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Capítulo II. Transformaciones del entorno de las actividades mineras

2.3. Las transformaciones en la localidad

2.3.5. Capital financiero

Nos referimos a los recursos monetarios con que cuentan estas poblaciones. En términos de las comunidades, son los ahorros y las deudas, los ingresos y los créditos a los que pueden acceder.

Ante un contexto que se transforma las personas deben hacer uso de las capacidades y recursos con los que cuentan, al mismo tiempo que fortalecer o desarrollar otras. Es muy probable que los recursos con los que contaban pierdan validez. La aceptación en el grupo, el prestigio de las personas y el estatus social de éstas empiezan a definir nuevas reglas de juego.

Otra consecuencia en los medios de vida producto de los cambios que se dieron en el entorno tiene que ver con la reducción del capital familiar y la capacidad de adquisición de bienes y servicios de ésta. La percepción de las mujeres es que el desarrollo económico producto de la extracción de minerales en la zona no les alcanza. Ellas consideran que mientras la empresa minera extrae los minerales y han

incrementado sus ganancias, ellas, por el contrario, han perdido animales, han perdido capacidad de cultivo en sus tierras, son menos los recursos con los que cuentan desde hace muchos años. Esta situación las lleva a reclamar. Así lo expresa Gabriela, miembro de la MDT, “La empresa Xstrata nos engaña, y también por culpa de la empresa se lleva nuestros recursos y nosotros nos estamos empobreciendo. Nuestros animales se han muerto. Antes pastábamos llamita, ovejita y ahora no podemos… eso yo reclamo”.

Ellas señalan que antes de la presencia de la empresa minera en la zona los recursos que obtenían de la crianza de sus animales les servían para cubrir los gastos de educación de sus hijos. Ahora, agregan, para la educación de los hijos eso es insuficiente

Más antes cuando no estaba la mina así con nuestros animales no más nos educábamos a nuestros hijitos. Ahora ya no hay animales tanto. Yo tenía 130 ovinos y 25 vacunos, pero ahora solo tengo 25 ovinos y 8 vacunos porque ya no hay pasto como debe de ser y tampoco ya no hay agua. Ahora últimamente ha secado todo – Gabriela, miembro de la MDT.

Los comuneros serán los que puedan acceder, antes que las mujeres, a un empleo remunerado en la mina. Ellos dejan de trabajar el campo por ser poco rentable éste. Sin embargo, este espacio será ocupado por las mujeres en la medida de sus posibilidades, va a depender mucho de los recursos con los que cuente; por ejemplo, si sus hijos tienen la edad para colaborar con las actividades del campo. Esto podrá ser una fuente de ingreso para las mujeres.

Las condiciones laborales también han variado, según María, líder de Tintaya Marquiri. Cuando los hombres eran contratados por Minero Perú no había un buen trato. Por ejemplo, nos dice, si un trabajador moría no había ninguna reparación, “a lo más, le daban su ataúd”; así ocurrió con uno de sus primos que trabajó para esta empresa y que murió en un accidente de trabajo. Hoy en día, dice María, la empresa está “prohibida” de que nadie muera.

María percibe que para algunas familias los cambios le han sido favorables. Su situación económica mejoró; mientras que, otras están igual e incluso peor. Para ella, los que tienen una mejor posición económica son los que entraron a trabajar a la

empresa o con los contratistas de ésta de manera estable. Un trabajo que también es posible que tengan los hijos de éstos.

De acuerdo a lo señalado por Linda, antes las personas vivían de lo que producían en sus chacras, de la venta de sus productos, de sus animales. En cambio, actualmente, las personas tienen poco para vender o comprar.

