Los costos sociales negativos de introducir tecnologías y sistemas de información están empezando a aumentar junto con el poder de la tecnología. Muchas de estas consecuencias sociales negativas no son violaciones de los derechos individuales o crímenes de propiedad. Sin embargo, estas consecuencias negativas pueden ser muy dañinas para individuos, sociedades e instituciones políticas. Las computadoras y las tecnologías de la información pueden llegar a destruir elementos valiosos de nuestra cultura y sociedad, incluso aunque nos brinden beneficios. Si hay un balance de bue- nas y malas consecuencias en cuanto al uso de los sistemas de información, ¿a quién responsabilizamos por las malas consecuencias? A continuación examinaremos de manera breve algunas de las consecuencias sociales negativas de los sistemas, consi- derando las respuestas individuales, sociales y políticas.
B a l a n c e o d e l p o d e r : c e n t r a l i z a d o v s . p e r i f é r i c o
Uno de los primeros temores de la era de las computadoras fue que las enormes compu- tadoras mainframe centralizarían el poder en las oficinas corporativas y en la capital de la nación, lo cual produciría una sociedad tipo Big Brother, como se sugirió en la novela de George Orwell, 1984. El cambio hacia una computación muy descentralizada, aco- plado con una ideología de otorgamiento de poderes a miles de trabajadores, junto con la descentralización de la toma de decisiones hacia niveles más bajos en la organización, han reducido los temores de la centralización del poder en las instituciones. Aún así, gran parte del otorgamiento de poderes que se describe en las revistas de negocios populares es trivial. Tal vez se otorguen poderes a los empleados de nivel no tan alto para tomar decisiones menores, pero las decisiones de las políticas clave pueden estar tan centralizadas como en el pasado.
Ra p i d e z d e l c a m b i o : t i e m p o d e r e s p u e s t a
r e d u c i d o p a r a l a c o m p e t e n c i a
Los sistemas de información han ayudado a crear mercados nacionales e internacio- nales mucho más eficientes. El mercado global, que ahora es más eficiente, ha redu- cido los depósitos sociales normales que permitieron a las empresas durante muchos años ajustarse a la competencia. La competencia basada en tiempo tiene un lado malo: la empresa para la que usted trabaja tal vez no tenga suficiente tiempo para responder a los competidores globales y quede fuera del camino en un año, junto con su empleo. Nos enfrentamos al riesgo de desarrollar una “sociedad justo a tiempo”, con “empleos justo a tiempo”, lugares de trabajo, familias y vacaciones “justo a tiempo”.
M a n t e n i m i e n t o d e l o s l í m i t e s : f a m i l i a ,
t r a b a j o y d i v e r s i ó n
Partes de este libro se produjeron en trenes y aviones, así como en algunas vacaciones y durante lo que de alguna otra forma podría haber sido tiempo “en familia”. El peligro de la computación ubicua, el teletrabajo, la computación nómada y el entorno de compu- tación tipo “haga cualquier cosa en cualquier parte” es que en realidad se está volviendo verdad. Los límites tradicionales que separan el trabajo de la familia y la diversión sim- ple y pura se han debilitado.
Aunque los autores han trabajado por tradición en casi cualquier parte (han existido las máquinas de escribir portátiles por casi un siglo), la llegada de los sistemas de infor-
mación, aunada al aumento de las ocupaciones de trabajo del conocimiento, significa que cada vez más personas trabajan cuando deberían estar jugando o comunicándose con la familia y los amigos. La sombrilla del trabajo se extiende ahora más allá del día de ocho horas.
Incluso el tiempo libre invertido en la computadora amenaza estas relaciones socia- les estrechas. El uso intensivo de Internet, incluso para fines de entretenimiento o recreativos, aleja a las personas de su familia y amigos. Entre los niños de edad escolar media y los adolescentes, puede conducir a un comportamiento antisocial dañino, como el reciente aumento en el fenómeno del “cyberbullying”.
La debilitación de estas instituciones impone riesgos muy claros. A través de la histo- ria, la familia y los amigos han proporcionado poderosos mecanismos de apoyo para los individuos, además de que actúan como puntos de balance en una sociedad al preservar la vida privada, proveer un lugar para que las personas coleccionen sus pensamientos y permitirles pensar en formas contrarias a su patrón, además de soñar.
D e p e n d e n c i a y v u l n e r a b i l i d a d
En la actualidad, nuestras empresas, gobiernos, escuelas y asociaciones privadas, como las iglesias, son en extremo dependientes de los sistemas de información y, por lo tanto, muy vulnerables si éstos fallan. Ahora que los sistemas son tan ubicuos como el sistema telefónico, es asombroso recordar que no hay fuerzas regulatorias o normalizadoras vigentes que sean similares a las tecnologías telefónica, eléctrica, de la radio, la televisión o cualquier otra tecnología de servicios públicos. Es probable que la ausencia de están- dares y la criticidad de ciertas aplicaciones de sistemas requieran la presencia de es- tándares nacionales y tal vez de una supervisión regulatoria.
