Christina despertó varias horas más tarde cuando la luz de un nuevo día que se filtraba se registró en su mente. Se sintió un poco decepcionada y quizás un poco aterrorizada cuando se dio cuenta que estaba en la tienda sola. Rápidamente, sacó la cabeza por la cortina de la puerta para buscar a Reece y a Jack. Sabía que estaba siendo patética, pero después de lo que pasó anoche, necesitaba la reafirmación de que todavía estaban alrededor.
Reece levantó la vista del libro que estaba leyendo, vio la expresión de su rostro, y saltó rápidamente a sus pies. Ella respiró hondo para calmarse mientras se dirigía hacia ella.
-Buenos días, dormilona. ¿Quieres un poco de ayuda para vestirte?
Christina asintió. Podía sentir la mirada de preocupación en su rostro, pero no podía evitarlo.
-¿Dónde está Jack? - preguntó con un hilo de voz.
Reece sonrió con esa sonrisa diabólicamente hermosa que ella tanto adoraba.
-¡Oh, cómo hieres mi ego masculino! - dijo dramáticamente, haciendo como que recibía puñaladas cerca de su corazón.
Christina se encontró riendo a pesar de su malestar. Reece parecía capaz de hacer siempre que se sintiera mejor, no importaba cuál fuera la circunstancia.
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TTRRAADDUUCCCCIIÓÓNNEEXXCCLLUUSSIIVVAADDEELLCCLLUUBBDDEELLAARROOSSAAReece la empujó dentro de la tienda, sonriendo cuando Christina retrocedió un poco. Demonios, él probablemente podría saber exactamente lo que estaba pensando, la vergüenza y el arrepentimiento escrito por todo su cuerpo sonrojado. Todavía estaba tan desnuda como había dormido, y él no era capaz de apartar los ojos de ella.
Sabía que era más alta que la mayoría de las mujeres pero tenía lo que su madre solía llamar "curvas generosas" en lugar del tipo de cuerpo de moda, delgada como un palo y por el que se consideraba hermosas a las mujeres.
Reece se acercó a ella y cuando ella intentó retroceder de nuevo, la empujó con suavidad pero con firmeza entre sus brazos. Metió la cabeza bajo su barbilla y la sostuvo contra su pecho musculoso durante un momento. Ella se sintió un poco rígida en un primer momento, la vergüenza y el miedo haciendo estragos en su mente, pero pronto se derritió contra él.
Tirando hacia atrás un poco para poder ver su cara, dijo:
-Mucho mejor. No vuelvas a dudar lo especial que eres para los dos. Fue maravilloso ver cómo te deshacías en nuestros brazos la noche anterior.
Cuando ella aún lo miró un poco nerviosa, se sentó en la silla y la sentó en su regazo, instando la cabeza hacia adelante para poder presionar sus labios en los de ella y demostrar bien su punto.
Sus grandes manos recorrieron su cuerpo sin ropas, arriba y abajo por su columna vertebral, a lo largo de los globos de su culo, y a los lados de sus pechos. Con un pequeño gemido, él profundizó el beso.
La giró cara a él, exhortándola a abrir sus piernas de modo que quedó a horcajadas sobre su regazo, abriendo su ya goteante coño a sus dedos inquisitivos. Su lengua y sus dedos trabajaron en un frenesí de necesidad y la sintieron temblar en sus brazos, desesperada por su posesión.
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TTRRAADDUUCCCCIIÓÓNNEEXXCCLLUUSSIIVVAADDEELLCCLLUUBBDDEELLAARROOSSAALa voz a sus espaldas la sobresaltó, y si Reece no hubiera estado sosteniéndola de forma tan apretada, podría haber caído de plano sobre su culo. Intentó moverse del regazo de Reece, pero él la abrazó con fuerza contra él, sus dedos continuaron bromeando con la sensible carne. Ella miró por encima de su hombro para ver a Jack que pudo sentir la vergüenza y la excitación escrita sobre su cuerpo.
Jack caminó hacia ellos, tomó su cara entre sus grandes manos, y le dio un beso muy intenso.
-Buenos días, cariño. - dijo mientras le pellizcó el culo - Tenemos una sorpresa para ti. - al ver la mirada cautelosa en su rostro, añadió - Pero no podemos dártela hasta que te vistas.
Trató de levantarse, a pesar de que sus dedos todavía rodeaban su clítoris, pero Reece no soltó su agarre hasta que ella se derritió alrededor de sus dedos, su cuerpo entero ahogado en calor líquido. Empujó la cara en su cuello, ahogando sus gemidos cuando el orgasmo la reclamó y luego la abrazó mientras trataba de recuperar el aliento.
Reece finalmente la ayudó a ponerse de pie, pero no antes de agarrar sus dos pezones y bromear con ellos dándole pequeños pellizcos que casi la tuvieron deslizándose al suelo en éxtasis de nuevo.
Jack agarró su ropa, y Reece sostuvo su cuerpo tembloroso erguido para que poder ponerle las braguitas y los pantalones vaqueros, y luego Jack encontró otra de sus camisas y ayudó a pasar su mano lesionada a través del agujero del brazo.
