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Características generales de la muestra estudiada.

ÉTICO-LEGALES

DISFUNCIÓN ERÉCTIL S

9.1. Características generales de la muestra estudiada.

En nuestro estudio fueron incluidos 262 pacientes varones, diagnosticados de hipertensión, pertenecientes al centro de salud de San Roque, Vilagarcía de Arousa, seleccionados de forma aleatoria y estratificada por edad. Estos pacientes presentaron una edad media en la entrevista de 65,84 ± 12,70 años con una evolución desde el diagnóstico de HTA de 13,25 ± 9,84 años.

Tabla 50. Edad y grado de control en pacientes hipertensos en diferentes estudios

Tamaño muestra n Varones % Edad (años) Media ± dt Buen control % Nuestro estudio 262 100 % 65,84 ± 12,70 42,7%

Llisterri Caro et al. 2012 248 12.961 58 % 66,3 ± 11,4 46,3% Llisterri Caro et al. 2008 249 10.520 56,3 % 63 ± 11 41,4%

Márquez- Contreras et al. 2007 250 1.413 43,3 % 65,3 ± 11,4

Sánchez Muñoz-Torrero et al. 2006 251 388 54,1 % 63 ± 11 23,9%

Buranakitjaroen et al.2006 245 429 100 % 57,5± 12

Cuellar et al. 2002 32 512 100 % 63,36

Bouchart et al. 2000 21 476 100 % 62,2

Cuando comparamos la edad media de los hipertensos de nuestra muestra con los resultados de diferentes publicaciones objetivamos que estos son similares tal y como se muestra en la Tabla 50. En cuanto a la evolución desde el diagnóstico de la HTA, muy pocos estudios hablan de ella como tal, encontrando valoraciones en pacientes con más de 5 años desde el diagnóstico como ocurre en el estudio de Buranakitjaroen et al. 245.

Los pacientes a estudio mostraron una comorbilidad alta según el índice de comorbilidad de Charlson ajustado por edad, presentando una puntuación media de 3,38 ± 2,31, con una mediana de 3 puntos. De las 19 situaciones contempladas, la más prevalente fue la diabetes mellitus observada en uno de cuatro pacientes. La asociación entre la DM y la HTA, quedó plasmada en el estudio de Menéndez et al. 182 al observar que el 21% de los pacientes hipertensos tenía diagnóstico de diabetes según prueba de tolerancia a la glucosa. En nuestro estudio no solo llama la atención que esta prevalencia es mayor, sino que casi la mitad de nuestros hipertensos tienen valores de Hb glicada ≥ 6,5% en la analítica de sangre, lo que nos hace pensar que hay un importante grupo de pacientes sin diagnosticar.

En cuanto a la exploración física de los pacientes hipertensos, cabe destacar que uno de cada cinco pacientes hipertenso presenta una auscultación cardiopulmonar patológica, de los cuales el 84,6% presentaba un soplo sistólico, y solo en el 3,5% de los pacientes hipertensos estudiados se objetivan hallazgos electrocardiográficos de Hipertrofia Ventricular izquierda tanto por los criterios de Sokolow-Lyon como de Cornell. Comparando estos resultados con diferentes publicaciones objetivamos que hay una menor prevalencia de HVI en nuestra muestra 252,253.

En cuanto a la valoración de la función renal nos encontramos que el 18,4% presenta alteraciones de los niveles de proteinuria mediante la determinación del cociente albumina/creatinina en una muestra aislada de orina en la primera orina de la mañana, y que el 25,4% tiene una tasa de filtrado glomerular < 60 ml/min/1,73m2 a través de la ecuacióndeCockroft-Gault y de un 11,2% a través de la ecuaciónderivada del estudio Modification of Diet in renal Disease (MDRD) con la fórmula abreviada. Dichos hallazgos cuando los comparamos con los estudios realizados en nuestro país

objetivamos que los datos de filtrado glomerular de nuestros pacientes son mejores

254,255

. Clásicamente se ha recomendado la fórmula Cockcroft-Gault 256 que hoy sabemos que sobreestima la tasa de FG. La fórmula MDRD 218,257 tiene el problema de infraestimar de forma sistemática el FG en valores altos, por ese motivo sólo se debe informar con un valor numérico exacto los valores menores de 60 mL/min/1,73 m2.