C r i m e n p o r c o m p u t a d o r a y a b u s o d e l a c o m p u t a d o r a
Las tecnologías recientes, entre ellas las computadoras, crean nuevas oportunidades para cometer delitos al crear nuevos artículos valiosos para robar, nuevas formas de robarlos y nuevas maneras de dañar a otros. El crimen por computadora es la acción de cometer actos ilegales a través del uso de una computadora, o contra un sistema computacional. Las computadoras o sistemas computacionales pueden ser el objeto del crimen (destruir el centro de cómputo de una compañía o sus archivos de computadora), así como el instrumento del mismo (robar listas de computadora al obtener acceso de manera ilegal a un sistema mediante el uso de un ordenador en el hogar). El simple hecho de acceder a un sistema computacional sin autorización o con la intención de hacer daño, incluso por accidente, se considera ahora un delito federal.
El abuso de la computadora es el hecho de cometer actos en los que se involu- cra una computadora, que tal vez no sean ilegales pero se consideran poco éticos. La popularidad de Internet y del correo electrónico ha convertido una forma de abuso de la computadora (el correo basura, o “spamming”) es un grave problema tanto para individuos como para las empresas. El spam es correo electrónico basura que envía una organización o un individuo a una audiencia masiva de usuarios de Internet, quienes no han expresado ningún interés en el producto o servicio que se comercializa. Los spammers tienden a comercializar pornografía, tratos y servicios fraudulentos, estafas descaradas y otros productos que no son muy aprobados en la mayoría de las sociedades civilizadas. Algunos países han aprobado leyes para pro- hibir el spamming o restringir su uso. En Estados Unidos aún es legal si no implica un fraude y tanto el emisor como el asunto del correo electrónico se identifican en forma apropiada.
El spamming se ha multiplicado de manera considerable, ya que sólo cuesta unos cuantos centavos enviar miles de mensajes que anuncian conjuntos de utensilios a los usuarios de Internet. De acuerdo con Sophos, uno de los principales distribuido- res de software de seguridad, el spam representó el 97 por ciento de todo el correo electrónico de negocios durante el segundo trimestre de 2010 (Schwartz, 2010). Los costos del spam para las empresas son muy altos (se estima en más de $50 mil millo- nes por año) debido a los recursos de computación y de red que consumen los mi- llones de mensajes de correo electrónico no deseados, y el tiempo requerido para lidiar con ellos.
Los proveedores de servicio de Internet y los individuos pueden combatir el spam mediante el uso de software de filtrado de spam para bloquear el correo electrónico sospechoso antes de que entre a la bandeja de correo electrónico de un destinatario. Sin embargo, los filtros de spam pueden bloquear los mensajes legítimos. Los spam- mers saben cómo evadir los filtros, cambian sus cuentas de correo electrónico en forma continua, incorporan mensajes de spam en imágenes, incrustan spam en los adjuntos de correo electrónico y las tarjetas de felicitación electrónicas y utilizan computadoras de personas que han sido secuestradas por botnets (vea el capítulo 7). Muchos mensajes de spam se envían desde un país, mientras que otro país hospeda el sitio Web de spam.
El spamming está regulado en forma más estricta en Europa que en Estados Uni- dos. El 30 de mayo de 2002, el Parlamento Europeo aprobó una prohibición sobre la mensajería comercial no solicitada. El marketing electrónico sólo puede ir dirigido a personas que hayan dado su consentimiento previo.
La Ley CAN-SPAM de Estados Unidos de 2003, que entró en vigor el 1 de enero de 2004, no prohíbe el spamming sino las prácticas engañosas de correo electrónico, al requerir que los mensajes de correo electrónico comerciales muestren líneas de asunto precisas, identifiquen a los verdaderos emisores y ofrezcan a los destinatarios una manera fácil de eliminar sus nombres de las listas de correo electrónico. También pro- híbe el uso de direcciones de retorno falsas. Se han interpuesto procesos judiciales con unas cuantas personas, pero esto ha tenido un impacto insignificante en el spamming. Aunque Facebook y MySpace han ganado juicios contra los spammers, la mayoría de los críticos argumentan que la ley tiene varias lagunas jurídicas y no se cumple de manera efectiva (Associated Press, 2009).
Otro impacto negativo de la tecnología computacional es el peligro cada vez mayor de las personas que usan teléfonos celulares para enviar mensajes de texto mientras conducen. Muchos estados han prohibido este comportamiento, pero ha sido difícil de erradicar. La Sesión interactiva sobre organizaciones explora este tema.
