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calidad comparable con la de otras plantas globales Pero admite que ahí

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justamente está uno de los principales

desafíos: “Somos competitivos en la

región; pero aún no en los mercados

globales. Para eso falta y hay que

trabajar mucho”. Además, plantea una

de las oportunidades más grandes que

tiene la industria que a su vez es el

mayor reto que tiene por delante. Se

trata del auto del futuro: conectado,

inteligente y responsable en cuanto al

consumo de combustible y a la emisión

de gases. “Es la gran oportunidad para

nosotros como compañía pero también

para toda la industria”.

¿Cómo ven la economía global para los próximos años?

Los países emergentes continuarán creciendo a un ritmo importante, con alguna desaceleración respecto de los últimos años, pero con un ritmo de expansión por encima de 5% sobre todo en los países asiáticos. Además hay algunos otros países que están hoy en un estadio de desarrollo similar al que estaba China hace 10 años, con gran potencial de crecimiento.

¿Por ejemplo?

El caso de India, o los otros países asiáticos más pequeños. Respecto de Europa no es fácil saber si ya llegó al punto que empieza la recuperación pero hay algunas señales de que la economía volverá a crecer, en forma moderada pero continua. En Estados Unidos vemos un crecimiento de 3% anual.

Dentro de ese mundo que relata, ¿dónde están las mejores oportunidades para Ford? En cuanto a América del Sur, hay una

oportunidad de crecer en todos los países de la región, ya no es sólo Brasil y la Argentina; Chile, Colombia y Perú se han transformado en mercados de volumen importantes. Ya es una región que tiene un potencial de mercado de aproximadamente seis millones de unidades para los próximos años. La otra oportunidad es China. Yo creo que va a seguir ampliándose la brecha entre el mercado chino y el resto de los otros mercados, al punto que en 2020, el tamaño de ese mercado sería igual al de Estados Unidos y Europa juntos. La estrategia de Ford, basada en el plan One Ford es crecer agresivamente en todos los mercados globales. ¿Dentro de América Latina, dónde hay más oportunidades? ¿En qué tipo de autos? Hay una tendencia hacia la concentración del crecimiento entre los autos pequeños y medianos. Aproximadamente el 60% de la industria mundial se concentra en esos dos segmentos, 20% son comerciales y 20% los más grandes. América Latina tiene la misma tendencia. Y eso se consolida cada vez más, porque hay más consumidores que salen del umbral de la pobreza y aspiran a su primer O Km. Igualmente, como la industria crece, la escala del auto grande también lo hace. Y en esos vehículos es donde hay más rentabilidad.

¿Qué otros mercados, además de América Latina, tienen en mente explorar?

La industria, específicamente en la Argentina, está basada en lograr escala a través de la exportación. Hoy, a nivel industria exportamos aproximadamente el 85% de nuestros

productos a Brasil. Tenemos que diversificar nuestros mercados. Apuntamos ahora a plazas como Chile y Perú, que entre las dos suman 700.000 autos anuales. Hay que volver a tener un acuerdo dinámico con México y lograr acuerdos inteligentes con otros países. Y luego, en la medida que tengamos más escala, tecnología y competitividad, apuntar a los mercados más desarrollados.

¿Hoy no pueden competir en Estados Unidos y en Europa?

No, hoy no podemos competir. No tenemos la escala ni los costos como para hacerlo. Pero en un mediano plazo el desafío es hacerlo e integrarnos a los mercados más desarrollados. Ustedes están basados en la parte atlántica de América Latina. ¿Les cuesta llegar a la América que mira al Pacífico? Le pregunto por la competencia asiática.

Es así, por una cuestión de competitividad. Hoy, en mi opinión, Brasil y la Argentina no tienen costos competitivos en comparación con los países asiáticos. Chile, Perú o Colombia tienen barreras arancelarias muy bajas y más allá de que tenemos la ventaja del flete, el costo de traer un auto de Asia es más eficiente que el nuestro. Tenemos nuestros productos nichos, como la Ranger, que la podemos vender en esos mercados, pero tenemos que dar un salto en la competitividad para poder ganar más

participación en esos mercados.

¿Cuáles son las principales amenazas que tienen la industria y su organización?

