CAPITULO XVI OTROS LO DICEN
CAPITULO XVIII EL MUNDO DESPIERTA
Las causas de los acontecimientos políticos que condujeron a tantas catástrofes en los últimos doscientos años, especialmente en nuestro revuelto siglo XX, son: el movimiento político judío, la francmasonería, el liberalismo que sirve a ésta, el capitalismo amoral y explotador que genera masas descontentas utilizadas luego por el comunismo, la llamada "democracia" occidental semi-anárquica y la "democracia popular", como llaman los jefes judíos y los comunistas a la dictadura roja. Todos estos sistemas y la constante corrupción y degradación de los valores de la civi- lización occidental, que antes conquistó y sacó de la barbarie al mundo entero, son los que lo han llevado al abismo en que se
Los judíos políticos, anhelosos desde hace más de dos mil años de la dominación mundial, han sido un factor importantísimo del desquiciamiento actual. En diferentes épocas sus conspiraciones han sido sorprendidas por tales y cuales pueblos, lo que les ha costado que esos pueblos reaccionen contra ellos.
En los años presentes este fenómeno empieza a perfilarse de nuevo. La aparición de swásticas (como emblema hitleriano contra el movimiento judío-marxista) a fines del año pasado y principios de 1960, sorprendió a todo el mundo. Se trataba, en el fondo, de una protesta silenciosa e inofensiva contra la conspiración política judía.
No obstante que tal cosa no dañaba en lo más mínimo a los gigantescos intereses económicos del judaísmo político, ni restaba un ápice a su decisiva influencia en los altos círculos gubernamentales, ese movimiento político levantó una gigantesca al- haraca en todo el mundo por medio de sus monopolios informativos. ¿Qué era lo que
tanto le alarmaba? ¿Unas cuantas swásticas mal pintadas en algunos muros?
No; su alarma parte del hecho de que el mundo cristiano pueda despertar y ver cuál es su auténtico enemigo común. El que conspira, como el que asalta en la noche, requiere la protección
Pero el movimiento político judío tiene muchas cosas que ocultar y por eso reaccionó en forma tan violenta ante los primeros síntomas de que sus víctimas estaban despertando.
En Alemania Occidental y más tarde aun en la zona soviética, las swásticas aparecieron a fines de 1959 y principios de 1960, en todos los Estados y en un gran número de localidades importantes. Este movimiento de protesta "pictórica" se practicó profusamente en Berlín Occidental dominado no por los comunistas como el Berlín Oriental, sino por los socialistas del alcalde Wylly Brandt y manejado por dos judíos —Joachin Lipschitz y Hans Galinski, éste, presidente de la Comunidad Israelita de Berlín—. Fueron miembros del "Bund Nationale Studentes" (Federación Nacional de Estudiantes) los que se lanzaron a una manifestación con antorchas y gritando lemas anticomunistas y contra la dominación judía, todo esto en medio del Berlín dominado por los judíos.
Desde Alemania la ola de protesta contra la traición se extendió rápidamente a todos los países de Europa libre, excepto Luxemburgo, y lo que es más importante, llegó al máximo de violencia precisamente en Inglaterra, país que fue utilizado dos veces por los sionistas para desencadenar dos guerras contra Alemania. Ahora los ingleses están despertando y empiezan a identificar a su verdadero enemigo que no está en Alemania como gritan "Cassandra" y la prensa de Beaverbrook, sino dentro mismo de casa.
En Inglaterra, la violencia de las manifestaciones contra la traición a Occidente pasó con mucho de lo que ocurrió en Alemania, donde la política judía está protegida por leyes especiales impuestas al país vencido. Allí no sólo los lemas aparecieron en los muros de las sinagogas y otros organismos hebreos de Londres, Birmingham, Manchester y otras ciudades, sino que muchos de los "venerables" edificios que en realidad son centros de conspiración, vieron sus puertas marcadas con signos de protesta.
Entre los edificios "profanados" por los nacionalistas ingleses hay que mencionar el Congreso Mundial Judío —sección europea— en New Cavendísch Street (Londres); el edificio del Board of Deputies of British Jews (Consejo de los diputados judíos ingleses), también en Londres; el edificio del periódico israelita Jewish Chronicle, etc.
