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3. PROHIBICIONISMO ORIGEN Y CAUSAS

3.1. PROHIBICIONISMO DE LAS DROGAS EN EL SIGLO XX:

Quien inicia la campaña prohibicionista de las drogas a principios del siglo XX, es Estados Unidos. Uno de los argumentos esgrimidos para liderar la política prohibicionista en el mundo, fue que este tipo de sustancias eran una amenaza inicialmente para la salud e integridad moral de los jóvenes norteamericanos y para el mantenimiento del orden público de la sociedad. Posteriormente, hacía la década de los setenta, deviene en la idea de amenaza para la seguridad

51 Entre otros: R. Olmo, A. López y D. Musto.

52 Se conoce que el consumo de anfetaminas, barbitúricos y sedantes es cada vez más grande en el mundo, al

torno a las bebidas desde entonces empezaron a quedar en jurisdicción de los estados. El prohibicionismo del alcohol se podría decir, es el antecedente para la posterior Cruzada interna y global que va a librar E.U. contra las drogas.

Otros historiadores51 coinciden también, que en los orígenes del prohibicionismo se encuentra una aversión ante la expansión de las ciudades, asociada a sentimientos anticatólicos y a prejuicios étnicos y sociales sobre los migrantes, ya fueran irlandeses, chinos, negros o mexicanos a quienes se les acusaba de innumerables crímenes.

Otra de las causas que se señala para la aparición del prohibicionismo, es el surgimiento del gremio de los médicos a partir del cual se reglamentó la profesión y la posibilidad de monopolizar las recetas. Como también al origen de la industria farmacéutica moderna que hizo del descubrimiento de la morfina y la heroína durante el siglo XIX, sustancias claves para la desintoxicación de adictos al opio. A su vez, la industria farmacéutica empieza la carrera por la producción de drogas sintéticas, las cuales posteriormente van a inundar al mundo, creando un mercado tan importante como el de la droga ilegal.52

3.1. PROHIBICIONISMO DE LAS DROGAS EN EL SIGLO XX: Estados unidos y su protagonismo en la política prohibicionista.

Quien inicia la campaña prohibicionista de las drogas a principios del siglo XX, es Estados Unidos. Uno de los argumentos esgrimidos para liderar la política prohibicionista en el mundo, fue que este tipo de sustancias eran una amenaza inicialmente para la salud e integridad moral de los jóvenes norteamericanos y para el mantenimiento del orden público de la sociedad. Posteriormente, hacía la década de los setenta, deviene en la idea de amenaza para la seguridad

51 Entre otros: R. Olmo, A. López y D. Musto.

52 Se conoce que el consumo de anfetaminas, barbitúricos y sedantes es cada vez más grande en el mundo, al

estadounidense; estos argumentos permitirán declarar la droga como un mal planetario. De este modo, se dará inicio a una cruzada política global que se convertirá desde ésta década hasta la actualidad en la “guerra contra las drogas”. Es bien sabido, por expertos en el tema, que existen unos intereses económicos y políticos ocultos en ésta cruzada y que se consolidan con la permanencia de la política prohibicionista. Aunque no es nuestro tema de indagación es necesario resaltarlo y no perder de vista estos intereses.

Son varios factores los que entran en juego para que Estados Unidos lidere la política prohibicionista, especialmente los relacionados con la esfera geopolítica en la cual E.U. comienza a insinuarse como potencia a finales del siglo XIX, precisamente cuando se enfrenta en guerra contra España y logra arrebatarle a Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Esta guerra sirvió para que los discursos prohibicionistas se exaltaran, pues ya durante la guerra de secesión de E.U. en el siglo XIX, se había disparado el consumo de opiáceos, no solamente como remedio para los heridos en la guerra, sino también para soportar la tensión a la que estaban sometidos los combatientes. De este modo, se creó un grupo de adictos los cuales podían acudir a la jeringa hipodérmica que ya se usaba. En éste momento las drogas eran fáciles de obtener y relativamente baratas53.

Cuando termina la guerra entre España y E.U. al interior de Filipinas se presenta una cruenta guerra civil, entre los que querían la independencia total de E.U. y los que no; situación que llevó a que el consumo de opio por parte de los combatientes en Filipinas fuese elevado. Al llegar a la diócesis de Manila en 1902, el obispo estadounidense Charles Henry Brent, empezó a ver como un grave problema el consumo de opio por parte de los nativos filipinos, teniendo en cuenta sólo consideraciones de orden moral, apartándose de razones científicas o

53 Algunos analistas coinciden en que los conflictos bélicos aumentan el consumo de drogas, las cuales se

utilizan no sólo para aliviar el dolor físico de los heridos, sino también para disminuir la tensión y la ansiedad que supone tal situación.

farmacológicas, inició una campaña solicitando al presidente Roosevelt, que impulsara la prohibición del consumo de opio.

