5. POLÍTICA PROHIBICIONISTA, LA “GUBERNAMENTALIZACION
5.1. CARACTERÍSTICAS “GUBERNAMENTALIDAD” Y SU RELACIÓN
“Los drogos modernos son hijos de la desesperación y el desencanto”.
Juan Cajas ¿Cuándo surge la necesidad y el arte de gobernar? Según Foucault, antes del siglo XVII no había una consistencia en el arte de gobernar, es hacía finales del siglo XVIII, donde el viejo derecho del soberano sobre los súbditos de “hacer morir y dejar vivir”, se va complementando a partir del desarrollo del capitalismo industrial, en una nueva tecnología de poder, la de “hacer vivir y dejar morir”. Es decir, el asunto de la vida, se convierte en el objetivo de poder; de este modo, surge la biopolítica, que posteriormente según Foucault, se va transformando en “gubernamentalidad” como el poder gubernamental, el poder para gobernar, de
5. LA POLÍTICA PROHIBICIONISTA, LA “GUBERNAMENTALIZACIÓN DEL ESTADO” Y LOS ILEGALISMOS.
“La lucha antidroga es un pretexto para reforzar la represión social: cuadriculaciones policiales, pero además exaltación del hombre normal, racional, consciente, adaptado”.
M. Foucault. En el presente capítulo se va a desarrollar una indagación que está en correspondencia con dos conceptos trabajados ampliamente por Foucault. El primero, está relacionado con el proceso denominado la gubernamentalización del Estado; y el segundo, está conectado con el surgimiento de los ilegalismos. Estos dos conceptos y procesos se encuentran inextricablemente relacionados con la política prohibicionista.
5.1. CARACTERÍSTICAS “GUBERNAMENTALIDAD” Y SU RELACIÓN CON LA POLÍTICA PROHIBICIONISTA.
“Los drogos modernos son hijos de la desesperación y el desencanto”.
Juan Cajas ¿Cuándo surge la necesidad y el arte de gobernar? Según Foucault, antes del siglo XVII no había una consistencia en el arte de gobernar, es hacía finales del siglo XVIII, donde el viejo derecho del soberano sobre los súbditos de “hacer morir y dejar vivir”, se va complementando a partir del desarrollo del capitalismo industrial, en una nueva tecnología de poder, la de “hacer vivir y dejar morir”. Es decir, el asunto de la vida, se convierte en el objetivo de poder; de este modo, surge la biopolítica, que posteriormente según Foucault, se va transformando en “gubernamentalidad” como el poder gubernamental, el poder para gobernar, de
conducir la conducta de los otros, de sujetarlos. Este proceso que empieza a insinuarse en el siglo XVI y se consolida en el siglo XVIII, tiene para sí un modelo más económico que jurídico, pues gobernar significa poner en juego una serie de tecnologías como campos de intervención sobre la población en su conjunto, de formas de administrar las riquezas y los bienes, como también del surgimiento de dispositivos de seguridad103.
Empieza entonces la necesidad de gobernar a partir de la regularización de la vida y no de la muerte. Esta nueva tecnología de poder se dirigirá pues, a tener bajo control los aspectos propios de la vida como especie humana, sistematizar la población en su conjunto, a la masa global. Sin embargo, nos podríamos preguntar, ¿Por qué surge ésta nueva tecnología? Surge entre otras cosas, por la emergencia del capitalismo industrial, porque este tipo de capitalismo requería de políticas estatales que fueran capaces de regularizar la vida de la población, a través de un control que mantuviera una clase obrera numerosa, sana y en condiciones de resistir las inhumanas formas de explotación y de trabajo que existían en las industrias europeas. Otro aspecto relevante, es que esta nueva tecnología de gobierno hizo posible el surgimiento del Estado moderno, convirtiendo éste acontecimiento en uno de los más trascendentales para historia de Occidente, según lo comenta el mismo Foucault.
