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El mundo no se está quedando sin agua, pero muchos países se están quedando sin tiempo para abordar los problemas críticos que presenta el estrés de agua.

A escala nacional, el punto de partida es que el agua se debe tratar como un recurso escaso, mucho más centrado en gestionar la demanda dentro de los

límites de la sostenibilidad ecológica. La gestión in- tegrada de los recursos hídricos proporciona un am- plio marco para que los gobiernos puedan alinear los patrones de uso del agua con las necesidades y las demandas de los distintos usuarios, incluido el medio ambiente (véase el recuadro 4.7). Las políti-

Fuente: OECD 2006b.

Figura4.11 Disminución de los flujos de asistencia para la agricultura 0 1.000 2.000 3.000 4.000 5.000 1990–1992 1995–1997 2000–2002 2003 millones de US$ 500

Flujos destinados a todos los países en desarrollo Flujos destinados al África subsahariana

Flujos del G-8 destinados al África subsahariana

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E sc as ez d e a gu a, r ie sg o y v ul ne ra bi lid ad

170 INF O R ME S O BR E D E S A R R O L L O HUM A N O 2 0 0 6 INF O R ME S O BR E D E S A R R O L L O HUM A N O 2 0 0 6 PB

cas públicas que desplazan las señales del mercado y los incentivos de precios para asignar más peso a la conservación, aumentando los cultivos por gota y reduciendo la contaminación, también son de vital importancia.

Los sistemas de contabilidad ambientales que valoran el agua como un activo de recursos natura- les y contabilizan su agotamiento como una pérdida ayudarían a cambiar la forma en que los hacedores de políticas consideran el agua. La Evaluación de Ecosistemas del Milenio identificó como un factor coadyuvante para la degradación medioambiental el hecho de que los mercados y los sistemas de cuentas del producto nacional no valoraran los ecosistemas. En ningún lugar esto se torna más evidente que en el tema del agua, donde el agotamiento de los acti- vos se contabiliza como un insumo para el aumento de la riqueza. Una responsabilidad medioambien- tal que asocie valores económicos reales a los eco- sistemas que dependen del agua contribuiría al de- bate de políticas sobre la fijación de los precios del agua, la asignación de este recurso y las necesidades medioambientales.102

La gestión integrada de los recursos hídricos proporciona un vehículo importante para reformas más amplias, si bien las políticas para la gestión inte- grada de los recursos hídricos varían de país en país. Los requerimientos principales incluyen:

• Desarrollo de estrategias de agua a escala na- cional que controlen la disponibilidad del agua, evalúen los límites sostenibles para el uso hu- mano y reglamenten las extracciones dentro de esos límites.

• Adopción de estrategias de fijación de precios que reflejen el valor real de escasez de agua mien- tras mantienen la igualdad entre los usuarios. • Recorte de subsidios perversos para la explota-

ción en exceso del agua, asegurándose de que quienes contaminan paguen y a fin de crear in- centivos para prevenir la contaminación. • Realización de auditorías nacionales sobre la re-

carga de las aguas subterráneas y las tasas de ex- tracción, e introducción de sistemas regulatorios y de fijación de precios que impidan la explota- ción en exceso.

• Valoración de los servicios ecológicos que pro- porcionan los humedales y otros sistemas basa- dos en el agua.

El cambio climático presenta desafíos de otro orden. La mitigación es un imperativo. Si la comu-

nidad internacional falla en esta área, las perspec- tivas de desarrollo humano del siglo XXI sufrirán un gran revés. Las metas audaces, incluida la de es- tabilización en 450 ppm para las emisiones equiva- lentes al dióxido de carbono, deben estar respaldadas por estrategias claras a largo plazo para el intercam- bio de carbono, incentivos para tecnologías limpias y financiación para la transferencia de tecnología.

Además de la mitigación, el desarrollo de estra- tegias de adaptación debe considerarse como una prioridad de primer orden. Esto es así tanto para la asistencia bilateral como para las iniciativas multila- terales. Una vez más, el punto de partida es la planifi- cación nacional. Limitados por la capacidad limitada y a veces por una gobernabilidad débil, pocos países en desarrollo han iniciado estrategias de adaptación a escala nacional.

La asistencia internacional juega un rol central en el respaldo de la adaptación, especialmente en la agricultura. En la práctica, resulta difícil separar los efectos del cambio climático de los problemas más amplios a los que se enfrentan los agricultores pobres de los países en desarrollo. No obstante, se necesi- tan recursos adicionales para abordar los problemas del estrés de agua que acompañarán al cambio cli- mático. La ampliación de la asistencia prestada a la agricultura del nivel actual de aproximadamente a $3.000 millones al año a $10.000 millones para el año 2010 debería considerarse un requerimiento mínimo.

El África subsahariana es una prioridad. Como en otras regiones, los flujos de asistencia deben re- flejar las estimaciones de la planificación nacional para la financiación de la agricultura. El Programa de Desarrollo Integral de la Agricultura en África (CAADP), desarrollado por la Unión Africana y la Nueva Alianza para el Desarrollo de África, propor- ciona un marco para ello. El CAADP es una estra- tegia de financiación a mediano plazo que aspira a crear la infraestructura necesaria para aumentar la productividad y reducir el hambre, con énfasis en el desarrollo de sistemas de abastecimiento de agua sostenibles. Las previsiones de financiación exigirán un aumento en la asistencia enviada a la agricultura que deberá pasar de los $900 millones actuales a los $2.100 millones del año 2010. Estas cifras se encuen- tran dentro del rango de aumento acordado por los países del G-8 en Gleneagles, y es de fundamental importancia que se cumpla esa promesa para el bien- estar de millones de agricultores pobres.

Los sistemas de contabilidad ambientales que valoran el agua como un activo de recursos naturales y contabilizan su agotamiento como una pérdida ayudarían a cambiar la forma en que los hacedores de políticas consideran el agua

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La competencia por el agua