CAPÍTULO 3. ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS
3.1 Características de la situación social de desarrollo de los adolescentes
Santa Clara.
En este primer apartado se describirán las particularidades de la situación social de desarrollo de los adolescentes mediante indicadores sociodemográficos (sexo, raza, edad, procedencia), datos fundamentales sobre el proceso de protección (tipo de acogimiento, fecha de inicio del acogimiento residencial, institucionalización en otros centros de acogida, tiempo de estancia en condiciones de acogimiento residencial, causas del ingreso al hogar y vía de ingreso). También se analizarán indicadores relacionados con la salud física y psicológica de los casos estudiados (antecedentes psiquiátricos familiares, trastornos psicológicos, enfermedades y tratamientos recibidos); así como las características que distinguen sus contextos escolar, familiar y residencial.
Características sociodemográficas
Cinco de los adolescentes participantes en el estudio pertenecen al sexo femenino y dos al sexo masculino. En cuanto al color de la piel cuatro niños tienen piel blanca y tres negra. Los adolescentes proceden de los diferentes municipios de Villa Clara: Caibarién (1), Placetas (1), Cifuentes (1) y Santa Clara (4) (ver tabla 1 en anexo #7). Las edades de los adolescentes que conforman el grupo de estudio oscila entre los 11 y los 17 años, prevaleciendo las edades de 12 y 15 años al hallarse cuatro adolescentes en las mismas, mientras que el resto poseen 11, 13 y 16 años cada uno.
53 Salud física y psicológica
Las situaciones de maltrato y abandono vivenciadas por estos adolescentes han provocado consecuencias desfavorables para la salud física y psicológica.
Las dificultades más frecuentes encontradas en el grupo de estudio tienen que ver con problemas de conducta y de salud mental (ver tabla 2 en anexo #9 y gráfico 2 en anexo #9.1).
Las menores que presentan problemas de conducta se caracterizan por la alta proclividad a violar exigencias sociales, la inestabilidad en su conducta, irritabilidad y el desacato hacia las personas mayores, fundamentalmente. Una de ellas se encuentra becada en la escuela de conducta del municipio y la otra realiza prácticas de educación doméstica en el hogar, debido a la presencia de dificultades conductuales en el ámbito escolar no pudo continuar sus estudios. Esto se ilustra en las citas extraídas del análisis de documentos oficiales y las entrevistas, “...presenta alta proclividad a violar exigencias sociales, se molesta cuando le hacen un señalamiento sobre todo con los adultos, se expresa con frases incorrectas, gesticula exageradamente y utiliza un tono de voz muy alto...no se adaptó al oficio que desarrollaba en la textilera por problemas de conducta”, “unas veces está bien pero otras contesta utilizando un vocabulario obsceno y agresivo, se enfada frecuentemente...”.
En cuanto a los problemas de salud mental, dos casos fueron diagnosticados con algún tipo de retraso psíquico, específicamente un caso con Retardo en el Desarrollo Psíquico (RDP) y otro con Retraso Mental Ligero (RML), los expedientes reflejan: “tiene diagnóstico de Retardo en el Desarrollo Psíquico de posible causa prenatal y genética”, “la adolescente presenta un Retraso Mental Ligero...”.
Actualmente está siendo atendido en consultas de psiquiatría un adolescente que debido a las situaciones de abandono a las que estuvo expuesto, presenta retraso académico y conductas hiperactivas, pero aún no existe un diagnóstico acabado del caso. Con relación a esto la tutora legal del menor plantea: “...lo atienden en consultas de Psicología para ver si tiene algún retraso...está repitiendo el cuarto grado con 11 años...no asistía a la escuela...es muy intranquilo, juega como si fuera un niño más pequeño...”.
