El siguiente texto es un resumen basado en Testigos y Testimonios del 20 de Julio de 1810 de Manuel Pareja Ortiz y el capítulo 7 del libro las revoluciones Hispanoamericanas de John Lynch
Nueva Granada salvaguardaba sus latifundios. Estos surgen al distribuir las tierras que antes pertenecían a la población indígena, le llamaron tierras baldías y fueron distribuidas por la corona en el siglo XVIII entre la aristocracia. Ciertamente países como Venezuela Chile o Peru tenían intereses mucho más rurales en cambio en la Nueva Granada faltaba mano de obra para trabajar la tierra, porque la población era en mayor medida comerciantes y profesionales que formaban la aristocracia. La población indígena había disminuido en gran medida por dos razones: las grandes tazas de mortalidad y el proceso de mestizaje que se dio a gran escala. De la población mestiza salió la llamada clase media que se aprovechaba de los asentamientos indígenas perjudicando a estos últimos.
La Nueva Granada era una extensa tierra separada por montañas y mares debido a que no había un sistema de comunicaciones que ayudara a conectar las zonas. Los centros urbanos más importantes los constituían Bogotá Honda Tunja y Socorro, territorio donde se concentraba el 60 por ciento de la población, las zonas agrícolas del Valle del Cauca y del Pacifico tenía el 13 por ciento de la población incluyendo indios y esclavos, los puertos de
Cartagena y Santa Marta y Mompox que en esa época se caracterizó por ser un almacén para importaciones y exportaciones.
La característica que definía la economía de la nueva granada era la autosuficiencia de sus regiones con comercio interno y algunos recursos que compartían entre las regiones. Siempre la exportación superó la importación y dentro de los productos exportados; el porcentaje de la extracción de oro superaba el de los productos agrícolas aunque con los años los niveles de oro exportado disminuyeron por la excesiva explotación de las minas.
España pagaba las importaciones con metales preciosos y el excedente lo obtenía por medio de tributos e impuestos, explotando y extrayendo la mayor cantidad de metales preciosos en detrimento de la calidad de vida de los neogranadinos que comenzaban a cansarse de la situación con los impuestos. Otro factor negativo del gobierno de la corona fue su determinación de truncar a como diera lugar los avances que se daban dentro de la Nueva Granada en materia de industria o de cualquier índole para perpetuar la dependencia que esta tenía con la corona. Quito se volvió un centro textil que producía telas bastas y mercancía de calidad y la corona con sus políticas de libre mercado debilitó este sector de la economía. Y así lo hizo una y otra vez con las iniciativas que surgieron de los neogranadinos y de algunos españoles que no estaban de acuerdo con las corona.
Además el continuo incremento de los tributos e impuestos que la población debía dar a la corona. Estos motivos empezaron a gestar el gran sentimiento de inconformidad que luego desencadenaría los hechos del glorioso 20 de julio de 1810 con el Grito de la independencia.
La primera muestra de inconformidad se dio en Marzo de 1781 en las tierras de Socorro y San Gil donde alrededor de seis mil rebeldes que hacían parte del movimiento Comunero se alzaron en contra de la corona, atacaron almacenes del gobierno, se rehusaron a pagar impuestos, desconocieron el poder español y escogieron sus propios líderes. Este movimiento popular lo integraban en su mayor parte la población mestiza y la clase media formada por agricultores, comerciantes y funcionarios municipales y una minoría de la población indígena impulsada por su líder Túpac Amaru tras la invasión de sus tierras. El líder del movimiento Comunero era Juan Francisco Berbeo. Este movimiento fue cogiendo fuerzas paulatinamente y ganando adeptos de todas las regiones llegando a puertas de Santafé.
De parte de la Corona, conmocionados por la situación, mandaron a conciliar al arzobispo de Santafé, Antonio Caballero y Góngora quien concilió con los comuneros. De esa conciliación surgieron las Capitulaciones de Zipaquirá en donde la corona española se comprometía a disminuir los impuestos y abolir los que no se habían consultado con el pueblo; pero este acuerdo nunca se cumplió, fue un engaño utilizado para dar tiempo a las fuerzas españolas para fortalecerse, capturar los líderes del movimiento y ejecutarlos.
El movimiento de los Comuneros y la traición sufrida por parte de la Corona fueron eventos importantes en el despliegue de sucesos que vendrían después.
Entre los años 1750 y 1790 los terratenientes empezaron a sufrir un malestar generalizado por las rebeliones de los esclavos que se volvieron tan frecuentes que se asemejaban a una guerra civil. Estos se rehusaban a volver a servir a un blanco. De estas sublevaciones nacen los famosos palenques que eran comunas de esclavos fugitivos que hacían parte de la
resistencia y que se volvieron enclaves de la independencia. Estos palenques se intercomunicaban entre si y tenían como principal objetivo matar toda la población blanca.
