Capítulo 3. Villa Progreso: imágenes de un barrio
3.1. Características geográficas e históricas
El barrio Villa Progreso se encuentra dentro del partido de Berisso y es lindante con la ciudad de La Plata.
Este barrio está ubicado entre las calles 10 y 30, y entre la avenida 122 hasta aproximadamente la calle 130, donde ya comienza el descampado. En él habitan
alrededor de 7500 personas, y en conjunto con los barrios Villa Argüello, El Carmen y
Universitario conforman lo que habitualmente se denomina La Franja, habiendo una
población entre los cuatro barrios cercana a las 16000 personas.
Actualmente se ha comenzado a unir La Franja con el casco urbano de Berisso, esto se puede observar transitando por la Avenida del Petróleo Argentino, que es la continuidad de la avenida 60 de La Plata. Una delgada línea de casas y casillas paralela a esta vía y a cinco cuadras de la misma, hace que se forme apenas una débil unión. Además de la Avenida del Petróleo, ingreso tradicional a Berisso desde la ciudad de La Plata, hace unos años atrás se habilitó la Avenida Río de la Plata, que es la continuidad de la Avenida 66 de La Plata. Partiendo de la intersección de dicha avenida con la Avenida 122, en diagonal, hacia la derecha, lleva a comunicarse con la zona sur de la ciudad de Berisso.
Según los datos del Censo 2001, publicados en proyección en el Informe sobre
Desarrollo Humano de la Provincia de Buenos Aires 2008 - 2009, Berisso cuenta con
135 km2, lo que nos determina una densidad de población de alrededor de 593,3 habitantes por km2. El 97% de la población habita en la zona urbana, dado a las características de las fuentes de trabajo relacionadas históricamente a la industria frigorífica y a las destilerías de combustibles en base a petróleo. Las industrias frigoríficas ya no existen, y en sus grandes instalaciones funcionan pequeñas fábricas.
De acuerdo al relevamiento institucional realizado, en Villa Progreso funciona la Delegación Municipal de la Municipalidad de Berisso, que tiene injerencia en toda La Franja. Dentro del barrio se hallan el Centro de Salud N° 45, la Escuela N° 24 (EGB), una Escuela de Educación Polimodal, el Jardín de Infantes 906, un Centro de Formación Profesional, una Radio de Frecuencia Modulada, un Centro de Fomento, una Unidad Básica y varias Iglesias Evangélicas. También, a dos cuadras del límite del barrio, en El Carmen se halla la Escuela N° 25 y en Villa Nueva, en el Centro de Salud N° 43, funciona un Centro para Adolescentes, asistiendo a ambas instituciones, chicos y jóvenes de Villa Progreso.
Según nuestra investigación previa (Artiñano, 1999:26) Berisso surge a partir del 4 de julio de 1881, cuando durante el apogeo de la fiebre amarilla en la ciudad de Buenos Aires, el entonces Presidente Roca, decide retirar las industrias de la carne a no menos de 60 Km. de la capital. En esa época Don Juan Berisso, quien era propietario de los saladeros San Luís y San Pedro, decide retirarse a 60 Km. sobre la orilla del Río de la Plata, iniciándose así lo que hoy es la ciudad de Berisso.
Hasta 1958 Berisso pertenecía al partido de La Plata, en esa fecha se lo declara partido autónomo, pero recién en 1978 fue cuando se establecieron los límites definitivos entre ambos partidos.
La Avenida 122 posee una fuerte densidad de tránsito, por el hecho de ser un canal de acceso y salida de la ciudad de La Plata ya que su continuación se transforma en la Ruta Provincial 11, por la cual se llega a las localidades de Magdalena, Verónica y a todos los balnearios de la costa atlántica. Al igual que en otras zonas de La Plata con avenidas de estas características, los terrenos cercanos se fueron ocupando por nuevos habitantes. En el caso de La Franja, y por lo tardío
del establecimiento de los límites definitivos, sus habitantes comienzan a sentir que poseen una identidad propia, diferente a la de La Plata y a la de Berisso.
Durante toda la historia de La Franja, sus vecinos se relacionaron habitualmente con la ciudad de La Plata, satisfaciendo las necesidades cotidianas referidas a trabajo, salud, algunas áreas de educación, etc. Esto se debió a la distancia geográfica -6 Km.- que dividen a estos barrios del casco urbano de Berisso. Estas características hicieron que estos barrios sean considerados un desborde de la ciudad de La Plata en lo referido a sus límites.
Estas características -terrenos berissenses y hábitos platenses- llevaron en algún momento del pasado, a que un grupo de vecinos se movilizaran para poder declarar la autonomía de estos barrios, cuestión que no perduró, principalmente por la falta de fuentes generadoras de recursos capaces de sostener una administración municipal.
Estos barrios pueden tener cambios si se concreta un proyecto provincial que se elaboró en la década del noventa y que involucra a los distritos de La Plata, Berisso y Ensenada. Según lo proyectado, la avenida 122 sería la continuación de la autopista Buenos Aires - La Plata, sirviendo de esta forma para comunicarse directamente con la Ruta Provincial 11. También se contempla la extensión de la Avenida 90, hasta el puerto de Berisso, para de esta forma tener acceso directo desde Zarate Brazo Largo por Ruta Provincial 36, desde la cual se empalmaría con la Avenida 90.