54 Algunos de los adolescentes se han auxiliado de los especialistas de esta área de la salud debido, en dos casos, a los antecedentes psiquiátricos de los familiares cercanos (madre, padre y abuela) con fines de prevenir cualquier enfermedad, no obstante estos no presentan diagnóstico de alguna alteración mental, "L en el 2006 estaba muy hiperactivo, lo que influyó en la escuela manifestándose indisciplinado, con falta de atención y él no se comportaba comúnmente así...lo llevamos al psicólogo como su mamá es una paciente psiquiátrica...”.
La salud física de dos de estos adolescentes se encuentra afectada por problemas alérgicos y de asma, tratados por un médico alergista, el cual les ofrece tratamiento con Antihistamínicos. Otra de las enfermedades que aqueja a uno de los casos es el Virus de Papiloma Humano (VPH- Condilomas), una infección de transmisión sexual (ITS) adquirida a través de las repetidas ocasiones de explotación y abuso sexual a las que fue expuesta la menor. Para el tratamiento de esta enfermedad se le ofrece a través de la consulta de Dermatología un ciclo de vitaminas E, tratamiento con Interferón y curas sistemáticas. El hogar de amparo enmarca su trabajo en mantener hábitos de higiene y de cuidados con vista a la estabilidad emocional de la menor, ya que al ser una enfermedad oportunista, se manifiesta y ataca cuando las defensas del organismo se encuentran bajas. De igual forma es necesario destacar que el hogar de amparo es el encargado y responsable de la administración de los medicamentos a los menores, así como las visitas a las consultas y especialistas. En correspondencia con lo anterior se muestran los siguientes juicios de las tutoras, “Y padece de asma...tiene su salbutamol”, “G es alérgica...R es asmático pero desde hace tiempo no le dan crisis...y E tiene condiloma le pusieron un tratamiento con vitaminas, Interferón y curas sistemáticas, ahora está mejor pero cuando se estresa empeora”.
Datos referentes al proceso de protección
Los siete adolescentes se encuentran en condiciones de acogimiento permanente. Cuatro de ellos ingresaron en el primer y actual acogimiento con edades de 7 a 10 años y dos con 12 y 14 años cada uno. Solo un caso posee dos fechas de ingreso en hogares diferentes, incorporándose al primer acogimiento a los 2 años de edad y luego
55 a los 8 años comienza el actual y segundo acogimiento residencial. El mayor número de los adolescentes investigados lleva viviendo en los hogares de amparo un tiempo superior a 3 años. Los años 2005, 2007 y 2009 marcan el inicio del ingreso al hogar y el año 2011, la fecha más reciente de acogida.
El ingreso de los adolescentes al hogar se realizó de forma legal a través de instituciones de justicia, específicamente con la intervención de diferentes organismos como fuentes de denuncia: las organizaciones de masas FMC y CDR, Seguridad Social, Fiscalía, MININT y las instituciones educativas. Las siguientes transcripciones textuales, procedentes del análisis de documentos oficiales, permiten sintetizar esta información, en calidad de descriptores de baja inferencia: “la secretaria de la FMC del CDR #2 describen lo sucedido...el presidente del CDR y los vecinos informan acerca de la situación de la niña...a petición de la presidenta del Consejo de Menores se solicita valorar la conducta de la menor...el departamento de Asistencia Social envía carta a la Fiscalía para que el caso sea valorado por equipo multidisciplinario...los maestros aportaron información acerca del estado emocional y de la apariencia física que presentaba la menor...”.
Según los datos de los expedientes, cinco de los adolescentes han sido víctimas del inadecuado cumplimiento de los deberes de protección por parte de sus progenitores (ver gráfico 1 en anexo #8). Antes de entrar al sistema de protección las escenas de maltrato psicológico y físico eran usuales para estos adolescentes. Las mismas se reflejaban en la desatención física y emocional por parte de los padres, en el abuso y explotación sexual de la cual fueron víctimas dos de los menores; además de la inducción a la delincuencia, prostitución y explotación laboral a la que estaban expuestos. Estos aspectos son visibles en las siguientes verbalizaciones: “él era quien se encargaba de todas las tareas de su hogar, incluyendo el cuidado de su hermano menor...la madre dejaba a los niños solos...”, “la madre envía a su hija para que pernoctara en el domicilio del vecino a cambio de dinero y comida, conociendo los antecedentes de abuso lascivo a menores del ciudadano”, “la menor deambula hasta
56 altas horas de la noche con elementos negativos frecuentando lugares públicos y privados...”.