Así comenta A. Escohotado quien considera que los misioneros americanos en el Extremo Oriente tuvieron un papel importante, porque se constituyeron en uno de los “primeros empresarios morales” en el tema del liderazgo del prohibicionismo a nivel mundial. “El obispo Brent episcopaliano, cuyas iniciativas principales para proveer a la salud espiritual del pueblo filipino fueron dos intenciones: erigir una catedral con dinero estadounidense, [para demostrar la benevolencia de nuestro pueblo], y librar a Filipinas, y a Asia entera, del “azote” opiónamo”.54

Por otra parte, en las últimas décadas del siglo XIX en E.U. se expandió el opio de fumar traído por los chinos, quienes posiblemente lo suministraron también a la delincuencia local. “Precisamente, esta estrecha relación entre el opio para fumar y la vida criminal facilitó la aprobación de la primera ley federal en contra de una droga, lo cual tuvo lugar en 1909, cuando se prohibió la importación de opio para fumar”.55 Hasta 1910 era fácil conseguir opio para fumar en cualquier lugar del Oeste. Sin embargo, desde 1875, en San Francisco aparece la primera ley prohibicionista contra este tipo de sustancia.

Aquí los afectados eran los chinos y algunas personas que no eran tenidas en cuenta a la luz de los derechos de los estados, por formar parte de los grupos criminales blancos; también con esta ley federal se evidenciaba cierto grado de xenofobia hacía los chinos, debido a que en ese momento había una animadversión contra los ellos, por parte de los obreros y de los sindicatos, porque proporcionaban mano de obra más barata, lo cual afectaba directamente la estabilidad de los trabajadores locales56.

54 Escohotado A. “La creación del problema”. En: Revista española de investigaciones sociológicas. No.34

Abril-junio de 1986. Madrid. Pág. 27

55 Escohotado, A. Ibidem. Pág. 17

56 Desde aquí ya se empezaba a prefigurar el tema de los intereses económicos, porque el asunto complicado

eran los opiáceos y la cocaína, los cuales tenían un consumo más generalizado, eran ampliamente prescritos por los médicos y en su comercialización había un buen número de empresas y personas que participaban.

En 1904, se propone la famosa “Ley Harrison”, que dio origen al enfoque punitivo para combatir el tema de las drogas. En 1909, se aprueba la primera legislación específicamente contra el opio. “The opium exclusión Act”, como una estrategia de legislación interna que demostraría y generaría credibilidad ante el mundo que E.U. estaba atacando el comercio de opio.

En enero de 1912, E.U. propone una Convención Internacional del Opio en la cual se compromete a ayudar a China a acabar con comercio de opio. Y es precisamente en este momento, cuando aparece el liderazgo de Estados Unidos en el contexto internacional. Posteriormente, en 1914 a nivel interno se aprueba la ley Harrison, la cual estuvo en vigencia por 40 años y durante este tiempo se convirtió en “el estatuto básico antinarcóticos de los Estados Unidos”.

El propósito de esta ley era “registrar todas las transacciones legales de drogas dentro de los Estados Unidos”. Se ordenó que todas las personas que participaran en el comercio de las drogas (importadores, fabricantes, vendedores, boticarios y médicos) registraran en formatos especiales sus transacciones y pagaran una tasa especial por este comercio. Esta ley inicialmente no tuvo en cuenta a los consumidores, aunque quedaba explícito que ya no se podrían adquirir las drogas libremente. Y por otra parte, no restringía la facultad de los médicos para formular y entregar estas drogas, siempre que se detallara en los registros o formatos preestablecidos para tal fin.

Pero, 8 años después que la ley entrara en vigor una serie de disposiciones cerraron la posibilidad de que los consumidores pudieran conseguir fácilmente las drogas y la mayoría de los médicos no continuaron con los casos de tratamiento a los adictos, lo que se constituía en la única posibilidad que tenían los consumidores para conseguir la droga. En ese momento el tráfico ilícito comenzó a expandirse y la droga se volvió mucho más costosa y su calidad incierta. De este modo, también empieza a surgir el mercado negro.

El prohibicionismo y el elevado costo de las drogas, hizo que muchos adictos se volvieran delincuentes. Es a partir de la década de los veinte que el consumo se empieza a concentrar en sectores marginales de las ciudades. De este modo, fueron los consumidores los más afectados por esta ley.

