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6. Discusión

6.2. Desarrollo de un nuevo modelo pre-clínico de lesión muscular

6.2.1. Caracterización del nuevo modelo experimental de lesión

Mediante el estudio de la evolución de la lesión muscular generada por nuestro recientemente establecido modelo de lesión en ratas, pudimos determinar el tamaño de la lesión en el músculo gastrocnemio medial y los cambios histológicos y moleculares producidos en el proceso de necrosis-regeneración del músculo, por histología e inmunofluorescencia.

Este nuevo modelo de lesión muscular quirúrgica en rata, no sólo desencadenó la ruptura de fibras musculares, sino también del tejido conjuntivo, junto con los nervios y vasos sanguíneos presentes en la zona de escisión. Las fibras musculares dañadas sufrieron una retracción, dejando un espacio de unos 0,84 mm de ancho. El tamaño de la lesión muscular generada se cuantificó mediante tinciones con Hematoxilina y Eosina (H-E) en los días 1, 3, 5, 7, 14, 21, 26, 35 y 46 post lesión (I: Fig. 2), ocupando un área de un 30% aproximadamente a las 24h de la lesión y disminuyendo progresivamente hasta alcanzar un 2% del área total del gastrocnemio medial de rata a los 46 días.

Así mismo, el estudio de la evolución de la lesión muscular (I: Fig. 3), corroboró que los cambios histológicos en nuestro modelo de lesión, reproducen ampliamente los procesos de necrosis, inflamación y regeneración observados en otros modelos de lesión muscular inducida (Hurme et al. 1991; Yan et al. 2003; Harris & Johnson 1978; Mitchell et al. 1992), así como los observados en animales de lesión

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espontánea del músculo esquelético, como los ratones distróficos mdx (Marotta et al. 2007).

Durante la regeneración muscular, los miotubos multinucleados recién formados expresan marcadores de desarrollo, como dMHC, un conocido marcador de regeneración muscular (Marotta et al. 2007; Sartore et al. 1982; Y.-S. Chan et al. 2005). Analizamos la expresión de dMHC en el área lesionada de nuestro modelo de lesión, la cual comenzó a ser detectable 3 días después de la lesión, coincidiendo con la regeneración de pequeños miotubos y manteniéndose hasta los 14 días. Estos resultados se corresponden con el estudio de expresión de dMHC llevado a cabo en un modelo de lesión inducida por inyección de bupivacaína en el músculo extensor largo de los dedos de rata (Ciciliot & Schiaffino 2010). A partir de los 14 días, la expresión de dMHC fue desapareciendo progresivamente, hasta volverse prácticamente indetectable a los 21 días, coincidiendo con la fase de maduración de las fibras regeneradas.

Por otro lado, analizamos la posible formación de fibrosis intramuscular en nuestro modelo, mediante la presencia del marcador fibrótico, el colágeno tipo I. La expresión de colágeno I experimentó un gran aumento en el área lesionada entre los días 3-9 tras el daño muscular, pero a partir del día 14, la deposición de colágeno tipo I se redujo progresivamente. Sin embargo, un mes después de la creación de la lesión muscular, observamos una acumulación de colágeno tipo I en la zona de la lesión, similar a una cicatriz (I: Fig. 3). La regeneración de las lesiones del músculo esquelético en el ámbito deportivo, desencadenan de manera habitual la formación de tejido cicatricial (Vaittinen et al. 2002). Estas cicatrices intramusculares, pueden desencadenar efectos importantes, como debilidad muscular y aumentar la probabilidad de re-injury (Croisier et al. 2002).

Este modelo, por lo tanto, podría ser muy útil como herramienta de estudio de nuevos tratamientos que disminuyan la acumulación de tejido fibrótico o prevengan la formación de cicatrices. Mediante por ejemplo, agentes anti-fibróticos como Suramina, un antagonista de TGF-β1, que ha demostrado su capacidad para reducir la formación de cicatrices fibrosas en el músculo y mejorar la fuerza muscular en la lesión del músculo esquelético lesionado (Y.-S. Chan et al. 2005), o CAR-decorin, un

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potente inhibidor de la formación de cicatrices por la neutralización de las isoformas TGF-β1 y β2, responsables de la cicatrización (Järvinen & Ruoslahti 2010).

6.2.1.2. Estudio funcional mediante la evaluación de fuerza muscular

Los cambios histopatológicos hallados en las lesiones musculares, no siempre se correlacionan con la pérdida de fuerza (Stauber & Willems 2002; Warren et al. 1999). Especialmente, la relación entre la expresión de proteínas miogénicas y la recuperación de la funcionalidad muscular (Song et al. 2012). La razón de esta falta de correspondencia reside en que la pérdida de fuerza es causada por la ruptura del sarcómero (Gibala et al. 1995; Proske & Morgan 2001), las lesiones por sobre- estiramiento de las fibras musculares (Fridén & Lieber 1998; Ogilvie et al. 1988) y/o el fallo del sistema de acoplamiento excitación-contracción (Proske & Morgan 2001; Ingalls, Warren, Williams, et al. 1998); mientras que los cambios histopatológicosse observan siempre que existe una alteración de la homeostasis del calcio, (Duan et al. 1990) desencadenando muerte celular y necrosis (Wrogemann & Pena 1976). Dado que la función contráctil completa puede persistir a pesar de la presencia de marcadores de lesión, la pérdida de fuerza puede ser la medida más válida de la lesión (Brooks et al. 1995), y probablemente la más relevante.