Por otra parte las situaciones de desprotección de los otros dos menores, están derivadas del imposible cumplimiento por parte de los padres de los deberes de protección hacia el menor debido a enfermedades mentales. En ambos casos se pudo apreciar un predominio de la desatención física del menor que se caracteriza por el descuido y abandono del mismo, dejándolos largos periodos de tiempo solos en los hogares, con una inadecuada alimentación y bajo la supervisión de personas con las que no poseen vínculos sanguíneos y afectivos y que presentan adicciones. En la información recogida se constata que “la madre, paciente de psiquiatría, trituraba los alimentos en su boca y después se los daba al niño... el menor se encontraba desnutrido y bajo peso”, “la abuela paciente psiquiátrica se mantiene hospitalizada por un largo periodo de tiempo...la niña tiene que hacerse sus cosas sola porque el esposo de la abuela trabaja en el campo, posee 70 años y los dos hijos de este son alcohólicos”.
Contexto escolar
De los seis adolescentes que cursan estudios, dos han repetido al menos dos cursos escolares, uno de ellos está integrado a la enseñanza especial por diagnóstico de Retraso en el Desarrollo Psíquico y el otro caso está siendo estudiado, pues debido al abandono pedagógico al que ha estado expuesto, se encuentra cursando actualmente el cuarto grado con 11 años de edad y con múltiples dificultades en el aprendizaje. Otro caso a pesar de encontrarse estudiando en un nivel de secundaria básica, sin haber suspendido ningún año de estudios posee varios problemas académicos y objetivos de años anteriores aún sin vencer (ver tabla 1 en anexo #7).
Solamente tres de los investigados no muestran dificultades académicas alarmantes, lo cual no significa que no presenten problemas en al menos una asignatura. Resulta interesante la positiva actitud hacia el estudio de dos adolescentes porque llama la atención que las situaciones de desprotección de estos dos menores están derivadas
57 del imposible cumplimiento por parte de los padres de los deberes de protección hacia el menor, debido a enfermedades mentales. En ambos casos coinciden las causas del ingreso al hogar y el desempeño escolar adecuado.
La generalidad presenta dificultades en el proceso de aprendizaje por lo que requieren de niveles de ayuda y apoyos especiales.
Con la intención de ilustrar las ideas descritas se citan las palabras de la tutora a continuación, “E tiene muchas dificultades académicas, yo no sé ni cómo ha aprobado estos años...la maestra dijo que ahora le parece que no va a aprobar”, “L por lo general ha tenido buenos resultados en el aprendizaje, tiene algunas dificultades en la ortografía...ha demostrado disposición por el estudio”, “G tiene una muy buena actitud hacia la escuela y el estudio...alcanzó un índice de 90,4 al terminar el grado pasado...se le han dado niveles de ayuda en la ortografía”, “L no presenta muchas dificultades en el aprendizaje, le gustan mucho las letras”.
La conducta de la mayoría de los menores en sus centros educativos por lo general es adecuada, pues cumplen con las tareas y actividades curriculares y extracurriculares. Mantienen su base material de estudio en correcto estado, al igual que el uso del uniforme; respetan la asistencia y puntualidad a clases, viéndose afectada la misma por situaciones de enfermedad, principalmente. En relación a ello plantean las tutoras legales: “...en la escuela se portan bien...llegan temprano, cuidan la base material de estudio, usan correctamente el uniforme, asisten todos los días, cosa que algunos no hacían cuando vivían en su casa...E generalmente presenta buena puntualidad y asistencia en el ámbito escolar aunque a veces se ve afectada por su salud...”.
