CAPÍTULO III: MARCO METODOLÓGICO
1. Caso uno: Estela Valiente Encuentros de acompañamiento espiritual
1.1. Encuentro #1
AE. Te invito a que retomemos lo que hemos venido conversando en los encuentros anteriores. No sé si tienes algún tema en especial que quisieras que hablemos. ¿Cómo has estado en este tiempo que no nos hemos visto? A modo de resumen, viendo lo que han sido las conversas anteriores, te has sentido molesta en la comunidad con la superiora. Después ha sido un momento más tranquilo, en general. Con mucho ánimo, con muchos deseos de entrega y eso desde los Ejercicios Espirituales, desde el estar con la familia, venir renovada. Cuéntame cómo está la relación con las hermanas que están en el mismo trabajo, en la misma casa. No sé si es un tema que valdría la pena tocar o si quieres que lo dejemos. Nada más te lo enuncio, es un tema que ha salido casi en todas las conversas y que está presente.
A. En la conversa pasada te había comentado que estuve con mi familia, también me habías sugerido tocar el tema de mi familia, lo cual no es que en este tiempo no me esté inquietando o trabajándolo nada. Quizás es un tema que ya lo tengo muy trillado. Oye, bueno, ya está. Pero de última creo que siempre es bueno volver a todos las cosas que hacen mi historia, porque siempre están presente en mi vida de alguna manera. Lo de las hermanas quizás son cosas que yo creo que no van a cambiar. En realidad ahora estoy así como tranquila.
AE. Partamos del hecho de que tú estás tranquila. A. Sí, llamémosle así, jajaja.
AE. ¿Por qué dices llamémosle así?
A. Porque por lo que he dicho siempre voy a tener muchas inquietudes con lo comunitario, pero que de todas maneras en este momento no me generan como demasiadas complicaciones ni demasiadas inquietudes en cuanto a cosas que quisiera vivirlas distinto. Creo que así como estoy viviendo voy en camino. El año pasado sí que estaba complicada, no. Y este año es otra mi situación. ¿Por qué serán las cosas? Bueno, porque a veces también las comunidades vamos variando, vamos cambiando. Simplemente por eso y porque uno va conociendo más el terreno y
qué sé yo. Va enfocando las otras cosas, va pudiendo hacer cosas, incidir y las cosas también van cambiando o la gente también va respondiendo de otra manera y se van dando las relaciones de otro modo. No creo que yo haya crecido. No es que haya superado un conflicto, una crisis, lamentablemente, no. Yo creo que uno siempre tiene que ir creciendo y más desde aquí, desde estas instancias de la dirección espiritual. Yo creo que siempre el desafío es poder ir conversando las cosas y de ahí poder ir creciendo. No me queda tan claro si crecí a partir de esas situaciones o si simplemente cambiaron las condiciones y entonces dejó de haber conflicto.
AE. Tú decías que el año pasado te había costado bastante la comunidad. Sentías que eran hermanas que de algún modo estaban medio apagadas, que son mayores de edad en la congregación y que no se les notaba ímpetu apostólico. Eso te cuestionaba y te hacía decir: no, yo tengo que dar el máximo. Por un lado estaba eso, pero por otro también estaba aquello del trabajo que era nuevo para ti, verdad. Y ahora por lo que cuentas como que se ha ido mejorando o has salido de esa situación. Como tú bien lo dices: no sabes si es que has crecido o que se prestaron las circunstancias para que se diera. Sin duda alguna, hubo cambio de superiora.
A. De superiora no, de otra hermana.
AE. De otra hermana. Hubo cambio de otra hermana. Pero, ¿Qué crees que es lo que ha hecho el giro?
