EL MIEDO EN LA HISTORIA DEL ARTE Y PUBLICIDAD
En efecto se ha visualizado a través de la historia como el miedo ha sido una constante dada la influencia que convoca en todos los aspectos que poseen alguna interacción con el hombre. Afirmando en los tres últimos capítulos que la variable del miedo es una herramienta útil para consolidar un impacto asertivo en la promulgación de una idea o acción dentro de una sociedad, en este capítulo nos adentraremos como la imagen se convierte en un referente histórico que demuestra aspectos relevantes durante todo el proceso de evolución donde está implícito el factor miedo.
Realizando un repaso histórico a través del arte en principio como primer medio de constitución plástica y con el tiempo a través de la publicidad como segundo medio de propagación gráfica, y en su evolución fotográfica y performática, se analizará el miedo como una variable influyente en la interpretación del entorno y toma de decisiones por medio de un estudio iconográfico e iconológico de cada pieza.
En el tercer capítulo se describió la sociedad prehispánica colombiana en donde se expuso los principios del arte en la etapa Paleolítica; el arte es más naturalista ya que se realiza una mimesis del entorno y se establecen las primeras representaciones sociales generadas bajo imaginarios culturales. El arte Paleolítico tiene un carácter de síntesis ya que todos sus temas recrean principalmente en las acciones básicas para la supervivencia humana “comer y reproducirse”, sin embargo, en esta etapa el desarrollo cultural basado en la creencia de nuevas deidades abrió en el arte un nuevo rango de innovación. Permitiéndose asumir representaciones sociales intangibles que solo estaban al alcance de la imaginación, la mística nace en esta etapa del arte bajo la influencia del miedo y de la incertidumbre que la falta de conocimiento o explicación de algunas vivencias suicita.
Antes de continuar con otra etapa del arte cabe resaltar que en el contexto prehispánico existieron tres etapas evolutivas tanto en el desarrollo de piezas líticas como en el desarrollo de sociedades culturales. El paleolítico (Edad de piedad), Mesolítico (transición de la edad de piedra a la especialización de la técnica para maleabilidad de utensilios cotidianos) y Neolítico (Edad nueva de piedra).
Dando continuidad al desarrollo artístico iniciaremos ahora con el análisis del arte en la etapa Bizantina; entendiendo que esta surge muchos años después, sobrepasando la era de los primeros imperios que aportaron influencias de carácter mitológico, estético pero también influencias de carácter bélico. Se comprendió que en los imperios todo giraba en torno a la imposición del miedo para conquistar mayores terrenos, sociedades guerreras fueron adoptando costumbres e ideales que giraban en torno al alcance de una vida plena, y a través de la adaptación de costumbres se forjaban creencias y rituales dedicados a dioses protectores.
No muy lejano al comportamiento de los imperios, en la etapa Bizantina se implanta un sentido holístico, promoviendo la distinción de elementos como representación de valores sociales, se inicia un carácter redentor que se vivía en los imperios, solo que en la bizantina se estable de manera menos bárbara. Surge entonces el teocentrismo que básicamente consistía en la imposición de la política y la religión de manera ecuánime; a través de la imagen los sectores sociales que poseían mayores conocimientos implantaban ideas y comportamientos que obligaban a los demás individuos a regirse bajo lo que se imponía ya que si no se realizaba lo pactado se esperaba en consecuencia un castigo.
Como se puede observar en la pieza, esta es una representación del poder de la época, política y religión se asocian con la imposición que a través de miedo logran la dominación de los individuos que no pertenezcan a este sector social. En este punto se visualiza la transición del arte místico y mitológico atribuyendo un carácter emancipador a entes terrenales. Prevalece la posición del líder entre el grupo y se destaca con los elementos iconográficos que se dibujan en la obra: Justiniano es el único que posee aureola, está envuelto en una manta de color purpura, color con sentido holístico que en la etapa bizantina representa un símbolo de pureza. La disposición de sus pies es pintada de manera desproporcional simulando que está flotando para dar la sensación que es superior a los otros. Los nobles, el grupo que lo acompaña, visten igual, son
personas que han llegado a esa posición por medio del mérito el reconocimiento a su intelecto y los militares representan al grupo de los ricos, eran quien mayor poder adquisitivo poseían en la época.