El suave material se aferró a su forma, delineando claramente los pezones erectos. Ambos hombres apreciaron la vista durante un momento antes de sacudirse y volver a la tarea de ponerle sus zapatos y calcetines.
Parecía que hacía más frío hoy, por lo que a regañadientes la ayudaron a colocarse una chaqueta que ocultó los pezones de su vista. Reece deslizó una mano dentro de la chaqueta y pellizcó su pezón de nuevo con una sonrisa maliciosa en su rostro.
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TTRRAADDUUCCCCIIÓÓNNEEXXCCLLUUSSIIVVAADDEELLCCLLUUBBDDEELLAARROOSSAA-Está bien - dijo Jack - La primera parada, el hospital para que te examinen, y luego te daremos tu sorpresa.
A pesar de los vestigios de deseo que todavía corrían por su cuerpo, Christina se sintió ridículamente emocionada de tener una sorpresa, un poco como una niña la noche antes de que llegara Santa Claus. El viaje al hospital pareció tomar el doble de tiempo hoy, cuando en realidad era probablemente la misma espera, ya que habían ido todos los días desde su lesión.
Finalmente, con su vendaje cambiado, se sentó en el asiento del medio de la camioneta, intercalada entre los dos chicos que se habían convertido rápidamente en una parte muy importante de su vida. El miedo y las dudas sobre el futuro se deslizaron arriba y abajo por su columna vertebral, pero empujó con firmeza esos pensamientos, decidida a disfrutar de su tiempo con estos dos hombres especiales.
Cuanto más se alejaban del hospital, más entusiasmo sentía. Tiendas. La oportunidad de comprar algo de ropa y ropa interior bonita y todo lo que había dado por sentado, como el jabón y desodorante que prefería, y oh, sí, una maquinilla de afeitar para sus embarazosamente velludas piernas.
Fueron con ella para solucionar lo de su licencia de conducir, para responder oficialmente por su identidad, y luego la ayudaron para obtener acceso a sus cuentas bancarias y reemplazar sus tarjetas de crédito. Ella retiró un poco de dinero para poder hacer algunas compras y comprar lo esencial y algo más de dinero por si más adelante lo necesitaba.
Creyó ver sorpresa y tal vez un poco de alivio en las caras de los chicos cuando les condujo a unos grandes almacenes a comprar su ropa en lugar de las boutiques y tiendas de ropa de mujeres.
Ella rápidamente seleccionó ropa práctica para acampar al aire libre, pero logró colar un elegante camisón en el montón sin que los chicos lo vieran. Cogió algo de ropa interior y trató de dirigirse a la sección de sujetadores, pero un sólido muro de músculos inamovibles apareció en su camino. Tanto Reece como Jack negaron con la cabeza hacia ella, negándose a permitirle coger uno.
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TTRRAADDUUCCCCIIÓÓNNEEXXCCLLUUSSIIVVAADDEELLCCLLUUBBDDEELLAARROOSSAA-No lo uses, nena - murmuró Reece - ¿De todas formas cómo vas a ponerte el sujetador sin nuestra ayuda?
Jack asintió con la cabeza.
Con un suspiro de derrota fingida y tratando de ocultar su sonrisa, Christina se volvió hacia el departamento de artículos de aseo, complacida en secreto de que prefirieran sus pechos libres.
Con sus compras terminadas, subieron a la camioneta y se dirigieron más allá del pueblo. Jack sonrió a toda máquina mientras aparcó en el parking de un motel. Volviéndose hacia ella con una sonrisa, le guiñó un ojo y le dijo:
-Pensamos que te gustaría alojarte en la ciudad esta noche. Nada de pensar, cariño, un largo remojón en una bañera, camas reales, café, e incluso luces que no necesitan pilas...
Christina le devolvió la sonrisa y luego se arrojó en sus brazos.
-Me pido primera para el baño. - ella se echó a reír y pasó por encima de él para salir de la camioneta.
Él golpeó su culo mientras ella se retorcía, y mientras Reece hizo la reserva y hasta que llegaron a la habitación, se sintieron alegres, sus problemas, por el momento al menos, dejados de lado para otro momento.
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TTRRAADDUUCCCCIIÓÓNNEEXXCCLLUUSSIIVVAADDEELLCCLLUUBBDDEELLAARROOSSAAReece disfrutó de la camaradería que los tres habían desarrollado en los últimos días, y conocía a Jack lo suficiente bien como para saber que él también lo sentía. Christina realmente era una persona increíble. Él la había visto con los niños en el campamento. Gentilmente los animó a dibujar y pintar, ayudándoles si querían y con entusiasmo elogiando sus esfuerzos. Incluso la había visto hablar a un par de jóvenes presas de un ataque de llanto con lágrimas por todo lo que habían perdido. De algún modo, esta mujer gentil los ayudó a través de su dolor y miedo e hizo que acabaran hablando y riendo con los otros niños al momento.
Y, por supuesto, ella tenía el culo más perfecto que había visto nunca, y apenas podía esperar para coger un puñado de él mientras conducía su polla en su coño caliente y húmedo.
Incluso ahora, tenía una seria erección que estaba haciendo difícil concentrarse en otra cosa que no fuera conseguir desnudarla.