La política prohibicionista de drogas se inscribe entonces, en éste proceso que Foucault ha denominado la “gubernamentalización del Estado”, el cual como
103 Así define Foucault el concepto de gubernamentalidad, “...aludo a tres cosas. Entiendo el conjunto
constituido por las instituciones, los procedimientos, análisis y reflexiones, los cálculos y las tácticas que permiten ejercer esa forma bien específica, aunque muy compleja, de poder que tiene por blanco principal la población, por forma mayor de saber la economía política y por instrumento técnico esencial los dispositivos de seguridad. Segundo, por “gubernamentalidad” entiendo la tendencia, la línea de fuerza que, en todo Occidente, no dejó de conducir, y desde hace mucho, hacia la preeminencia del tipo de poder que podemos llamar “gobierno” sobre todos los demás: soberanía, disciplina, y que indujo, por un lado, el desarrollo de toda una serie de aparatos específicos de gobierno, [y por otro] el desarrollo de toda una serie de saberes. Por último, creo que habría que entender la “gubernamentalidad” como el proceso o, mejor, el resultado del proceso en virtud del cual el Estado de justicia de la Edad Media, convertido en Estado administrativo durante los siglos XV y XVI, se “gubernamentalizó” poco a poco”. Foucault, Michel. “Seguridad, territorio, población”. FCE. Buenos Aires. 2006. Pág. 136
decíamos, surge a mediados del siglo XVIII y produce grandes transformaciones como el “paso de un arte de gobernar a una ciencia política”. Ya no va a ser el poder soberano sobre los individuos, sino un régimen de gobierno en torno a la población, el cual tendrá como eje la economía política. Aquí aparecen entonces “las tácticas de gobierno que permiten definir en todo momento lo que debe y no debe estar en la órbita del Estado, lo que es público y lo que es privado, lo que es estatal y lo que no lo es. Por lo que el Estado vital y el Estado en sus límites sólo puede entenderse sobre la base de las tácticas generales de la gubernamentalidad”. 104
En el centro de estas transformaciones se encuentra el surgimiento de la razón de Estado y el origen de un nuevo régimen de verdad, de una nueva política concebida como cierta manera de calcular, de razonar, de pensar el reino, el poder y el gobierno. Homo economicus y homo políticus complementarios el uno del otro.
Este proceso ha sido una expresión inherente de la modernidad. Se podría decir en términos generales, que la “gubernamentalización del Estado” crea un nuevo arte de gobernar en las sociedades contemporáneas, el cual tiene como objetivo final la inscripción de la población en los aparatos del sistema capitalista.
Insistimos entonces en la idea que la política prohibicionista está en la órbita de lo ha significado éste proceso en términos de prácticas y tecnologías de gobierno que se fueron dando desde el Estado, en torno al problema de la droga y su correlato el narcotráfico105. Esta política prohibicionista surge a inicios del siglo XX, y es en este momento cuando se inaugura toda una nueva visión en Occidente en torno a las drogas y las adicciones. Es decir, es una táctica de gobierno, porque es
104 Foucault, Michel. ”. “Seguridad, territorio, población”. F.C.E. Buenos Aires. 2006. Pág. 137
105 Este fenómeno que reviste una importancia enorme en el desarrollo de la política prohibicionista y que ha
desatado la estrategia de “guerra contra las drogas” y su vinculación con la política “terrorista”, no lo vamos a retomar aquí. Sobre este tema hay numerosos estudios en nuestro país, donde muestra cómo el poder del narcotráfico ha llegado a permear toda la estructura de la sociedad e incluso ha llegado a cooptar parte de la institucionalidad del Estado.
desde el Estado que se formula la ley, la sanción, el castigo, el reglamento y se crean las instituciones destinadas específicamente a labores de mantenimiento de control, regulación, persecución, arresto y “guerra contra las drogas”. Desde el Estado se empiezan a crear unas tecnologías de poder, encaminadas a gobernar no sólo el mercado en su conjunto de las sustancias prohibidas, llamadas drogas, sino también el consumo individual de estas sustancias.
Esta nueva racionalidad y esta nueva tecnología van a dar como resultado el surgimiento del pensamiento liberal, donde el homo economicus se encuentra en el centro de la razón gubernamental, dándole forma al pensamiento liberal clásico106. Posteriormente, con la aparición del pensamiento neoliberal y su expansión durante el siglo XX, se inauguran nuevos campos de intervención aparte de lo económico, pues la economía pasará a ser una ciencia del comportamiento, lo que le dará posibilidades para ocuparse de campos como la genética, el ámbito de los afectos, las emociones y la intimidad; creándose así un tipo de sociedad donde predominan los dispositivos de seguridad y el moldeamiento de la conducta de los individuos.
Podríamos aquí empezar a preguntarnos, cuáles fueron los principales motivos que llevaron a señalar la droga y la drogadicción como un mal que había que combatir y a partir del cual era necesario crear unas técnicas, prácticas, dispositivos tanto políticos, jurídicos y económicos para contrarrestar éste mal.107
106 No vamos a profundizar aquí en los aspectos específicos del surgimiento al interior del liberalismo de lo
que se conoce como el mercantilismo, los fisiócratas y por último el pensamiento neoliberal. Corrientes que comportan unas ideas y características particulares. Tampoco nos vamos a detener en las diferencias de las tecnologías ordoliberal y anarcoliberal, solamente nos interesa mostrar cómo avanza el liberalismo hacía una tecnología aún más radical como la neoliberal. Y cómo la política prohibicionista está inscrita en la intervención que hace el neoliberalismo en el ámbito de la intimidad y las decisiones privadas de los individuos.
