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Cambios en el modo de vida y los desafíos a futuro: reservas indígenas y emprendimientos comerciales

La reserva hopi está situada en el noreste del actual estado de Arizona, los hopis la llaman

nuvatukwiovi, al igual que la región donde habitan los kachina. Su territorio ocupa parte de las

jurisdicciones navajo y coconino, en el actual Estado de Arizona (Tuttle et al., 2008).

Hacia 1882 el Congreso estadounidense dictaminó una Orden Ejecutiva de Área (EOA por sus siglas en inglés) que establecía una reserva indígena para uso hopi. El área, con una extensión original de 113 km de largo (N-S) por 91 km de ancho (E-O), estaba ubicada en pleno territorio de la reserva navajo, literalmente rodeada por éste. Así, los hopis tenían derechos de usufructo de su nuevo territorio aunque los mismos no eran exclusivos en toda el área, ya que, como se vio al inicio del capítulo, los navajos son principalmente pastores de rebaños y viven dispersos por el territorio.

A partir de esta convivencia impuesta entre ambos grupos, y sobre todo por las imprecisiones que contenía el decreto de la EOA, se desataron diversos conflictos entre los hopis y los navajos que profundizaron la enemistad entre ambos grupos y perduraron por un siglo, derivando en sucesivas modificaciones territoriales.

Los principales nudos conflictivos giraban en torno a: la desatención de las necesidades indígenas al momento de la creación de la reserva por un lado; la gran distancia que imponía el trazado original de los límites de la reserva entre las aldeas que quedaban fuera (en territorio navajo) y las que quedaban dentro (las aldeas hopi principales); la indefinición sobre los derechos de uso del territorio tanto por los hopis como por los navajos, que desencadenó conflictos interétnicos debido a los hábitos diferenciados de asentamiento de cada grupo; y por último, la omisión de las recomendaciones de los representantes de asuntos indígenas por parte del comisionado de la EOA, en relación a las asignaciones de áreas y los reclamos específicos de los grupos.

Así fue como, a lo largo de la primera mitad del siglo XX, se sucedieron una serie de ordenanzas que tenían por objeto dirimir los conflictos interétnicos en torno al territorio destinado a la reserva. Hasta que en 1963, a causa de los constantes reclamos territoriales entre hopis y navajos, la Corte Federal decretó la creación de un Área de Uso Común Navajo Hopi (JUA por sus siglas en inglés), tomando parte del territorio de la reserva hopi. Se trataba de un área de explotación compartida, con derechos e intereses de uso común, indivisos e igualitarios para ambos grupos. Así se conformaron dos regiones: la reserva hopi exclusiva y el área de uso común.

Sin embargo, los navajos tenían una historia de mayor vínculo ancestral con la porción de reserva destinada al uso común, y le ofrecieron a los hopis comprárselas, aunque el Consejo Tribal Hopi se negó a vender, desencadenándose una sucesión de nuevos conflictos. En 1977 la justicia estadounidense decretó el trazado de una frontera que dividiera esta área común, en dos áreas separadas: un área de uso exclusivo hopi, anexa a su región exclusiva, y un área de uso navajo contigua a la reserva navajo.

El territorio de la reserva hopi contiene numerosos yacimientos de carbón, cuyas ventas, desde mediados de la década de 1960, han sido una fuente de regalías que contribuyeron al enriquecimiento económico de los hopis. En este contexto, la Compañía carbonífera Peabody con extensas concesiones de explotación en la región norte de la Mesa Negra, una de las zonas más ricas en carbón, se convirtió en la negociadora principal con los hopis por la explotación de este recurso. Los derechos de uso, explotación y regalías de la venta del mineral se convirtieron en otro factor adicional de nuevos conflictos entre hopis y navajos (Goodman, 1982).