Por tanto, analizamos la fuerza del músculo esquelético de rata tras la generación de nuestro modelo de lesión, con el fin de determinar la reducción de fuerza muscular. La medición de la máxima fuerza tetánica (Tetanus force, TetF) demostró una disminución de aproximadamente el 30% de la fuerza total del músculo gastrocnemio medial 2 semanas después de la lesión (I: Fig. 6). Nuestros resultados corroboran datos anteriormente publicados en un modelo de rata de lesión muscular inducida por una inyección de bupivacaína intramuscular (Mauch et al. 2013), donde se describió una disminución del 37% en la fuerza tetánica en el músculo gastrocnemio de rata 2 semanas después de la lesión.

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6.2.1.3. Caracterización de la lesión muscular mediante técnicas de imagen: RM La gravedad de una lesión puede determinarse tanto por medios directos como indirectos (es decir, clínicamente, a través de estudios de imágenes y mediante análisis de sangre) (Guerrero et al. 2008). Dado que el análisis histológico del tejido muscular lesionado no es factible como prueba de diagnóstico de rutina, la descripción de la gravedad de la lesión se basa típicamente en los síntomas, información sobre el mecanismo de lesión y estudios de imagen. El pilar principal para la clasificación y diagnóstico de las lesiones musculares ha sido realizar la historia clínica completa y un examen físico, asistido por US y estudios de imagen por RM. Ésta última se utiliza para establecer la relación entre la evolución y el tipo de lesión, la localización de ésta y el compromiso con el tendón (Connell et al. 2004; Askling et al. 2008; Askling et al. 2006; Koulouris et al. 2007).

Estudios clínicos con RM y US revelaron que la lesión por distensión en el gastrocnemio, con frecuencia está involucrada en la MTJ (Bianchi et al. 1998; Weishaupt et al. 2001). Las lesiones intramusculares localizadas en la MTJ se definen por un patrón en forma de pluma, en el cual el edema y la hemorragia se infiltran alrededor de las fibras musculares que se mantienen intactas en el sitio de la lesión (Noonan & Garrett 1999). Este patrón se ha observado en estudios con RM y parece ser característico en las distensiones musculares (De Smet et al. 1990). Debido a que la gravedad de este tipo de lesión está directamente relacionada con el tiempo de cicatrización, la imagen por RM puede ser útil para determinar los períodos de recuperación y rehabilitación, especialmente en atletas de élite (Cross et al. 2004). Sin embargo, aunque los estudios de imagen tienen un buen valor de diagnóstico, su utilidad en la predicción del return-to-play utilizando el edema como marcador de lesión, es todavía limitado (Wangensteen et al. 2015).

Por tanto, debido a que la mayoría de las lesiones musculares humanas relacionadas con el deporte se evalúan mediante técnicas de imagen no invasivas como la RM, realizamos un estudio longitudinal de la lesión generada por nuestro nuevo modelo con el fin de evaluar su progresión y comparar nuestros hallazgos con las lesiones músculo-esqueléticas más comunes en los deportistas de élite.

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Se obtuvieron imágenes por adquisición múltiple de datos utilizando secuencias

espín-echo rápido, calibradas en T2 de baja resolución, en los planos axial, sagital y

coronal. En general, todas las lesiones de los tejidos blandos se representan mejor en imágenes calibradas en T2, ya que optimizan el contraste entre el edema, hemorragia y el músculo normal adyacente (Toumi et al. 2006). El estudio de imagen por RM in vivo de la evolución longitudinal de la lesión muscular se realizó a días 1, 7, 10, 12, 15, 18, 21 y 26 tras efectuar la lesión en el músculo gastrocnemio medial en ratas (I: Fig. 4). Los resultados del estudio por RM demostraron la presencia y a las 24 horas post-lesión un edema que rodea el tendón central con el típico patrón en forma de pluma. A partir de este momento, el edema fue disminuyendo progresivamente hasta ser prácticamente indetectable transcurridos 26 días.

Estudios similares se han llevado a cabo (Y. S. Lee et al. 2011; Pratt et al. 2012) y, por ejemplo, Lee YS y colaboradores realizaron un estudio temporal por RM e histología a lo largo de la evolución de una lesión muscular inducida quirúrgicamente en rata a 1, 4, 7 y 10 días y 2, 3, 4, 6 y 8 semanas post-lesión. Observaron además, que la aparición del hematoma depende de la etapa de evolución de la lesión y que ésta, está fuertemente influenciada por la degradación de la hemoglobina (Bush 2000). Cabe destacar que la comparación del análisis de RM de las lesiones originadas por nuestro modelo quirúrgico en ratas mostró una alta homología con las lesiones de tipo I-II observadas en jugadores profesionales de fútbol (I: Fig. 5). Tanto el edema como la forma de pluma, resultaron ser muy similares entre nuestro modelo de rata y los deportistas de élite 24 h después de la lesión, el cual se fue reabsorbiendo lenta y progresivamente a lo largo de las semanas siguientes.