Existen actualmente en Inglaterra cuatro movimientos nacionalistas, que respaldados por nacionalistas de Sudáfrica y Rode-sia se están preparando a crear un gran movimiento nacionalista británico. Esos movimientos son el "Union Movement" de Sir Oswald Mosley, el Movimiento del Imperio Inglés, el British Nazi Movement (organismo secreto) y el British National Party, creado hace unos años para combatir en Inglaterra misma y en el Commonwealth la subversión anti-inglesa de los negros manejados como en los Estados Unidos por logias masónicas y organizaciones secretas judías. Más aún, hay en Inglaterra infinidad de organizaciones locales y un amplio movimiento de organización de todos los elementos nacionalistas cuyas primeras filas están ocupadas por estudiantes y jóvenes de todas las clases sociales. El máximo de intensidad de la ola de protesta contra la traición a Occidente ocurrió en Estados Unidos, a los que la política judía se había acostumbrado a tratar como su colonia.
El disgusto de los judíos apareció evidente cuando vieron pintados los muros de la ONU en Nueva York, lo que denota que aún no han sido expulsados de allí, por Dag, todos los que aman a su patria. Esos que quedan, saben mucho sobre las traiciones de esa organización judeo-masónico-comunista. El espíritu alerta contra la traición empieza a extenderse entre los estudiantes, la juventud y el ejército de los Estados Unidos.
En Europa la ola invadió a Austria, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Noruega y Grecia, los países invadidos por Hitler, lo que demuestra que esos pueblos lanzados contra los alemanes abren ya loa ojos y saben quién es el enemigo común. Ya Europa conoce que el comunismo es creación judía y masónica y por eso nacen cada día más antimasones, antijudíos y anticomunistas, lo que da pretexto a los gobiernos lacayos para atacarlos como antidemocráticos y perseguir sus organizaciones.
En Noruega los nacionalistas "profanaron" la estatua de Roosevelt sobre la que fue escrito: "Este es el traidor judío de Yalta", Lo mismo ocurrió en Bélgica y en Grecia. En octubre de 1959 hubo un motin en Malachowa, a unos 25 kilómetros de Moscú, durante el cual un centro judío fue quemado por jóvenes rusos.
En América la ola abarcó al norte, al centro y al sur. Los latinoamericanos, sometidos desde hace muchos años a una sistemática propaganda de adormecimiento político, están despertando después de tantas revoluciones y miserias y saben ya que masones, comunistas y judíos políticos buscan uncir el nuevo mundo al carro de los esclavos. En África se evidenció la protesta no sólo en el norte, habitado por árabes, sino también en el sur, Capetown, Pretoria, Johannesburg y en Rodesia Nyasaland y Tanganika, por parte de la población blanca que ya ve que tras ía "liberación" de los negros se esconde el más feroz odio contra los blancos. En Marruecos por ejemplo, ya saben que el instigador de los mahometanos contra los cristianos, que provocó así la espantosa matanza de 1955, fue el judío Gilbert Grandval, que por aquel entonces era el gobernador "francés" de Marruecos.
Los sucesos llegaron hasta Australia y Nueva Zelandia. En Australia la svástica, que después de ser símbolo de los nacionalistas alemanes llegó a convertirse en emblema de todos los nacionalistas blancos contra todas las estrellas de cinco y seis puntas rojas, amarillas o blancas, hoces y martillos, escuadras y compases, apareció en Melbourne, Sidney y Gamberra, Fueron los exiliados anticomunistas de Europa los que abrieron los ojos a los australianos sobre el peligro real, lo mismo que hicieron en Nueva Zelandia. Ese hecho, del "peligro" de los exiliados anticomunistas, fue lo que determinó la sistemática campaña contra los "refugiados fascistas", realizada por la política sionista. Los exiliados cristianos que debido a eso no fueron aceptados en Occidente y aun devueltos a Oriente, fueron muertos en masa o deportados a Siberia, donde no tienen a quién "contaminar".
La ola de protesta llegó a Asia. Las swásticas aparecieron en Hong Kong, en Japón en los muros del partido comunista, en Líbano donde la mayor parte de la población es cristiana y ¡el colmo!, en Israel, donde aún existen cristianos que tienen máfl motivos que nadie para protestar. Pintaron swásticas en Jerusalén, Tel Aviv y Ashkalon, lo que cayó a los judíos como ya puede suponerse.
Para despistar a la opinión pública, y comprometer a los nacionalistas cristianos, la judería y sus instrumentos, incluso personalidades oficiales, lanzaron la mentira de
que detrás de la campaña antijudía estaba nada menos que el comunismo. En otras palabras, se intentó hacer pasar a los nacionalistas cristianos como instrumentos del Kremlin, para que así hubiera pretexto "legal" para perseguir a los nacionalistas, mientras que a los comunistas se les tolera en todas partes. A la vez, los gobiernos "demócratas" y "demócratas cristianos" se desenmascararon así como instrumentos dóciles de la judería.