A nivel global, le diría que la competitividad y el desarrollo tecnológico. Y también el cumplir con las normas que cada día son más exigentes en materias como emisiones, consumo de combustibles, donde Ford está tomando un lugar de liderazgo. En Argentina, nuestro desafío pasa por desarrollar un anillo de proveedores mucho más competitivo. Es uno de los puntos más débiles que tenemos. Tenemos una buena red pero con mucho menos capital invertido y con bastantes dificultades como para generar la inversión y alcanzar niveles

Estos planes deben apuntar a generar una estructura impositiva, costos de los insumos y prácticas laborales competitivas con la industria automotriz global

¿Un proyecto de ese tipo, de mejora de cadena productiva, qué tiempo lleva? Si uno quiere llegar a lugares de competitividad como los de los países desarrollados estamos hablando de más de 10 años. Hay comodities en los que la Argentina no tiene la tecnología radicada en el país. Hay que hacer un plan en etapas, con la consistencia del largo plazo, con la seguridad que esas reglas que establecemos se mantengan a lo largo de 10 años. La verdad es que la industria automotriz argentina es un ejemplo exitoso. Desde 1991 en adelante trabajamos con Brasil y nos vamos integrando cada vez más. Y hemos progresado, al punto de poder competir regionalmente pero no todavía para poder hacerlo con el resto de los

productores mundiales. Lo mismo que hicimos lo tenemos que profundizar, con medidas concretas para cada uno de los sectores de esa cadena de proveedores. Y paralelamente al progreso, buscar acuerdos para lograr nuevos mercados. Esa no sólo es la posición de Ford, sino de toda la industria.

¿Qué espera que pase en la economía de Brasil?

Lo que se percibe es que siga un proceso de crecimiento consistente en los próximos años pero con una desaceleración. No vamos a tener los índices del Brasil de los últimos cinco o seis años. Este 2014 habrá un crecimiento modesto, que mejorará pero en forma paulatina. Nosotros estimamos que América Latina crecerá, pero con tasas más bajas.

¿Cuál cree que será el suceso que impactará en el negocio de Ford?

Dos aspectos. Uno en términos del consumo del combustible y cuidado del medio ambiente. Tenemos una estrategia denominada Power of Choice que apunta a poner a disposición del usuario de un vehículo Ford con las distintas tecnologías disponibles para su elección. Es muy complicado decidir hacia dónde va el

¿No se juega por una?

No, aún no se puede jugar por una porque puede quedar fuera del mercado. Además, se exigen y son necesarias una cantidad de regulaciones de los Estados o bloques comerciales, para tener un panorama más claro.

Dos, que el crecimiento de nuestra industria no termine por entorpecer el transporte. La visión de Ford es lograr autos cada vez más eficientes,

que se conecten entre sí, con las señales de tránsito, que busquen el espacio para estacionarse, en fin. Todo para que haya un tránsito mucho más eficiente. Y eso, con la tecnología disponible ya es posible. No está tan lejos y hacia ahí está enfocado nuestro esfuerzo. Es una de nuestras prioridades.

¿El auto convencional aún tiene larga vida? Sí. Además, desde el punto de vista del costo es mucho más eficiente. En la medida en que se desarrollen tecnologías, por ejemplo, en el que las baterías tengan un costo cada vez más cercano al de un motor convencional y que también exista un buen proceso de disposición puede ocurrir un cambio en el futuro.

33

años

en la compañía. Ingresó a Ford en 1981 y es Presidente desde 2005.

Falta mucha infraestructura…

Sí; y regulación. Falta tiempo, pero cada vez habrá más conectividad y más situaciones en las que el vehículo actúa sólo, sin el comando del conductor.

En el marco de esta tendencia mundial y dado el nivel de inversiones que se necesita para cambiar una cadena de abastecimiento, ¿cómo se moverá la industria?

Es una inversión muy grande, muchísima. Es necesario tener escala, poder aplicar las soluciones a nivel global para distribuir los costos de ingeniería y los propios costos variables de los cambios tecnológicos entre una gran cantidad de vehículos. Es necesario tener escala mundial.

¿Esta tendencia sobre el auto del futuro, no deja a América Latina algo rezagada ya que no tiene la infraestructura básica para este tipo de productos?

Sí. Esa es una de las materias pendientes de la región en comparación a otras. Argentina y sin conocer tanto, Brasil también, deberían dar un salto importante en esta materia. Tuvimos un gran crecimiento en los últimos años y hay cierto retraso en infraestructura, que a su vez, impacta en forma negativa en nuestra búsqueda de competitividad.

¿Cómo trabajan en la motivación para la innovación?