A. Simplemente casualidades de la vida. Y eso es lo lamentable no, que uno dice me puede volver a ocurrir. Simplemente era que el año pasado estaba como en una pastoral nueva, nueva en el momento, pero era que yo ya tenía experiencia. Pero mis hermanas quizás, más experimentadas que yo interpretaban que, o especialmente esta hermana con la que tenía más dificultades por su carácter y mi carácter, ella entendía que yo era nueva y que yo no sabía las cosas y que las cosas tenían que ser, para ser mala y concreta. Esta hermana mía, que igual la quiero mucho y nos queremos mucho, interpretaba que yo estaba nueva y que realmente más bien tenía que hacer lo que siempre se ha venido haciendo. Y yo sentía que en realidad estaba ahí para ir mejorando las cosas, tratando de hacer un aporte, o sea, a mí me han puesto ahí para hacer un aporte, y si yo me quedo simplemente a hacer lo mismo que me están diciendo y que además la cosa no iba, porque las hermanas están cansadas o porque las hermanas están enfermas o porque psicológicamente las cosas no están andando bien, entonces también estaba ese peso, es decir, yo tenía muchas ganas de trabajar, muchas ganas de hacer cosas, muchas ganas de acercarme a las chicas y mis hermanas no estaban con el mismo ánimo. Entonces, ahí se daba como toda una contraposición. También
por el hecho de que a veces las hermanas e, a veces cuando uno está con alguna dificultad a veces no es tan fácil, o alguna enfermedad no es tan fácil aceptarla y asumirla frente a las otras personas, frente a las hermanas y frente a las propias personas del apostolado. Hasta el día de hoy igual sigue pasando eso. Lo que pasa es que la hermana que era de una personalidad así como más enconada así con la mía, se fue, o sea, la cambiaron de casa y a su vez quedó otra hermana con la cual nos llevamos bien. Tiene otras dificultades o podemos tener otras cosas diferentes pero que no dificulta en realidad nuestro trabajo en equipo. Y entonces, estoy trabajando mucho más tranquila, mucho más feliz, sin tanta presión, sin tantos roces, sin tanta complicación para sugerir ideas, para proponer y para llevar adelante, porque en definitiva no hay problema. Lo que yo pueda hacer, lo ofrezco. Si hay otras hermanas que no pueden o no tienen más tiempo o no tienen más fuerzas, está bien; y creo que ahí lo voy comprendiendo más también. O sea, en esto de decir no exigir a las otras, está bien. O si un día mi hermana no puede, hoy no puede, hoy no se siente bien, ya, total no pasa nada, vivámoslo con sentido de normalidad. Es así lo que hay, está bien. Y creo que así lo vamos viviendo y eso con las hermanas que quedaron en la comunidad. Y vamos discutiendo las cosas. A veces discutimos y entonces aclaramos las cosas, ya sabemos y ya está. Esa es la verdad que tenemos y ponemos sobre la mesa.
AE. Cambiaron a la hermana con la cual tenías ciertas dificultades a otra comunidad y no es que las hermanas hayan cambiado.
A. No, pero me siento como con mucho más aire, con mucho más respiro, para poder trabajar sin que me complique tanto. Y bueno, las hermanas que quedamos seguimos siendo las mismas, creo yo. Con las mismas dificultades, con las mismas formas de ser, con las mismas posibilidades de trabajo. Pero eso, yo este año me siento mucho más libre. Eso me cansa mucho menos, la verdad. A la vez, yo creo que el superar esas tensiones también nuestras chicas lo notan en seguida. Las chicas son tan vivas y siempre perciben lo que hay en las hermanas. El que yo también me sienta más firme, con más seguridad, porque si nadie me otorga a mí ninguna autoridad, no tengo ninguna autoridad sobre las chicas. El hecho de que yo desde el principio me pare de otra manera frente a las chicas, hace que ellas también puedan respetar de otra manera. Y el hecho de que yo pueda dedicar tiempo a estar con ellas, me da otra autoridad moral, afectiva, en la medida que ellas me van conociendo y yo estoy con ellas. Entonces las cosas se hacen de entrada, se van dando de otra manera. De todas maneras, cada año hay una generación nueva de chicas, no hay una renovación
en cierto porcentaje de la población. Y en la medida que eso uno lo puede ir trabajando para bien, es de esperar que vaya mejorando la apertura, el ambiente de la casa.
AE. Entonces, se puede decir que ahora te sientes bien, te sientes que vas echando para adelante, que hay comprensión en la comunidad.
A. Sí, siempre. Sí, igual yo siempre estoy inquieta, y siempre con cosas a mejorar. Así que sí. AE. ¿Qué es lo que hacía que se produjera el roce con la hermana, eran diferencias o eran modos de ser de personalidad muy parecida, muy confrontativa? ¿Qué se puede aprender de eso para una futura relación?
