CAPÍTULO 2: ESTUDIOS CRÍTICOS DEL DISCURSO Y LINGÜÍSTICA SISTÉMICO FUNCIONAL
2.1 ESTUDIOS CRÍTICOS DEL DISCURSO (ECD)
2.1.6 Cambio discursivo
Como indiqué anteriormente, y siguiendo a Fairclough (1992), las relaciones de poder no son estáticas, lo cual supone una constante lucha política que da cuenta de un equilibrio inestable de las fuerzas. En este contexto, las transformaciones sociales y culturales tienen un soporte discursivo, por lo que Fairclough plantea la idea del cambio discursivo. Las causas o motivaciones del cambio dentro de los eventos discursivos se ubican en la problematización de ciertas convenciones sociales. Esa problematización se funda en contradicciones materializadas en posiciones tradicionales, por ejemplo, -de un lado- en el plano de la sexualidad, la hegemonía heteronormativa y -de otro- nuevas relaciones
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entre esos grupos y aquellos de sexualidades disidentes. Las problematizaciones respecto al discurso heteronormado, llevan a las personas a enfrentar ciertos dilemas (Billig et al, 1988) los que son resueltos de distinto modo a través de formas innovadoras o creativas, contribuyendo al cambio discursivo, o bien, adoptando las convenciones existentes (Fairclough, 1992).
Las relaciones intertextuales y la historicidad de la producción e interpretación textual determina el cambio, el cual implica formas de transgresión que impactan los órdenes del discurso. En la dimensión textual del discurso, el cambio se expresa a través de co-ocurrencias entre elementos contradictorios. Ciertas tendencias de cambio discursivo van ganando terreno y se consolidan como nuevas convenciones emergentes hasta que se produce la naturalización de ellas, estableciendo nuevas hegemonías en el ámbito del discurso (Fairclough, 1992). Esto implica que se desarticulan órdenes del discurso existentes y se rearticulan otros nuevos. Estos cambios en el orden del discurso pueden afectar solo el orden local del discurso de una institución o ir más allá y afectar el orden social del discurso. Por ello, Fairclough sugiere la necesidad de observar el evento discursivo y su relación con las contradicciones y luchas sociales que lo rodean. Esto último ayuda a justificar la conformación del corpus de este estudio en tanto la relación entre el evento discursivo y las luchas sociales se conecta con el objetivo general de evaluar si las concepciones ideológicas del discurso de ciberprensa chilena expresan los cambios sociales y políticos respecto al tratamiento hacia la comunidad gay.
Desde la perspectiva de Fairclough (2013), el cambio discursivo supone rearticulaciones de los órdenes del discurso desde la problematización de ciertas convenciones tradicionales; por ejemplo, en el ámbito de la sexualidad, los cuestionamientos al régimen de verdad heteronormado. Esas rearticulaciones pueden explicarse a partir del concepto de mediación. Mediación es un término tomado de Silverstone (1999) y se refiere a movimientos de significados de un texto a otro, de un discurso a otro, de un evento a otro. Esos movimientos de significados suponen una constante transformación de esos significados y, además, evidencian que los textos están abiertos a esa transformación. Silverstone (1999) al referirse a la necesidad de estudiar los discursos de medios de comunicación señala en relación al concepto de mediación:
“La mediación implica el movimiento del significado de un texto a otro, de un discurso a otro, de un evento a otro. Implica la transformación constante del significado, tanto a gran escala como a lo pequeño, significativo e insignificante, mientras los textos mediáticos y textos sobre los medios circulan por escrito, en forma oral, y cuando nosotros, individual y colectivamente, directa e
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indirectamente, contribuimos a su producción ... el significado mediado circula en textos primarios y secundarios, a través de intertextualidades interminables, en parodia y pastiche, en repetición constante; y en el discurso interminable, tanto fuera de pantalla como en pantalla, en el que nosotros, como productores y consumidores, actuamos e interactuamos, buscando urgentemente darle sentido al mundo” (Silverstone, 1999:13, mi traducción).
Esta definición del concepto de mediación nos propone una serie de reflexiones relevantes para el estudio. Primero, los movimientos de significados de un texto a otro, de un discurso a otro, suponen relaciones interdiscursivas (mezclas de géneros y discursos) y, además, involucran continuidad y cambio, con lo que se reflejan las contradicciones que circundan a los eventos discursivos y expresan las luchas por la hegemonía. Según Fairclough (2013), tanto la continuidad como el cambio dependen de la naturaleza del evento y de los textos en los que se mueve el significado mediado. Segundo, la posibilidad de transformación de los significados desde un texto a otro conlleva a su vez modificaciones en los recursos para crear significados, por esto Fairclough (2013) prefiere hablar de movimientos de los recursos para crear significados. Las transformaciones impactan los procesos de generación de significados y, por consiguiente, en este proceso se ven afectados los recursos que los generan. Estos recursos para construir significados pueden ser generales o específicos, concretos o abstractos y operan para representar diversos aspectos del mundo social, como eventos o actores sociales (van Leeuwen, 2008). En tercer lugar, Fairclough señala que existen relaciones entre los textos mediáticos y otros tipos de textos y también reconoce que el movimiento de los recursos para la construcción de significados se aprecia entre esos mismos textos mediáticos. La preocupación del autor se focaliza en los textos mediáticos, pues en ellos reconoce un carácter especializado para desplazar recursos que construyan significados entre los textos y, además, en dimensiones más abstractas como prácticas sociales, campos, dominios y escalas de la vida social (Fairclough, 2013).