En medio de estos sucesos también sucedió la Conspiración de Rosillo en el año de 1809 la cual se constituyó en una de las derrotas de los patriotas. Rosillo fue un abogado que luego se hizo sacerdote, de carácter conveniente, en momentos determinados daba su apoyo a la corona y en otras apoyaba a los patriotas; en un momento de su vida quiso ser diputado de la Junta Suprema haciendo campaña en varios territorios, sin éxito. Finalmente decidió quedarse a favor de los patriotas y comenzó a hacer reuniones clandestinas en su casa con otros líderes patriotas. Estaban planeando el gran golpe para derrocar la corona. Sin embargo fueron descubiertos porque el presbítero Pedro Salgar informó a las autoridades virreinales de las intenciones de quienes se reunían, de hacer una junta igual a la que había en Quito y el sobrino de Salgar dio los detalles de quienes estarían a cargo.
Mientras tanto los patriotas seguirían organizando la sublevación, y solo les hacía falta el armamento, el cual habían decidido robar de las tropas que iban de parte de la corona a controlar la situación en Quito. Sabían que los enviaran divididos en 3 grupos y que el último llevaba el armamento, así que interceptarían el tercer grupo en El Portillo para robar el armamento; pero cuando llegaron al sitio, las tropas habían pasado hace ya tiempo y por las informaciones filtradas al virreinato fueron apresados allí algunos conspiradores desprevenidos por las autoridades de Santafé los cuales colaboraron con información de otros conspiradores.
Después de este intento Rosillo viajo a Socorro a instigar la población para que se revelara, tuvo que huir pero le dejó instrucciones a sus sobrinos José María Rosillo y
Vicente Cadena los cuales también fueron descubiertos, decapitados y sus cabezas fueron expuestas en Santafé, acto que fue repudiado por lo cual desistieron de esta idea, ya que fue considerado algo ofensivo para los patriotas. Después de ello hubo arrestos a varios de los líderes del movimiento como Nariño. Rosillo se escondió en las tierras de Socorro por un tiempo hasta que por fin fue arrestado y otros más como: Juan José Monsalve, sobrino y compañero del canónigo y Juan Nepomuceno Azuero, cura de Anapoima, Gómez el escribano de La Mesa y al cura interino doctor Gómez.
En 1809 el abogado revolucionario Camilo Torres redactó lo que se denominó ―El Memorial de Agravios‖. Este texto fue de gran importancia para agitar los aires de revolución y la razón por la cual se elaboró fue:
En términos de Pareja Ortiz (2013) ―el 22 de Enero de 1809 declaró que todos los reinos que conformaban la monarquía española debían estar representados en ese organismo por medio de sus correspondientes diputados‖ (P.76).
Esta era la oportunidad del pueblo neogranadino de tener representantes en la monarquía que defendieran sus intereses. Pero cuando estos se dieron cuenta que los españoles podrían mandar 2 por cada una de sus provincias, mientras ellos uno por provincia quedando 9 diputados americanos y 32 peninsulares, quisieron expresar su voz ante la injusta medida, por lo cual el cabildo Santafereño encomendó a Camilo Torres la tarea de redactar este memorial, donde los americanos o neogranadinos protestaban por la injusticia cometida con las provincias americanas frente a La Junta Suprema Central.
Este documento causo gran revuelo y las autoridades virreinales se las arreglaron para que este no llegara a España, retirando la circulación del memorial. Sin embargo este
llegó en manuscrito a manos de los partidarios de formar juntas de gobierno en la Nueva Granada.
Los sólidos argumentos jurídicos y de sentido común planteados por Camilo Torres en su escrito conformaron una opinión pública consciente de la injusticia cometida por la Junta Central peninsular que amplió la grieta entre el cabildo santafereño y las autoridades virreinales, por un lado, y con el gobierno de la monarquía por otro. (Ortiz, 2013, p.77)
De esta manera la población americana comenzó a ser cada vez más consciente de las injusticias cometidas reiterativamente por parte del gobierno de la corona, lo que ocasionó que algunos criollos que tenían una postura a favor de la Corona a cambiar de parecer y sentir la necesidad de luchar por lo que por derecho les correspondía. Además al saber que había una representación de los americanos dentro de la Junta Central aunque esta fuese mínima aportó al espíritu revolucionario en el que se gestaba la idea de hacer una Junta de Gobierno americana que desbancara al poder español.
