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EL GUSTO ES ADQUIRIDO, EL MIEDO TAMBIÉN

2. CAPÍTULO II Conducta y Cultu ra

2.3. EL GUSTO ES ADQUIRIDO, EL MIEDO TAMBIÉN

Existe una memoria colectiva construida a través de la interpretación de signos que culturalmente se asociaron a comportamientos y experiencias determinantes que se propagaron por medio de la comunicación. Representaciones sociales se instauraron en la memoria colectiva de manera en que se denominaron y segmentaron conductas en la cultura establecida dentro de una población determinada. Patrones de comportamientos eran distinguidos por los diferentes entes sociales y percibidos por los mismos de una manera individualmente fragmentada entre un gusto instintivo y un gusto adquirido.

Pero ¿qué es una representación social? Y ¿qué define un gusto? Dado el desarrollo cognitivo del hombre que le permite poseer conocimientos instintivos y adquiridos por medio de la recolección de signos, que se convierten en interpretaciones que constan de un proceso tricotómico permitiéndole al hombre la abstracción de una experiencia por medio de vivencias reales e imaginaria. La mente y el cerebro accionan a través de estímulos externos e internos que la interacción suscita en cada individuo, creando de esta manera una construcción de representaciones mezcladas con imaginarios individuales del entorno donde se vive. Teniendo en cuenta que este proceso permite la concepción de una interpretación individual en principio y colectiva en su desarrollo de concientización de representaciones sociales, dando paso a la definición y creación de gustos culturales.

El gusto es la experiencia de placer que brinda estímulos satisfactorios en el ser humano; cada individuo desarrolla un gusto personalizado debido a su cincuenta por ciento de composición genética y su cincuenta por ciento de aprendizaje en convivencia. Según el contexto en que evoluciona el individuo se aceptan factores externos y reacciones internas que se abstraen por medio de la generación del hábito. El hábito se da cuando se repite de manera constante un comportamiento humano, por ejemplo, el ser humano posee el hábito de bañarse con agua y jabón para limpiar su cuerpo. Estableciendo esquemas culturales, cada individuo perteneciente a una población particular crece bajo el instinto de adaptabilidad que le permite la homogenización de comportamientos y por ende de gustos adquiridos.

Consecuente a lo anterior se puede decir que la memoria colectiva se despliega de la mezcla entre representaciones sociales y gustos adquiridos por medio de la construcción de hábitos sociales e individuales donde “la representación tiene la propensión de hacer que las propiedades y fuerzas de los objetos correspondan a las ideas o palabras, de esta manera algo que no es más que un símbolo verbal o lógico tengan existencia ontológica”, (Borgucci, 2005) entendiendo entonces que pensamientos, ideas e imaginaros a pesar de ser intangibles no poseen limitación en la generación de estímulos y por ende en la generación de efectos físicos y emocionales en los seres humanos.

Si una representación adquiere relevancia en la memoria colectiva se convierte en un signo significante para el comportamiento del hombre. En cuanto a la concientización del miedo como representación adquirida y acogida dentro de la memoria colectiva, se convierte en una variable persuasiva significante. Es decir, si se conoce y reconoce los efectos que el miedo tiene en la sociedad en que se habita, y se aceptan esos efectos o se resignan antes ellos socialmente, se entiende que se puede hacer uso de esta variable con un fin específico. Por ejemplo, las sociedades recrean todos los miedos en relatos narrados

desde niños “duérmete niño, duérmete ya, que viene el coco y te comerá…” un cantico infantil que relata

la imposición de una acción de manera dulce y sutil, si no te duermes existirá una consecuencia y la

consecuencia se da mediante la imposición del miedo por medio de un icono denominado “coco” como

representación del miedo. Influenciados por símbolos e imaginados que se establecen bajo fines específicos, la sociedad humana consciente de los métodos a los que fueron sometidos y de nuevo consciente a la asertividad de sus efectos siguieron recreando el estímulo del miedo como una variable sumamente influyente en el desarrollo de las sociedades.

Si se habla del hombre en sociedad, se entiende la idea del hombre en convivencia; por ello, la representación social y estandarización del gusto colectivo se convierte en la politización de percepciones, en otras palabras, la organización de una sociedad se da bajo la idealización de comportamientos abordando la evolución humana mediante la proyección de actividades homogenizantes. El miedo entonces se convierte en una representación social predominante en la sociedad, buscando argumentar esta afirmación se plantea la creación de otro imaginario fundamental en la cohesión de una cultura, la religión impuesta a través del miedo: la existencia de un dios poderoso que creo el universo y a cada uno se los seres que lo habitan, es una representación social influyente que surge del pensamiento de un ente dominante y el mismo se encarga de pautar hábitos positivos y negativos que determinaran la aceptación o rechazo del dios poderoso que podría causar beneficio o daño a cada individuo mediante la propagación del miedo, si no se piensa o actúa de la manera que el grupo social acreedor del dios plantea, juicios creados por los mismo seres pertenecientes al grupo social recaerán sobre el individuo que no cumpla lo pautado.

En conclusión los gustos instintivos como el sexo, gustos necesarios para la supervivencia como saciar el hambre y gustos instituidos por la sociedad donde se habita como las creencias religiosas, son los fundamentos de la vida del ser humano evolucionado.

3. CAPÍTULO III.

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