El proceso de mediación entendido como los movimientos de significado que alteran los recursos para construirlos en los textos, lleva consigo relaciones de recontextualización (Bernstein, 1996) que involucran relaciones entre el campo de los medios de comunicación y otros campos sociales y que se expresan en discursos, géneros y estilos. Los procesos de recontextualización integran relaciones interdiscursivas (Fairclough y Wodak, 2001; Wodak y Meyer, 2003; Fairclough, 2014; Wodak, 2011, 2015) y no solo operan como transformaciones de significados, sino también como decontextualización, al tomar significados fuera de sus contextos, o recontextualizarlos, al poner
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los significados en nuevos contextos. La recontextualización puede ser vista en términos de apropiación y colonización dialéctica, como una apertura a una presencia externa pero cercana y que es potencialmente apropiada y domesticada (Habermas, 1984; Chouliaraki y Fairclough, 1999).
Desde la perspectiva de Fairclough (1992), el cambio social involucra cambios en las prácticas sociales y en sus redes. Esas transformaciones operan de dos maneras: mediante reestructuración, es decir, una transformación de relaciones entre campos y dominios sociales, como -por ejemplo- el campo económico, el de la educación o el arte; y a través de reescalamiento, esto es, transformaciones en las relaciones entre distintos niveles de la vida social: local, global, regional (Jeesop, 2000). Los cambios en géneros, discursos y estilos, en definitiva, en órdenes del discurso, son parte fundamental de los procesos de restructuración y reescalamiento y corresponden a condiciones semióticas de posibilidad para las transformaciones (Fairclough, 2013). En este sentido, para el autor, las relaciones entre los elementos semióticos y no semióticos de los eventos sociales, incluso en un nivel más general de las prácticas sociales, guardan entre sí una relación dialéctica. Esto implica que la práctica social expresada en eventos sociales situados tiene su manifestación semiótica que instancia formas de actuar (géneros), formas de representar (discursos) y formas de ser (estilos).
Ciertamente, los procesos y relaciones de mediación son procesos y relaciones de recontextualización y, en este sentido, resulta clave el papel que juega la ideología en estos procesos. Reconociendo sus diferencias18, la recontextualización y la mediación involucran flujos de discursos, géneros y estilos en los que se manifiestan no solo procesos ideológicos, sino también relaciones de intertextualidad. Cada vez que se mueve un discurso, hay un espacio para que la ideología juegue (Bernstein, 1996). Esto sugiere que el movimiento de los discursos a través de contextos, campos, prácticas sociales y escalas es un trabajo de representación ideológica (Fairclough, 2013). La ideología es una relación entre significados y, por consiguiente, entre textos y las relaciones sociales de poder y dominación. Además, corresponde a una modalidad de poder y es un asunto de representación, de actuación y de maneras de ser. En efecto, la ideología implica una relación entre los textos, sus recursos de creación de significado y poder; una relación entre órdenes del discurso y el poder; y una
18 Si bien ambos conceptos contribuyen a comprender las relaciones intertextuales, no son equivalentes. La mediación
implica movimientos de significados entre textos. Estos movimientos dan cuenta de las luchas de poder dentro de la sociedad. En esos movimientos de significado resulta clave el contexto. La recontextualización agrega el componente contextual a esos desplazamientos de significados. Esto significa que los movimientos de significados pueden considerar los significados fuera de sus contextos, o bien, poner esos significados en nuevos contextos.
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relación entre lenguaje y poder; pues los significados logran estabilidad relativa y durabilidad en las prácticas sociales y las estructuras sociales (Fairclough, 2013). De este modo, la recontextualización de los discursos, en procesos de mediación, puede configurar un significado como modalidad de relaciones de poder y expandirlo a través de redes de prácticas sociales (relaciones estructurales entre campos, relaciones escalares entre lo local, lo nacional, lo regional, lo global), por lo que en esos procesos circula la ideología.
Los procesos de mediación y recontextualización involucran movimientos no solo de significados entre los textos, sino sobre todo -como sostiene Fairclough- movimientos en los procesos de construcción de significados, por ello aportan en la comprensión de las relaciones intertextuales. Esos significados o configuraciones acerca del mundo social que emergen de las relaciones de poder son las ideologías. En estos procesos en los que interactúan la mediación, la recontextualización y la ideología resultan fundamentales los recursos lingüísticos a través de los cuales se construyen esos significados. Por ello considero apropiado trabajar analíticamente desde el amplio campo teórico- metodológico que ofrece la Lingüística Sistémico Funcional (en adelante LSF), pues ofrece una perspectiva sociosemiótica del lenguaje en la que resulta clave la noción de sistema, entendido como una red de opciones de construcción de significados modelados por el contexto social y cultural. Los sistemas de VALORACIÓN e IDEACIÓN, situados en el estrato semántico discursivo, me permitirán observar los recursos lingüísticos desplegados en los textos de ciberprensa chilena para construir significados acerca de la comunidad gay y de este modo acceder a la configuración del mundo social y las relaciones de poder subyacentes.
Precisamente en el apartado siguiente, desarrollo una breve aproximación al modelo sociosemiótico estratificado propuesto por la LSF y esbozo algunas consideraciones respecto a los sistemas que emplearé en el análisis discursivo: VALORACIÓN e IDEACIÓN.