En las diferentes recorridas, el barrio se fue presentando a través de sus heterogeneidades. Una avenida que hace de acceso y salida de La Plata (calle 122) es para el barrio el centro de circulación y comercio. Paradoja que se considere centro, ya que por otro lado es su límite sur. Por 122 transitaran los medios de transportes, también sobre 122 se halla la Escuela de Educación Primaria y la de Educación Secundaria, y la Delegación Municipal de Berisso. Sobre 122 se encuentran la mayoría de los comercios a los que vecinas y vecinos del barrio se acercan todos los días para conseguir los insumos necesarios y así poder llevar adelante las tareas cotidianas. Los hombres y las mujeres que deben trasladarse a sus lugares de
trabajo, no lo podrán hacer si no se acercan a la avenida 122 y así poder subirse a la línea que comunica al barrio con el centro de La Plata y obligada a utilizar para llegarse a Berisso, combinación mediante.
Desde el asfalto de la avenida principal, nacen líneas perpendiculares asfaltadas que se introducen en el seno del barrio, dejando entre sí calles llenas de polvo y tierra. Este espinel se desdibuja junto con los límites irregulares del barrio hacia el lado de Berisso, donde comienza a aparecer tan sin querer y en forma muy atenuada un paisaje cada vez mas desolado hasta transformarse en solo campo, campo bajo y de pastos duros que con unos pocos milímetros de lluvia le son suficientes para ser anegados, y formar lagunas por unos días.
Algunas de las calles de tierra se contornan con zanjas llenas de barro o pastos largos, que cuando se aproximan las lluvias dejan nacer sonidos de sapitos y ranas que alertan a los vecinos sobre los cambios del tiempo. También, como contrariando estas imágenes aparecen pastos cortos y calles regadas. Y también el beneficio en algunas cuadras de un cordón cuneta que facilita el correr del agua cuando llueve. Todas las calles son anchas, y se pueden ver como una continuidad de los hogares, ya que prácticamente estas calles amparan a niños que durante gran parte del día están allí jugando, solos o con otros niños, o contemplando ese barrio, que les es tan propio en esta infancia, y que probablemente con el tiempo algunos comiencen a relativizar, como respondieron los jóvenes de ayer, cuando indagamos sobre el lugar de residencia en el futuro.
(…) —¿Así es que solitos no te importa que te diga que eres un sinvergüenza y un malagradecido? Entonces, además eres un cobarde de porquería. —Déjese pues, don Alejo. —Tu padre a quien Dios guarde en su Gloria no me hubiera aguantado que yo le hablara así. Era un hombre de veras. ¡El hijito que le fue a salir! Nada más que por memoria de tu padre te presté la plata. Y nada más que por eso no te mando preso. ¿Oíste bien? —Yo no firmé ningún documento. Fue tal la furia de don Alejo que hasta los perros la sintieron y se pusieron de pie gruñéndole a Pancho con los dientes descubiertos. —¿Cómo te atreves? — Aquí le traigo las cinco cuotas atrasadas. —¿Y crees que con eso me dejas contento? ¿Crees que no sé a qué viniste? Mira que yo veo debajo del alquitrán y a ti te conozco como si te hubiera parido. Claro, te cortaron los fletes. Por eso vienes con la cola entre las piernas a pagarme, para que yo consiga que te los vuelvan a dar. Dame esa plata, roto malagradecido, dámela te digo... —No soy malagradecido. —¿Qué eres entonces? ¿Ladrón? —Ya pues don Alejo, córtela, ya está bueno... —Pásame la plata. (…) —¿Y por qué no llama a don Augusto para que me vuelva a dar esos fletes tan buenos? —¿Qué te costaba cumplir conmigo, si eran tan buenos? Pancho no contestó. La lluvia se iba juntando en las pozas de la calzada: imposible cruzar. Llegó el cura y la gente entró en la capilla. Pancho no contestó porque no quería contestar. No tenía que darle cuentas a nadie, menos a este futre que creía que porque había nacido en su fundo... Hijo, decían, de don Alejo. Pero lo decían de todos, de la señorita Lila y de la Japonesita y de qué sé yo quién más, tanto peón de ojo azul por estos lados, pero yo no. Meto la mano al fuego por mi vieja, y los ojos, los tengo negros y las cejas, a veces me creen turco. Yo no le debo nada. Había trabajado de chico como tractorista y después, aprendió a manejar el auto, a escondidas, robándoselo a don Alejo con los nietos del caballero que eran de su misma edad... Nada más. Lo único que le debía era que aprendió a manejar. Le faltaban varias cuotas para saldar su deuda. Hasta entonces, callado. (…) Pero antes de salir, don Alejo se dio vuelta. —Ah. Se me olvidaba decirte. Me contaron que andas hablando de la Manuela por ahí, que se la tienes jurada o qué sé yo qué. Que no sepa yo que te has ido a meter donde la Japonesita a molestar a esa gente, que es gente buena. Ya sabes. Salió seguido de sus perros, que cruzaron la calzada salpicando en el barro y esperaron bajo el alero, detrás de la cortina de lluvia. Don Céspedes, sombrero en mano, mantuvo la puerta de la capilla abierta: entraron los perros al son de las campanillas y detrás, don Alejo.