En esta obra se consolida la idea de imposición a través del miedo como carácter de dominio y subordinación, quienes no poseían intelecto para hablar las lenguas principales que se requerían en el comercio eran subordinados y quienes poseían mayores terrenos dadas sus conquistas y linajes familiares también obtenían mayores posibilidades dentro de la sociedad piramidal. Ahora, si comparamos esta estructuración social de la época bizantina con la actual vemos que es exactamente igual la distribución del poder y dominio. La consolidación de sistemas de poder radicaba en la desigualdad, el clero por ejemplo estaba exento al pago de los impuestos y actualmente se percibe en los sistemas de poder que quienes los componen obtienen bastantes ventajas.
Teodora era una prostituta de la que Justiniano se enamoró y con la cual construyo una relación. Esta mujer fue de las primera feminista, debido a su experiencia en las calles esta se vio en la obligación de instituir derechos para las mujeres e inicio una casa donde se recogerían y ayudaran a mujeres trabajadoras sexuales.
Teodora tenía una relación con Justiniano donde experimentaban muchas disputas debido a que cada uno de ellos pertenecía a un partido político diferente que querían imponer en el imperio. En la época existían dos partidos: los Azules (Aristócratas) que creían en dos naturalezas la divina y la humana. Y los Verdes (monofisitas) que creían en un solo cristo que tiene una naturaleza divina. Teodora era del Verde del que comerciantes y artistas eran creyentes, esto se entiende desde el punto de vista en que esta mujer feminista surge; el contexto en el que un individuo se desarrolla permite un crecimiento cognitivo que percibe a través de la interpretación de su experiencia. Teodora es la representación de los individuos subordinados que por diferentes circunstancias fueron menos afortunados en el despliegue de su vida, por ello el impacto que genera creer en un solo ser divino que le salvará la existencia o le prometerá una mejor vida es el motor que influye en la conducta de todos los seres. Entonces la creencia de un dios en la época
Bizantina se da por la esperanza que este despierta. Concluyendo que el partido Azul, los demócratas, causaron efecto desde la implantación del miedo en la cultura, consecuencia de esto fue promover la religión como la única salida.
La mayoría de los iconos Bizantino eran de carácter religioso. El pantocrátor era la representación de un cristo isaurico, es decir, con barba y cabello bífido.
La composición de este tipo de representaciones siempre va a tener letras que simbolizan
“Jesucristo”, la posición de la mano haciendo contacto ente dedos simboliza la trinidad, y el libro es la representación del evangelio y el significado de
cargarlo quiere denotar la idea de “yo soy el evangelio”. El cristo entronizado hace referencia a
los emperadores en tierra.
Todas estas características que componían una imagen Bizantina, fueron ideas impuestas por los entes dominantes, iglesia y Estado, que a través de artesanos promovían con imágenes representaciones sociales; esta fue la primera forma de enseñanza a individuos que no contaban con la habilidad de la lectura y escritura, narraciones pictóricas donde la emisión del miedo está implícita se interpretaron de manera ingenua.
Ahora continuamos la interpretación del miedo en el arte Románico. Este se caracteriza por ser un periodo donde la institucionalización del poder se ve reflejada en el templo.
Se construyen iglesias imponentes de arquitectura pesada que parecen castillos, esto se debe a las invasiones bélicas, asimilando el templo como un lugar de adoración y resguardo. Analógicamente un sitio donde se quiere evitar el temor a la exposición. Figura 22. Cristo Pantocrátor. (siglo XII).
En este periodo las sociedades empiezan a contemplar mayores dificultades para su supervivencia dada la desigualdad social, generando de esta manera una nueva forma de pensar; en consecuencia a la violencia y derivaciones de esta como enfermedades que generan peste desenlazando efectos negativos en la producción de bienes promoviendo hambre y sufrimiento, se empieza a creer en el fin del mundo, el despertar del miedo más agudo se da cuando las organizaciones políticas no hacen nada al respecto por el bienestar de los individuos que conforman un grupo social desfavorecido, y los afectados se resignan empezando a orar por una ayuda divina.
En los templos todas las imágenes se acoplaban a la arquitectura y estas estaban basadas en narraciones del antiguo y nuevo testamento, por ello se da inicio a la primera estética feista. Las imágenes debían despertar miedo en los devotos, eran representaciones que los artesanos realizaban según lo que los libros sagrados indicaban.
