Capítulo 2.Marco Teórico
2.6 Características de una persona competente en compromiso ético
Se ha hablado de la necesidad de contar con especialistas que reúnan competencias que a su vez serán demandadas por el medio global y por las empresas, para desarrollarse efectivamente en variados ambientes laborales. En primer lugar, al hablar de que una persona es competente en relación al compromiso ético se podría pensar que por lo general tiene un reconocimiento ejemplar. Lo que caracteriza a una persona que ejerce principios éticos es madurez y crecimiento personal y profesional en cada ámbito de su vida, lo que le permite ser libre para verificar toda la información disponible, actualizarse continuamente en beneficio de mejorar su práctica profesional y servir mejor al público al que atiende, tomar decisiones de manera responsable importando sobre todo el bien colectivo, por encima de cualquier interés parcial o individual.
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En un contexto social en donde los actores interactúan entre sí es que queda de manifiesto el uso de la competencia. Cortina (2002) refiere que en sociedades pluralistas no se puede hablar de la existencia de lo moralmente adecuado pero si es del interés de los ciudadanos forjar sus propios juicios morales. En otra definición, Hortal (1994) considera el enfoque psicosocial como la primera forma de observar moralidad en una persona y que tiene que ver con la internalización de normas que le permiten convivir y aportar en su núcleo familiar y social. Heredia y Fernández (2011) también hacen referencia a la aceptación voluntaria de las normas establecidas en la sociedad. Aclaran que de acuerdo a la teoría de Kohlberg de 1981, el juicio moral se desarrolla por etapas hasta que alcanzan la internalización de reglas y toman un comportamiento ético.
Ejercer principios éticos tiene que ver con tomar decisiones apreciando lo correcto o lo que beneficiaría en mayor medida a la sociedad. Martínez, Buxarrais, y Esteban (2002) explican que un profesional que ejerce principios éticos es capaz de apreciar y reconocer los conjuntos de valores, de denunciar cuándo estos no se estén cumpliendo, y sobre todo construir su propio conjunto de valores que le permiten no sólo razonar y pensar, sino con base en ellos elaborar criterios forjados en principios de igualdad y de justicia y de esta forma actuar coherentemente como profesional y como ciudadano.
Ser competente al actuar bajo principios éticos implica una iniciativa por el respeto y el deseo de ayudar a los demás. Bolívar (2005) presenta que el compromiso ético se refleja en acciones que no son forzadas, sino que son genuinamente mostradas por el profesional, que le implican pensar y actuar en forma coherente. Estos comportamientos incluyen rasgos tales como mostrar empatía, respetar a los demás, procurar su ayuda o la
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disminución de la situación que los debilita, además de mostrarse interesado genuinamente en diversos contextos para conocer más y así ampliar el abanico de posibilidades para las personas a quien atiende.
Un tema muy importante es que quien actúa en forma ética lo es en el contexto profesional en donde brinda sus servicios. En ésta última, es donde su atención debe considerarse de beneficio a la comunidad. Hirsch y Castro (2005) declaran que el profesional que actúe utilizando principios éticos, tiene claridad acerca de quiénes son sus beneficiarios directos e indirectos, conoce el alcance de sus decisiones y las acciones que ejerce, considera y anticipa dilemas éticos y la forma de resolverlos, sabe los
principios de la ética profesional y los utiliza para respaldar su toma de decisiones, conoce también sus derechos y obligaciones como profesional y también reconoce los de sus beneficiarios.
Otro punto de relevancia, es que el compromiso ético se encuentra ligado hacia una entrega de servicios profesionales de alta calidad. Ibarra (2007) menciona que el compromiso que adquiere una persona que muestra valores éticos contribuye
crecientemente a realizar un ejercicio profesional que se integra por dos componentes: la excelencia en la competencia profesional y el proceder ético, el cual no se restringe a un comportamiento no solamente apegado a las normas de su profesión, sino a todas las acciones positivas que quien ejerce la profesión realice en bienestar de la sociedad.
Tomando como base que la actualización profesional implica obtener la
innovación constante de conocimientos, de acuerdo a Hirsch y Castro (2005) cuando se requieren los servicios de un profesional, los resultados que se esperan de él no son sólo
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la aplicación de sus conocimientos teóricos y técnicos, sino también la utilización adecuada de esta competencia, a través de una conducta profesional ética y de la preparación profesional. Heredia y Fernández (2013) refieren que para que se pueda considerar como moral a una persona, se requiere que él mantenga su conducta en una línea virtuosa, es decir, que ejerza actos virtuosos habitualmente que apunten al bien y a alcanzar la felicidad para sus diferentes públicos.
Se podrían citar características que se pueden evidenciar en actitudes y comportamientos. Hirsch y Castro (2005) plantean que a nivel profesional se puede observar una formación ética de acuerdo cuando un profesional:
- Conoce los deberes y obligaciones de su labor profesional
- Es capaz de transmitir valores éticos en el ejercicio de su profesión - Cuenta con habilidades humanas y sociales
- Tiene habilidades de trabajo en grupo y de innovación ante dificultades
- Toma decisiones responsablemente, tomando en cuenta no sólo las leyes vigentes sino los principios morales universales
De esta manera una persona que se caracteriza por actuar en forma competente en compromiso ético se actualiza continuamente dentro de su ramo especializado y de interés, ya que sabe que debe prestar los mejores servicios de calidad en la profesión a la que sirve, sabe mantener relaciones sociales empáticas y trabajar en equipo para entregar resultados con agilidad pues toma decisiones prácticas muy bien fundamentadas de
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acuerdo a su práctica documentada, y también es capaz de romper los esquemas todo con el objetivo de solucionar una necesidad.