107 Aquí aparece la idea de la construcción del enemigo. Sobre este tema hay elaboraciones interesantes, está
por ejemplo René Girard, Eduardo Galeano y en nuestro país Elsa Blair, quienes aportan a la comprensión de la construcción de la idea de enemigo. Este tema de las tecnologías de poder aunque desde otra perspectiva tiene relación.
Es decir, cuáles son los hechos iniciales que se presentan en la historia del prohibicionismo, que convierten el problema de la droga en un asunto de Estado, de gobierno y hace que surja una política, una ley y toda una serie de prácticas, tecnologías e instituciones que pondrá a marchar la política prohibicionista en el mundo. De igual modo, indagar cómo se pasa de un tiempo de permisividad, de tolerancia del consumo de sustancias vinculadas a tradiciones culturales no occidentales, a un prohibicionismo e interdicción de dichas sustancias, que ha llevado a un fortalecimiento de la ley y a una legitimidad de la guerra en todo el planeta. Cómo aparece el nuevo problema a controlar, detener, regular, penalizar, criminalizar y atacar: la droga. Es pensar en la manera cómo se ha de intervenir sobre una población para modificar el consumo de unas sustancias que no estaban restringidas y sobre las que se podía hacer libre uso de ellas.
Como lo decíamos anteriormente, la política prohibicionista de las drogas empieza a plantearse a inicios del siglo XX en Occidente. Recordemos que antes de 1900 en E.U. y Europa no había restricción ni prohibición para el consumo de opio, ni cocaína, al igual que muchas otras sustancias que durante el transcurso del siglo XX empezaron a ser prohibidas desde la ley a través de prácticas punitivas.
Hasta 1840, la idea de que el opio era nocivo para la salud y la moralidad apenas se había pensado108. En la India, el opio era consumido igual que la coca en Perú o Bolivia y no llegó a causar ningún problema, la tomaban a diario, como un alimento más de su dieta alimenticia, sin tener que aumentar la cantidad y sin alterar las actividades cotidianas.
James Johston, profesor de química en la Universidad de Durham, en 1852 fue la primera persona que hizo un intento de evaluar la función de las drogas en la sociedad,109 y comentaba que “resultaba imposible saber a ciencia cierta el
108 En 1893, la Cámara de Inglaterra, creó una comisión para estudiar los efectos del opio y en sus actas
relatan entre otras cosas que “el hábito de consumir opio era inofensivo e incluso podría considerarse como socialmente deseable”.
número de personas que tomaban drogas; pero, el tabaco calculó era consumido por 800 millones; el opio por 400 millones, el cáñamo por 200 o 300 millones; el betel por 100 millones y la coca por 10 millones. No existe nación tan antigua que no tenga narcóticos desde tiempos remotos; no existe ninguna tan distante y aislada que no tenga dentro de sus fronteras, una droga que crezca salvaje, que calme el dolor y elimine las preocupaciones, no existe ninguna tan primitiva que no haya guiado su instinto para buscar, y emplear adecuadamente ésta forma de satisfacción fisiológica. El deseo de tomarla y el hábito de satisfacer dicho deseo, no son menos universales que el deseo y la práctica de consumir los ingredientes necesarios para nuestra alimentación común”.110 Este testimonio a mediados del siglo XIX, es una muestra fehaciente de la importancia del valor cultural del uso de muchas plantas, que formaban parte ya fuera de los remedios empleados para la curación de dolencias o para las necesidades de embriaguez, propias de nuestra especie.
Recordemos aquí, lo que ya habíamos anotado anteriormente, que el consumo del opio en Estados Unidos fue bastante alto entre los obreros a finales del siglo XIX y principios del XX, ya que era un vehículo que les permitía salir del sometimiento de unas jornadas de trabajo absolutamente extenuantes. Esto era negativo para los capitalistas a quienes preocupaba que el consumo del opio se convirtiera en hábito e hiciera zarandear la embarcación del capitalismo. En el contexto de estos acontecimientos se inscribe la política prohibicionista la cual apunta entonces a controlar, regularizar y homogeneizar la vida de las poblaciones, útiles para el desarrollo del capitalismo industrial.
De este modo, empieza a operar lo que menciona Foucault, la biopolítica, como una técnica de poder, a partir de la cual se regulariza la vida biológica de la población. Lo que interesa es “hacer vivir”, regularizar la población, para que funcione de acuerdo a las necesidades de un capitalismo industrial. La emergencia de un capitalismo industrial requería de políticas estatales que
regularizaran la vida biológica de los individuos, de tal modo que estuvieran en buenas condiciones para producir, pero, los efectos de sustancias como el opio, la cocaína, heroína, marihuana, entre otros, al proporcionar estados embriagadores sobre los individuos, hacía que la vida de la población necesaria para los aparatos de producción del sistema capitalista se tambaleara.
