• No se han encontrado resultados

Violencia por parte de su pareja

Capítulo IV. Tensiones y resistencias

4.2. Violencia por parte de su pareja

Las parejas de las mujeres líderes entrevistadas no siempre se muestran de acuerdo con la mayor presencia de éstas en las asambleas públicas emitiendo su opinión, discutiendo, negociando. Las estrategias que se utilizan para desanimarlas de estas labores son varias. La primera es hacerles ver que están desatendiendo su principal rol, el de cuidar del hogar y de sus miembros. Las labores de este tipo recaen sobre ellas y no resulta tan sencillo que los hombres se hagan cargo de estas labores o acepten compartir la responsabilidad de las mismas. Cuando ellos intentan asumir estas labores, serán sus pares hombres los que le hagan notar que esa no es tarea de hombres y que se están sometiendo a las mujeres. Así, la decisión de ser dirigentes tiene que estar acompañada de una autorización explícita de la pareja, la autonomía de éstas para decidir sobre ello se ve limitada, tal como lo indica Mercedes: “para una mujer es muy

difícil ser dirigente. Para mí mi esposo no me dejaba que haga esas dirigencias porque él pensaba que le iba a descuidar a mis hijos y he tenido un conflicto con él porque yo también quería desarrollarme como mujer y ser dirigente”.

Un siguiente paso en la estrategia de frenar sus liderazgos es que la pareja empiece a supervisar las salidas de sus esposas, como parte de acciones de celos. Así, ellos preguntan por con quién se han visto, con quiénes han estado, dónde, por cuánto tiempo. Todo se pregunta. Ello empieza a generar temor en las mujeres, se sienten mal interpretadas, mal vistas. Esta violencia psicológica que se ejerce sobre ellas por parte de sus parejas empieza a tener efecto cuando reducen sus salidas. En ellas se instala el temor de hacer algo incorrecto que ocasione tensión en la relación. En esta presión, ellas también pueden ser víctimas de violencia física100. La autonomía de las mujeres

para decidir sobre sus labores como dirigentes es retomada cuando éstas se separan de sus parejas o éstas comprenden la labor de ellas.

[También] a CooperAcción, tenía miedo yo hablar. Mi esposo me pegaba mucho entonces yo tenía miedo hablar. Cuando pedía palabra tenía miedo. Mi esposo no me dejaba ser dirigente, celoso era, no me dejaba ir a las asambleas. En la casa no más encerrada paraba yo. Entonces, cuando me he separado de nuevo he vuelto a la dirigencia; cuando estaba soltera era dirigente, casada ya no y cuando me he separado de vuelta he sido dirigencia. Me ha dicho, “yo he visto con mis propios ojos esas dirigentes están en camionetas revolcándose”. A mí no me estás diciendo eso le digo, por eso me he separado. Mucho me pegaba, cuando estaba dando a luz me pagaba. La obstetra me decía sepárate no puedes vivir así. Con mi fuerza me he separado. Desde el 2005 hasta el 2010 es que puedo ser dirigente (…). Bien difícil ha sido mi vida, pero ahora ya estoy mejor – Marisol, dirigente de la CC Alto Huarca. Ex presidenta del Club de Madres Virgen de la Mercedes.

Si una mujer es víctima de violencia por parte de su pareja no tienen muchos espacios donde puedan presentar su denuncia101. Las autoridades comunales son, por lo general,

100 La principal causa de la violencia son los celos de los hombres que ven que las mujeres

permanecen cada vez menos tiempo en el ámbito familiar. “Esta violencia se ha visto exacerbada por el flagelo del alcoholismo que antes de la presencia de la minería había retrocedido algo y ahora nuevamente se configura como un problema urgente a enfrentar, agravado por el incremento de los ingresos y la ausencia de orientación, capacitación y fortalecimiento para un uso adecuado del dinero” (Cuadros, 2011, p. 221).