Entre todos los grupos originarios que habitan el actual territorio de Estados Unidos, los hopis fueron los únicos que jamás firmaron un tratado con el gobierno federal. Si bien ellos se posicionan como una nación en sí misma, fue hacia 1930 que por presiones del gobierno, debieron organizarse bajo un gobierno centralizado formal, el Consejo Tribal Hopi (Swanson y De Vereaux, 2012).

El Consejo Tribal Hopi posee representantes electos y designados dependiendo de los poblados adheridos que envían sus representantes al Consejo, ya que no todos eligen hacerlo. Los poblados hopi dentro de la reserva se consideran unidades políticamente autónomas. Las elecciones del director y vice director del Consejo son cada 4 años entre los miembros adheridos de toda la reserva (Tuttle et al., 2008).

Este Consejo no es reconocido por todos los poblados, pero de una manera u otra, todos los hopis deben involucrarse con el mismo a través de los centros comunitarios y programas sociales que están surgiendo en todos los poblados. “Estos centros comunitarios son el arma política del Consejo Tribal” (Kabotie, 2008, 49 en Glenn et al., 2008), porque es allí donde se discuten y determinan las políticas hopi al interior del grupo y de cara a su posicionamiento en la esfera de influencias de la sociedad estadounidense mayor. En este sentido, el Consejo Tribal Hopi se encarga de establecer la política en relación a los emprendimientos comerciales, marcar las pautas de las negociaciones y regular las leyes generales de la vida hopi, de algún modo entrelazadas con los procesos ancestrales de toma de decisión que tienen lugar en las kivas (Kabotie, 2008 en Glenn et al., 2008) .

Otra institución de relevancia presente en la reserva es el Centro Cultural y Museo Hopi, ubicado en Segunda Mesa. Este representa un espacio cultural de reunión y difusión para el grupo, en tanto en él se problematizan artísticamente diversas discusiones hopi, a la vez que actúa como un espacio educativo de difusión de su cultura mediante charlas al público general, por ejemplo a alumnos de establecimientos escolares tanto de la reserva (como la Escuela Menonita y la Escuela Superior Hopi) como de la sociedad mayor (Kabotie, 2008 en Glenn et al., 2008).

Instituciones como el Consejo Tribal Hopi y el Centro Cultural y Museo Hopi actúan en la actualidad como plataformas alternativas a través de las cuales los hopis articulan con el resto de la sociedad.

Hacia mediados de la década de 1970, diferentes reservas indígenas en los Estados Unidos han protagonizado procesos de autogobierno, entre ellas la de los hopis. Dichos procesos

abarcaron desde la promulgación y aplicación de leyes e impuestos de los que pudieran ser los principales beneficiarios, hasta la regulación ambiental de su entorno y la gerencia de novedosos proyectos económicos.

La modalidad que adoptó este proceso entre los hopis mantuvo coherencia con la cosmovisión analizada a lo largo de este capítulo, en la que una profunda imbricación espiritual con el entorno natural establece los valores que rigen todas sus actividades. En este sentido, los procesos actuales de autonomía política y económica hopi, están regidos por el principio de sustentabilidad cultural (Ibíd.). Es decir, el desarrollo y la implementación de políticas propias destinadas a mantener su prosperidad económica y preservar su modo de vida.

En relación a la regulación de los recursos, es el grupo hopi el que administra las áreas de pastizales para las actividades agrícolas, como la cría de ganado, y las zonas de cultivos. Asimismo, monitorea la calidad del agua en docenas de manantiales y humedales, y ha llevado a cabo actividades de recuperación del recurso en varios de estos sitios. Tal es el caso, que los hopis se encuentran actualmente en litigio sobre los derechos de agua en la cuenca del Río Pequeño Colorado, ya que las fuentes de agua disponibles para la comunidad son los pozos perforados en el Acuífero Navajo, ubicado en Mesa Negra. Una fuente que además de ser limitada, está siendo contaminada por la actividad carbonífera de la Compañía Peabody. Uno de los pozos situados cerca del basurero abierto de Tuba provee de agua al poblado de

Moenkopi, pero este basurero fue utilizado durante las décadas de 1950 y 1960 como una

usina de uranio de metales raros (Mikkelsen, 2013).

