• No se han encontrado resultados

CAPÍTULO SEXTO

EMPLEO Y DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO

INTRODUCCIÓN

Si bien es cierto que la pobreza relativa a las diferentes dimensiones estudiadas en capítulos anteriores tienen, en cierta medida, una dinámica propia que puede enfocarse de acuerdo con una perspectiva sectorial, consideramos que una visión del proceso, requiere de un análisis tanto de los mecanismos causales de la distribución del ingreso entre las distintas clases receptoras como de la incidencia que ésta tiene sobre la sub-alimentación, el estado de salud, la pobreza habitacional y el proceso de marginación educativa que afectan a un importante sector de la población venezolana.

1producción que la genera y que determina el grado de

incorporación o de no introducción de la fuerza de trabajo al proceso productivo, así como la estructura de remuneraciones de la mano de obra en los distintos sectores de la actividad económica.

El proceso de marginación de un importante contingente de la fuerza de trabajo, puede, en un contexto limitado, asociarse con parámetros tecnológicos, esto es, con la "reducida capacidad de absorción" de fuerza de trabajo y la "alta intensidad de capital" de las industrias básicas y manufacturera en particular. Enfocar de manera estrecha la relación técnica que se articula entre capital y fuerza de trabajo conlleva, sin embargo, el peligro de visualizar de manera mecánica la problemática, ya que la "selección de tecnología" no puede divorciarse de los intereses económicos y de los factores socio-dinámicos que la determinan. Además, la selección de tecnología por constituir a su vez, uno de los factores determinantes de la división funcional del ingreso entre capital y fuerza de trabajo, no puede ser analizada sin tomar en cuenta sus repercusiones, tanto sobre la remuneración de los diferentes

sectores de la fuerza de trabajo como sobre la distribución del ingreso entre las distintas clases receptoras.

En este capítulo analizaremos las tendencias relativa al desempleo y la estructura de las remuneraciones en los diferentes sectores de la actividad económica. Esta forma de enfocar el problema nos permitirá delimitar dentro del contingente total de la fuerza de trabajo, aquel sector que está desempleado, según la definición formal, aquel que está subempleado y un sector que denominaremos empleados con baja remuneración.

___El empleo de baja remuneración corresponde tanto a

aquel sector de la fuerza de trabajo que es "sub pagado" o "explotado", por percibir una remuneración inferior al salario mínimo de subsistencia y al salario mínimo oficial respectivamente, así como el importante sector constituido por los trabajadores temporales, trabajadores por cuenta propia, empleados domésticos, etc.. que, en general, están marginados de la posibilidad de obtener empleos asalariados estables. Empleo de baja remuneración no significa, por lo tanto, "empleo de baja productividad" que la teoría convencional identifica con el subempleo. A nuestro juicio, el subempleo y el "empleo" de baja productividad social" pueden estar asociados tanto con una remuneración baja, como alta, aunque en este último caso no tratamos, obviamente, con un problema de pobreza. Mientras, por una parte, encontramos sectores de la fuerza de trabajo que perciben bajas remuneraciones en ocupaciones de alta productividad, existen por la otra, importantes sectores asalariados y no-asalariados "sobre pagados" (funcionarios de la administración pública, por ejemplo), con una baja contribución a la producción.

En la primera parte de este capítulo describiremos la realidad empírica concreta relativa a los fenómenos de desempleo, subempleo y empleo de baja remuneración. Las tendencias relativas al desempleo y a la estructura de las remuneraciones, se reflejan en la distribución personal del ingreso, que analizamos en la segunda parte del capítulo. Finalmente, estudiaremos, en una perspectiva dinámica, la relación que se articula entre el desempleo y la estructura sectorial de la economía; los cambios que se operan en las relaciones sociales de producción así como las tendencias relativas a la concentración del capital y al desplazamiento progresivo de la pequeña y mediana empresa en la industria fabril venezolana. Estas últimas tendencias nos permitirán dar una interpretación dinámica al fenómeno de la distribución personal del ingreso.

SITUACIÓN GENERAL DEL EMPLEO EN

VENEZUELA

En 1974 la situación general del empleo en Venezuela era la siguiente: la población económicamente activa o fuerza de trabajo

estaba constituida por algo más de 3.9 millones de habitantes, lo que significó una tasa de participación de un 43 por ciento en relación con la población de 10 y más años de edad. El 74 por ciento de la población económicamente activa estaba ocupada, la mayoría de ellos como asalariados, un 25 por ciento como trabajadores por cuenta propia, aproximadamente un 5 por ciento como patronos y otro tanto como ayudantes familiares.

