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La importancia de considerar la atención al joven en el contexto familiar.

I. 3. Referentes teóricos en torno a las drogodependencias.

1.5. La importancia de considerar la atención al joven en el contexto familiar.

Los seres humanos son por esencia, seres sociales que para satisfacer las necesidades se relacionan con los demás desde el nacimiento hasta que mueren, la vida se encuentra en un constante accionar

con otras personas. Este proceso de intercambio se realiza en un contexto social e histórico determinado y la familia constituye un canal de socialización e influencia, los grupos de amigos, los medios de comunicación, la religión ejercen una influencia en la educación de la personalidad de los niños, los adolescentes y jóvenes.

La influencia de la educación familiar, esencial durante los primeros años de vida, trasciende ese marco inicial y se manifiesta, con mayor o menor fuerza a lo largo de toda la vida (125, 126, 127).

La familia es la institución más estable de la sociedad humana a través de todas los tiempos, sin embargo la forma de organización familiar que se conoce en la cultura cubana no es la misma que la del pasado o que las de otros pueblos del mundo.

La forma que adopta la familia en cada etapa depende de las características de la sociedad y como consecuencia, cuando se producen transformaciones sociales como la que trajo el triunfo de la Revolución, sus formas, sus objetivos, sus funciones van variando paulatinamente junto a los demás cambios, por ello es portadora de los valores de la sociedad y del modo de vida que la caracteriza. Puede añadirse que a pesar de que la familia adopte en su evolución y desarrollo nuevos estilos y estructuras, se mantiene la esencia y razón de ser que tiene para el hombre (128, 129, 130).

La familia es la primera en satisfacer las necesidades del joven desde que nace, la primera forma de interacción con el mundo que lo rodea es con la figura de apego de los padres y hermanos, esta relación le brinda al individuo confianza y seguridad en si, aprende formas de comunicación intima, uso y significado de las expresiones emocionales, además a demandar cuando se sienta necesitado de algo y a satisfacer a los demás (131, 132, 133).

La familia influye en el aprendizaje por modelo. Cuando los niños y las niñas se identifican con las conductas de sus progenitores son los modelos de ellos los que reproducen (134, 135).

Puede decirse que la familia, desde el primer momento de la vida, influye positiva o negativamente en los seres humanos, la familia es la célula primera y vital de la sociedad como comunidad educadora principal del funcionamiento social y es insustituible, es el vehiculo privilegiado para la transmisión de aquellos valores que ayudan a la persona a adquirir la propia identidad y como institución básica fundamental es responsable de la primera educación de las nuevas generaciones.

Las relaciones entre el joven y la familia es determinante en el desarrollo normal y en las desviaciones de los hijos, de manera que cuando los jóvenes obtienen un nivel de independencia excesivo en etapas tempranas, es motivo de preocupación en un contexto donde asechan riesgos importantes.

La disminución de la tutela familiar, es decir la perdida de alguna función materna y paterna, entre otros aspectos, condiciona y facilita tendencias tales como el contacto con drogas, alcoholismo, hábitos de fumar, homicidios, inicio precoz de relaciones sexuales, otros, por lo que es razonable que los niños y niñas en el seno de una familia ordenada y bien integrada, con padres que les sirven de modelo, que muestran interés en su cuidado y apoyo, están sustancialmente protegidos contra la aparición de conductas de riesgo en el periodo de adolescencia y en tránsito hacia la juventud.

Los doctores Antonio Blanco y J. Ibáñez (136, 137) en sus escritos se refiere a las funciones de la familia entre las que plantea la función económica, la biosocial y la espiritual-cultural o educativa. La familia cubana se caracteriza por establecer relaciones estrechas entre sus integrantes, aunque también se producen conflictos, pero el sentimiento de pertenencia de un cubano para con su familia es muy alto. El cubano tiende a vivir en estrecha relación con sus familiares, vecinos, amigos, a vivir cotidianamente de relaciones muy amplias. La familia cubana pone en evidencia que para ella, como para la sociedad en general, los jóvenes son muy importantes, donde los padres en su mayoría son sobreprotectores (138, 139, 140).

Los jóvenes son, por lo general, más sensibles a los procesos de cambio social. Como resultado de su propia maduración psicológica, tienden siempre a cierta rebeldía asociada a la búsqueda de una autonomía en el desarrollo de su personalidad. Si este proceso ontogenético natural coincide en tiempo con determinadas tendencias al cambio dentro de la sociedad, es lógico que sean precisamente ellos los más sensibles a esos cambios (141).

Las generaciones más viejas, por su parte, tienden más a la conservación, a la tradición, a educar en el espíritu en que ellos fueron educados. De igual forma, por partir desde posiciones diferentes dentro del antiguo modelo patriarcal, el hombre y la mujer no tienen por lo general igual disposición a aceptar las nuevas propuestas de cambio. Pero cada persona en dependencia de su nivel cultural es capaz de analizar y determinar que patrones de conductas a seguir, en relación con sus intereses.

La sociedad, la familia y el sistema de gobierno actúan como filtro en la adecuación de estos patrones de conducta en sus coterráneos. En dependencia de los órdenes normativos que históricamente han regulado la conducta de los hombres. Tales como la moral, la religión, los convencionalismos sociales y el derecho (142, 143).

La familia, como forma de organización humana relativamente autónoma y variada, es capaz de conformar ciertas normas que regulan el comportamiento de sus miembros y, por una u otra vía, se convierten en dominantes en su radio de acción. La familia logra instituir ciertas normas y valores. Esta institucionalización de valores es un proceso que se da no sólo al nivel global de la sociedad, sino también a nivel de grupos, como puede ser una escuela o una universidad. La familia instituye, “oficializa” en su radio de acción, convierte en normas ciertos valores que son los que operan a su nivel, regulan las relaciones intra-familiares y proyectan una determinada actitud hacia el mundo extra-familiar (144).

El cambio de conducta en los jóvenes en relación con el consumo de alcohol y otras adicciones debe ser el resultado de un proceso educativo en el que juegue un papel determinante el contenido axiológico de determinados hechos, formas de ser, manifestación de sentimientos, actuaciones o actitudes humanas, con una significación social buena y que provocan una reacción de aprobación y reconocimiento en el contexto de las relaciones interpersonales, que trascienden a nivel de la conciencia del joven (145). Este sistema de educación se incorpora a nivel de la esfera psicológica, en la unidad de lo cognitivo y afectivo-volitivo, y se asume como algo necesario para encauzar la propia forma de ser, los sentimientos, actitudes y actuaciones en la propia vida cotidiana, en la relación con los familiares, los vecinos, compañeros y amigos, transformándose en preceptos aceptados o construidos que se incorporan personalmente en un proceso de individualización, y que se manifiestan por medio de las cualidades morales personales (146).

En la medida en que tales sentimientos y actitudes se practican y se vivencian una y otra vez en la vida cotidiana por el joven, en las relaciones humanas con los demás y en las actitudes ante las exigencias en la vida y la realidad, se arraiga cada vez más fuerte la significación social de estos cambios de actitudes, desarrollándose un proceso interno de construcción de su propia escala de valores personales en su conciencia, matizada por el sentido personal de tales significados y sus características individuales, se

transforman en convicciones, que ejercen importantes funciones, tales como: orientadora, valorativa y normativa, por medio de la cuales se realiza la autorregulación moral de la conducta (147).