A. Sí, mmmmm. Yo soy más de que haya más transparencia en la comunidad. Si hay una hermana que está enferma, que diga estoy enferma. Si hay una hermana que se va en la mañana porque tiene un curso, que diga: tengo un curso, me voy. Y no que esas cosas las termine tapando otra hermana que la quiere mucho, como para que cubramos las cosas y si las cubrimos en comunidad ni que hablar, la estamos cubriendo para las chicas. Y eso a mí no me va, falta de transparencia. Bueno, eso quizás sea un valor para mí muy grande y lo pido de las demás personas y más en una comunidad. Y más porque creo que eso ayuda al trabajo, ayuda a la confianza en comunidad, ayuda a que digamos las cosas y que uno pueda prever las cosas. Porque si no después uno hace planes en comunidad y claro, pero después hacemos planes para cuatro hermanas, pero después hay una que falla y por qué no lo dijimos cuando planeamos. Si yo cuento con cuatro bueyes para arar, después cuando me falta uno, no es lo mismo. Es una cosa tan simple, tan práctica, bueno. Después, este hecho, yo no soy una niña, soy la más joven, jajaja, con gusto lo digo, soy la más joven de la Provincia, pero tengo muchos años. No salí de un huevo ayer, he dado vuelta por las casas, soy buena para darme cuenta de muchas cosas. Desde que hice los primeros votos siempre estoy rogando con las chicas, no me he quedado para atrás. Ya he hecho mucha experiencia, no quita que pueda cometer errores, que tenga mi visión, lo que quieran. Pero llevo muchos años de lleno trabajando con las chicas. Entonces, mi hermana, lo siento mucho, pero mi hermana porque lleve cuatro años en una casa y haya pasado momentos difíciles, sí en esa casa, no me va a venir a decir que yo no sé nada y que hay que hacer las cosas como se venían haciendo, porque las cosas como se venían haciendo fueron de urgencia, de emergencia. De hecho, esta hermana no solía trabajar con las chicas y le tocó pasar malos momentos, momentos difíciles en que no había otras hermanas, y ella tuvo que hacerse cargo de todo y lo hizo fidelísimamente. Pero ahora hay más hermanas, son tan poco y además eso. Mi hermana quizás es un poco así como, no vamos a decir vengativa,
jajaja, pero cuando uno discute, si yo digo que esto está bueno así, mi hermana dice que así no. Me va a querer hacer que las cosas se hagan para que no… realmente son una pena, eso está mal. Si yo quiero mostrar que mi verdad es la verdad, no puedo preparar las cosas para que realmente te caiga encima que estás equivocada. Eso es ser malo.
AE. ¿Qué te produce esto?
A. Enojo, jajaja. Todo lo que me producía el año pasado.
AE. Eso tú lo ves en la hermana. Y si dejamos la hermana es paz y te vienes a ti. ¿Qué es lo que sientes que tendrías que trabajar o mejorar para que esto salga mejor en un futuro, o sea más llevadero?
A. Creo que igual las cosas hay que conversarlas y creo que somos una comunidad, que somos para la misión. También se da mucho, que era lo que pasaba, este tema también de decir yo estaba muy queriendo sacar adelante la misión, lo cual de todas maneras, creo que las hermanas lo quieren. A veces se les bajan los ánimos, pero se ponen contentas, y de hecho es algo que estamos constantemente, mis hermanas a veces no tienen ánimo, pero por supuesto que a todos nos alegra cuando las cosas salen bien. Entonces, el hecho de que las cosas vayan hacia adelante o que sean mejor, más contentas, más solidarias, más fraternas, también alegra. Procuro ser más comprensiva, pero no dejo de ser bastante tajante. Procuro siempre poner las ideas, en eso no cederé, jajaja. No sé, ciertamente por ahí me examino y yo no veo que tenga que dejar, ni bajar los brazos, ni dejar de decir las cosas en referencia a la misión, ni de tratar de ser más comprensiva en cuanto a la comunidad y las cosas de las hermanas. Que de todas maneras, igual siempre van saliendo cosas. Hay como conflictos que van apareciendo y hacen, explotan, se conversan y quizás esas cosas van sanando mejor. Esa es una dinámica que se está dando en mi comunidad y creo que es bueno. Es buena, yo creo que en ese sentido estamos todas creciendo, las cuatro, somos cinco, pero una está postrada, las cuatro que somos creo que en eso crecemos o por lo menos caminamos. En la medida que alguna está molesta con alguna cosa o con una diferencia con una hermana, esas cosas van apareciendo, las otras las vamos viendo. Llega el conflicto y en algún momento eso se abre, y se dicen las cosas mal o bien, pero podemos seguir caminando y no quedamos enojadas. Yo veo que este año eso se está dando y creo que es bueno. Entonces, me parece saludable, me parece también que nos ayuda a las cuatro, porque las cuatro hacemos ese proceso. Entonces, veo que sí, que estamos así y que va bien.
