Psychoanalyzing schizophrenia? Reflections on the gap between clinical practices and evidence-based recommendations
DESCRIPCIÓN DE LA MUESTRA
7. Caracterizacion del encuentro terapéutico
Esta categoría da cuenta de los aspectos que caracterizan el proceso terapéutico, entendido como un encuentro entre dos subjetividades, que generan una relación particular. Incluye tres subcategorías: “caracterización del paciente”, “caracterización del terapeuta” y “caracterización de la relación terapéutica”.
7.1 Caracterización del paciente
Esta categoría alude a los aspectos que caracterizan la participación de los pacientes y que son reconocidos por pacientes o terapeutas como relevantes en el encuentro terapéutico. Pueden dividirse en “aspectos connotados positivamente” y “aspectos connotados negativamente”.
Dentro de los aspectos connotados positivamente, los entrevistados destacan determinadas características de los pacientes: observadores, perspicaces, inteligentes, tienen ideas interesantes, son autónomos y autovalentes, tienen conciencia de sus dificultades y son responsables con su tratamiento farmacológico. Asimismo, los entrevistados destacan elementos de la actitud del paciente hacia el encuentro terapéutico y las actividades involucradas en él, valorando el compromiso con el proceso psicoterapéutico: p. ej., los terapeutas hacen referencia a la noción de “ser buen paciente”, a propósito de la adherencia al tratamiento. Mencionan también la confianza en el terapeuta para abordar diversas temáticas, así como la apertura y receptividad a sus intervenciones. Por último, también surgen elementos de la experiencia y/o sentimientos del paciente hacia el encuentro e intercambio con el terapeuta, dentro de los que se cuentan el sentirse cómodo en esta relación, sentir cariño y agradecimiento por el apoyo y guía del terapeuta.
Dentro de los aspectos connotados negativamente, los entrevistados destacan la dificultad del paciente para abrirse, reflejada en la sensación de que éste no logra decir todo lo que tiene que decir, al igual que su fragilidad y dependencia del sostén de los vínculos familiares. 7.2 Caracterización del terapeuta
Esta categoría hace referencia a cómo el paciente caracteriza a su terapeuta y cómo evalúa o interpreta esas características, relevantes para el encuentro entre ambos participantes.
en su relación con el paciente, tales como la calidez, la cercanía, la empatía y el sentido del humor. Los terapeutas destacan la necesidad de que el terapeuta se muestre como un ser humano con dudas frente a la vida, como una forma de cuestionar las certezas apodícticas características de este tipo de pacientes.
Asimismo, los entrevistados reportan comportamientos del terapeuta que contribuyen positivamente al encuentro terapéutico, tales como respetar el ritmo del paciente, no enjuiciar sus experiencias y acciones, no ponerse una en posición de autoridad, ser poco directivo y mantener la flexibilidad del encuadre terapéutico. A su vez, se describen comportamientos del terapeuta que, a juicio de los entrevistados, dan cuenta de un involucramiento emocional con el paciente. Entre éstos se encuentran ciertas acciones que, de acuerdo con los pacientes, denotan una “preocupación real” por parte del terapeuta (dar sobrecupos, rebajar honorarios, establecer contacto telefónico o por mensajes entre sesiones). La preocupación expresada por el terapeuta es entendida por los pacientes como indicador de una genuina consideración y aprecio.
Finalmente, los pacientes entrevistados aluden a comportamientos del terapeuta que contribuyen negativamente al encuentro terapéutico, como la falta de validación de su experiencia, que los “obliga” a disociar ciertos aspectos para mantener la relación.
7.3 Caracterización de la relación terapéutica
Esta categoría agrupa todos aquellos elementos que permiten comprender cómo los participantes entienden o valoran la relación terapéutica y cuáles son los aspectos que, desde su perspectiva, fueron relevantes para este proceso. Además, se rescata la percepción de los participantes sobre la evolución de la relación terapéutica, dando cuenta del carácter dinámico de este fenómeno.
Apreciación global de la relación. Esta categoría agrupa las principales características esgrimidas para dar cuenta de cómo se experimentó la relación terapéutica, referidas por pacientes y terapeutas.
En términos generales, la mayoría de los participantes señala tener un buen vínculo, el que es calificado por los pacientes como una relación basada en el interés genuino del terapeuta por su bienestar. La valoración de la relación como una relación de confianza aparece como un elemento de suma importancia, lo que implica la posibilidad de hablar temas importantes para el paciente sin temor a sentirse cuestionado. Asimismo, se valora la relación como un vínculo de gran intimidad, sinceridad y respeto mutuo, describiéndola como una relación parecida a la amistad, en la que se establecen sentimientos de simpatía y aprecio mutuo, se
Actitud del terapeuta hacia el paciente. Esta categoría da cuenta de cuáles son los sentimientos/pensamientos/sensaciones que posee el terapeuta sobre su paciente y lo que hace con ello. Aquí aparecen elementos como el establecimiento de una conversación “auténtica” con el paciente, en la cual el terapeuta se interesa de manera genuina por los temas que éste trae, al mismo tiempo que se permite compartir sus propias experiencias e intereses personales: es decir, muestra ciertos elementos genuinos de su historia en el intercambio con el paciente. Este elemento genuino del intercambio con el paciente es el que permite involucrar a éste en la relación y conectarlo con el terapeuta, de modo de comenzar a construir la confianza relacional. Al mismo tiempo, los terapeutas señalan que el interés genuino por el paciente debe respetar los límites de la relación terapéutica y del encuadre. Por otra parte, el terapeuta muestra una actitud respetuosa de los límites que el propio paciente pone frente a los eventos que le suscitan angustia, al mismo tiempo que cuida mantener un ritmo de trabajo acorde a las necesidades y los tiempos del paciente, siguiendo el camino que éste le va señalando. Es así como el terapeuta intenta buscar un equilibrio entre sostener y alentar al paciente al cambio, respetando su fragilidad y el sufrimiento que ha experimentado, mostrando cautela en confrontarlo, apoyando sus actitudes de autocuidado, rescatando sus recursos, mostrando confianza en ellos y alentándolo a desarrollarlos (por ejemplo, continuando estudios universitarios).
Evolución de la relación terapéutica. Esta categoría busca rescatar la noción de la relación terapéutica como un proceso dinámico, que va cambiando a lo largo del tiempo, poniendo de manifiesto cómo las interacciones van moldeando la relación y cómo, a través del tiempo, van surgiendo distintas formas de relacionarse. De esta manera, los participantes dan cuenta de que su percepción de la relación terapéutica cambia a lo largo del proceso. Asimismo, que la participación del paciente en la terapia varía, desde un tiempo inicial de mayor pasividad hacia un mayor involucramiento y una participación más activa en el proceso terapéutico. También que la confianza se construye a medida que la terapia avanza, fortalecida por la “preocupación real” percibida por el paciente. De igual modo, que la asimetría en la relación terapéutica va disminuyendo a lo largo del proceso, y que el paciente va tornándose más autónomo de la figura del terapeuta. Finalmente, dan cuenta de que, una vez terminada la terapia, el vínculo con el terapeuta permanece.