Desempleo

En el segundo semestre de 1974, el índice general de desempleo en Venezuela era del 16 por ciento y la cantidad de desempleados ascendía a 625 mil. Las cifras sobre desempleo están elaboradas a partir de la Encuesta de Hogares realizada por la Dirección General de Estadísticas y se refiere tanto a los desocupados "que buscan activamente empleo" como a los "que posible o definitivamente buscarán empleo en un período posterior a la encuesta". El concepto se refiere, por lo tanto, a los subempleados, esto, a aquel sector de la fuerza de trabajo ocupado en actividades de baja productividad social. Es importante señalar que CORDIPLAN considera como desempleados sólo a "los que buscan activamente trabajo en la semana anterior a la aplicación de la encuesta" subestimando así, de manera apreciable, al flagelo social real del desempleo.

En él último quinquenio, la tasa de empleo aumentó de 112 por ciento en 1970 a 16 por ciento en 1974, lo que representa un incremento absoluto de más de 200 mil trabajadores. La mayor parte de los desempleados (90 por ciento) se encuentra en las zonas urbanas del país

Características e Incidencias del Desempleo.

A continuación analizaremos algunas de las características que presenta el desempleo (1)

1 °. Situación del Parentesco dentro del Hogar

De los desempleados "que buscan activamente una ocupación" (en el segundo semestre de 1974) el 73 por ciento, corresponde a individuos que no son jefes del grupo familiar, y dentro de éstos, el grupo que registra la mayor tasa de desempleados, son los hijos. La menor incidencia que tiene el desempleo entre los jefes de grupo familiar, sugiere que el sub empleo debe ser sustancialmente mayor entre los jefes de hogar, puesto que "contra viento y marea" deben conseguir una ocupación temporal o por cuenta propia que les permita mantener económicamente al grupo familiar.

2°.. Desempleo por Grupos de Edad.

El grupo donde el desempleo acusa mayor peso relativo es la juventud. Del total de los desempleados en 1974 (16 por ciento de la

fuerza de trabajo total) más de la mitad tenia menos de 25 años de edad. La tasa de desempleo, en este grupo de edad, era superior a las registradas por los grupos de edad comprendidas entre 25 y 64 años de edad. (2)

3 o.. Desempleo según Nivel Educacional

Al analizar la relación entre desempleo y nivel educacional, observamos que la tasa de desempleo con respecto a "los que buscan activamente trabajo" crece a medida que aumenta el nivel educacional de los individuos, para reducirse nuevamente cuando llegamos al nivel de educación superior. Es posible constatar que las menores tasas de desempleo se registran entre los grupos de muy bajo nivel educacional (analfabetos y analfabetos funcionales) y en los grupos con educación superior. Las mayores tasas de desempleo se observan en los grupos que han alcanzado el nivel de educación media y en aquellos con 4 a 6 grados cursados de educación primaria.

Esta tendencia podría a priori parecer paradojal, en el sentido que registramos una tasa de desempleo menor en la población marginada que la que se registra en grupos que poseen un nivel educacional mayor. Al respecto, no se debe olvidar que una proporción muy elevada de la población marginada está "ocupada" en actividades temporales o por cuenta propia tradicionalmente asimilables a las categorías de sub-empleo o de empleo de baja remuneración. Asimismo, las tendencias relativas al desempleo según nivel educacional sugieren que el concepto de desempleo (con respecto a "los que buscan activamente trabajo") subestima la situación real de la población marginada respecto de las fuentes existentes de empleo asalariado estable.

Otro elemento que sugiere que el concepto está referido fundamentalmente a "desocupados de empleos asalariados estables" es la duración del desempleo según los diferentes niveles educativos. En este sentido observamos que el desempleo (con respecto a la categoría "buscan activamente trabajo"), de mayor duración se ubica en las categorías de Educación Técnica y Normal, Secundaria, Superior y otras ramas. En contraste con esta situación, los analfabetos y los individuos con educación primaria se encuentran concentrados, principalmente, en los períodos de desempleo de menor duración. (3)

Sub-Empleo

La cuantificación del sub-empleo conlleva serias dificultades de orden conceptual. Con el propósito de brindar una visión de la magnitud que alcanza el sub-empleo en Venezuela podemos decir que varios estudios han estimado que este fenómeno afecta a no menos del 20 por ciento de la población económicamente activa

ocupada. (4) Según dichas estimaciones la cantidad de personas que se encontraban en condiciones de sub-empleados en el segundo semestre de 1974 seria del orden de 650 mil. Esto significa que el sub-empleo estaría afectando a un sector de la fuerza de trabajo que seria del mismo orden de magnitud que la del sector abiertamente desempleado. Es decir, si agregamos las tendencias relativas al sub-empleo a las que caracterizan al desempleo nos encontraremos con que un 30 por ciento de la fuerza de trabajo total (1,3 millones de personas) están marginadas abierta o encubiertamente de actividades productivas.

