Hasta el momento nos hemos preocupado de perfilar claves que nos puedan ayudar a
hacer un poco más concreta una clase de ética empresarial en nuestro movimiento río
abajo. Veamos ahora algunos valores fundamentales que algunos expertos consideran propios de lo que han llamado modelo postaylorista. recuérdese que el modelo taylorista es piramidal y autoritario. Veamos algunos pincelazos sobre las consideraciones propias de este modelo:
1. Enfatiza la iniciativa de cada uno de los interlocutores válidos.
2. Moviliza y gestiona la inteligencia y capacidad de cada uno para bien general. 3. introduce un desarrolla las potencialidades de propuesta de los empleados en grupos
de interés, equipos de autónomos y círculos de calidad.
4. coloca en el epicentro de la actividad ética el principio de responsabilidad y lo sustituye
por el principio de obediencia.
5. dinamiza y colorea todos los recursos de calidad creativa en todos los colaboradores, tanto exteriores como interiores.
señaladas estas características y propuestas de este tipo de modelo hay que tener en cuenta que su clave del éxito económico no está, tanto en la explotación de la fuerza del trabajo, ni en la división mecánica de las tareas, sino en la programación de formación y en la trascendencia del papel que poseen los interlocutores en el destino colectivo. sin embargo, nosotros intentamos proponer otra clase de modelo empresarial.
Nuestro modelo de ética empresarial, propio de sociedades postconvencionalistas en un
modelo postaylorista, está focalizado hacia la excelencia. Posee una serie de ideales com-
partidos que buscan el cambio de mentalidad y motivan la modificación de la creación del individuo consigo mismo y con la organización. Produce asalariados y empleados creativos que sean capaces de adaptabilidad y comunicación en un ambiente que sea sano, equilibrado, libre y responsable. desde este marco que nos ofrece este modelo, lo que nos podríamos preguntar es: ¿cuáles serían las claves para esta nueva racionalidad
managerial sobre la empresa? Veamos algunas que se desprenden108:
1. Autoridad de animación en vez de autoridad disciplinaria.
2. Enriquecimiento de responsabilidades, delegación de poder y desburocratización. 3. Actitud de escucha y diálogo.
4. Propuestas de medidas de redistribución de beneficios y políticas de formación per- manente dirigidas al personal.
5. Management vinculado hacia la participación y la horizontalidad.
¿Qué suponen estas claves para el desarrollo de la actividad empresarial? Estamos convencidos de que son más las propuestas positivas que aquellas a la que estamos acostumbrados. Este tipo de modelo fomenta —entre muchas-: (1) enriquecimiento y potencialización de la capacidad creativa; (2) comprensión de su propia finalidad (inno- vación), y (3) asimilación de que la generación de beneficios de capital es el medio, no el fin de la empresa.
Véase que de lo que vamos exponiendo nacen de una serie de retos a los cuales la empresa
se enfrenta. tales desafíos le invitan e incitan a asumir una forma ética de acción que
está determinado en la creación de un estilo propio, puesto que “sin ética no hay negocio”109.
¿cuáles serían estos retos?
108 cf. Cortina, Ética de la empresa, 92-94
109 «[…] cualquier negocio individual se colapsará si todos sus administradores, empleados y clientes piensan que es
1. Responsabilidad por el futuro. La necesidad de gestionar su actividad empresarial a largo plazo le invita a “hacerse cargo” de su propia realidad para mediar en una misma
ecuación: tiempo y beneficio.
2. Desarrollo de la capacidad comunicativa. La empresa, como organización, posee un papel de relevancia social. como consecuencia, ella misma entiende que necesita venderse comunicativamente en propuestas, acciones sociales, medios de comunicación, tec- nología, propuestas de intervención social, colaboración con interlocutores externos, AAVV, iglesia,… Para esta clase de capacidad comunicativa debe existir una legitima- ción social en el cumplimiento y respeto de normas morales para recibir la confianza y el afecto social de la opinión pública.
3. Identificación de los individuos y sus firmas. En respuesta al agresivo individualismo y su fracaso ante la realidad empresarial se hace necesaria la inserción de individuos que tengan pertenencia a grupos. de esta idea, se extrae que el papel de la empresa como organización sea de vital importancia para la generación interna de: (a) sentido de pertenencia social; (b) confianza social, y (c) satisfacción de necesidades en vistas a un largo plazo (futuro).
4. Desarrollo de una “cultura empresarial”. El hecho de compartir solidariamente creencias,
ideas e ideales, suscita en los individuos un interés, no sólo por la cosa moral desde
un punto de vista deontológico (por el deber), sino por la cosa moral en el sentido de
rentabilidad. de este segundo interés, una moral así es económicamente beneficiosa porque una organización para su supervivencia debe tener a su disposición un serio planteamiento de creencias para las que justificar su política y acciones.
¿Hacia dónde nos quiere llevar esta propuesta de rentabilidad? La empresa ha de estar rodeada e injertada en una cultura empresarial como premisa indispensable para la confirmación de formas de vida que sean más opcionales, y menos obligatorias para quien tenga que el objetivo de sobrevivir en el mundo de la competitividad de los negocios.
5. Personalización de la empresa y generación de un “capital-simpatía”. Para crear la con-
fianza necesaria en la opinión pública una opción podría ser por el capital simpatía.
Y lo definimos así porque queremos entender que es un síntoma en relación con los consumidores donde éstos hacen preferencia de sus productos y no los de otras empresas. En un universo habituado a la competencia desleal entre productos y empresas, surge uno de los mayores retos a los que se implanta la empresa: “exhi-
ética alguna, la búsqueda de los negocios necesitan una sociedad estable donde realizar sus tratos»: M. G. Velásquez, Ética en los negocios. Conceptos y casos (Pearson Educación, México dF 2006) 38.
birse con una cultura propia donde lo que se potencia es su propia identidad con un perfil bien definido y serio”.
Pensemos que tener identidad propia como empresa, no solo es una cuestión de marca, puesto que el logotipo no responde a la identidad. El parecer es un elemen- to para su carta de presentación en sociedad, pero no el único y el imprescindible. tener identidad empresarial es convencer no desde la persuasión, la seducción o el encanto. convencer es, por un lado, hacer ver que este colectivo es responsable y se propone atender a las necesidades del público de la forma más eficiente, seria y madura posible. Y, por otro, la empresa que convence es aquella que comparte una serie de valores propios con la sociedad.
Por tanto, tener identidad es una carta de presentación y de éxito cuando una empresa lucha por su propia vida en el universo en el que le ha tocado existir dentro del marco de las guerras de competidores. de ahí, que no sólo le baste su propia publicidad o campaña de marketing para presentarse en sociedad.
dentro del tejido social de una sociedad de la comunicación la moral empuja e incita
a la creatividad de los especialistas de este sector. de ella, se puede lograr su diferen-
ciación y personalización. dentro de una empresa abierta, la ética forma parte del
management de tercer tipo, erigiendo frente a la complejidad de los mercados no solo el principio de innovación permanente de productos, sino la innovación moral de la comunicación.
La empresa se enfrenta ante la opinión pública en uno de sus mayores retos: la con-
fianza. La imagen de eficiencia, ha sido sustituida por la confianza entre la marca y el público.