La diversidad de la experiencia de los países en desarro- llo en materia de saneamiento nos advierte acerca de una prescripción universal. En algunas áreas, existen obvios paralelismos entre el agua y el saneamiento. En otras, el saneamiento presenta desafíos particulares por- que los cambios incluyen no sólo la reforma de la finan- ciación y las políticas públicas, sino también un cambio rotundo en el comportamiento. Cuatro temas amplios surgen como indicadores para el éxito futuro.
En primer lugar, las políticas nacionales y el li- derazgo político son importantes. Países tan dife- rentes como Bangladesh, China y Lesotho —todos
ellos con políticas diferentes— han registrado rá- pidos progresos en materia de saneamiento. Pero, en cada uno de estos casos, los líderes políticos nacionales enviaron señales claras de que el sanea- miento formaba parte de una política de desarrollo nacional. Colombia y Marruecos han progresado en las áreas urbanas, ya que cuentan con fuertes estrategias municipales en materia de suministro de saneamiento mediante servicios públicos; pero en las áreas rurales se aplicaron políticas más débi- les. En los documentos de estrategia de lucha con- tra la pobreza, los planes nacionales se consideran
La mayoría de los países que han logrado un rápido progreso han movilizado los recursos de los hogares en gran escala, mientras apoyaban a los mercados que brindaban tecnología y mantenimiento
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E l g ra n d éfi ci t d e s an ea m ie nt o128 INF O R ME S O BR E D E S A R R O L L O HUM A N O 2 0 0 6 INF O R ME S O BR E D E S A R R O L L O HUM A N O 2 0 0 6 129 E l g ra n d éfi cit d e s an ea m ie nt o
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un objetivo central, pero los planes sin créditos ni políticas sostenidas que los respaldan no producen resultados óptimos. Fortalecer el peso político y fi- nanciero de las estructuras de los gobiernos locales y ministerios encargados del saneamiento consti- tuye un punto de partida para superar la fragmen- tación actual.
En segundo término, la participación pública debe formar parte de la planificación nacional, en todos los niveles. La larga historia de abasteci- miento decidido desde arriba y orientado a la oferta que tropieza con las barreras de la demanda de las comunidades es producto de una débil participa- ción. La participación de las comunidades locales permite identificar tecnologías de bajo costo apro- piadas para mejorar la cobertura, tales como el pro- grama de condominio de Brasil y el proyecto piloto Orangi de Pakistán.
En tercer lugar, la aceleración del proceso re- quiere identificar quiénes no cuentan con suminis- tro y por qué. El hecho de colocar a la población pobre en el centro de la prestación de servicios per- mitiéndoles que controlen y supervisen a los pro- veedores, y generando incentivos para que escuchen a los proveedores, constituye un objetivo funda- mental. Complementar el actual Objetivo de De- sarrollo del Milenio en saneamiento con objetivos explícitos para reducir las desigualdades basadas en la riqueza y la ubicación ayudaría en dos sentidos: definiría de forma clara el objetivo central de la po- lítica pública y elevaría el perfil de las desigualda- des a la categoría de problema en la agenda política. Reducir a la mitad las desigualdades entre el 20% de la población más pobre y la población con mayo- res recursos o entre las áreas rurales y urbanas sería un complemento obvio del Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad el déficit nacional de los niveles de cobertura. Las desigualdades de género constituyen un elemento fundamental que retrasa el progreso del saneamiento. Elevar la voz de las mujeres en los debates de políticas públicas y en los mercados de tecnologías de saneamiento forta- lecería los incentivos para una mejor prestación de servicios. Pero, la superación de las desigualdades de género es algo que supera el ámbito de las polí- ticas de saneamiento y que afecta directamente a relaciones de poder fuertemente arraigadas dentro del hogar. Del mismo modo, lograr que la voz de las mujeres de barrios pobres, la población rural en situación de pobreza y otros grupos marginados se escuche en los debates de políticas nacionales re- quiere cambios políticos radicales.
En cuarto término, la cooperación interna- cional puede constituir un elemento decisivo. El agua y el saneamiento continúan marcados por
alianzas de cooperación fragmentadas y débiles y por la constante brecha de financiación, en la que el saneamiento es el “primo pobre”. Si bien muchos donantes financian infraestructuras de saneamiento, la discusión acerca de la extensión del saneamiento a la población pobre se encuen- tra insuficientemente desarrollada. En materia de saneamiento, al igual que en la del agua, las colaboraciones de asistencia efectiva basadas en procesos de planificación nacional participativos podrían lograr el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo del Milenio. La propuesta de plan de acción mundial estipulada en el capítulo 1 podría jugar un rol fundamental.
Tres décadas atrás, las conferencias inter- nacionales sobre agua y saneamiento identifi- caron a la tecnología como la principal barrera para el progreso. La invención y el desarrollo de opciones de bajo costo, como se argumentaba, generaría impulsos tecnológicos destinados a re- solver el problema. Recientemente, se estableció la financiación como principal limitación. Las experiencias nacionales y los estudios de casos descritos en el presente capítulo demuestran que las barreras tecnológicas y financieras se pueden superar.
La barrera más grande del saneamiento es la falta de interés de los líderes políticos nacionales e internacionales para incluir temas como los re- lativos a las aguas residuales y los excrementos en la agenda de desarrollo internacional. Hasta hace poco tiempo, la agenda de desarrollo internacio- nal no incluía otro tema tabú: VIH/SIDA. En la actualidad, ese tema tabú ha sido incluido en mu- chos países por líderes políticos y coaliciones de- dicadas a acabar con la pandemia que ha menos- cabado el bienestar de la humanidad a un nivel sin precedentes. Entonces ¿por qué ha sido tan difícil acabar con el tema tabú del saneamiento? En parte, debido a que —a diferencia del VIH/ SIDA, que afecta a ricos y pobres por igual— los pobres soportan de forma abrumadora los costos del déficit de saneamiento. Y, en parte, debido a que los costos humanos son menos visibles. Aun así, el saneamiento es como el VIH/SIDA en un aspecto fundamental: es un potencial de destruc- ción sostenida. Sin fuertes líderes que aviven la conciencia, movilicen los recursos y eleven las cooperaciones para marcar la diferencia, el sa- neamiento inadecuado continuará siendo uno de los factores más determinantes de la pobreza, las malas condiciones de salud y las desventajas, además de constituir una de las mayores amena- zas para el proyecto Objetivos de Desarrollo del Milenio.
La barrera más grande del saneamiento es la falta de interés de los líderes políticos nacionales e internacionales para incluir temas como los relativos a las aguas residuales y los excrementos en la agenda de desarrollo internacional