Tal cual es indicado por las mujeres líderes, el desarrollo del proyecto minero Tintaya modificó sustancialmente el entorno. Espacialmente se construyen nuevas vías, se reubican las viviendas y a las familias en sus nuevos hogares, las áreas para el pastoreo son otras, el acceso al agua se hace más difícil. Las casas dejan de estar cercanas entre sí. Todo se vive como algo diferente. Además, socialmente nuevos nombres son inscritos en el registro del padrón comunal, ellos y ellas vienen con otras ideas, hablan mejor el castellano, comprenden mejor el mensaje de la empresa minera y de las autoridades. Sus intereses son otros y no pasan, necesariamente, por la continuidad de la comunidad campesina. Las tensiones al interior de las familias se incrementan, sus miembros discuten y muestran sus posiciones a favor, o en contra, del desarrollo del proyecto minero. En términos económicos, la mano de obra masculina, antes destinada a las labores agropecuarias, empieza a escasear. No es fácil encontrar hombres que destinen su tiempo al trabajo del ayni ni la minka, formas colectivas de desarrollar las labores agropecuarias en la comunidad. Las tierras empiezan a adquirir un valor monetario que antes no tenía, pero sus residentes no tienen claridad sobre su verdadero valor. Se empiezan a negociar con las tierras, pero los resultados no son del todo satisfactorios.

Ante este escenario surge la sensación de abatimiento, de enfermedad, algo mina su salud y no saben bien qué es lo que está afectando a su sensación de bienestar. El proyecto minero las consume. Consume a todos, a los animales y a las personas, los enferma. La “contaminación” que genera la empresa minera no es sólo ambiental y explicada por niveles altos de metales en el agua, sino por esa sensación de enfermedad, de agotamiento, que deja a su paso.

Los cambios son muchos y no siempre hay tiempo para reponerse y adecuarse a los mismos. Irrumpe una supuesta calma anterior. Como en los relatos de la zona lo amenazante viene de afuera, lo amenazante es lo foráneo. Una aparente calma y bienestar en el pasado es destacada frente a un presente que se transforma

permanentemente. La naturaleza deja de ser un elemento estratégico en su cotidianeidad para dar paso a las relaciones sociales y políticas entre los individuos y las instituciones.

En breve, las mujeres líderes perciben un entorno en permanente cambio. La experiencia vivida da cuenta de elementos amenazantes para su normal desarrollo que provienen de factores externos. Ellas son testigos de la desestructuración de su entorno, lo cual, indican, repercuten en su bienestar físico y emocional. Sus viviendas han sido reubicadas, los lazos de comunidad cada vez más se van perdiendo. Sus áreas de cultivo y pastoreo se han visto reducidas. La mano de obra masculina, requerida para las labores agropecuarias, ahora es escasa. Ellos prefieren ser empleados en la empresa minera, o en empresas que brindan servicios a ésta, y recibir una remuneración monetaria que permanecer trabajando la tierra y cuidando de los animales.

Para estas mujeres que el agua sea ahora un bien escaso es uno de sus principales reclamos. Residir lejos de fuentes de agua pone en riesgo la salud y el bienestar de su familia; asegurar ese bienestar es una de sus principales labores. Ellas saben que ahora es cada vez más difícil mantener mecanismos de ayuda como el ayni o la minka. No hay mano de obra para el trabajo colaborativo. Ahora poco se trabaja de manera grupal la tierra comunal y en muy contados casos la tierra familiar. El retorno de los jóvenes a la comunidad no significa un reavivamiento de la comunidad campesina, sino, más bien, una estrategia familiar, e individual, para acceder a los beneficios que la empresa minera provee en la zona. La comunidad se fragmenta cada vez más, lo cual se expresa, también, en el modo de negociación con la empresa, la misma que tiende a ser con cada individuo o familia antes que con la comunidad en su conjunto.

Sin embargo, ellas también perciben algunos efectos positivos de estas transformaciones. Quizá la más relevante sea la apertura, para ellas, del padrón comunal, y con ello la posibilidad de tener voz y voto en las asambleas comunales. De ahí que, también, ellas tiendan a valorar positivamente la Mesa de diálogo, espacio de negociación donde ellas han podido participar esquivando las resistencias de sus pares masculinos. La participación activa en este espacio ha significado para ellas un lugar especial de aprendizaje y de fortalecimiento de sus capacidades como dirigentes.

CAPÍTULO III. RESULTADOS Y DISCUSIÓN: LIDERAZGO