver la televisión durante una semana o Ve al trabajo por otro camino

o En el coche, pon una emisora diferente en la radio o Hoy, abandona el ascensor y sube por las escaleras o Pide algo en el restaurante que nunca hayas probado o Deja que conduzca otra persona tu coche

o Cepíllate los dientes con la otra mano o Toma una tarde libre y da un paseo

Despista a tus músculos

Si alguna vez te has apuntado a un gimnasio, notarás un gran progreso en las primeras semanas, y luego un estancamiento. Nuestro cuerpo se adapta, y los músculos buscan pequeños trucos para hacer el mismo ejercicio con el mínimo esfuerzo. También puede ser que te aburras y no te lo tomes con el mismo entusiasmo. Cambia el entrenamiento periodicamente. Entrena al límite de tus fuerzas una semana, y más ligero, pero rápido a la siguiente. No dejes que el cuerpo se duerma.

Confunde a tu estómago

Si mantienes la misma dieta durante mucho tiempo, tu metabolismo también se adaptará y bajará, con lo que terminarás necesitando menos energía, y entonces, aunque comas lo mismo, estarás creando un superávit y engordarás. Esta es la lógica detrás del día del atracón. Si estás intentando ganar músculo, alterna temporadas de aumento de peso, en las que comes más y levantas más, con otras de pérdida de grasa en las que haces más aeróbico y comes menos.

Haz algo que te de miedo cada día

No se trata de echarse al foso los leones o saltar en paracaídas, puedes empezar con pequeñas cosas. Habla con un

desconocido que te parezca interesante. Ve al cine solo. Llama por teléfono a un amigo con el que hace años que no hablas. Admite que te has equivocado en algo. Pide a tu jefe más responsabilidades, o más sueldo. Limpia el armario. Puede ser pequeño o grande, pero manda a paseo a las voces en tu interior que anuncian desastres, y hazlo.

Móntate la película

Si lo anterior te parece imposible, la visualización es la

sea pedir a tu jefe un aumento, o hablar con esa persona que te gusta, pero a la que no has dicho nada. Imagina todos los

detalles, y asegúrate de que en esa película actúas con confianza, y al final todo sale bien. Para algo eres tú el director. Después, hacerlo de verdad será más fácil.

 20may Autor: dariopes Categorías o Trucología o o

X. No perderás el tiempo

3

Si fueras a morir en una semana, ¿qué harías? Pues piensa que seguramente, eso mismo es lo que tendrías que estar haciendo ahora.

Ric Elias iba en el avión que se precipitó al río Hudson en 2009. El piloto pudo amerizar de panza y todo el mundo fue rescatado ileso. Como explica en su vídeo, convencido de que iba a morir, a Eric le dio tiempo a pensar en todo lo que siempre había querido hacer y no hizo. En todo el tiempo que había

desperdiciado en “cosas que no importan con personas que sí importan”.

Mira hacia atrás. Lo que hace diez años te preocupaba,

seguramente ahora te parece una tontería. Quizá dejaste pasar algo que deseabas. Si pudieras volver, lo cambiarías. Pero ¿qué pensarás de ti mismo dentro de diez años? Si tu avión se

estrellara mañana, ¿qué lamentarías?

Con suerte y esfuerzo, siempre se puede conseguir más dinero, más inteligencia, más amigos, más amor. Pero no más

tiempo. Es un recurso limitado, y dejando aparte un más allá del que no hay pruebas ni noticias, es todo lo que tienes. Perder el tiempo es perder tu vida.

Estas son algunas de nuestras formas preferidas de perder el tiempo:

o Montar un drama: Conflictos con nuestra pareja, irritación, gritos en el trabajo y compadecernos de nosotros mismos. El drama es adictivo porque nos libera de la responsabilidad y nos reafirma en lo que conocemos. Las cosas son malas, y no hay nada que podamos hacer excepto patalear. Mientras tanto, podríamos estar haciendo algo para mejorar la situación.

o Precuparnos demasiado de los demás: Las personas pueden paralizarnos si nos preocupamos en exceso de lo que piensen. Esta es una trampa mortífera basada en dos mentiras. Por un lado, lo que piensen los demás tiene que importarnos poco. Por otro, los demás raramente se preocupan de nosotros así que tampoco deberíamos tomarlos tan en serio. Haz ya lo que tengas que hacer, te sorprenderá su reacción.

o Tener razón: Imagina todo el tiempo y energía malgastado en tener razón e intentar convencer a los demás. Aunque la tengamos, y consigamos convercerlos, es una victoria pírrica. Nunca los convenceremos a todos, ni del todo. No hemos avanzado ni un milímetro en nuestros objetivos. en lugar de concentrarte en tener razón, actúa, y deja que tus actos hablen por ti.

o Juzgar y cotillear: Otro pasatiempo pernicioso y adictivo porque nos hace sentir mejor, o por lo menos, mejores que el resto. En realidad, el efecto es justo el contrario. Concéntrate en la parte positiva de la gente, y elogia en voz alta las cosas buenas que encuentres, sean pocas o muchas.

o Dar vueltas a la cabeza: Pensar demasiado en el futuro antes de tomar una decisión, o pensar demasiado en el pasado lamentándonos por algo que hemos hecho, son las peores formas de perder el

tiempo. El pasado no se puede cambiar, y nuestro futuro dependerá de lo que hagamos, no del tiempo que pasemos preocupándonos. Si actuamos en lugar de dar vueltas a las ideas en la cabeza dejaremos de perder el tiempo y daremos contenido a nuestra vida.

El principio de Pareto

El economista Wilfredo Pareto nos regaló la fórmula del 80-20: el 20% de la población acumula el 80% de la riqueza. Pero esta regla se puede aplicar a casi todo. El 20% de los clientes de una empresa producen el 80% de los ingresos. El 80% del trabajo de un proyecto se completa en el 20% del tiempo.

Microsoft descubrió que corrigiendo el 20% de los fallos más importantes de Windows se solucionaba el 80% de las quejas. La vida es muy corta, y no tenemos tiempo para todo. Si aplicamos el principio de Pareto de forma radical nos

quedaremos solo con aquello que merezca la pena, y evitaremos desperdiciar nuestro tiempo en las cosas y las personas que no lo merecen. Piensa en ese 80% de mensajes de correo que no son importantes. En el 80% del tiempo que pasas en la oficina sin producir nada útil. En el 80% de las llamadas que pueden esperar. En el 80% del dinero que empleas en acumular objetos que no usas ni disfrutas. El superviviente Ric Elias dice que ahora colecciona vinos malos, porque “si el vino es bueno y tengo compañía, abro la botella”. Corta por lo sano. Quédate con lo esencial y disfrútalo hoy. No hay tiempo para más.

El gourmet saludable: comida para 5 días en 10

In document Operación Transformer (página 75-79)

Documento similar