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características de la ética empresarial | 66 |

In document Motivaciones. Directivos y RSC (página 68-71)

Hasta ahora nos hemos encargado de buscar líneas que apunten a encontrar un estatuto epistemológico válido para una forma de ética empresarial desde la máxima riqueriana: “el deseo de una vida realizada —con y para los otros— en instituciones justas”. Hemos busca- do lugares por lo que “corriente abajo” nos han iluminado el camino para entender las claves fundamentales de una ética empresarial en relación a la toma de decisiones, su implicación en las relaciones externas e internas, en la precisión sobre los fines de la empresa y su armonización, la figura del directivo y su gestión, el contexto de una ética de las instituciones y su puesta en escena en medio de un escenario de ética cívica en un contexto postconvencional.

Nuestro camino sigue exponiendo algunas pistas más concretas sobre esta ética empresa- rial que deseamos plantear para encontrar en el siguiente capítulo fundamentos válidos para nuestra propuesta de investigación ante la responsabilidad social corporativa.

3.1. un modelo de ética de la empresa postconvencional

Antes de señalar las características que se desprenden de una reflexión ética en el mundo de la empresa, tendríamos que señalar dos referentes claves:

1. La actividad empresarial es una actividad humana con una finalidad social. de ella se desprende que sus actividades a tomar sean para el alcance de un fin definido: bús- queda de calidad, solidaridad, excelencia, competencia,… dentro de un marco social. 2. tales actitudes se pueden configurar desde la base de una ética cívica en la cual

los miembros externos (consumidores, competencia, proveedores, Administracio- nes Públicas, Medio ambiente, sociedad en general,…) como internos (empleados-

directivos) sean considerados “interlocutores válidos”.

3. El uso de un “procedimentalismo universalista” propio de una ética discursiva es clave

para propiciar el principio del contexto social: “el soberano no puede promulgar más

normas que las que todos pudieran querer”.

A partir de este marco de referencia y aplicándolo a la actividad empresarial se despren- den una serie de características que serán las que tomarán definición más clara sobre la ética de la empresa:

Primero: La responsabilidad la entendemos como responsabilidad por las consecuencias de las decisiones que se toman, pero no como ética de la convicción. con ello queremos expresar que no intentamos optar por una recompensa pragmática; sino volver a darle importancia a las consecuencias de las decisiones para aquella finalidad por la que da

sentido la existencia de la empresa: “satisfacer necesidades humanas106.

Segundo: teniendo en cuenta que la actividad empresarial posee una finalidad (servir a los consumidores, como los afectados a cuyo servicio se encuentra su actividad) que le da sentido y legitimidad, quedaría deslegitimada aquella que se proponga darle la espalda a esta meta.

Tercero: Aquellos que son miembros de la empresa (externos o internos) deben ser con-

siderados “interlocutores válidos” donde adquieren calidad en el respeto a sus derechos

bajo el amparo de una conciencia social moral. de ahí, el rechazo a priori de prácticas humillantes, desconsideradas o de servidumbre.

Cuarto: Aquellos que son miembros en la empresa han de cumplir con sus encargos, es decir responder responsablemente de sus obligaciones y de sus corresponsabilidades sobre

el mecanismo y acción de la empresa. de esta idea nace justamente la cooperación como

respuesta al conflicto y la corresponsabilidad como mecanismo de defensa ante la apatía.

106 recuérdese que esta idea la intentamos perfilar en el apartado dedicado a las razones por la ética

empresarial a partir de la investigación de M. Weber sobre la ética de la convicción y responsabilidad ética en el capítulo 1.

Cinco: La empresa ha de encarnarse en un marco postconvencional de justicia, no sólo desde una perspectiva legal; sino sobre todo moral.

Seis: Encontrar nuevos sostenimientos en un marcopostaylorista es una exigencia de la

conciencia moral de los tiempos en que vivimos.

Estas seis características propias de una ética de la empresa son exigencias que se plan- tean a su universo como nuevos retos por el que se es capaz de responder para el diseño

de un modelo de empresa que sea apto en un contexto como el actual107.

3.2. la rentabilidad ética de la empresa

Volvemos a tomar en consideración, a partir de lo analizado hasta el momento, sobre la rentabilidad que la ética de la empresa puede revertir. Ya hemos dado algún pincelazo sobre esta cuestión a lo largo del trabajo, sin embargo vemos necesario el poder pararnos un poco sobre esta gran aportación.

tomando el enfoque de nuestro “río abajo” desde la toma de decisión, la ética puede ser

vista como heurística, reglamentaria, legalista, listado de criterios o razonamientos por los cuales se da autoridad para facilitar algunas alternativas poco deseables para foca- lizar la atención en alternativas más prometedoras. ¿Y qué queremos decir al afirmar “alternativas más prometedoras”? resaltar que son impulsos que producen relaciones genuinas de cooperación entre todos los implicados sin necesidad de sacrificar los inte- reses legítimos en los que pivota la empresa.

sin embargo, parece que aún no hemos respondido a la pregunta, ¿sigue siendo rentable? No nos cabe la menor duda. su puesta en escena a largo plazo facilitaría a la misma la búsqueda de una mayor calidad cuando de ella se benefician todas las partes. su calidad ética le daría a la empresa (1) gran legitimidad social, (2) desaparecería cualquier conflicto de intereses y competitividad personal, y (3) generaría los vínculos sociales adecuados por lo que revertiría para sí una custodia social ante la hostilidad de la opinión pública. Por tanto, la rentabilidad ética intenta ofrecer a la empresa un compromiso social de cooperación que germina a partir de sus grupos de interés para que sus beneficios se alcancen en el tiempo. sin embargo, habría que tener cuidado con esta afirmación puesto que el uso de la rentabilidad ética como calidad ética nos llevaría a dos sutiles trampas. Veamos cada una:

En primer lugar, desplazar al sujeto de la ética de la empresa a sus trabajadores, proveedo- res y clientes sería focalizar esa rentabilidad en ellos para el bien interno de la empresa.

Es decir, se plantea una ética concentrada hacia su relación con los otros. ¿Qué sucede-

ría si así fuera vista? Produciría un paternalismo desleal donde a la empresa (propietario/

accionistas) no se le requiera ningún tipo de respuesta ética. Para ello haría falta que la relación sea igualitaria y universal para todas las partes.

¿dónde habría que centrar la atención? En que la empresa debe, por un lado, elegir si

actuar siempre y solo por conveniencia inmediata dándole a los demás ese derecho, a

pesar de dañar la imagen de la empresa; y, por otro, actuar siempre en la búsqueda por

la cooperación y exigir lo mismo a sus contribuyentes.

Y en segundo lugar puede radicar en el modo de ocultar que la ética es rentable. centrarse

en la rentabilidad ética es caer en la cuenta de que ella misma tiene como tarea única el plantear un problema a las personas e instrumentos, porque los enfrena con valores

que entran en el juego. ¿conflicto de valores? decimos muy bien, puesto que el que-hacer

ético actúa siendo su mayor fuerza: “la elección de unos valores por otros”.

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