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Capítulo 2. Marco teórico

2.2 Revisión de la literatura

2.2.1 Teoría que sustenta la tesis

2.2.2.2 Características de la asignatura de Inglés

Como ya se ha mencionado en apartados anteriores, la importancia de la enseñanza del idioma Inglés en la educación básica, va cobrando mayor significado debido al proceso de globalización y a la imperante sociedad del conocimiento. Y si bien esta asignatura sólo se ha implementado como proyecto piloto en algunos estados de la República, resulta interesante analizar otras características de la asignatura de Inglés.

Para Borrueco (2005, citado por Prieto, 2008), el objetivo del proceso de

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alterar el conocimiento lingüístico anterior, para producir una reorganización y así generar estructuras nuevas. El aprendizaje se refleja en un proceso de ajustar las

estructuras mentales previas para interpretar y relacionarse con el exterior, por lo que se convierte en la búsqueda de sentidos y la construcción de significados, a diferencia de memorizar y repetir información.

Con relación a lo anterior, al buscar referentes que respalden las características del idioma y de la asignatura de Inglés, se encontró que la misma SEP (2010) elaboró un Perfil de docentes para la asignatura de Inglés en Educación Básica, y se establece que en el marco del Programa Sectorial de Educación 2007-2012, se reconoce que la enseñanza del idioma Inglés debe ser parte de la formación que se proporciona en preescolar, primaria y secundaria. En esta propuesta se invita a las instituciones de Educación Superior a formar a los docentes de Inglés considerando un perfil

desarrollado por la Coordinación Nacional de Inglés; y se proponen tres niveles: el más alto es el nivel C2 Usuario competente maestría, nivel C1 Usuario competente dominio operativo eficaz y nivel B2 Usuario independiente avanzado. Para lo cual el perfil para docentes de la asignatura de Inglés en Educación Básica, le corresponde tener el nivel C2 o superior.

Para lograr este perfil el docente requiere ser competente en Inglés, pues tanto sus conocimientos como sus habilidades deben servirle para dominar el idioma y ser capaz de aplicarlo en la vida cotidiana con eficacia, pero además poder enseñarlo

correctamente a los alumnos. Es así que para Verdú y Coyle (2002), la apreciación que se tiene sobre la naturaleza del lenguaje es de tipo funcional-pragmático, ya que el lenguaje se contempla como un instrumento de comunicación y un sistema de

representación. Aprender una lengua no es solamente conocer unas reglas sino también, saber usarlas en un contexto de comunicación determinado. Se considera que los

procesos de interacción y de comprensión, conllevan la necesidad de acomodar la generación de expectativas, los datos suministrados y el conocimiento compartido de los

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interlocutores. Los autores hacen un recuento de enfoques sobre la adquisición de una segunda lengua, y se centran particularmente en lo que postula el investigador Wong- Fillmore (1991, citado por Verdú y Coyle 2002) quien argumenta que el aprendizaje de lenguas en general implica dos tipos de procesos; por un lado, los específicos para el aprendizaje exclusivo de lenguas y por otro, aquellos procesos implicados en el funcionamiento intelectual.

En el aprendizaje de un segundo idioma, Murado (2010) expone que desde el punto de vista fonológico el alumno en etapa infantil tiene una mayor capacidad para percibir sonidos que para producirlos correctamente y tiende a simplificar la

pronunciación de algunos sonidos, especialmente de aquéllos que no existen en su propia lengua. En cuanto a la semántica, el niño que adquiere nuevo vocabulario en una lengua extranjera tiende a sobregeneralizar, es decir, utiliza el mismo término para referirse a distintos conceptos, el conjunto de palabras que se usa es simple y reducido y predominan los sustantivos de su contexto más cercano, los verbos de carácter general y los adjetivos relacionados con el tamaño y los colores. Referente a la sintaxis, el niño comienza dando sus primeros pasos haciendo referencia al tiempo presente, el

aprendizaje de frases negativas e interrogativas pasa por varias etapas, desde la

colocación más básica de los componentes a la realización correcta de estas estructuras. Al recordar la concepción constructivista de la educación, aprender un

conocimiento implica atribuirle un significado, y el alumno al aproximarse a un

contenido con el fin de aprenderlo, no lo hace desde vacío, sino desde las experiencias, intereses y conocimientos previos que ya posee. (Ausubel, Novak y Hanesian, 1983). Al aplicar este principio al aprendizaje de inglés, se puede decir que el aprendizaje que realice el alumno será significativo cuando sea capaz de relacionar las características propias del idioma con los esquemas de conocimiento ya definidos en su propia lengua.

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Así el papel del profesor debe promover una participación activa del alumno, y se le concede al maestro un papel importante en cuanto a que es quien organiza todo el proceso de enseñanza, pues es el encargado de seleccionar, organizar y secuenciar los contenidos a trabajar y los materiales a utilizar; también crear un ambiente relajado, dar atención personalizada, reforzar positivamente los progresos de los educandos, corregir de manera natural los errores de los alumnos (Murado, 2010).

Y es que se debe tener en cuenta que la enseñanza del Inglés se lleva a cabo en una condición específica, los alumnos no están inmersos en un contexto familiar o escolar en el que se utilice el Inglés como vehículo de comunicación social, sin embargo sí tienen la motivación por aprenderlo, el aula será el único espacio para ello lo que la convierte en el único contexto real, auténtico y común para todos los alumnos en su aprendizaje del idioma Inglés.

Al recordar que el programa de Inglés-Enciclomedia contiene muchos juegos interactivos, Pérez y Roig (2004) plantean que las clases de Inglés han de vertebrarse en torno a situaciones de comunicación globales para desarrollar las capacidades y

competencias de los niños en la clase, donde el papel del juego debe entenderse como un recurso para revisar, afianzar y completar lo aprendido; y al hacerlo de manera lúdica y participativa, ayudará a que los alumnos sientan que comunicarse en Inglés es fácil e interesante. De esta forma podrán desarrollarse las cuatro habilidades comunicativas básicas de Inglés, que son hablar, escuchar, leer y escribir, que las plantea la Guía del maestro de Inglés-Enciclomedia; para lo que Montes (2004), establece que una habilidad comunicativa puede tanto adquirirse como desarrollarse para llegar a formar una

competencia comunicativa, proceso que es continuo y permanente.

Así Loreto (2004) propone que primero los profesores hablen en Inglés en el aula para que los alumnos puedan escuchar a su profesor, ya que ellos deben oírlo hablar en Inglés para agudizar su oído e ir elaborando esquemas para la pronunciación. Otro tema

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es enseñar a los alumnos a leer en Inglés, y para lograr la comprensión lectora se necesita tener una metodología y estrategias de lectura. Completando esta propuesta, Vez y Valcarcel (1999) afirman que el perfil del maestro de Inglés debe tener una formación lingüística básica, que debe enfocarse tanto al proceso como al resultado del aprendizaje del alumno. Para Pla (1989) no hay duda de que el inglés sea una

herramienta que se hace cada vez más indispensable y no parece que en el futuro vaya a dejar de serlo, y considera que los alumnos tienen que llegar a poder manejar la lengua inglesa en la medida de sus posibilidades educativas.

Como puede notarse, la enseñanza del idioma Inglés es compleja y gradual, que requiere de cierto dominio y conocimientos para tener herramientas que ayuden a comprenderlo y después desarrollarlo en los alumnos. En seguida se hace la triangulación de conceptos que enmarcan al tema de estudio.

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