En cuanto a la gerencia y regulación de los nuevos emprendimientos turísticos en la reserva, es la Oficina de Preservación Cultural Hopi ubicada en Kykotsmovi, Tercer Mesa el ente regulador de esta actividad.

Actualmente el único poblado en la reserva hopi que adoptó formalmente una política de turismo aplicada a todo el poblado es Shipaulovi, en Segunda Mesa, como parte de una afirmación de sus derechos ciudadanos; mientras que Moenkopi un poblado situado 81 km al oeste de Segunda Mesa, posee los emprendimientos turísticos de mayor envergadura, incluyendo un hotel resort, una agencia de viajes y restaurantes.

Indicios de la actividad turística, que prevalecen en los diferentes poblados de la reserva, son las numerosas tiendas que venden artesanías en cestería y cerámica y reproducciones de objetos sagrados hopi, como los kachina, que en este caso sí son llamados “muñecas kachina”. Asimismo, se ofrecen tours para visitar los poblados hopi con servicios de guías locales.

Es de destacar que esta actividad está enmarcada en el sistema de normas proteccionistas hopi que rige para los turistas visitantes, anunciada en diferentes formatos –páginas web, señalética en las reservas, folletería- enfatizando la demanda de un trato respetuoso y digno.

Otra de las reservas con población hopi vinculada a este tipo de emprendimientos comerciales turísticos es la reserva de los "Indios del Río Colorado y sus Afluentes", en los territorios aledaños al Río Colorado en los actuales Estados de California y Arizona. Creada en 1865 por el Gobierno Federal originalmente para los grupos que ancestralmente habitaban ese

territorio: los mohaves y los chemehuevis. La gente de los grupos hopi y navajo fueron reubicados allí posteriormente.

Las comunidades que habitan este territorio forman una comunidad unificada, poseen un Consejo Tribal emblemas identificatorios como un sello y una bandera comunes. Asimismo, las actividades económicas impulsadas en la reserva también han sido compartidas por los diferentes grupos, a lo largo de su historia. En particular, han desarrollado nuevas actividades económicas en torno al turismo con un carácter más comercial que la analizada anteriormente. Tal es el caso de los emprendimientos inmobiliarios orientados hacia el turismo (hoteles resorts y tiendas de artesanías) y los juegos de apuestas (casinos) como el Resort y Casino, ubicado en Parker, el principal poblado de la Reserva. Otros emprendimientos económicos que comparten los hopis de esta reserva abarcan la explotación de recursos naturales del entorno como materiales para la construcción (arena, grava).

Como se vio, los hopis aprendieron ancestralmente a vivir dentro de su ambiente, inicialmente las mesas y posteriormente la reserva, y al mismo tiempo se aseguraron un lugar en su sociedad.

A una escala mayor, en la actualidad ellos enfrentan ciertos problemas en el sostenimiento de prácticas asociadas a un modo de vida tradicional, que les plantean nuevos desafíos. En términos de Abbot Sekaquaptewa, jefe del Consejo Tribal Hopi, estas dificultades incluyen:

 El debilitamiento en el uso de la lengua con la amenaza de su posible pérdida y su impacto en el deterioro de la herencia cultural y, por ende, de los vínculos familiares;

 La reinstauración de las sociedades secretas masculinas porque, según la creencia hopi, quienes no tienen la autoridad divina según la ley tradicional son penados;  La reinstauración y mantenimiento de los puestos religiosos de alto rango en las

sociedades secretas. En un mundo donde un líder con un perfil estrictamente político tiene más peso que un líder espiritual, las nuevas generaciones quieren ejercer poder político donde antes no era pensado como tal. En palabras de Sekaquaptewa: “¿Puede el antiguo concepto de liderazgo espiritual para el

beneficio de toda la gente sobrevivir en el mundo moderno que exige fuertes líderes políticos?” (Sekaquaptewa 2008, 32, en Glenn et al., 2008);