El éxito en los planes que tenemos está basado en una buena ejecución, en identificar acciones para que los objetivos se logren y luego ayudar al equipo para una óptima ejecución. La manera que lo hacemos es a través de un equipo

motivado y entrenado que se sienta parte y protagonista del éxito de Ford en Argentina. ¿Algunos ejemplos de innovación?

La innovación, creatividad e iniciativa hay que aplicarla en todos los aspectos del negocio. Entregar rápido el vehículo, el mejor proceso para sorprender al cliente, una campaña exitosa de marketing. En cada sector hay innovación y no sólo en hacer un producto que es una maravilla. Está en cada uno de los procesos, en cómo le bajamos los costos al proveedor, cómo mantener los planes de ahorro, cómo bajar la mora. Para lograr eso hay que tener gente que esté capacitada, que se sienta respetada, que

esté bien remunerada y que pueda crecer y que vea que después se beneficia de los éxitos. ¿Cómo trabajaron con el servicio de post venta como una manera de fidelizar a los clientes?

Trabajamos mucho con nuestra red de concesionarios para tener la certeza de que están enfocados en lo que necesita el cliente. La atención al cliente es clave para lograr la fidelidad y además, es un buen negocio que el cliente se mantenga cerca de la concesionaria. Esto requiere inversiones. Les brindamos mucha capacitación desde el punto de vista técnico a los mecánicos, también a los asesores para que puedan explicarles qué pasa los vehículos a los clientes y además, tenemos un sistema de premios y castigos en función de lo que los clientes dicen de la concesionaria. Para ellos no es lo mismo un cliente satisfecho que otro insatisfecho ya que tiene impacto no sólo moral sino también económico. En los últimos años mejoramos mucho. Apuntamos a ser los líderes en atención al cliente, estamos cerca, pero hay mucho para seguir mejorando.

¿Están satisfechos con los productos que venden?

Sí. Hoy tenemos una de las mejores gamas de productos de la industria en Argentina, si el consumidor busca un auto pequeño seguro pasa por Ford para ver un Fiesta; si quiere una SUV pequeños, mira la Ecosport y si quiere un mediano, seguramente mira un Focus. Después hay que ver si compra o no, pero hoy seguro que mira nuestros vehículos. Lo mismo con las pick up. La gama de producto está, las instalaciones están, la satisfacción está, por lo tanto estamos en un buen momento, pero como dice nuestro slogan, aspiramos a llegar más lejos.

¿Con qué horizonte de planificación trabajan?

Un ciclo de producto dura de cinco a seis años, por lo tanto, es necesario como mínimo esos años para decidir nuevas inversiones. En el caso de la Argentina, nos vendría bien para tener una industria competitiva, tener un horizonte de dos ciclos, de 10 o 12 años. Otros países no lo necesitan porque tienen una consistencia en sus políticas a lo largo de los años que hace que con cuatro o cinco años alcance. Para nosotros, la verdad, lo ideal sería dos ciclos.

éxito fue poner un poco más de énfasis en los productos Premium. Creíamos que era un mercado chico y con suma complejidad. Tenemos productos a nivel global como para seguir creciendo en ese segmento. Pensando en cinco o seis años, vamos a seguir enfocados y creciendo en los segmentos Premium.

El plan One Ford nos da las herramientas para poder hacerlo.

En el mundo cae la confianza en las

instituciones ¿Por qué cree que se mantiene la confianza en la industria?

La industria automotriz es muy reconocida en Argentina. En el caso de Ford, el año pasado cumplimos 100 años de presencia

ininterrumpida en el país. Contamos con una amplia red de concesionarios, una línea de productos exitosa, producimos más de 100.000 unidades al año, exportamos el 65% de nuestra producción y empleamos 4200 personas directas.

Contamos con programas de cuidado del medio ambiente, construimos 41 escuelas de frontera y tenemos la escuela técnica Henry Ford dentro del predio de nuestra planta. Hemos generado un vínculo, cercanía y confianza con los Argentinos, consistentemente y a lo largo de estos 100 años.

¿Por qué le gustaría que lo recuerden como CEO en Ford?

Llevo casi nueve años de CEO. Quiero jubilarme en Ford y tengo 57 así que espero poder hacerlo. Mi objetivo es hacer de Ford la empresa

automotriz líder en la Argentina. En función de la marca, de tener un volumen relevante y además, hacer de Pacheco una planta con calidad reconocida internacional. Espero alcanzar ese objetivo y el día que me retire que me recuerden: Fue un presidente exitoso, y una

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