• No se han encontrado resultados

8. CARACTERÍSTICAS DEL VAL LE DEL CAUCA 1970-

8.1 DÉCADA DE LOS SETENTA

8.1.2 Caracterización del centro del Valle del Cauca

Es importante concentrarse en el centro del Valle del Cauca, teniendo en cuenta que esta región constituye el objeto de investigación en el presente trabajo. La zona central del Valle, al recibir un influjo tardío del ferrocarril y los programas de desarrollo diseñados a partir de la creación del Departamento, mantuvo una producción diversa que, con el tiempo, también fue afectada por el incremento del número de los ingenios y la expansión del cultivo de la caña de azúcar. En la zona centro del Valle del Cauca, se ubican los siguientes Ingenios Azucareros , fundados la mayoría en la década de 1940-1950:

- Carmelita: Zona rural Riofrío, Valle (1940-1950) - Riopaila: La Paila, Valle (1920-1930)

- Sancarlos: Zona rural Tuluá, Valle. (1940-1950)

Es necesario tener en cuenta que en las primeras estribaciones de la Cordillera Central, entre los municipios de Palmira y El Cerrito corresponde a la zona del Valle del Cauca donde se establecieron los primeros trapiches de importancia que permitieron el nacimiento y desarrollo de la industria azucarera. Debido a esto, dicha industria se concentró en sus inicios en esta región, donde se concentran la mayoría de ingenios azucareros. Posteriormente, se inició en los años 1940-1950 la industria azucarera en el centro del Valle del Cauca.

Sin embargo, al ocupar un área donde empieza a estrecharse el valle geográfico fue, inicialmente, menos apetecida para la producción azucarera y si pudo

62

mantener una producción ganadera, hortense y de cereales. A la larga, se privilegiaron las oleaginosas retardando la expansión de los cultivos de caña de azúcar y dando lugar al surgimiento de la industria de aceites y alimentos para animales.

En este proceso se destacan dos polos alrededor de dos ciudades principales: una, Buga, caracterizada por una industria de aceites y alimentos para animales; y la otra, Tuluá, con una actividad comercial aglutinad ora de la producción y de la población de las áreas plana y de montaña que la comprenden.

La diversidad de cultivos que son materia prima para la obtención industrial de aceites, permite una producción variada que facilita la rotación de cultivos semestrales, dentro de los que se destacan la soya (en un principio), maíz, sorgo y girasol que, simultáneamente, sirven para la elaboración de alimentos concentrados para animales, derivando así hacia la cadena avícola, piscícola y porcícola. Tanto el cultivo de las oleaginosas como el desarrollo de las cadenas mencionadas demandan la fabricación de maquinaria y elementos propios de estas líneas de producción, generando un desarrollo de talleres especializados, básicamente en Buga y algo en Tuluá. En esta última ciudad la actividad agropecuaria es similar a la de Buga. Pero por su emplazamiento en relación con la vía férrea que conduce a Cartago y el ramal Nacederos-Armenia y su condición de estación obligada en el transporte de carga, desde el Quindío y Antioquia por carretera, Tuluá se convirtió en un puerto seco no planificado.

Aparte de estos polos, es necesario señalar el desarrollo de dos municipios que, a partir de su producción local y el establecimiento de industrias transformativas, logran una cierta notoriedad en la relación campo-ciudad en esta zona. Ellos son Bugalagrande y Ginebra. En esta última, hacia mediados del siglo XX, tuvo lugar una intensa producción arrocera con su correspondiente instalación de varios molinos y la consolidación de un poblado que se caracteriza por albergar la mayor parte de la fuerza de trabajo del campo que se desplaza diariamente hacia los sembrados.

Bugalagrande es aparentemente un caso atípico puesto que, en la primera apreciación, pareciera que es la instalación de una empresa trasnacional la que induce los comienzos del desarrollo urbano y crecimiento del poblado. En realidad, su ubicación histórica en los Llanos de Buga, abastecedores de carne de las minas del Chocó, le dieron al área correspondiente a este municipio, y al de Andalucía, una vocación ganadera y de alguna producción de plantas oleaginosas. Un caso relevante es el proceso de selección de ganado y tecnificación de la leche en la hacienda Lucerna. Estas condiciones hicieron atractivo el sitio para ubicar instalaciones fabriles de productos lácteos llamada en un comienzo Cicolac, hoy Nestlé, y de productos alimenticios con la denominación comercial de Inpa.

La conquista rápida de un mercado regional y nacional extendió la obtención de materias primas a los municipios vecinos del Valle y al impulso de la producción

63

ganadera en la zona montañosa vecina, mediante la construcción de vías de penetración y la garantía de transporte de la leche. Complementariamente, en Bugalagrande y en Tuluá, surgieron algunos talleres de mecánica automotriz y de repuestos de maquinaria industrial.

La presencia de la fábrica fortaleció a Bugalagrande incrementado su población, dependiente en términos laborales de Cicolac. El municipio, que contaba en 1938 con 11.215 habitantes, crec ió en los siguientes 32 años hasta prácticamente duplicar su número, pues hacia 1970 contaba con 22.684 pobladores. Uno de los impactos significativos de la llegada de la multinacional Nestlé a Bugalagrande con sus plantas de Cicolac e Inpa fue la transformación de los oficios, donde campesinos acostumbrados a labores netamente agrícolas, pasaron a desempeñar labores técnicas que, con el tiempo, les darían habilidades asimilables a una fuerza laboral altamente calificada. La necesaria rotación de fuerza de trabajo propició una limitada migración hacia la población, la cual fue absorbida, en parte, por la planta urbana tradicional que ha tenido una expansión, también limitada, y un ordenamiento urbano donde los vecinos antiguos ocupan el tradicional trazado urbano y las nuevas generaciones se establecen en la periferia, en nuevos barrios.

Teniendo en cuenta lo anterior, la fábrica de Nestlé se convirtió en un factor generador de transformaciones importantes para Bugalagrande, en primer lugar, al atraer población rural hacia la urbana por la generación de empleo y en segundo lugar, la transformación de los oficios, pasando de labores agrícolas a oficios técnicos propios de la industria. Esta empresa impone en el municipio la modalidad de trabajo 24 horas, característico de la gran industria de los años setenta.