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El cambio de conducta en los jóvenes como un proceso de interacción psico-social.

I. 3. Referentes teóricos en torno a las drogodependencias.

1.6. El cambio de conducta en los jóvenes como un proceso de interacción psico-social.

Las Naciones Unidas, acuñó en 1983, la clasificación como jóvenes a todas aquellas personas que tienen entre 15 y 24 años. Es decir, esta tipificación permite hacer comparaciones a nivel de edad, pero omite las condiciones del contexto, pues en algunos países el espacio temporal en el que se desarrollan los y las Jóvenes, es sólo un “número”.

Por ejemplo, en las zonas rurales de algunos países latinoamericanos, como lo fue en Cuba antes del triunfo de la Revolución, esta categoría de juventud no existe, porque el niño es incorporado en las actividades agrícolas, por lo tanto asume un trabajo y un rol dentro de la Sociedad independientemente de la edad (148).

La juventud es una categoría que ha sido estudiada desde diferentes disciplinas de las ciencias sociales. El concepto de juventud resulta difícil de enunciar, a pesar de la que ya se describió avalado por la ONU, puesto que no existe consenso alrededor de su definición; sin embargo la perspectiva etaria de la juventud es válida puesto que el número de años vividos ofrece un contenido sociológico significativo, en tanto para determinados períodos de edades se asumen distintos tipos de actividad y diferentes modos de manifestación en el escenario social.

En Cuba la edad para que un joven se integre al trabajo es la de 17 años, prolongándose así el período estudiantil, lo que lleva implícito aspectos legales acerca de los deberes y derechos de los jóvenes y de las personas adultas (149).

Lo que sí es indiscutible es el hecho de que el joven cubano de hoy es cualitativamente diferente a los jóvenes de otros tiempos, por las responsabilidades que asume social y profesionalmente. En ello juega un papel determinante la formación que reciba en el seno familiar, además de la que recibe en la escuela e indirectamente de la propia sociedad.

Existen tres términos propios de la psicología social y estrechamente relacionados con la formación de los jóvenes cuya comprensión es necesaria para la puesta en práctica de proyectos comunitarios. Las creencias, las normas y las actitudes (150, 151, 152).

La formación de actitudes responsables en los jóvenes está estrechamente vinculada con las elecciones estratégicas en relación a lo que es adecuado para conseguir los fines propuestos. Estas elecciones provienen, a su vez, de supuestos básicos o creencias sobre la naturaleza humana y el mundo que los rodea. Se elige pensar y actuar de un modo u otro según se crea que sean las personas y las cosas. Las creencias son estructuras de pensamientos elaboradas y arraigadas a lo largo del aprendizaje que sirven para explicar la realidad y que preceden a la configuración de los patrones de conducta (153). Los valores en la juventud juegan un papel especial en la formación de normas. Los valores pueden mantenerse a nivel individual, las normas emergen de las interacciones grupales. Son normas de conductas consensuadas, los valores son criterios para evaluar y aceptar o rechazar las normas (154). El incumplimiento de las normas genera sanciones externas, mientras que el incumplimiento de los valores comporta sentimientos de culpabilidad y sanciones internas.

Una actitud es consecuencia de los valores y normas que las preceden, y es una tendencia evaluadora con respecto a personas, hechos o cosas. Las actitudes reflejan como se sienten las personas con respecto a algo o alguien y predicen la tendencia a actuar de una determinada manera.

Figura 1: Las experiencias del aprendizaje sobre la base de la formación de valores. Fuente: Elaboración de la autora.

Muchas veces se utiliza equivocadamente el concepto de “cambio de actitudes” para referirse al cambio de otras cosas: al cambio de valores tales como el compromiso, al cambio de conductas como el

Resultados Valores Normas Actitudes Conductas Creencias Experiencias de aprendizaje social

comportamiento responsable ante la salud, y al cambio de creencias tales como que es peligroso detectar los errores y exponerlos en voz alta.

En tal sentido es importante considerar el cambio de estas actitudes centradas en valores y en relación a las normas como experiencias de aprendizaje, tales como las que se adquiere en el desarrollo de proyectos comunitarios.

En función de lo planteado anteriormente se revela la importancia de trabajar con los jóvenes en el contexto de la prevención del alcoholismo esperando que los resultados que se obtengan respondan al cambio de conducta experimentados por ellos como huella palpable de un aprendizaje social centrado en valores y para lo cual se requiere movilizar todos los recursos necesarios y desarrollar metodologías que contribuyan al cambio de sus estilos de vida, influyendo de forma indirecta en la familia y en la sociedad en general.

Conclusiones para el capítulo 1:

En el desarrollo del capítulo se han abordado aspectos relacionados con la evolución histórico- tendencial de las drogas así como sus presupuestos teóricos desde el punto de vista epidemiológico, clínico, fisiopatológico, farmacológico, sociológico y psicológico.

En este sentido, en la periodización realizada se han determinadomomentos caracterizados por: 1. De una estructura desorganizada para el control de las drogas a un intento de organización que

aún no cumple con las demandas de la población en materia de salud.

2. De un proceso con pobre basamento legal a la creación de leyes, resoluciones y códigos que intentan regular, sin declararlo explícitamente, el empleo de las drogas de parte de ciertos sectores de la población.

La revisión de la bibliografía especializada así como de trabajos investigativos previos realizada sobre la temática de la drogadicción en general y del alcoholismo en particular ha puesto de manifiesto que existen suficientes elementos de juicio para realizar valoraciones en función de proyectar un proceso de intervención comunitaria con fines preventivos y promocionales basado en las mejores experiencias de Cuba y del resto del mundo

La prevención en general y en los jóvenes en particular es un proceso educativo, en el que se instruye a los individuos y a la comunidad, en tanto la socialización de las acciones salubristas entrañan un

necesario vínculo educativo con los implicados en las acciones referidas que conlleven a cambios de actitudes centradas en valores y en relación a las normas como experiencias de aprendizaje, cuestión aplicable a la prevención del alcoholismo en los jóvenes.

CAPÍTULO II: SITUACIÓN DEL ALCOHOLISMO EN LOS JÓVENES GUANTANAMEROS DEL