En los resultados se destaca que los adolescentes miembros del grupo de estudio no son rechazados por sus iguales por poseer características y situaciones de vida diferentes, sino que se les brinda apoyo y cariño con vistas a atenuar diferentes sentimientos de soledad e inferioridad. Sin embargo la casi totalidad de los adolescentes estudiados se muestra de forma pasiva en la integración al grupo, sobresaliendo la timidez y dificultades para iniciar relaciones sociales con los
58 coetáneos. Estos resultaron ser aquellos en los que las situaciones de vida y familiares se han tornado más críticas y traumáticas. Dos de los casos se caracterizan por integrarse de forma activa al grupo de coetáneos. Estos se destacan por ser más extrovertidos, con mayores habilidades comunicativas y con problemáticas diferentes y menos traumáticas que las de los adolescentes que se manifiestan pasivos en la integración, “E es muy callada...perece que está desmotivada, no tiene tantos amigos”, “R siempre viene con un problema distinto de la escuela, sino se faja con los varones, le dicen nombretes...”, “Y es muy tímida hay que sacarle las palabras de la boca y así es con todo”, “G y L no son así, aunque L es un poco tímido, se lleva bien con todos... G es muy cariñosa, coopera con todos, tiene relaciones adecuadas con los de su edad y con personas mayores que ella”.
En cuanto a la relación con los profesores, los tutores reconocen que los encargados de la educación en el centro de estudios manifiestan sentimientos positivos hacia los menores y realizan un trato diferenciado en cuanto a las cuestiones de aprendizaje. Resulta significativo destacar que el dominio de las situaciones de vida de los menores y el hecho de que necesiten un trato diferenciado es manejado con suma importancia y discreción, con el objetivo de que los infantes no se sientan diferentes o inferiores producto a sus situaciones de vida pasadas. De esta manera las tutoras afirman, “...y una de las razones por las que les resulta inevitable dejar de tratarlos con cariño es porque conocen su vida...los ayudan mucho en la escuela, a veces yo he tenido que
decirles que los dejen pasar un poco de trabajo….”.
La presencia de problemas de conducta en la esfera escolar constituye otro aspecto que caracteriza a los adolescentes objeto de estudio. Aunque en la actualidad solo se manifiesta un caso en el ámbito escolar. Las tutoras afirman con respecto a esto: “en la escuela utiliza vocabulario inadecuado, le contesta a los profesores, se irrita fácilmente,
le cuesta acatar normas”. Resultó común en el estudio que aquellos adolescentes con
alteraciones conductuales manifestaran las mismas, con mayor intensidad, en el contexto escolar, afectándose de esta forma sus relaciones con los iguales, con los profesores y por ende su comportamiento en el centro de estudios.
59 Ámbito familiar
Las evidencias encontradas con respecto a las siete familias biológicas del grupo estudiado demuestran que la mayoría está caracterizada como familias problémicas y disfuncionales, tanto dentro como fuera del hogar. De forma general son descritas como madres y padres con dificultades en la comunicación social, e incorrecto manejo de la educación y cuidado del menor. Además se encontró que tanto padres como madres son portadores de una desajustada moralidad y conducta social. Según documentos revisados y en específico entrevistas que se recogen en los mismos se obtuvo que, “siempre salía por la noche para el Cabaret y dejaba a los menores solos dentro de la casa sin comida, ni dinero… mantenía continuas relaciones con diferentes hombres”, “...la madre se reunía con personas de pésima moralidad, dedicándose a la ingestión de bebidas alcohólicas con frecuencia”.