La ola de protesta tuvo como primer resultado práctico poner de golpe al judaísmo político en el primer plano de preocupación en todo el mundo y mostrarlo como el enemigo número uno de los cristianos. Mientras esa conjura trabajaba sin ser observada, pudo fácilmente realizar sus planes. Ahora, es otra vez sospechosa en todo el mundo. Todavía tiene el poder, directamente o por medio de sus hijos comunistas y masones; pero los movimientos nacionalistas que se organizan en todas partes, dirán la última palabra en esta magna tragedia provocada por un odio secular contra lo cristiano.
Los jefes judíos llamaron "criminales", "enfermos", "paranoicos", etc., a quienes en forma pacífica protestaban contra la conjura política judía. El gran rabino de Inglaterra Israel Brodie, llamó durante una reunión pública en Londres la noche del 3 de enero de 1960, a todos los movimientos nacionalistas cristianos, nada menos que "bestiales". Israel protestó ante todos los gobiernos. El judío Halperjn, delegado de Estados Unidos en la O.N.U., introdujo allí una resolución que pedía a los gobiernos tomar medidas inmediatas para impedir la extensión del "odio nacionalista, racista o religioso"; la resolución fue votada. El magistrado judío Milton Salomón, de Nueva York, lanzó la acusación de "traición" que según el Código Penal del Estado de Nueva York se castiga con la muerte, contra tres jóvenes americanos detenidos por sus actos de protesta. El rabino Joachim Prinz, presidente del Congreso Judío- Americano, declaró que el movimiento no sólo era obra de "vándalos y gamberros", sino de una organización central-Muchos cabecillas judíos invadieron Bonn para protestar ante Adenauer y pedirle tomara medidas de represión contra los "nazis". Entre esos no invitados se contaron Nahum Goldman, Joachim Prinz, Van Dam, Label A. Katz (presidente de la B'nai' B'rith), Benjamín R, Epstein, presidente de la famosa "Liga contra la difamación", Alexander L. Easterman, del Congreso Mundial Judío, etc.
Fue sin embargo la nota impertinente, de ultimátum, arrogante e insultante, de once puntos, de Easterman, presentada el 7 de enero al gobierno de Bonn, lo que escandalizó incluso a Ade-nauer y demás miembros del gobierno, sin hablar de la indignación que produjo en el pueblo alemán. El Congreso Mundial Judío pedía en esa nota, en tono imperativo, que el gobierno alemán expulsara a todos los nacionalistas del gobierno, justicia, policía, universidades, prensa, etc., lo mismo que la expulsión de algunos ministros como Oberlander, Globcke y otros, acusados de nazis. La prohibición de todos los partidos y organizaciones nacionalistas. El control de las fuentes financieras de eaas organizaciones. La prohibición de las publicaciones nacionalistas. La censura de la correspondencia con el extranjero. La supresión de las organizaciones "fascistas" de refugiados de Europa Oriental, y la deportación en masa de sus miembros a sus países de origen. . . , para que allí fueran asesinados a placer. Cárcel para todos los que tuvieran actividades desfavorables al judaismo. Or-
ganización de una policía especial para cazar "antisemitas". Nueva campaña de "desnazificación", destinada a encarcelar o matar más "criminales de guerra" (como ahora pretenden asesinar a Adolf Eichmami, secuestrado por los judíos en Argentina). Suspensión del pago de pensiones a todos aquellos que pertenecieron al partido nacionalsocialista. Reforma del sistema de enseñanza en Alemania Occidental, con el propósito de meter en los libros mentiras judías sobre el régimen de Hitler, como la matanza de SEIS MILLONES de judíos, más de los que existían en Europa Occidental y Rusia. Finalmente, la aceleración del pago de las nuevas "reparaciones" pedidas por Israel a Bonn por los millones de judíos "liquidados".
La respuesta oficial de Bonn fue que iba a estudiar la nota. . . , aunque la reapuesta práctica ha sido que "absolutamente ninguna" de las pretensiones del Congreso Mundial Judío fuera satisfecha.
Para terminar, llamaremos la atención sobre que todos los caminos de la judería política, de la masonería y del comunismo, están plagados de oportunistas, capaces de traicionar a su Patria para lograr ellos alguna posición, buena o mediana. El oportunista existe en todas partes, y es utilizado por los conspiradores como instrumento (consciente o inconsciente) para la realización de sus planes.
Esos oportunistas deben ser anulados lo mismo que sus amos.
CAPITULO XIX
ELEMENTOS INSEPARABLES: