• No se han encontrado resultados

CAPÍTULO III: El contexto de la migración

3.2 Características y reflexiones sobre la conformación de la frontera política

Sayad (1984) nos advertía del carácter eminentemente político de la migración, ligado al orden de lo nacional/no nacional –por lo menos desde un primer acercamiento-. Entonces, avanzar en el contexto sobre el cual se da la movilidad de inmigrantes, nos conduce a revisar la formación de la frontera entre los Estados. En este caso, dando cuenta de la particular zona fronteriza entre el NOA y Bolivia.

24 Esta información fue extraída del informe: Objetivos de Desarrollo del Milenio. Situación actual,

evaluación y perspectivas. Chuquisaca. Elaborado por el PNUD a través del Proyecto BOL/50863 “Programa de Políticas yGestión Pública Descentralizadas para el Logro de los Objetivos del Milenio”, con el apoyo de la Prefectura del Departamento de Chuquisaca, La Paz, Bolivia Marzo de 2007.

En los extremos fronterizos de ambos países, el poder de los Estados nacionales tardó mucho tiempo en llevar su hegemonía y en determinar y conformar la límites precisos. Cuando se establecieron los límites, fueron impuestos desde los centros de poder, que conocían muy poco el terreno y las características culturales de la población. Nos referimos a los sectores dominantes de Buenos Aires y La Paz (Celton y Carbonetti, 2007).

De acuerdo con Benedetti y Salizzi (2011) el proceso de mutua diferenciación territorial argentino-boliviano se aceleró con la Guerra del Pacífico (1879-1884) y la Conquista del Chaco (desde 1884). Hasta ese período la circulación de bienes y personas se concentraba en la zona puneña, por donde pasaba el antiguo camino al Potosí, el que presentaba las mismas características previas a la colonización, con predominio del arrieraje. Los terrenos donde finalmente se trazó el límite estaban ocupados por grupos sociales con diversos patrones de movilidad: pastores en la zona puneña y recolectores en la chaqueña. El dinamismo económico se localizaba lejos. Del lado boliviano, floreció la minería en la zona de Lípez y Chicha (departamento de Potosí); del lado argentino, en Rinconada (provincia de Jujuy). Pero esta actividad no generó un proceso urbanizador. La agroindustria azucarera comenzó a florecer en los valles subtropicales, aunque debieron pasar algunas décadas para que se transformase en la actividad económica más importante de la región (Ibidem).

Celton y Carbonetti (2007) sostienen que las negociaciones entre la Argentina y Bolivia tuvieron su primer punto de coincidencia en 1888, cuando se suscribió un protocolo preliminar que establecía un modus vivendi y fijaba el límite del sector oriental en el paralelo 22º hasta el Pilcomayo. El tratado definitivo se firmó en 1889 en el cual, Argentina renunciaba a la provincia de Tarija, que hasta ese entonces no había definido

claramente su “lealtad”. Existen documentos que la mencionan como parte de la gobernación de Salta, pero su mayor conexión fue siempre con la del Alto Perú. No obstante hay quienes sostienen que Tarija tuvo una actitud autónoma desde siempre. En dicho tratado, a cambio de Tarija, Bolivia cedió una parte de la Puna de Atacama, con la que Argentina conformaría la gobernación de “Los Andes” (ubicado en el oeste de Salta), mientras que Bolivia renunciaba a la demarcación que determinaba el Río Bermejo y aceptaba la del Pilcomayo. No obstante, el tratado no era preciso y se ignoraron antecedentes históricos y, lógicamente, relaciones culturales y sociales. Más allá de la imposición de esos límites en los primeros años del siglo xx, por ejemplo, no había diferenciación entre las ciudades de La Quiaca y Villazón.

Para la Argentina, el límite con Bolivia fue el último en definirse, recién en 1925, cuando se determinó al Cerro Zapaleri como punto de arranque para el límite y se fijó definitivamente el límite en Tarija (Benedetti y Salizzi, 2011). Por entonces Bolivia iniciaba el avance sobre el Chaco Boreal, que derivó en la última guerra de la zona. En este período se produjo la primera obra de integración física entre ambos países, el ferrocarril de Jujuy a La Quiaca inaugurado en 1908, que se extendió a Villazón en 1912 y a Uyuni en 1925, estableciéndose la conexión Buenos Aires-La Paz. Este ferrocarril buscaba atraer al mercado boliviano hacia los puertos argentinos en competencia con Chile. Con el tiempo, Bolivia fue estableciendo una mayor conexión con el exterior a través de los puertos chilenos, con ferrocarriles financiados por ese país (Ibidem).

La política fronteriza argentina tuvo un matiz militar desde la década de 1940, con la proliferación de medidas tendientes al cierre de la frontera. Por entonces, se estableció

el poder de policía, las aduanas y oficinas de migraciones sobre el límite25. Las movilidades campesinas y pastoriles y las migraciones laborales siguieron siendo fluidas, aunque fueron cada vez más controladas. A pesar de la consolidación del límite como frontera política y zona de control militarizado, se concretaron nuevas obras de integración física binacional, como el ferrocarril al Oriente de Bolivia (iniciado en 1909 y concluida en 1967), los puentes entre las ciudades fronterizas o la mejora de las rutas de acceso a ambos lado de la frontera (Ibidem).

Más allá de los distintos momentos y la “porosidad” de esta frontera, sobre la cual

incidirá la política migratoria (como veremos más adelante). Si observamos los números referidos a la migración limítrofe en los distintos Censos de población en nuestro país, la misma se ha mantenido estable, entre un 2.4 y un 2.7%, con un pico de 3.1% en el año 2010 (gráfico 3). Para ese año, la mayor proporción de inmigrantes corresponde a los paraguayos (30.5%) y en segundo lugar a los bolivianos (19.1%) (gráfico 4).

Este breve repaso de la formación de la frontera entre Argentina y Bolivia nos permite comenzar a plantear la singularidad del fenómeno migratorio en la región del NOA, que resumimos en los siguientes puntos, pero que serán retomados en el análisis de nuestro caso, en el capítulo V:

- La movilidad poblacional entre Bolivia y el NOA, posee una historia que antecede la conformación de los Estados Nación, implicando un pasado común para diversos pueblos indígenas que lo habitaban y que permaneció, con ciertas fracturas, aún después de la constitución de las fronteras nacionales.

- Los espacios fronterizos establecidos, tienen su correlato en identidades diferenciadas. Nos referimos particularmente a la Puna (departamento de Los Andes) y la región del Chaco. Ambos espacios aparecen como espacios de fronteras étnicas, diferenciadas al interior de la provincia de Salta.

- La autonomía relativa, observada en el departamento de Tarija, que se refleja en su particular historia fronteriza, nos lleva a pensar en la construcción de subjetividades y representaciones en torno a una supuesta identidad tarijeña, diferenciada de “Otras bolivianidades”, asociadas a lo indígena. Es decir, constituye un espacio étnicamente fronterizo al interior de Bolivia, que se reconfigurará y dará lugar a la formación de identidades bolivianas distintas, en Salta y en nuestro caso en particular.

- Por su parte, sobre la población de la Puna, enmarcada en el departamento de Los Andes, se construirán representaciones ligadas a indígena, en ciertos casos asociado a lo extranjero (boliviano) o nativo (vallisto). No obstante, en cualquiera de los casos, el poblador de la región andina en general, y de la Puna en particular, será definido como un Otro: el Coya.

Estos planteos, comienzan a visualizarse al indagar en la formación fronteriza entre Salta y Bolivia. No obstante, los elementos que nos permitieron profundizar en los mismos, y analizarlos en el marco de nuestros objetivos, serán abordados a lo largo de esta tesis.

25 Otro ejemplo fue establecimiento de zonas de seguridad, franjas de ancho variable contiguas al límite

internacional, sujetas a periódicos ajustes, que eran de 100 km para las áreas contiguas a Bolivia. También se crearon las áreas de frontera, entre 1970 y 1979, una de ellas fue la de Tartagal, en el sector chaqueño, zona con importantes recursos gasíferos y petroleros.

3.3 El lugar o posición social del inmigrante boliviano en Argentina y