 El problema derivado de los patrones culturales de uso de la tierra, en una sociedad cuya demografía ha crecido, pero en la cual no todos tienen el derecho de usufructo de la tierra según las leyes ancestrales. “En el momento en que los clanes comenzaron a reunirse y sus líderes asignaron las tierras agrícolas, ¿Cada clan ganaba el derecho a poseer cierta extensión de tierra o ellos simplemente ganaban el derecho a hacer uso de la misma?. Por lo tanto, existe cierta controversia sobre el uso de las tierras ancestrales en la sociedad contemporánea Hopi” (Ibíd.);

 La adecuación a leyes estatales y a leyes de Derechos Humanos que no se adecúan al modo con el que los hopis se han regido a sí mismos, según sus propias nociones de gobierno;

 El usufructo de los recursos carboníferos de su región, que tensan los conflictos con el estado y con otras comunidades originarias, como los navajo, y subvierten el modo ancestral de entender la relación hopi-naturaleza. Es decir, “el respeto al

entorno natural según el cual nosotros le pertenecemos al mundo y la tierra, más que el mundo y la tierra como nuestra propiedad” (Sekaquaptewa 2008, 34, en

Glenn et al., 2008).

Actualmente en los valles de la región conviven porciones de tierra cultivada bajo el tradicional sistema de agricultura de secano junto a rebaños de ganado, ovejas y cabras, que se encuentran diseminados por las pasturas. Asimismo, poblados como Polacca y New Oraibi, ubicados fuera de las mesas, registran altas tasas de crecimiento, producto de las migraciones hopi.

Desde 1991 la Universidad de Arizona ha implementado un Programa de Extensión en la reserva hopi, con el objetivo de impulsar investigaciones en temáticas que los hopis consideraran prioritarias. De este modo, hoy en día el equipo de trabajo conjunto formado por asociaciones hopis, la Universidad de Arizona y el personal de la Universidad del Norte de Arizona vienen desarrollando estudios sobre la alimentación, la agricultura, la cultura hopi y las condiciones de los recursos de la región orientados a elaborar materiales que contribuyan a afrontar los desafíos actuales (Tuttle et al., 2008).

Hacia 2008 la reserva hopi, que en su origen en 1882 tenía 1.011.714 hectáreas, se redujo a 607.028 hectáreas, de las cuales tres cuartas partes permanecen ocupadas por los navajos.

Otros datos de interés:

 sitio oficial del Consejo Intertribal de Arizona. Contiene información de los veintiún grupos étnicos que lo componen, entre ellos los hopis, con la conformación de los miembros del Consejo y gobierno hopi.

En línea en: http://itcaonline.com

 Sitio oficial del Departamento de Preservación Cultural Hopi. En línea en: http://www8.nau.edu/hcpo-p

 Sitio oficial del grupo hopi, desde el cual se puede acceder gratuitamente a las ediciones del periódico “Hopi Tutuveni” actualizadas.

En línea en: http://www.hopi-nsn.gov

 Sitio de difusión del grupo hopi, con información que incluye actividades turísticas, producción de artesanías, noticias y eventos, links sobre grupos étnicos norteamericanos y programas como “Adopte un adulto mayor”.

En línea en: http://hopi.org

 Sitio oficial del poblado Shungopavi. En línea en: http://traditionalhopi.org

 Sitio con vasta información de las actividades turísticas del poblado de Moenkopi y del hotel Moenkopi Legacy Inn.

En línea en: http://www.experiencehopi.com

 Sitio oficial que contiene los emprendimientos comerciales de mayor envergadura del poblado de Moenkopi.

En línea en: http://www.moenkopidevelopers.com

 Sitio oficial del Programa de Extensión Cooperativo de la Universidad de Arizona. En línea en: http://extension.arizona.edu

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Centroamérica

Mesoamérica, Aridoamérica y Oasisamérica

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