Psychoanalyzing schizophrenia? Reflections on the gap between clinical practices and evidence-based recommendations
DESCRIPCIÓN DE LA MUESTRA
12. Representaciones sobre la psicoterapia
Esta categoría alude a todas aquellas referencias de los entrevistados con relación a representaciones o visiones sobre la psicoterapia, las que no necesariamente refieren a sus experiencias particulares con la terapia actual, sino a una comprensión conceptual en torno a la psicoterapia en tanto práctica. Se identificaron seis subcategorías de representaciones: “Representaciones sobre la psicoterapia”, “Representaciones sobre el cambio/cura”, “Representaciones sobre el malestar/problema psicológico”, “Representaciones sobre los terapeutas”, “Representaciones sobre los pacientes” y “Representaciones sobre el entorno familiar del paciente”.
12. 1 Representaciones sobre la psicoterapia
Esta subcategoría alude a las representaciones sobre las particularidades del trabajo psicoterapéutico, al espacio en donde éste ocurre, a su temporalidad y a sus objetivos. Respecto a las particularidades del trabajo terapéutico, los entrevistados hacen referencia a la indicación de psicoterapia, que emerge como un tema relevante dado que, en el caso de los pacientes con diagnóstico de esquizofrenia, la psicoterapia suele ser una intervención indicada por el médico psiquiatra tratante y no una ayuda demandada espontáneamente, como ocurre en otros problemas de salud mental. En tal sentido, los pacientes conceptualizan que la psicoterapia es una intervención que se indica luego de constatar que la farmacoterapia tiene un efecto terapéutico insuficiente, requiriendo adicionar un nuevo componente al tratamiento. Surgen también representaciones que provienen principalmente de los terapeutas, quienes enfatizan que la práctica de la psicoterapia está determinada por las características del paciente, que requiere situarse en sus códigos y que es éste quien “muestra
sobre aspectos específicos a considerar en la intervención con pacientes con diagnóstico de esquizofrenia: en la medida que abrir temáticas en terapia implica desarticular ciertos funcionamientos psicológicos, hay que ser particularmente cauto sobre el momento para “quitarle ese piso” al paciente; intervenciones como la confrontación serían riesgosas, dada la vulnerabilidad de éste; intervenciones más directivas podrían ser más funcionales en pacientes con psicosis que en otros casos; o bien que se trata de un trabajo de actitud más que de técnica terapéutica, en el que hay que actuar con flexibilidad y creatividad. Finalmente, los terapeutas señalan que la psicoterapia tiene que ser un proceso profundo e intensivo o, de lo contrario, será “pan para hoy y hambre para mañana”.
Por otra parte, respecto de las representaciones sobre la psicoterapia que refieren al espacio en el que ésta ocurre, los terapeutas hacen mención de que se trata de un espacio de apoyo, de ayuda y confianza; necesario para el paciente, en la medida que ahí puede hablar lo que no se habla con el resto, donde no será cuestionado y podrá tomar sus propias decisiones. De igual modo, lo caracterizan como un espacio más alegre y más humano que los espacios de tratamiento psiquiátrico. Por su parte, respecto de la temporalidad, los terapeutas mencionan que se trata de procesos terapéuticos a largo plazo, que avanzan “paso a paso” y deben ser entendidos como ciclos o fases, las que no necesariamente acontecen según el orden esperado por el paciente.
Finalmente, respecto de los objetivos de la psicoterapia, surge la idea de la terapia como un trabajo donde no hay garantías a priori, que intenta ayudar a construir un proyecto de vida, respetuoso de los propios modos y propósitos del paciente: vale decir, no se persigue enseñar al paciente qué hacer, qué buscar o cómo hacerlo; ni movilizarlo en función de ideales o exigencias sociales; sino ayudarlo a pasar de la pasividad a la actividad, ganando libertad y sosteniendo sus intereses sin tener que “atrincherarse” en su malestar.
12.2 Representaciones sobre el cambio/cura
En los terapeutas entrevistados, las representaciones del cambio/cura -o bien, de los cambios que resulta posible alcanzar en el proceso psicoterapéutico- aluden a que el cambio deriva del trabajo constante de combatir las tendencias en las que recae repetitivamente el paciente y tendría relación con construir un “lugar en el mundo” en el que el malestar subjetivo haya disminuido y sea tolerable o, incluso, se transforme en una experiencia provechosa para el paciente. Algunos entrevistados representan el cambio terapéutico como el logro de una distinción o separación entre “la persona” y “la enfermedad”. Enfatizan el carácter procesual del cambio, sugiriendo que se trata de “un camino, no una meta”, donde pequeños avances pueden constituir grandes logros.
una relación de pareja y adaptarse a ciertos roles sociales esperados (p. ej., estudiar o trabajar).
12.3 Representaciones sobre el malestar/problema psicológico
Esta subcategoría hace referencia a las conceptualizaciones sobre el malestar psicológico e incluye tres elementos: la representación del diagnóstico, las atribuciones de causalidad de los problemas psicológicos y la representación sobre la evolución/curso de los problemas psicológicos.