Empleo de baja Remuneración

Como mencionamos en la introducción a este capitulo, la pobreza afecta no sólo a la población desempleada, según la definición formal del concepto, sino también a los ocupados cuya remuneración es insuficiente para cubrir las necesidades vitales mínimas del trabajador y su familia, es decir, que perciben una remuneración inferior al salario mínimo de subsistencia. Referiremos al Empleo de Baja Remuneración en términos de los conceptos siguientes:

—Sub-Remunerado:—definiremos como sub-remunerado a una persona que devenga ingresos inferiores al salario mínimo de subsistencia, tal como ha sido definido en el Capítulo II.

—Explotado: —definiremos como explotado a una persona que devenga remuneraciones inferiores al salario mínimo oficial (Bs. 15.00 diarios) establecidos por decreto presidencial.

Empleo de Baja Remuneración en Actividades no Agrícolas. a.—Sub-Remunerados

En el segundo semestre de 1974 habían 1,71 millones de ocupados en actividades no agrícolas que devengaban ingresos inferiores a mil bolívares mensuales. En otras palabras, 67 por ciento de los empleados en actividades no agrícolas tenían ingresos inferiores al salario mínimo de subsistencia, esto es, una remuneración que no les permite cubrir las necesidades mínimas de alimentación y los demás gastos vitales.

b.—Explotados

De los 1.71 millones de sub-remunerados, 493 mil (29 por ciento) percibían ingresos inferiores al salario mínimo oficial. Esto es, la situación de "explotación" afecta al 29 por ciento del total de los ocupados en actividades no agrícolas.

Empleo de Baja Remuneración en Actividades Agrícolas

Aunque la Encuesta de Hogares no nos suministra información sobre la estructura de las remuneraciones en las actividades agrícolas, es

conocido que la situación de pobreza prevaleciente en el agro, en relación a las remuneraciones devengadas por los trabajadores del campo, es mucho más aguda que la situación de pobreza en las actividades no agrícolas

Un antecedente que nos permite corroborar esta hipótesis, nos lo proporciona el hecho de que la remuneración media de empleados y obreros ocupados en actividades agrícolas y no agrícolas (excluyendo Hidrocarburos) era en 1973, respectivamente, Bs. 222.00 mensuales y 901,5 mensuales. Como puede observarse, la remuneración media en actividades no agrícolas era más de 4 veces superior a la registrada en las actividades agrícolas. Por otro lado, es importante destacar que la remuneración promedio en actividades agrícolas, era en 1973, sustancialmente inferior al salario mínimo oficial de Bs. 15.00 diarios (Bs. 450.00 mensuales).

No sería, por lo tanto, exagerado afirmar que casi la totalidad de los ocupados en actividades agrícolas percibían ingresos inferiores al salario mínimo de subsistencia y que un sector mayoritario de los mismos devengaban ingresos por debajo del salario mínimo oficial.

Desempleo, Empleo de Baja Remuneración y Pobreza

Integrando las tendencias relativas al desempleo, que . representa un 16 por ciento de la fuerza de trabajo total, con las tendencias relativas a la estructura de Las remuneraciones en las actividades agrícolas y no-agrícolas podemos estimar, apoyándonos en hipótesis conservadoras, que la población dentro de la fuerza de trabajo, ocupada y desocupada, con una "remuneración" inferior al salario mínimo de subsistencia era, en 1974, del orden de los 3 millones de personas, esto es, un 77 por ciento de la fuerza de trabajo total (5). Esto significa que de cada cuatro personas que integran la fuerza de trabajo, tres no perciben el ingreso requerido para cubrir sus necesidades mínimas vitales, (cuadro 6.1)

De los 3 millones de personas en la fuerza de trabajo con ingresos inferiores al salario mínimo de subsistencia, el 21 por ciento estaba desempleada. Esto significa que el empleo de baja remuneración es un problema tan grave como el del desempleo ya que afecta a casi cuatro veces más personas que el número de desempleados.

Del total de personas de la fuerza de trabajo con ingresos inferiores al salario mínimo de subsistencia (3 millones) aproximadamente la mitad (1,4 millones) percibían ingresos inferiores al salario mínimo oficial, lo que representa un 37 por ciento de la fuerza de trabajo total y está integrado por desempleados (16 por ciento del total de la fuerza de trabajo) y por ocupados en actividades agrícolas y no-agrícolas que percibían una remuneración mensual inferior a Bs. 450.00 (21 por ciento de la fuerza de trabajo total).

En síntesis, podemos decir que el desempleo en Venezuela es de un 16 por ciento de la fuerza de trabajo total. Que el 67 por ciento de los ocupados en actividades no agrícolas perciben ingresos inferiores al salario mínimo de subsistencia. Que la remuneración promedio en las actividades agrícolas es de Bs. 222 mensual (dato para 1973), por lo tanto, la casi totalidad de los ocupados en actividades agrícolas perciben ingresos inferiores al salario mínimo de subsistencia. Y que el subempleo afecta aproximadamente un 20 por ciento de la población económicamente activa ocupada.

