Otra cuestión importante que pone en foco la secuenciación del genoma hu- mano es la modifi cación no solo del conocimiento biológico sino en su forma de producción. Mayr, E. (2006) expresa que desde el siglo XVIII se viene produciendo
un cambio para investigar la naturaleza. Podemos reconocer que cada periodo de la historia de los seres humanos civilizados estuvo dominado por un conjunto defi ni- do de ideas o ideologías que podríamos denominar como “cosmovisión dominante” tanto en los conocimientos en sí mismos, como en sus formas de producción. Por ejemplo para el caso de las ciencias de la naturaleza su estudio se inició como un ámbito de razonamiento fi losófi co y posteriormente se constituyó con un carácter más experimental.
Así en la primera mitad del siglo XX la fi losofía de la ciencia estuvo dominada por el positivismo lógico o neopositivismo, escuela que sostiene que el conocimien- to científi co se encuentra contenido exclusivamente en la teorías acabadas de la ciencia. De este modo las teorías consisten en la sistematización de las observacio- nes leyes o regularidades, legitimada gracias a procedimientos experimentales o de observación. La ciencia es considerada como objetiva, neutra y aquel conocimiento que permite hallar la verdad sobre la naturaleza.
En la actualidad la epistemología de la ciencia reconoce que la producción de conocimiento científi co depende del punto de vista del investigador y de los co- nocimientos vigentes en el momento en que se desarrollan las investigaciones, es decir el modelo vigente). Entonces, es preciso reconocer que las explicaciones son el resultado de nuestras particulares manera de acceder a los fenómenos naturales y que en ese sentido, conlleva los sesgos de los caminos que hemos elegido para estudiarlos, es decir, el camino de pluralismo explicativo.
Durante muchos años “el método científi co” destacaba el papel preponderante de experimentación y enfatizaba la importancia de la recolección de datos como las herramientas para hacer ciencia. También sostenía la importancia que la acumula- ción de conocimiento, resabio de los primeros tiempos del enciclopedismo y cuando la inducción era el método favorito de los científi cos. Entre los inductivistas estaba muy extendido el error de creer que una acumulación de datos no solo permitía ha- cer generalizaciones sino que producía nuevas teorías. (Mayr, E. 1996).
En cuanto a la caracterización de la ciencia como empresa colectiva, el proyecto genoma humano resulta un buen ejemplo ya que adopta dos principios para obtener la secuenciación. Uno es la colaboración mediante la apertura del proyecto a centros de distintas naciones, según se expresa en el artículo de Nature “nosotros sentimos que la secuencia del genoma humano es la herencia común de toda la humanidad y el trabajo debe trascender los límites de las naciones”. En el proyecto trabajaron
20 grupos de EEUU, Reino Unido, Japón, Francia, Alemania y China, que produjeron la primera versión del genoma humano que se publica en el año 2001. El segundo principio es la publicación rápida e irrestricta de la secuencia obtenida dentro de las 24 horas de producido el ensamblaje.
Veamos otro ejemplo de cómo va cambiando gradualmente la ciencia: el pujan- te empirismo hizo que se insistiera mucho en el descubrimiento de nuevos datos y, curiosamente apenas se habla del importante papel que desempeña el desarrollo de nuevos modelos en la construcción de conocimientos científi cos, como por ejemplo la modifi cación del concepto de gen que hemos venido desarrollando a lo largo de este libro y al que no podemos asignarle la categoría de descubrimiento, ya que es un modelo que se ha ido modifi cando gradualmente a medida que se incrementan las teorías explicativas acerca de su estructura y su funcionamiento. Esta concep- ción se sostiene aún hoy en día y se refl eja en normas editoriales y de premios o dis- tinciones a “descubrimientos científi cos”. Es más, podemos pensar que si existiera un premio Nobel de biología, que no lo hay, Darwin no habría podido ganarlo por de- sarrollar el modelo de selección natural, porque no se trataba de un descubrimiento y no hubiera podido presentar resultados de experimentos.
Quizá el avance más revolucionario de la biología en el siglo XX fue el surgimien- to de la biología molecular que tuvo como resultado un nuevo campo, con nuevos científi cos, nuevos problemas, nuevos métodos experimentales, nuevas publicacio- nes periódicas y nuevos “héroes culturales”. Pero si consideramos la idea de revolu- ción al estilo de Kuhn, en realidad no existió una revolución en la cual se rechazara la ciencia anterior, sino que fue una continuidad fl uida de ideas. No hubo “paradigmas inconmensurables”. Fue más bien sustitución de explicaciones y análisis, y métodos enteramente originales, (Mayr, 2006). Tomando como ejemplo el concepto de gen y lo que se denominó “el dogma central de la biología” este sufrió modifi caciones pero no fue totalmente descartado y surgió una explicación diferente, a modo de revolu- ción en las teorías que reemplazaron radicalmente la anterior. En el caso particular del genoma, el primer borrador obtenido en el año 2000 generó un mapa físico que describía aproximadamente el 96 % de la eucromatina y secuencias adicionales que cubren el 94 % del genoma total. Luego se perfeccionaron las técnicas, y del 10 % obtenido inicialmente se amplió al 90 % en 15 meses pero no podemos afi rmar que los métodos cambiaron radicalmente sino que existió una continuidad.
Otras posturas sostienen que sí podemos hablar de “revolución molecular” ya que el cambio operado resulta particularmente importante por dos razones: en pri- mer lugar porque condujo a una restauración de muchas divisiones de la biología clásica, como la biología del desarrollo y muchos temas de fi siología génica que habían sido descuidados. En segundo lugar, la adopción de los métodos y las teorías moleculares implicaron para estas áreas una revitalización y una aproximación a las ramas modernas de la biología. Así fue que la biología molecular efectuó en el siglo XX un aporte importante a la unifi cación de la biología. (Mayr, 2006).