E m p l e o : t e c n o l o g í a d e d e r r a m e y p é r d i d a
d e e m p l e o s d e r e i n g e n i e r í a
Por lo general, el trabajo de reingeniería es aclamado en la comunidad de los sistemas de información como un importante beneficio de la nueva tecnología de la información. Es mucho menos frecuente recalcar que el rediseño de los procesos de negocios podría llegar a provocar que millones de gerentes de nivel medio y empleados de oficina pier- dan sus empleos. Un economista ha externado la posibilidad de que vamos a crear una sociedad operada por una pequeña “elite de profesionales corporativos de alta tecnolo- gía en una nación de los desempleados permanentes” (Rifkin, 1993).
Otros economistas son mucho más optimistas acerca de las pérdidas potenciales de empleos. Creen que liberar a los trabajadores brillantes y educados de los empleos de reingeniería provocará que éstos avancen a mejores empleos en indus- trias de rápido crecimiento. Fuera de esta ecuación están los obreros sin habilida- des y los gerentes de nivel medio, más viejos y con menos educación. No queda claro si no es complicado capacitar de nuevo a estos grupos para empleos de alta calidad (sueldos altos). La planificación cuidadosa y la sensibilidad para con las necesidades de los empleados pueden ayudar a las compañías a rediseñar el trabajo para minimizar las pérdidas de empleos.
E q u i d a d y a c c e s o : i n c r e m e n t o d e l a s d i v i s i o n e s
r a c i a l e s y d e c l a s e s s o c i a l e s
¿Será que todos tienen la misma oportunidad de participar en la era digital? ¿Acaso los huecos sociales, económicos y culturales que existen en Estados Unidos y otras socieda- des se reducirán mediante la tecnología de los sistemas de información? ¿O se incre- mentarán las divisiones, para permitir que los que se encuentran bien estén aún mejor con respecto a los demás?
Estas preguntas no se han contestado todavía por completo, debido a que el impac- to de la tecnología de sistemas en los diversos grupos de la sociedad no se ha estudiado con detalle. Lo que se sabe es que la información, el conocimiento, las computadoras y
Los teléfonos celulares se han convertido en un pro- ducto básico de la sociedad moderna. Casi todos tienen uno, y las personas los llevan consigo y utilizan a todas horas del día. En general, esto es algo bueno: los bene- ficios de permanecer conectado en todo momento y en cualquier ubicación son considerables. Sin embargo, si usted es como la mayoría de los estadounidenses, es probable que suela hablar por teléfono o incluso envíe mensajes de texto al encontrarse detrás del volante de un auto. Este peligroso comportamiento ha resultado en un aumento en la cantidad de accidentes y muertes provocadas por el uso de teléfonos celulares. La ten- dencia no muestra señales de disminuir.
En 2003, se llevó a cabo un estudio federal de 10 000 conductores por parte de la Administración Nacional de Seguridad de Tráfico en Carreteras (NHTSA) para deter- minar los efectos de usar teléfonos celulares al conducir. Los resultados fueron contundentes: hablar por teléfono equivale a una reducción de 10 puntos en el coeficiente intelectual (IQ) y a un nivel de alcohol en la sangre de .08, que las autoridades consideran como intoxicación. El estudio encontró que los equipos de manos libres no fueron efectivos para eliminar el riesgo, debido a que es la misma conversación la que distrae a los conductores, no el hecho de sostener el teléfono. El uso de teléfonos celulares provocó 955 muertes y 240 000 accidentes en 2002. Los estudios relacionados indicaron que los con- ductores que hablaban por teléfono mientras conducían incrementaban por cuatro veces el riesgo de chocar, y los que enviaban y recibían mensajes de texto mientras conducían incrementaron el riesgo a chocar la sorpren- dente cantidad de 23 veces.
A partir de ese estudio, el uso de dispositivos móviles ha aumentado hasta 10 veces, empeorando aún más esta ya de por sí peligrosa situación. El número de suscriptores inalámbricos en Estados Unidos aumentó cerca de 1 000 por ciento desde 1995 hasta casi 300 millones en general en 2010, y el uso de minutos inalámbricos por parte de los estadounidenses aumentó cerca de 6 000 por ciento. A este aumento en el uso de los teléfonos celu- lares le acompaña un incremento en las muertes y acci- dentes relacionados con teléfonos: en 2010 se estima que el uso de mensajes de texto provocó 5 870 muertes y 515 000 accidentes, un considerable aumento en compara- ción con años anteriores. Estas cifras equivalen casi a la mitad de las estadísticas para los conductores ebrios. Los estudios muestran que los conductores saben que usar el teléfono mientras manejan es una de las cosas más peli- grosas que se pueden hacer, pero se rehúsan a admitir que es peligroso cuando ellos son los que lo hacen.
De los usuarios que usan mensajes de texto mientras conducen, los grupos demográficos más jóvenes, como el de entre 18 y 29 años de edad, son los que más utili- zan mensajes de texto. Cerca de tres cuartos de los esta- dounidenses en este grupo de edades usan mensajes de