Alrededor de las columnas del pantocrátor se realizaban tetramorfos “una representación iconográfica de un conjunto formado por cuatro elementos”2, figuras esculturales basadas en la
representación social de 4 animales:
1. El león: significaba templanza. La fortaleza de la fe.
2. El buey: representaba el sacrificio.
3. el águila: significaba el más allá. Las alas representaban la posibilidad de ascender.
4. el hombre: representaba el devoto cristiano.
Las composiciones basas en estos cuatro elementos simbolizaban las miradas evangelistas impuestas bajo la construcción cultural del miedo.
2Tetramorfos. [Fecha de consulta: 8 septiembre 2014]. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Tetramorfos
El templo era construido con capital de gente poderosa pero no eran estas gente la que se encargaban del abastecimiento estético de estos lugares. Al igual que el dualismo entre el chamán y el cacique, en el templo existía un dualismo de poderes entre los representantes de la iglesia y los representantes de sistemas políticos. Y el predominio de la iglesia se percibía desde la disposición de elementos visuales con carácter didáctico.
Por ejemplo, la obra de Santa Julia, se narra diferentes formas de castigo a la mujer, siendo esta un representante divina ya que se visualiza en la posición de la figura una aceptación al maltrato. Santa Julia es concebida como un ser inperturbante con lo terrenal, apreciada entonces como un individuo celestial al cual se le debía brindar devoción. Esta imagen posee dos implicaciones radicales para un análisis de la influencia del miedo, la primera es la aceptación de la experiencia de dolor como una cualidad humana, la segunda es la resignación frente al miedo que implica experimentar dolor como parte del desarrollo de la vida humana. En conclusión se puede observar la idea del miedo como un factor necesario que a través de la resignación y a veces flagelación logrará llevar a la humanidad a la tierra prometida. A través de la imagen las instituciones de poder fundan la idea de un Dios amigo y enemigo, que evalúa los comportamientos sociales.
Figura 26. Bestiarios Medievales de Oxford
En el Medioevo se incentivó el carácter interpretativo con el fin de responder los paradigmas sociales que se imponían en la época. Consecuente a esto se crearon los bestiarios medievales, “tratados didácticos sobre la significación alegórica, religiosa y moral de los animales mencionados en la Biblia; son un intento por poner en armonía la idea del Dios Creador con su creación de la Naturaleza y transmiten la idea de que conocer el mundo natural es una forma de alabar al Creador por medio de su obra.”3
Los bestiarios se dividen en cinco tipos de animales, aéreos, acuático, ignico, hibrido y telúrico. Cada uno de estos posee un significado que representa un momento particular en la vida del hombre, separando a cada animal por cualidades positivas y negativas justificando la experiencias que se han tenido con el ser, en algunos casos en encuentros directos con el animal, o de lo contrario, a través de la imaginación que los relatos bíblicos despertaban en los individuos.
El miedo que se evidencia en la abstracción pictórica de cada imagen que compone el bestiario, se refleja en el dibujo de figuras amorfas y feistas, en la narración de momentos críticos donde existe una interacción con la muerte. En síntesis se puede decir que a lo que más teme la especie humana es a la muerte, el hecho de no tener ningún tipo de conocimiento acerca de que sucederá causa espanto.
3 Bestiario Medieval de Oxford. [Fecha de consulta: 1 Octubre 2014]. Disponible en: http://www.calamoart.net/bestiario.html La hiena representa un animal hibrido hermafrodita que se come los cadaveres en los cementerios. El aguila se representa
recogiendo un pez simbolizando de esta manera como se recoje al cristiano.
La salamandra representa un animal ignico, que soporta altas temperaturas pero es de caracter contaminate.
El temor a lo desconocido hace parte del desarrollo de cada individuo, como se explicaba en los primeros capítulos de este texto, la conducta humana depende de factores instintivos que están ligados a la búsqueda de supervivencia y a factores adquiridos que las sociedades promueven, el miedo como factor adquirido frente a la muerte es impuesto culturalmente.
Al adentrándonos al mundo gótico podemos percibir una transición en el comportamiento humano a través de los avances en el desarrollo arquitectónico por el cual se caracteriza este periodo. La catedral tiene su incidencia en los cambios políticos, económicos y culturales. A partir del gótico se concibe un cambio dentro del espiritualismo, la mística por la cual se calificaba la religión se vuelve más realista permitiendo la concientización de lo mundano, entonces se deja atrás la idealización del entorno logrando humanizar la figura de cristo mediante el dibujo de expresiones.