Con la heroína también sucedió algo similar, se sabe que hasta 1925, “...antes de que el Estado norteamericano prohibiera el consumo de heroína, esta droga era utilizada regularmente por las clases acomodadas que gozaban de un suficiente bienestar económico. Algunos años más tarde, la heroína fue apropiada por los grupos marginales, transfiriéndole a la sustancia la impronta social de aquellos y volviendo a la droga en cuestión un estandarte de clase y una portadora de nuevos significados”.57

Hacía finales de la década de los veinte, se creó en E.U. una Oficina Federal de Narcóticos dependiente del Departamento del Tesoro que entre 1930 y 1962 fue dirigida por Harry E. Aslinger quien moldeó el moderno paradigma punitivo contra las drogas. Fue un manipulador eficaz de los medios de comunicación, propagando el miedo y la demonización de las drogas y de los consumidores. Aslinger se convirtió en un agente impulsor del prohibicionismo del alcohol y defensor de las penas más altas para aliviar el mal. Va a ser èl, quien se encargue de manipular “de forma muy ingeniosa los medios de comunicación para extender entre la población el miedo hacia las drogas y hacía sus consumidores”. 58

Durante la década de los 40, se vio un descenso del consumo, causado más por la segunda guerra mundial que por la política prohibicionista, donde se disparó el consumo entre los militares y bajó entre la población civil la cual no pudo obtener

57 Albano, Sergio. Op. Pág. 104

58 López, R. Andrés. « Por tu bien, y sobre todo por el mío: fundamentos y altibajos del prohibicionismo

ni opio, ni cocaína debido a la interrupción del mercado causada por la conflagración mundial 59.

Hacía 1937 en E.U. ya se habían elaborado leyes que restringían el consumo de opio, marihuana y heroína. Sin embargo, antes de 1938 no existía ninguna investigación profunda, que proporcionara argumentos conceptuales filosóficos, científicos y sociales en torno a los efectos específicos de la marihuana. El tema se había posicionado en la sociedad y en la opinión pública a partir de artículos de periódicos y de propaganda que tendían a magnificar la importancia del mal y a generalizar y engrandecer el peligro de un consumo alarmante y abusivo de la droga. Al igual que se tendía a recalcar siempre la estrecha relación de la marihuana con delitos y crímenes.

Posteriormente, en 1939 el alcalde de Nueva York, Fiorello La Guardia, con la ayuda de la Academia de Medicina de la ciudad, creó un comité compuesto por más de treinta cinco personas, entre ellos médicos, farmacólogos, psiquiatras y sociólogos, para que desarrollaran lo que él llamó “el análisis científico de la droga en condiciones reguladas”. El resultado de la investigación mostró entre muchas otras cosas, que no existía ninguna relación entre marihuana y delitos violentos. “Así que, lejos de representar una amenaza, la disminución de las inhibiciones y de la represión, el estado eufórico, la sensación de suficiencia, la expresión más libre de los pensamientos y de las ideas y el aumento de apetito producidos por la marihuana sugieren posibilidades terapéuticas”.60

59 Desde inicios de siglo XX, E.U. depende de las importaciones para satisfacer la demanda tanto legal como

ilegal de opiáceos y cocaína. El contrabando había sido la ruta esencial para la mayoría de los consumidores.

60 Brian, Inglis. “El juego prohibido. Historia social de las drogas”. Ed. Tikal. Gerona (España). 1994. pág.

Sin embargo, los resultados de éste informe61 no fueron reconocidos, ni aceptados por la Asociación Médica de los E.U. ni por los funcionarios públicos, a los se les llamó a “no hacer caso de este estudio acrítico y acientífico”. Y se les conminó a continuar considerando la marihuana como una amenaza.

En la década de los cincuenta se produjeron cambios fundamentales en la sociedad norteamericana, a pesar de ser el país triunfador de la segunda guerra mundial. En éste momento, empiezan a hacerse evidentes las fracturas de la sociedad; surgen los problemas de “identidad”, “alineación”, “desarraigo”, “sociedad de masas”, “desadaptación”. Al interior de la sociedad aparecen los grupos de jóvenes que fomentan una conciencia crítica de lo que empieza a denominarse como la sociedad de consumo. Es también el momento del surgimiento de los movimientos por los derechos civiles de los negros, los movimientos feministas, los jóvenes y la “contracultura”. Aparece una música que va a ser los inicios del rock, que desata todas las emociones de los jóvenes que no creen en el puritanismo, ni en el modelo educativo, ni en la familia, ni en lo que les propone la sociedad capitalista. Empieza a surgir del mismo modo, la necesidad de consumir sustancias que los lleve a comprender el sentido profundo y trascendental de la vida.

Hacía finales de los cincuenta emerge el movimiento de jóvenes denominado Beat, quienes “afirmaban rechazar el materialismo de la cultura consumista y

61 Es en 1894, cuando se realiza una de las primeras investigaciones sobre el cáñamo, llevada a cabo por la

Indian Hemp Drugs, comisión patrocinada por el gobierno británico y concluyó que la dosis de cáñamo moderado “puede ser beneficioso y considerarse medicinal” y negó el nexo entre consumo con otras drogas, o el fenómeno de la escalada que representa el consumo de marihuana hacía otras drogas. En 1961, una comisión británica llegó a conclusiones similares en las conclusiones de su informe. En 1972 Nixon encarga a trece especialistas una investigación sobre el tema y concluyeron que “el uso de la marihuana frena la agresión” y que “no hay pruebas de que su empleo conduzca al consumo de otras drogas”. En el mismo año Canadá realiza una investigación basada en entrevistas a 12.000 personas, en sus conclusiones propuso despenalizar de inmediato el consumo, así como cancelar los procesos ya iniciados por posesión o uso de drogas. En Francia en 1978 se conoció el Informe Pelletier, investigación promovida por el presidente (Giscard d’Estaing) la cual concluye que “los efectos a corto plazo de la marihuana son mínimos”, y considera que los costos sociales de los consumidores de drogas legales son incomparablemente superiores con respecto a costos de los consumidores ilegales. En Holanda se hicieron dos estudios oficiales en 1971 y 1972, los cuales concluyeron que la embriaguez cannábica resulta mucho menos tóxica, incapacitante o adictiva que la del alcohol y otros estimulantes, tranquilizantes o analgésicos. En Canadá en la última década se ha avanzado en investigaciones muy interesantes sobre este tema.

asumieron un estilo de vida bohemio, influido por las religiones orientales”.62 Este movimiento se podría decir va a ser el precursor del hippismo, movimiento que más adelante va a empezar a experimentar con las sustancias psicotrópicas y se encamina hacía un cuestionamiento a fondo del sistema capitalista y la sociedad de consumo.

Esta situación transforma el pensamiento y la sensibilidad de los jóvenes con un fuerte impacto sobre la familia y la sociedad en su conjunto. Sin embargo, los adultos y la sociedad establecida, no comprendieron éstas búsquedas de los jóvenes, por lo que se resultó estigmatizando a los jóvenes y vinculándolos con la delincuencia y el vandalismo aunque no existían pruebas estadísticas y reales que así lo demostraran.

En este momento vuelve la represión sobre las drogas con dos leyes: la Ley de 1951 (Enmienda Boggs) y la Ley de Control de Narcóticos de 1956; medidas aprobadas por el gobierno federal en contra de los drogas; donde la Oficina de

Narcóticos y la Comisión Federal de Comunicaciones establecieron una alianza

para perseguir a todo aquel que pensase o hablase sobre el consumo de drogas o cuestionara las políticas sobre el tema. Se presentó una situación de intolerancia y represión absoluta, al igual que la propaganda sobre los efectos perversos de la droga se amplificó.

“...hasta 1960 la actitud de los países occidentales estuvo marcada por una especie de miedo casi físico. Se creía que se trataba de sustancias capaces de provocar una alteración de la conciencia, y peor aún una pérdida de identidad capaz de amenazar la cohesión de la sociedad burguesa”.63

Esta situación comenzó a modificarse en la década de los sesenta cuando se abrió el espacio de los periódicos y revistas para publicar historias completamente

62 López, Andrés. “Por tu bien, y sobre todo por el mío : fundamentos y altibajos del prohibicionismo

estadounidense”. En: Análisis Político. IEPRI. U.N. No. 46. Bogotá. Pág. 21

diferentes sobre las drogas, y a mediados de esta década los medios “empezaron a publicar historias que mostraban simpatía por los usuarios. Era inevitable: el consumo de drogas psicodélicas y de marihuana se extendía entre los jóvenes de todas las condiciones sociales. Un par de años después, hacía 1967, la gente empezó a considerar la posibilidad de la legalización de las drogas, en particular de la marihuana”.64 El consumo de marihuana empezó a representar los ideales de los grupos pacifistas y la militancia contra el sistema político y económico. Una de las transformaciones de esta década fue la expansión del consumo de drogas por parte de los jóvenes, quienes consideraban que éstas eran un vehículo para ampliar la dimensión de la conciencia, la personalidad, vivir el “yo” y para expandir la mente. Aquí aparece entonces otro usuario que no era el típico marginal, negro, desadaptado, criminal, sino que eran blancos de clase media que estaban en las universidades. Los jóvenes también empiezan a indagar las relaciones entre drogas y misticismo, acudiendo al conocimiento de otras tradiciones culturales. Tras ésta búsqueda cruzan la frontera con México para encontrarse con los indígenas y tener acceso al peyote y otras plantas. De igual modo, se encaminan hacia la India donde empezaron a relacionar las prácticas religiosas de Oriente con la búsqueda del yo, por lo que aparece nuevamente la relación entre magia, rito y drogas. Los escritores, poetas, músicos y pensadores en general, empezaron a producir sus obras a través de la vivencia y el consumo de psicotrópicos. De éste modo, el miedo físico del que se habló anteriormente, empezó a transformarse, dando paso a una nueva actitud frente a las drogas.65

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