En estas familias sobresale como rasgo característico el maltrato y abandono físico y psicológico de los padres hacia sus hijos. Mientras que en casos específicos se pone de manifiesto además, la explotación y abuso sexual de los menores con fines de lucro. En el contexto comunitario, estas familias en su mayoría no presentaban un adecuado ajuste e integración social debido al carácter problemático de las mismas. Además no era común encontrar una participación activa y adecuada de estas dentro de las organizaciones políticas y de masas de la comunidad. Las relaciones escuela-familia se caracterizaban por ser disfuncionales y sobretodo, abandonadas. Esto se ilustra en las citas siguientes: “sus relaciones con los vecinos son pésimas, cuando alguien va a ayudarla esta se niega a ser atendida...largos periodos permanecía el niño sin ir a la escuela”, “estas familias no se integran a las actividades de la comunidad son muy problemáticas”.
Tanto las madres como los padres de la investigación no están graduados de estudios superiores, sino que se caracterizan por un nivel escolar bajo, con disímiles deficiencias y problemas de conductas sociales y familiares. Además no contaban con un trabajo estable y legal con el estado, sino que sobrevivían mediante el tráfico, hurto,
60 prostitución o algún trabajo ocasional, “en estas familias apenas existen personas que hayan estudiado...tienen muchos problemas económicos, no se llevan con las personas de la comunidad y entre la misma familia existían problemas de robo, violencia...”, “el tío está preso con el padre por robo, la abuela no es confiable para que cuide a la menor porque se dedica a la prostitución en donde vive”.
Las viviendas donde habitan estas familias se encuentran en precarias condiciones producto a las pésimas situaciones económicas que las tipificaban. Según el criterio de los tutores los menores vivían en casas con dificultades constructivas, predominando construcciones de tablas y fibrocemento, así como filtraciones de tejado y deterioro o no existencia de servicios sanitarios. La alimentación que tenían era inadecuada, mínima y efímera. Por estas razones el Departamento de Asistencia Social contribuyó con sus servicios en una de estas familias. La convivencia en la mayoría de estas se desarrollaba de forma agresiva y agitada, predominando el maltrato físico y verbal hacia los menores. Además los hábitos de higiene y cuidado personal no eran adecuados, pues los tutores legales afirman dificultades en este sentido al llegar al hogar. En algunos casos era común el hacinamiento en las casas, lo cual provocaba situaciones conflictivas entre los miembros que compartían la vivienda. En correspondencia con lo descrito citan, “algunos de estos niños no tenían ni camas para dormir, no había suficiente espacio en la casa, cuando llovía se mojaba...”, “el Departamento de Asistencia Social le gestionó el servicio de comedor a través de cantina...rechaza el contacto con la familia...agredió a la tía con tijeras”, “...permanecía junto a su hermano sin alimentos, ni dinero para comprarlos...”, “...el padre enfurecido entabló una discusión con la madre y le propuso una cuchillada por la espalda...”, “...al llegar aquí casi nunca quería bañarse y la ropa sucia la guardaba en las gavetas”.
Con relación a la situación actual de la familia biológica se pudo apreciar la existencia de padres desconocidos que no han reconocido a sus hijos legalmente en tres de los siete casos (ver tabla 3 en anexo #10 y gráfico 3 en anexo #10.2). Actualmente en estado de reclusión se hallan dos padres. De los restantes, uno es emigrado del país y el otro presenta una enfermedad psiquiátrica. Las madres de los adolescentes se
61 encuentran en situaciones similares a las de los padres, encontrándose dos casos con alteraciones de salud mental, tres madres fallecidas y dos casos en prisión y privadas de la patria potestad(ver tabla 4 en anexo #10.1 y gráfico 4 en anexo #10.3).
Con relación a esto se encontró en los expedientes de los adolescentes las siguientes frases, “la madre tuvo una relación con un hombre, salió embarazada pero el padre nunca lo reconoció”, “hace 5 años que el padre emigró del país y desde entonces no viene”, “ la madre está ingresada en el área 9, actualmente”, “la madre es una paciente psiquiátrica que no pudo cuidarla debido a su estado y se la dio a la abuela para que la