La representación del diagnóstico es un aspecto que adquiere relevancia en el caso de las terapias informadas, dado que la trayectoria de llegada a la psicoterapia es precedida por la entrega de un diagnóstico psiquiátrico (primer episodio psicótico o primer episodio de esquizofrenia), hito que pone en marcha una serie de operaciones que los pacientes efectúan respecto del diagnóstico recibido. Todos los entrevistados dan cuenta del impacto emocional asociado al diagnóstico de esquizofrenia, enfatizando distintos aspectos del fenómeno: puede implicar desesperanza, asociada a la representación de la esquizofrenia como una condición crónica, pero también lleva a los pacientes entrevistados a un afrontamiento activo, caracterizado por la demanda de mayores antecedentes a los psiquiatras tratantes, la búsqueda de información en otros medios (por ejemplo, internet), el cuestionamiento del diagnóstico recibido en función de la experiencia personal o, incluso, su negación (acción que puede involucrar también a la familia del paciente).
El trabajo personal de elaboración/asimilación del diagnóstico tiene múltiples alcances respecto de la identidad: p. ej., algunos pacientes refieren sentirse identificados con él, en la medida que les ayuda a comprender ciertas dificultades personales. Ahora bien, tal identificación puede tomar la forma de un “auto-etiquetamiento”, donde la propia identidad parece quedar definida por el trastorno, posición subjetiva que genera malestar y moviliza intentos por restablecer una identidad más allá del diagnóstico. Los terapeutas manifiestan particular sensibilidad a este fenómeno, señalando que el rótulo de esquizofrenia puede invisibilizar la singularidad del paciente. En este sentido, enfatizan que los pacientes viven experiencias problemáticas o dificultades que son independientes del diagnóstico y que, por tal razón, no es el único aspecto por trabajar en la terapia. Ante todo, se trataría de un elemento a deconstruir.
Un “telón de fondo” de este trabajo de elaboración está dado por el estigma social asociado al diagnóstico de esquizofrenia: los entrevistados evocan diversas representaciones asociadas a la idea de anormalidad, locura, mendicidad, se trataría de pacientes graves e intratables, experimentando un conflicto entre la asimilación del diagnóstico, el restablecimiento de la
formas de vida creativas y expresivas, con capacidades literarias o artísticas.
Respecto de la atribución de causalidad de los problemas psicológicos, los pacientes entrevistados atribuyen como causantes o desencadenantes ciertos estresores mayores del ciclo vital, p. ej. experiencias traumáticas (acoso escolar), el paso por la educación superior, o bien los desafíos inherentes a la entrada al mundo laboral. También, algunos pacientes atribuyen sus dificultades a características personales como la inmadurez, o al uso de mecanismos evitativos respecto de los estresores del ciclo vital antes mencionados.
Finalmente, con relación a la evolución o curso del problema psicológico, las representaciones evocadas por los entrevistados aluden a que la esquizofrenia es un trastorno crónico, cuyas primeras manifestaciones son inespecíficas, que cursa con episodios de crisis o recaídas y que requiere tratamiento farmacológico y psicoterapéutico “de por vida”, el que tendrá un mejor pronóstico si se inicia tempranamente. Los pacientes mencionan que asumir el curso del trastorno implica lidiar con el duelo, el distanciamiento del mundo y el temor a que sobrevengan nuevas crisis. Ahora bien, algunos pacientes puntualizan que las crisis dependen de las circunstancias vitales y no de los azarosos destinos de “la enfermedad”. 12.4 Representaciones sobre los terapeutas
Dentro de las representaciones referidas por los pacientes, surgen ideas de los psicólogos como profesionales íntegros, que “estudian el alma”, motivadores, dispuestos a ayudar, que pueden iniciar una conversación y que brindan una relación similar a la amistad (algunos pacientes los caracterizan, derechamente, como amigos). También hacen referencia a que diagnostican -acción padecida con temor- y a que pueden “darte la espalda”, refiriéndose a la rotación de terapeutas en ciertas instituciones.
Desde la perspectiva de los terapeutas, las representaciones aluden a la capacidad de escucha y comprensión, a que se trata de una figura importante en la vida del paciente, constituyendo una suerte de “interlocutor válido” que no estigmatiza, el que es simbolizado por una entrevistada en la figura de un “intérprete”. Otros entrevistados refieren que el terapeuta debe presentarse con sus fortalezas y debilidades, ser sincero en la relación, evitar posicionarse como un “amigo”, un “compadre” o la única figura que comprende la experiencia del paciente.
12.5 Representaciones sobre los pacientes
Estas representaciones son referidas por los terapeutas y dicen relación con la idea de que los pacientes cuentan con ciertos recursos (habilidades sociales, responsabilidad, conciencia de
dificultades de los pacientes: frágiles, dependientes, pasivos, necesitan ayuda para concretar sus proyectos vitales, son estereotipados, literales, están identificados con la enfermedad, no saben mucho de sí mismos y les hace falta conectarse más con sus propias necesidades. 12.6 Representaciones sobre el entorno familiar del paciente
Se trata de representaciones señaladas por los terapeutas, quienes caracterizan al entorno familiar del paciente como demandante, con padres angustiados por el desarrollo de sus proyectos vitales, no logrando contener al paciente quien, más bien, se transforma en una suerte de depositario de las preocupaciones de los padres y de la familia. Algunos terapeutas hacen referencia a familias que cuestionan el diagnóstico y piensan que se trata de una “actuación” del paciente, a diferencia de otras, que identifican dificultades y valoran el que “enganche” con la terapia.