101 De acuerdo a Cuadros (2011) son pocas las normas comunales para sancionar a quienes

ejercen violencia, sólo en casos extremos la asamblea comunal había acordado “llamar la atención” a quienes habían agredido gravemente a su esposa. En Las Bambas se encontró el

otros varones adultos que no siempre va a atender demandas de este tipo102. De ahí

que las mujeres consideren que un espacio desde donde puede atacarse este problema es la Mesa de Diálogo, específicamente la Comisión de derechos humanos.

Hay mucha violencia familiar. Siempre está presente, no ha aumentado, hasta en la asamblea como hay comisión de derechos humanos. Esta comisión tiene que ir a preguntar a esas personas a ver cómo está, por qué están en discusión, en peleas. Cuando las mujeres denuncian la violencia al presidente de la comunidad a veces les hacen caso, a veces no. A veces por hacer problema no más van, a veces por sus hijos aguantan, [piensan] “de repente me voy a separar y mis hijos van a sufrir – Teresa, comunera de la CC Alto Huarca. Ex Tesorera de Corecami-Cusco.

Ellas son conscientes de que este control que sus parejas ejercen sobre ellas limita sus posibilidades de organizarse con otras mujeres, definir sus demandas y asumir labores de representación en la localidad. Así lo expresa Marisol: “a otras mujeres a veces no les interesa pues, o se dejan engañar por Tintaya o tal vez como yo a veces sus esposos no les sueltan. Yo también si no me hubiera separado ¡cómo habría sido hasta ahora! Ahora yo voy a las capacitaciones”.

Más difícil aún resulta, para una madre soltera, asumir labores dirigenciales. Las resistencias que enfrentan son mayores y, además, se recargan sus labores de cuidado de la familia y de la casa sin que exista alguien con quien las pueda compartir.

Desde hace dos años que soy dirigente. No es fácil ser dirigente, algunas señoras sí le dejan ser dirigente, cuando hay comprensión. Yo soy soltera, un hijito tengo, de 16 años. Es difícil para una madre soltera, tengo tierra, una chiquita parcela, todavía no tengo título de propiedad. No hay consideración para las madres solteras, hasta en trabajo no hay, algunos no dicen nada, calladitos están – Francisca, comunera de la CC Huano Huano. Ex presidenta de la Asociación de Mujeres afectadas por la minería.

caso de “una señora que se había suicidado porque no podía seguir soportando las agresiones de su esposo” (Cuadros, 2011, p. 221).

102 Las mujeres se sienten desamparadas y muchas veces el temor a las represalias hacen que

no denuncien las agresiones de la que son víctima. “En el caso de las denuncias ante la policía por casos de violencia familiar y sexual, la corrupción y la complicidad de los funcionarios con los agresores es una práctica arraigada” (Cuadros, 2011, p. 222).

Una de las primeras resistencias que estos liderazgos femeninos deben vencer para desarrollarse y fortalecerse es la oposición que encuentran en sus parejas. Serán éstos los que controlen sus salidas, los horarios en los que desarrolla sus actividades y las personas con las que se relacionan. Un lugar destacado de estas mujeres en la comunidad no es bien recibido porque significa que, en contrapartida, tiene a un hombre sometido, dominado, que no puede controlar a su esposa. La presión social sobre el hombre también resulta importante, no está permitido que éste no represente el papel asignado socialmente: debe mantener bajo control a su mujer. Quien no lo hace de esa forma es considerado un “saco largo” y será discriminado por ello. Un hombre y una mujer con estas características resultan irruptoras.

Así, el liderazgo de la mujer debe mantener un adecuado equilibrio entre el destacar, pero sin opacar la figura de su pareja, no en demasía en todo caso. Difícil tarea. Muchas desisten y optan por uno de estos caminos: o dejan de participar en el espacio público o deciden finalizar su relación de pareja. Ninguna de estas decisiones es sencilla de elegir, significa vivir con esa pérdida.