• No se han encontrado resultados

Capítulo II: La metaficción un encuentro interno alejado del presente

2.4 Sin remedio, una composición metaficcional y autoconsciente en intertextos

2.4.8 La carta

La metaficción y autoconciencia en Sin remedio, no solamente se enmarca dentro de la poesía, la narrativa, también lo hace desde la escritura y la teoría, las cuales son

impulsadoras de acciones que mueven el desarrollo y desenlace de la historia. En el caso de la teoría, hay una constante referencia a la situación social del país, lo que lleva a

interpretarse de diferentes maneras, dependiendo de la clase de discurso al que sea afín. Aunque el discurso (Mao Tse Tung) ya está establecido, tiene un autor, una época y un lugar, esto no impide que este sea interiorizado y rehecho, para utilizarlo y reutilizarlo a conveniencia en otra época, lugar y situación diferente. La reutilización de los discursos no es al azar, todo lo contrario, esta ha sido debatida y reflexionada en diferentes escenarios

para luego ser re-creada, re-expuesta y de nuevo re-flexionada, como se observa en los discursos que se tienen en torno a las diversas posiciones políticas, sociales y culturales de los personajes.

El caso de la narrativa no se aleja mucho de la poesía, este rasgo se encuentra

principalmente en el suceso de la carta que le es estregada a Ignacio, donde su amigo Federico le expone la situación respecto al secuestro de su tío Foción. En ella se plantea un punto de vista personal, político y social de quien la escribe:

Escobar: usted tenía razón, no hay nada qué hacer, qué frente amplio cultural ni qué mierda. El problema jodido es justamente la cultura – la cultura -.

[…] Lo que se necesita aquí es la guerra. Después habrá tiempo de sobra para la cultura y la puericultura y la escultura. Pero antes hay que haber matado a mucha gente. Usted tenía razón: no se pueden hacer sonetos revolucionarios. O se hacen sonetos o se hace la revolución. Yo, y otros estamos haciendo la revolución. […] Pasemos a temas prácticos. Supongo que cuando usted lea esta carta ya la organización habrá – habremos – secuestrado a su tío el viejo Foción Urdaneta. Se decidió esta acción por razones políticas, económicas y de propaganda.

[…] Aquí se entiende más fácil. Esta gente es muy verraca. Hay dos lados, Escobar, y se escoge lado. Yo escogí.

[…] Vamos a lo práctico. La organización ha decidido negociar el rescate de su tío a través de usted. Su nombre lo propuso el compañero Douglas personalmente. Un compañero entrará en contacto con ud. Próximamente. Espere en su casa. (435-436) Otra perspectiva se da por parte de Escobar, que luego de leer la carta reflexiona respecto a la situación exponiendo su punto de vista:

Mierda, Federico no tenía derecho a meterlo de sopetón en la Organización, a usarlo, a escoger lado por él. No son dos lados, sino muchos. O tal vez dos, pero son otros dos. […] Escoger lado, mierda no se escoge la muerte: a ella se llega

fin con su poema, y mientras tanto afuera, en la realidad, seguían pasando cosas más reales: mataban a Edén por casualidad, Federico escogía lado por motivos

sicoanalíticos, secuestraban a Foción por razones políticas, económicas y de propaganda. Y escogían lado por él. […] Federico tenía toda la razón, era un huevón: lo usaban (436).

La postura de Ignacio va en contra de las acciones que la Organización ha tomado con su tío, como también rechaza el fin que tiene la carta, la cual ve como una imposición

ideológica y moral; como un compromiso con algo con lo que no está de acuerdo y mucho menos de lo que quiere hacer parte, su libertad de actuar y pensar ha sido invadida por agentes externos que le redujeron e invadieron su espacio personal.

Un tercer punto de vista en cuanto a la percepción prismática de la carta, se da por parte de terceros, aquellas personas externas que tienen acceso al escrito, pero están fuera del contexto de los personajes involucrados directamente. Este es el caso de las fuerzas

militares, principalmente el coronel Buendía, a quienes por una confusión Escobar entregó la carta, y es debido a esta que es buscado como cómplice y partícipe del secuestro de su tío Foción. Esta carta se convierte en el principal motivo que da paso al final de la historia la muerte de Ignacio Escobar a manos del coronel Buendía.

Los escritos o “intertextos” que contiene la novela, representan la autoconciencia de los personajes, la cual contiene diferentes perspectivas de una realidad volátil y ambigua donde cada sujeto la interpreta individualmente de acuerdo con sus creencias ideológicas, con su posición social. La poesía, y en general la escritura (en este caso la narrativa) son realidades prismáticas, de las que se desprenden diferentes perspectivas, todas estudiadas, analizadas, re-analizadas, hechas, re-hechas, interpretadas y re-interpretadas, que llevan a la creación de una lógica personal que es concebible únicamente por el que la re-crea.

La metaficción y la autoconciencia de los personajes se evidencian a partir no solamente de sus escritos, sino de las diferentes reflexiones que hacen en cuanto a sus vidas y al mundo que los rodea. La poesía, la narrativa y la teoría, son un medio por el cual se representan o exponen los sentimientos, pensamientos y acciones de la mayoría de los sujetos inmersos en la novela.

Estos tres componentes van más allá de ser sólo un medio o un vehículo de la novela, todo lo contrario, son promotores del desarrollo de la historia, ellos se encuentran desde el inicio cuando Escobar despierta pensando en que “a los treinta y un años Rimbaud estaba muerto” hasta el final, cuando Escobar es muerto por el coronel Buendía debido a la carta que le escribió su amigo Federico. Tanto la poesía como la narrativa y la teoría son la columna vertebral en la novela, estando presentes siempre las lleva a convertirse en personajes incidentales o indicios que le dan movilidad e impulsan el relato, los cuales son los

encargados de entrar y salir del hilo narrativo, como también de darle paso a las acciones de los personajes, esto debido a su presencia inestable y pasajera.

Cada acción y su consecuencia dentro de la novela se encuentra tocada por alguno de los tres componentes literarios, lo que lleva a que cada personaje interprete y exprese aquella realidad de diferentes maneras, teniendo como base para la interpretación aspectos sociales, políticos y culturales; sentimientos y experiencias que funcionan individualmente dentro de cada quien, y son totalmente válidas dentro de cada realidad.