Así, se va creando la idea del enemigo “la droga” como el mal, que se encuentra en determinados sujetos, en determinadas poblaciones, a las cuales es preciso inocular, apartar, señalar, prescribir, porque además están ligadas con la criminalidad. La relación drogas y criminalidad, ha sido tal vez uno de los argumentos más claves y efectivos para legitimar la política prohibicionista, ya que éste es un factor que implica claramente la necesidad de entrar a penalizar, y el mejor motivo para legislar, sancionar y castigar es que el consumo de estas sustancias llevan a delinquir y a cometer crímenes. Surgirá entonces la política prohibicionista como un dispositivo de poder, de disciplinamiento y de seguridad. De disciplinamiento, porque distribuye las cosas según un código permitido y prohibido y actúa a partir de la policía aislando, al igual que centra la acción en el mercado (producción, distribución y consumo). Y dispositivo de seguridad porque otorga al “mal” cierta permisividad, permitiendo el desarrollo de circuitos más amplios, al igual que evalúa los costos de lo óptimo y lo aceptable, el tema en el Estado de gobierno con las técnicas de seguridad es la criminalidad, la cual se empieza a gestionar y administrar. Aquí encontramos en la política prohibicionista, como diría Foucault una coexistencia o articulación de diferentes niveles de las tecnologías de poder, es decir, una relación simultánea de lo jurídico, lo disciplinario y el nuevo dispositivo de seguridad.
Por otra parte, se podría decir, que la problemática de la droga es beneficiosamente utilizada por el Estado en varios sentidos. Por un lado, se constituye en un lugar de demonización, sobre el cual el Estado puede desplegar los mecanismos de poder y de control; y por otro, a partir de esa construcción que
hace de un enemigo tan colosal como la “droga”, es que el Estado puede actuar a través de la tecnología de gobierno de la conducta que implica restar las libertades individuales, lo que legitima también su existencia como Estado; pues de allí también se deriva la seguridad que puede ofrecer a los ciudadanos que se encuentran expuestos al peligro111 inscrito en un mundo con drogas y el Estado podría salvar a los individuos de este peligro, a la vez que fabrica el miedo. Es preciso decir, que en el proceso de “gubernamentalización del Estado”, se pasó del derecho que tenía el soberano de "hacer morir o de dejar vivir", a un nuevo derecho que consiste en "hacer vivir o dejar morir", por medio de una nueva tecnología de poder que se aplica sobre el hombre viviente como masa; estos dos dispositivos llegarán a constituir lo que Foucault ha denominado la “sociedad de la
normalización”, la cual es indispensable para poder expulsar o eliminar a los que
están por fuera de la norma, a los que se quiere regularizar, a quienes hay que controlar. En éste sentido, el Estado asume el papel de protector de la integridad social y gestor de la pureza de una raza especial y le otorgará el poder a las técnicas médico-normalizadoras para que conserven este patrimonio verdadero. El objeto del nuevo saber va a abarcar a los seres humanos como especie, ya no es al individuo. La estrategia que Foucault denomina como la biopolítica112 estará orientada a permitir lo que debe vivir y lo que debe morir. El racismo será dominio del biopoder el cual podrá marcar las fronteras entre lo normal de la especie y lo degenerado o descompuesto, así se podrá justificar la muerte del otro porque es portador de una amenaza a la raza.
De este modo, se podría decir que la concepción prohibicionista centra el problema de la droga sobre algunas poblaciones como los chinos, los migrantes, o los negros; acudiendo a la creación de una tecnología de poder basada en el racismo de Estado, a través de la cual busca explicar el mal y provocar el rechazo,
111 Recordemos que ésta noción de “peligro” con el liberalismo, adquiere una connotación importante, porque
se encuentra mediando entre la libertad y la seguridad que debe asegurar este arte de gobernar a los individuos y a la colectividad, minimizando los peligros.
112 Foucault considera que la biopolítica más adelante se transformará en lo que va a ser la gubernamentalización del Estado.
la expulsión o la muerte de los otros, buscando la “purificación permanente” de la sociedad. Y es sobre esta concepción racista que la política prohibicionista tiene una de sus bases y a partir de ella buscará el consenso y la legitimidad para consolidarse.
Vale la pena mencionar también, que la política prohibicionista se inscribe en la modernidad113 y en el proceso de fortalecimiento del capitalismo industrial; estos fenómenos traen consigo una transformación radical con respecto a la relación de los individuos en la sociedad. Estas transformaciones o cambios empiezan a ser expuestos por varios pensadores114 en el sentido de que el avance del capitalismo