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Calidad del lenguaje utilizado en Elegancias

Capítulo 5: La mujer representada en la revista Cromos 1916-1939

5.6 Calidad del lenguaje utilizado en Elegancias

El lenguaje utilizado en la sección Elegancias, también tuvo una fuerte evolución según el paso de los años. Aunque siempre se utilizó un lenguaje sencillo y directo, las primeras ediciones de la sección están llenas de altas adjetivaciones no solo a los trajes que la columnista consideraba hermosos y elegantes, sino a las elegantes y distinguidas damas de alta sociedad de la elite Parisina. El uso de figuras literarias, es un factor que caracteriza a las sección hasta bien entrada la década de los veinte, la autora se encarga de adornar de una manera recurrente, los trajes y las tendencias que muestra en la sección con el fin de que las lectoras entiendan el mensaje y además se convenzan de los beneficios de usar y lucir ciertas prendas. El uso de estereotipos, como por ejemplo aquel encontrado en la muestra de 1917, en la que la autora Jacqueline, describe a las “Nuevas Ricas” o las mujeres de hombres que han hecho fortunas rápidamente, como mujeres detestables y “Sin escrúpulos” que no saben cuándo dejar de ponerse tantas joyas, mujeres que sin duda buscan lucir su nuevo estrato social desmedidamente, sin darse cuenta que, la elegancia también tiene que ver con la simpleza.

“Siempre fue de una gusto deplorable y hasta calificado de elegancia de parvenus el

ostentar la riqueza con un uso desmedido de joyas. Probablemente con el fin de diferenciarse de las nuevas ricas, mujeres de comerciantes sin escrúpulos que han hecho o están haciendo grandes fortunas al amparo de la guerra. Las verdaderamente elegantes se adornan hoy con el menor número posible de joyas. Ojalá perdure este refinamiento de coquetería, este graciosos chic del momento para confusión de las millonarias sin gusto y satisfacción de las que saben embellecerse sin recurrir a los deslumbramientos de las piedras” (Jacqueline, 1917 Febrero, p.127)

Pero no solo se evidencian discriminaciones en términos de clase o posición social, también hay discriminaciones frecuentes en las edades, sobre todo en la muestra recolectada para el año 1918, en la que la columnista, Jacqueline, describe como terrible la edad de los treinta y dice que la edad ideal de las mujeres es de los 22 a los 25 años. Según la escritora, llegar a los cuarenta significa el inicio de la vejez, de la desfachatez y de la horripilancia y es ahí, en donde la mujer debe esforzarse el doble para ser más bella. Es insistente en la necesidad de la mujer de transformarse y de embellecer ese periodo de “vejez” para poder ser consideradas bellas como las parisinas. La mujer francesa parecía ser un error de la naturaleza, era un ser mágico, una diosa que ascendía sobre los perfiles corrientes de las demás mujeres condenadas al

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envejecimiento y a la fealdad. La mujer de parís tiene las tallas indicadas, sabe cómo combinar los colores, entiende que estilos benefician su figura, sabe cómo mantener a su marido sumergido en la felicidad matrimonia, parece una gacela caminando por las jardines parisinos y, sobre todo, jamás envejece.

“Nada más difícil que calcular la edad de una parisiense, me decía un amigo americano, y luego agregaba, no sé si a manera de galantería <<para mí la parisiense no tiene edad>> (…) Que la parisiense no tiene edad? Así sabe transformarse hasta el punto de aparecer siempre de una edad ambigua? (Jacqueline, 1918, 16 de Marzo.)

Es muy importante destacar la forma en la que la autora siempre, o por lo menos hasta bien entrada la década de los treinta, tiene como norte y punto de comparación a la cultura parisina, no solo comparando a la mujer local con la francesa con alusiones como “La parisiense sabe sacar partido de todo. Sabe encontrar motivos de coquetería hasta en situaciones difíciles”, sino con el uso de palabras francesas en sus escritos que le ayudan a establecer un estereotipo ideal de mujer. La palabra parvenus, es un derivado del francés que se refiere a personas que escalan posiciones sociales rápidamente. Sería posible afirmar que, para esta escritora y el fórum de lectoras, las personas verdaderamente elegantes no escalan posiciones, no se ven en la persona necesidad de ser emprendedoras, las verdaderamente elegantes nacen en posiciones acaudaladas, la clase es producto de la cuna, son ricas de nacimiento y por ende, llevan la elegancia en las venas.

Sin duda hay un cambio y una evolución marcada en el uso del lenguaje en la sección Elegancias. Se podría decir además que, el cambio de nombre de la sección y su evolución hacia otros espacios de farándula y cine, hicieron que este espacio dedicado a la mujer tuviese ciertas variaciones en su estructura básica. A inicios de la sección, en 1916, el uso de figuras literarias para adornar el estatus de las bellas damas y para darle clase y estatus a la columna de la época, utilizando herramientas como el uso de palabras en francés, era un elemento muy común, que se logró observar hasta 1922, en donde el lenguaje y la estructura de la sección simplemente se modifica por completo, cercano, une espacio de lectura rápida, sencillo y directo. Esta es la primera muestra que permite ver un cambio rotundo en la modalidad informativa, en donde la columnista se limita describir lo que sucede en términos de moda y prefiere suplir dicho espacio con imágenes enormes de página completa y usar un mínimo de renglones para dirigirse a sus lectoras. Hasta el momento y durante los siguientes 11 años, según lo retratado en el muestreo, hasta 1934 con la llegada de la sección “Hollywood en radio” que vino a remplazar a elegancias, el lenguaje se mantuvo sencillo y básico, y el uso de imágenes se vio drásticamente reforzado. 1934, es la única matriz que muestra un regreso al texto, a la descripción detallada, al uso de

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tecnicismos y figuras literarias para mostrar lo más chic de las estrellas de cine, sus carreras profesionales y la elegancia de las mismas:

“¡Rosita no se duerme sobre los laureles! La estrella, cada día más deslumbrantes, no se cansa. Joven y fuerte, su vida está en el Arte…De cuando en cuando, sueña con escribir novelas…Y no tardará en vivir una, la más soñada… Pero de esto por ahora, ¡ni media palabra más!...Sssss…Han transcurrido los tres minutos…Good Night…” (Hollywood por radio, 28 de Julio de 1934)

Hollywood por Radio, Revista Cromos Julio 28 de 1934.

Las secciones venideras, a partir de 1934, como “De todo y de todas partes” y “La moda al día” serán espacios breves, que utilizarán un lenguaje sencillo y directo, meramente informativo que pretenderá una lectura rápida y momentánea de los que sucede en el mundo de la moda y de las artes. El uso de texto será remplazado por las imágenes y solo se emplearan máximo tres o cuatro renglones para describir cada foto. En el siguiente grafico se podrá apreciar el análisis en

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base a la calidad del lenguaje utilizado por las columnistas en la sección Elegancias y su variación en el tiempo conforme se establecían nuevos espacios de representación.

En este momento es muy importante ver el cambio en la preferencia del uso de las palabras en otro idioma. Ya no se usan tanto las palabras en francés, cosa que en los primeros números era un elemento constante, esto, podría estar derivado en un cambio en el epicentro de las artes, moda y glamur, un nuevo espacio llamado Hollywood. Vale la pena preguntarse si la crisis europea del momento y el periodo entreguerras que se concentraba en el viejo mundo, fueron factores clave en el transado del elemento de glamur y sofisticación desde los clubes y carreras de caballos de Francia a las pantallas y estudios de América del Norte.

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