La afectación asintomática de diferentes órganos representa un factor determinante del riesgo cardiovascular. La identificación del daño de órganos diana mediante las recomendaciones de la Guía ESH/ESC 2013258 nos ayuda reclasificar el riesgo de los pacientes 259. En nuestra muestra uno de cada cuatro de nuestros hipertensos presentaba un deterioro orgánico asintomático, en base a los criterios de HVI medidos por EKG, ITB < 0,9, FG mediante la ecuación MDRD abreviada, entre 30-60 ml/min/1,73 m2 y microalbuminúria (30-300 mg/g) en el cociente albuminuria creatinina en orina de muestra matinal. Comparado los resultados obtenidos con el estudio de Abellán-Huerta et al.259 en el que se encontró un 37% de deterioro orgánico asintomático, nuestros pacientes presentan mucha menor afectación. En la búsqueda bibliográfica no encontramos más estudios clínicos que nos aporten más información al respecto, pero si apoyan nuestros resultados lo comentado anteriormente.

En cuanto a la estimación del riesgo cardiovascular con los scores Dórica, Regicor, Score, Framingham se realiza con las variables: Edad, sexo, colesterol HDL, colesterol total, tensión arterial sistólica, tensión arterial diastólica, tabaquismo, años de evolución de la diabetes, HbA1c, presencia o no de hipertrofia del ventrículo izquierdo y fibrilación auricular. Los riesgos estimados según los diferentes scores de muestran en la Tabla 18. El 32% de nuestros hipertensos presentaban riesgo cardiovascular alto, según Framingham, un 14% según Regicor un 69,1% según Dórica y un 12,9% según Score. Cuando comparamos estos resultados con diferentes publicaciones objetivamos que existe una gran variabilidad. En el estudio de García-Ortiz et al. 260 la prevalencia de riesgo cardiovascular alto en pacientes hipertensos en los que el 39,5% del tamaño muestral eran varones hipertensos con una edad media de 63,7 años fue mayor para Framingham y Score, y menor para Regicor. En el estudio de Baena Diez et al. 261 en personas sin enfermedad cardiovascular conocida atendidos en un centro de salud en los que el 34,9% del tamaño muestral eren varones hipertensos con una edad media de 56,1

años, la prevalencia de riesgo cardiovascular alto en estos para Framingham, Regicor y Score fue de superior a nuestra muestra.

En el estudio de Buitrago et al. 262, realizado en población canaria en pacientes no diabéticos, sin evidencia de enfermedad cardiovascular y sin tratamientos hipolipemiantes ni hipotensores atendidos en el centro de salud, la prevalencia de riesgo cardiovascular alto fue para Regicor y Score menor al de nuestra muestra.

El 21,1% de los pacientes analizados mostró una mala adherencia al tratamiento según el test de Haynes-Sackett, siendo este porcentaje inferior según el cuestionario Morisky-Green (8,4%), magnitudes inferiores a las encontradas en las revisiones de los estudios españoles realizados por Puigventós et al (1997) 263, Márquez et al (2006)264 o Perseguer (2014) 265. El grado de adherencia al tratamiento debería estar estrechamente ligado al buen control de la hipertensión, tendencia que no se aprecia en este estudio al encontrar menos de la mitad de los pacientes con un buen control, pese a la alta adherencia que manifiestan estos pacientes. Aunque era de esperar una mayor prevalencia de pacientes con un buen control, el valor encontrado en nuestro estudio concuerda con lo publicado por Llisterri et al (2008 y 2012) 248,249(Tabla 50).

Tabla 51. Prevalencia y grados de disfunción eréctil en pacientes hipertensos en diferentes estudios Tamaño muestra n Prevalencia %

Grados de disfunción eréctil Leve

% Moderada % Grave %

Nuestro estudio 262 46 30,4 14,7 54,9

Estudios en España

Aranda et al. 246 975* 45,8 36,3 23 22,3

Cuellar de de León et al.32 512 46,5

Guirao et al. 266 100 36 27,8 38,9 33,3 Estudios a nivel mundial

Burchardt et al.21 104 68,3 7,7 15,4 45,2

Buranakitjaroen et al. 245 429 56,2 Arias altamar et al. 267 100 58

* Existen pacientes excluidos por pérdidas

En nuestro estudio la prevalencia de disfunción eréctil en pacientes hipertensos fue del 46%, siendo leve, moderada y grave en el 30,4%, 14,7% y 54,9% respectivamente. Dichos hallazgos son consistentes con la prevalencia de disfunción eréctil expresada en otros estudios españoles publicados como el estudio de Aranda et al. 246 que observa una prevalencia del 45,8%, o en el estudio de Cuellar de de León et al.32 en el que se observa un 46,5% (Tabla 51). A nivel mundial objetivamos una variabilidad en la prevalencia encontrada en los diferentes estudios, encontrando datos consistentes en el estudio deBurchardt et al. 21 donde la prevalencia es del 68,3%, en el estudio de Buranakitjaroen et al. 245 donde la prevalencia es del 56,2% o el estudio colombiano de Arias altamar et al. 267 que mostró una prevalencia del 58%.

9.2. Factores asociados a la presencia de