(Arribista - Mediocre)
FAMILIAR
Candy Star, mujer de 26 años de edad, nacida en Pereira. Su madre quedó embarazada de ella, durante una relación pasajera. Al tenerla la llamó Yeimy Alexandra Pérez. Desde el día en que nació, su madre tuvo que trabajar, porque no tenía recursos para mantenerse sin el día de labor. Dejaba a Yeimy en la casa con su madre, la abuela de la niña. Ésta no prestaba mucha atención a la bebé, por der una carga más a la situación en que estaban, eran de una clase muy baja.
Creciendo, su madre, Alicia, la inscribió en un colegio público, al cual acudía diariamente, dejándola todas las mañanas su madre antes del trabajo, y como quedaba cerca de la casa, siempre encontraba quien la devolviera en la tarde.
Ya en la adolescencia, Yeimy comenzaba a escucha más quejas de su abuela, quien le advertía que ella que no servía para nada, procurara no hacer la misma gracia de su madre, de enamorarse y dejarse embarazar. Ella estando interesada en los chicos, entonces salía mucho y sus notas eran más bien mediocres.
Tuvo varios novios, y siempre se cuidó como debía para no llegar a darle la razón a su abuela, quien tanto la atormentaba.
Al graduarse, su madre, le dijo que la enviaría a la capital, Bogotá, pues una prima de ella, a quien le iba muy bien, le dijo que la podía recibir y que probablemente allá, encontraría trabajo más fácil.
Al llegar a Bogotá, Cindy, la prima de su madre, la recibió y desde un principio le fue clara a Yeimy de cómo se ganaba la vida, Cindy era una mujer de la calle, una prostituta. Yeimy, quien encontraba satisfactorio y placentero el sexo, y no le veía nada de malo, quiso indagar en el mundo y así lo hizo, al ya llevar un año, cambió su nombre a Candy Star.
Su persona de confianza era Cindy, y su consejera para todo. Vivian juntas en una pequeña pensión cómoda, pero Candy pasaba más tiempo en su habitación del burdel.
La relación con su madre desde entonces, se ha basado en una mentira, en donde Candy le hace las visitas, y nunca ha dejado que su madre viaje a Bogotá.
Además de su trabajo, Candy no tiene vida. Ahí ha conocido la comodidad y placer de algunos de sus clientes, pero también se encontró con las desgracias de Néstor.
LABORAL
Candy nunca mostró gran interés en el estudio, más que todo, siempre le interesaron los niños y el dinero. El cómo comer, vestirse y darse gustos. Ésta veía que su madre trabajaba como loca, a pesar de haber estudiado una carrera universitaria, y a duras penas podía satisfacer las necesidades básicas.
Una vez graduada y habiendo llegado a donde Cindy, y ver un mundo diferente, más liberal e independiente, en donde el dinero no era tan difícil pudiéndolo ganar al sentir placer del sexo, Candy se entregó al mundo de la prostitución.
Para ella era una comodidad contar con su propia habitación, en la cual atender, en donde disfrutaba sexualmente, y además obtenía dinero para darse gustos. Con el tiempo también descubrió que así como tenía clientes fieles, los cuales disfrutaba, también aparecieron algunos desagradables, que igual pagaban, así que a la final, completaba.
Se vio en problemas, cuando un cliente que comenzó con buena reputación, terminó siendo una molestia y el causante de miedos en ella. Luego, se enteró de las amenazas que tenía contra muchas prostitutas más, y del peligro que representaba. Este hombre quería controlarlas a todas, además de obtener sus servicios gratis y maltratarlas,
deseaba era tener poder sobre ellas, y ser a su estilo el “proxeneta”.
Candy, en su trabajo, encontró pasatiempo divertido, que le daba mucho gusto y placer, hombre que se había convertido en su cliente favorito. Este era un detective al que respetaba y que buscaba sus servicios unas 3 veces por semana, la trataba bien, hablaba con ella y además le pagaba incluso más.
Más allá del mundo del burdel y la pensión que poco visitaba, Candy no conocía mucho de la vida exterior y diaria del mundo.
ÍNTIMO
A pesar de Candy disfrutar su vida, esta es consciente de cómo la ve el resto del mundo y por esta razón, miente a su madre y no se separa del único lugar donde es aceptada y vista como diosa.
Lo que más quiere de su trabajo es la facilidad de resolver un día sin comida, con un poco de placer. Además de la compañía de sus clientes prestigiosos, que le conceden favores y los cuales tienen más dinero que cualquier borracho de los que muchas veces la buscan.
Candy tiene ya una vida cotidiana cómoda y la que no desea cambiar, y al verse amenazada por Néstor, quien ahora quiere controlarla, ésta recorre a su detective, quien sabe que la atenderá en su problema y la cuidará, así como ella lo atiende a él y le da lo que necesita y más.
Es una mujer complaciente, que sabe cómo llegar a las personas y manipularlas a su favor. El dinero y comodidad la mueven con todo, y no se queda cruzada de brazos al tratarse de esto. Es un poco rencorosa y vengativa, pues no soporta que la humillen, después de lo poco que se sintió con el trato de su abuela, a quien aborrecía.
No se ve como una simple puta, sino quien sabe cómo hacer para tener dinero y no depender de nadie y mucho menos del arduo trabajo.