A partir de estos antecedentes podemos inferir, por lo tanto, que tres cuartas partes de la fuerza de trabajo total (3 millones de personas) se sitúan dentro de la frontera de pobreza por tener ingresos inferiores al salario mínimo de subsistencia. Aproximadamente la mitad de este grupo está constituido por desempleados y ocupados que perciben ingresos inferiores al salario mínimo oficial, dentro de esta mitad encontramos a la mayoría de los ocupados en actividades agrícolas.

Conectando estos resultados con nuestro análisis, de la sub- alimentación efectuado en el capitulo II, podemos concluir que el grupo con ingresos inferiores al salario mínimo oficial está en condiciones de hipo alimentación, ya que ingiere una magnitud extremadamente deficiente de calorías y proteínas. Asimismo es interesante señalar que nuestra inferencia relativa al nivel de remuneraciones de los ocupados en actividades agrícolas está corroborado por la grave situación de hipo-alimentación observada en el estudio de un caso en zona rural (analizado en el capítulo II), en el cual el consumo calórico para el grupo de nivel socio- económico más alto era un 40 por ciento inferior a los requerimientos mínimos.

LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO

El fenómeno de la distribución del ingreso, debe analizarse en estrecha conexión con la formación social específica que lo determina, con el fin de establecer la

correspondencia que existe entre la posición de los diferentes grupos dentro de la pirámide social y su ubicación en la jerarquía de los ingresos. En tal sentido, sugerimos a continuación dos lineas de interpretación complementarias: analizar, por una parte, la estructura de la distribución del ingreso de una perspectiva estática, es decir, analizarla como una consecuencia ex post de una determinada dinámica social, en un periodo dado de tiempo, y luego interpretar la

distribución del ingreso como un fenómeno dinámico que cambia tanto en función del modo especifico de producción como del patrón o estilo de crecimiento económico y de las relaciones que se articulan entre grupos y clases sociales en el curso de este proceso.

En términos más precisos, postularemos que la distribución del ingreso, en Venezuela, cambia en función del patrón de asignación del excedente económico generado globalmente y en particular, del excedente generado por la industria petrolera.

La canalización del excedente y su transformación en capacidad productiva afecta no sólo la composición sectorial e intersectorial de la producción sino también influye sobre la capacidad de absorción de fuerza de trabajo por el aparato productivo y sobre el proceso de concentración industrial. Estos factores que determinan la participación relativa de la fuerza de trabajo dentro del ingreso generado, la estructura de las remuneraciones y la división funcional del ingreso entre capital y fuerza de trabajo, repercuten, como resultado evidente, dinámicamente sobre la distribución del ingreso.

Distribución Personal del Ingreso

Las interpretaciones que sugeriremos están basadas fundamentalmente en datos empíricos relativos a la distribución personal del ingreso correspondiente a la década 1960 -1970.

Debido a que los importantes excedentes financieros generados por la industria petrolera, como consecuencia de la coyuntura favorable de los últimos tres años, ha modificado, a nuestro juicio, sustancialmente la estructura distribucional preexistente, no es posible extrapolar de manera "lineal" las tendencias observadas sin examinar, en más detalle, cómo la coyuntura de los últimos años han repercutido tanto en la posición relativa como en el poder adquisitivo real de los diferentes grupos situados en jerarquía de los ingresos. En otras palabras, nuestro análisis está referido esencialmente a la distribución del ingreso predominante hasta 1970.

De los diferentes estudios existentes podemos inferir que, en general, la distribución personal del ingreso a nivel nacional tuvo en la década de los sesenta las siguientes características:

Analizando la relación de los diferentes grupos de ingreso con el ingreso medio, podemos observar el 70 por ciento de la población percibe ingresos menores al ingreso medio (gráfico 6.6.). El 30 por ciento más pobre percibe un promedio de un ingreso cuatro veces inferior al ingreso promedio mientras que el 5 por ciento más rico percibe un ingreso 5 veces superior que el ingreso medio. Si tuviéramos que medir la "distancia" que separa al 30 por ciento más pobre del 5 por ciento más rico encontraríamos que una persona de este último grupo percibe un ingreso equivalente a 20 veces el ingreso correspondiente a una persona del 30 por ciento más pobre

Si comparamos los indicadores analizados con los de algunos países de América Latina (gráfico 6.7) resalta el hecho de que la situación del 20 por ciento más pobre, en Venezuela es, para la década de los años sesenta, más negativa que para el resto de los

países estudiados, en tanto que el 5 por ciento más rico presenta una concentración del ingreso relativamente más baja que sus similares en los otros países analizados. Asimismo es posible observar, sin embargo que la "clase media alta" venezolana (constituida por el 15 por ciento inmediatamente inferior al 5 por

Documento similar