En diciembre de 1809 se preparaban las elecciones para el ayuntamiento de la ciudad, que tomaron como medida poner un alcalde ordinario, un síndico procurador y un asesor de cabildo que fueran personas de confianza para el gobierno para tener más control sobre el cabildo que se mostraba agitado. Sin embargo los promotores del cambio americanos lograron subir como alcalde al patriota José Miguel Pey y de segundo voto a Juan Gómez, como síndico procurador a Ignacio de Herrera y como asesor Joaquín Camacho. Estos patriotas dentro del poder en medio de peninsulares fueron llamados ―los intrusos‖ los cuales ampliaron la brecha entre el virrey y el cabildo. El virrey Amar permitió que los patriotas se quedaran en el poder omitiendo la premisa de la confiabilidad con el gobierno español, para evitar confrontaciones con el cabildo. Contrario a ello, este
evento en particular llenó de confianza a los patriotas, quienes empezaron a reunirse asiduamente en las casas de los patriotas más destacados a planear el golpe decisivo para reemplazar al gobierno existente.
Después de los intrusos el cabildo contraataca el 26 de abril de 1810. Tras la renuncia del alférez real, el virrey vio la oportunidad de ocupar ese puesto con alguien de su confianza. Decide nombrar al comerciante español Bernardo Gutiérrez el cual tenía mala reputación acusado de robo por los hijos de Manuel Días Hoyos, quien había encomendado la mayor parte de sus negocios a Gutiérrez hasta sufrir la estafa.
Este hecho ayudo a propagar la mala fama de Gutiérrez en el cabildo por lo cual la población se rehusaba a aceptarlo como autoridad por tal razón el virrey amenazo con una gran multa a los opositores. Sin embargo el sin sabor con el nuevo alférez Gutiérrez continuo creciendo dentro del cabildo después de su nombramiento. El hecho que marcó más ruptura era la tensa relación que este tenía con el nuevo síndico procurador del cabildo Ignacio Herrera debido a sus diferencias políticas, que este último no perdió oportunidad en demostrar de manera satírica en un documento enviado a la Junta Central donde criticaba al alférez y al virrey diciendo que estos eran criaturas corruptas de Godoy, resaltando la importancia de una junta patriótica que representara y defendiera los derechos soberanos de VII.
El jueves 26 de abril se discutía en el cabildo la petición del alférez de tener una copia de este documento con las partes que habían suprimido. Ya que los ánimos estaban agitados entre Gutiérrez y Herrera, se decidió que estos esperaran afuera mientras se deliberaba. Las provocaciones fuera del recinto entre los dos hombres terminaron en una
pelea a golpes. Realmente esto fue un distractor que buscó aumentar el conflicto. Cuando mandaron a pedir tropas, en el lugar estaban varios personajes que protagonizarían después la revolución; los cuales buscaban una excusa para atizar las masas y poder establecer una junta de gobierno, pero en esta ocasión no se logró.
La estrategia de instigar a la población de la capital no funcionó por lo que los conspiradores decidieron cambiar de estrategia: ir a las provincias y luego llegar a la capital. Para cumplir con este objetivo varios de los patriotas residentes en Santafé se trasladaron a sus ciudades de origen para empezar su trabajo político con las masas.
Por otro lado llegaba a Cartagena Antonio de Villavicencio para mantener el poder de la corona en el lugar. Se encontró con una Cartagena desconfiada de su gobernador el cual tildaban de déspota afrancesado su nombre era Francisco Montes. Ante la situación el ayuntamiento decidió que el gobernador tomaría el mandato junto a dos miembros del cabildo llamados diputados adjuntos que fueron Antonio de Narváez de la Nueva Granada y el español Tomás Andrés Torres. De esta manera el gobernador ganaría respeto. En cambio de esto comenzaron a persuadir al gobernador para que instaurara todos los deseos del cabildo y del ayuntamiento. Montes no estuvo de acuerdo con esto y quería actuar con independencia del ayuntamiento por lo cual el cabildo mandó a García de Toledo para que lo persuadiera pero no fue posible. Entonces el 14 de Junio un motín popular lo metió a prisión con su secretario y mandaron al gobernador para La Habana.
Lo sucedido en Cartagena hizo un efecto domino que se propagó por el territorio neogranadino. El martes 3 de julio de 1810 el cabildo de la ciudad de Cali propuso una junta de Gobierno en Santafé, al día siguiente se destituyó al gobernador de Pamplona. La noche del lunes 9 de Julio los habitantes de la provincia de Socorro dirigidos por las
autoridades del cabildo se levantaron en contra al corregidor español José Valdés Posada ya que habían rumores de sus intenciones de atentar contra la vida de dos ciudadanos distinguidos: el alcalde ordinario Lorenzo Plata y el administrador de aguardientes Miguel Tadeo Gómez. Los miembros del cabildo no creyeron en los testimonios de Valdés; evento que desembocó en enfrentamientos que produjeron la destitución de Valdés para que el cabildo asumiera el gobierno de la provincia de Socorro. Este fue el impulso final que necesitaron los habitantes de Socorro para mandarle a decir al virrey Amar por medio de José Acevedo y Gómez a su primo del cabildo de Santafé Miguel Tadeo Gómez que dos mil hombres iban marchando a Santafé para obtener así fuese por la fuerza la transformación del gobierno general.