En este periodo surge la burguesía, gestando el inicio del capitalismo. Consecuente a esto la mentalidad humana reflexiona sobre aspectos más superficiales como los bienes comerciales que denotan nuevos patrimonios, joyas, ropajes y objetos de ostentosidad hacen parte del desarrollo cultural. La especialización en el trabajo ayuda a jerarquizar más los sectores de poder, resultado de esto es la experiencia del miedo debido a la presión social que genera encontrar en que se es más productivo para subsistir, ahora se distinguen de manera más puntual que individuos pertenecen a sociedades urbanas y sociedades rurales que coexistiendo mediante el comercio.
El comercio y el miedo nacen de la mano, porque la recolección o elaboración de bienes para intercambiar es difícil y el reconocimiento de la dificultad despierta temor en el ser humano, pero si comprende que mediante un trabajo arduo se logra el objetivo el miedo desaparece, y aunque en la conducta humana la iniciativa no es una cualidad constante tendiendo a decaer en el primer intento fallido el comerciante debe luchar para no desfallecer y así poder ofrecer el mejor producto para prevalecer en el mercado.
Con el naciente capitalismo se da origen una nueva forma de arte denominada Flamenca, este arte tiene un carácter burgués que narra temáticas cotidianas de la cultura de aquel tiempo.
El Bosco experimenta una transición entre lo gótico y el renacimiento, este individuo ya es considerado un pintor, dada la especialización de la técnica y el reconocimiento del arte como una profesión.
En las obras del Bosco se puede observar una crítica frente a la formación de la iglesia y la inquisición que los dominicos ejercían en esa época.
En la obra el charlatán, como su nombre lo dice se pinta la representación social de una figura destacable
dentro de la sociedad burguesa “el charlatán”, un individuo que busca la manera de subsistir por medio de la palabrería y el engaño. Bajo el análisis iconográfico se puede dividir la obra por dos personajes, el señor con sombrero burgués, que sostiene una bola de juego en una mano en representación del pecado y en la otra mano una cesta con un búho/mico que simboliza el dominio hipnotizaste. Y por otro lado existe otro personaje vestido como un clérigo dominico. Comprendiendo entonces desde el carácter iconológico que el artista está realizando una comparación entre el charlatán y los entes dominantes “Iglesia” exponiendo a
ambas figuras sociales como parásitos sociales persuaden en su entorno a través del engaño y la manipulación. Mientras que ambas figuras interactúan hay un tercer personaje en la obra que está robando al representante de la iglesia.
En este punto el miedo en el arte empieza a ondear en los pensamientos e ideales de cada artista, en consecuencia el artista se convierte en interlocutor de posiciones sociales representando aspectos culturales que desprestigia por medio de la sátira. Entonces la obra de arte cobra relevancia interpretativa, ya no es una representación básica del entorno sino una exposición de ideas que promueven posiciones contundentes frente a la sociedad en que se habita.
Figura 28. Bosco, J. El Charlatán. (1502 ). "Óleo sobre tabla -Gótico 53 cm × 65 cm".
La lectura de obras como esta, compuesta por fragmentos (tablas), posee una narrativa de izquierda a derecha. En la tabla izquierda se lee de manera vertical de arriba hacia abajo, en principio se encuentra a dios observando lo terrenal fragmentando el relato de creación y expulsión de Adán y Eva en tres partes: la llegada a la tierra prometida, después el consumo del fruto prohibido para terminar con la expulsión como castigo. La interpretación iconológica de esta tabla se da con el inicio de la perturbación humana a través del imaginario de Adán y Eva, los primeros seres humanos que poblaron la tierra y no cumplieron con las indicaciones dadas por el dios supremo generó consecuencias caóticas sobre los seres humanos. Acción y reacción que a través del miedo suscita la de idea de consecuencia y castigo. La imposición del miedo se ve claramente en este relato.
Seguido se observa en la tabla central varios elementos iconográficos que representan acciones y comportamientos de la sociedad burguesa en que el artista se desarrollaba. La parte inferior de la tabla representa la sociedad de la época: un hombre acuchillando a otro para quitarle el heno, una monja gorda, símbolo de la iglesia avara, toma relleno de heno en una bolsa mientras que otra monja persigue a un hombre que tiene en sus manos un instrumento musical (icono sexual), representando el deseo sexual de la