AE. Resaltas entonces el tema de la comunicación, el de decirse las cosas, el de no quedarse cada una con esos enojos, con esas rabias, sino transparentarlas.
A. Sí, que se van diciendo, se han ido conversando. Siempre tenemos, por ejemplo, al principio del año siempre tenemos muchas reuniones comunitarias para planear las cosas. Bueno, el año pasado habían sido muy crueles para mí, muy terribles. Y este año no. Yo a veces me examino y veo que se me ocurren demasiadas ideas y voy, voy, voy. Una ventaja que tengo este año es que por ahí las hermanas de mi comunidad tienen la paciencia de dejarme, dejarme, dejarme y acompañar. Me aguantan. Entonces, si bien ellas no pueden y si bien dicen es idea tuya o si vienen algunas otras cosas, a veces me paran el carro y me dicen: no, eso es tuyo. La otra vez me quedé helada, me quedé. Estábamos hablando de participar, de que se nos sugiere siempre trabajar con los laicos, también trabajar en red con otras instituciones, con otros organismos. Yo veía que estábamos muy poco conectadas con la Parroquia. Que era bueno que pudiéramos ser parte de la Parroquia porque de todas maneras dependemos de una Parroquia. Me acordaron el rollo y me dijeron: ya, eso serás tú, pero yo me siento muy bien trabajando aquí, me decía mi hermana. Nosotras nos sentimos muy bien trabajando aquí dentro de la casa, sentimos que damos testimonio de Iglesia con nuestra tarea aquí, no cuando salgo a la esquina. No es necesario que vaya a la Parroquia para sentirme más parte de la Iglesia y para dar más testimonio de Iglesia. Y me dijeron: si tú quieres ir, bien, sin descuidar las cosas de aquí de la casa. Nosotras aquí así estamos muy bien. Entonces, por ejemplo esto de trabajar en la Vicaría, es algo que se me ocurrió a mí, entonces las hermanas de alguna manera dicen: bueno, es tu rollo. Yo dije le voy a dedicar media jornada a la semana. Ya, eso, pero no puedes descuidar nada de la comunidad. Es tu rollo, si te gusta, hazlo. No significa que la comunidad, no es que me sienta muy enviada por la comunidad. En esas otras cosas veo que a veces es distinto el sentir, que a veces me puede parecer a mí obvio y a mis hermanas no. Pero, también he sabido escuchar que me lo dicen.
AE. El hecho de que no te sientas apoyada por tus hermanas para estas iniciativas que lanzas, que son más a nivel personal, pero que quisieras que fueran a nivel de comunidad, como esto de la participación en la Vicaría en lo que estás haciendo ahora y el tema que acabas de decir: de que sea una comunidad que se abra más a la Parroquia, o que tenga vínculo, que tengan presencia, colaboración. ¿Cómo te sienta eso, el que las hermanas de alguna manera no te apoyen?
A. Me duele. Pero me doy cuenta que mí, es que yo soy como muy, y soy así y creo que basta con que me acepte así como soy. Pero siempre se me están ocurriendo cosas. Eee, las vuelco todas en
lo que es la casa, y aún si la casa no va, porque por ejemplo, el año pasado yo estaba encargada de la pastoral, igual que este año. Y en la casa no es que hubiera material humano como para hacer muchas actividades, porque las chicas no responden tanto y porque hay que ir despacio. Entonces, como que de última me parecía que me sobraba tiempo de algún modo, tiempo no me sobraba, pero bueno. Entonces, no me pareció malo el hecho de contactarme con la Vicaría. La idea es que la gente de la Vicaría me pudiera ayudar también con gente que pudiera dar charlas en casa. Pero, en realidad, también es que jajaja, yo no había ido a apoyar. Y no me pareció mala cosa. Así es que dije, bueno a ver. Lo fui comentando con las hermanas, me han dicho que sí. Pero, de todas maneras me dicen: este es tu rollo. Por supuesto que me han dado el permiso y ya. Pero, a veces siento que hay cosas en las que me embarco yo sola. Lo mismo en actividades y cosas que de repente preparo en casa. Hay cosas en las que me embarco yo sola.
AE. En estas actividades que preparas con las chicas.
A. Eee, sí. Qué sé yo. Por ejemplo, el año pasado había empezado con un grupo verde. Y las chicas dentro del grupo verde, era una cosa minúscula, y se fue a mitad de año y ya no había quien se quisiera reunir en el grupo verde. De todas maneras había chicas con interés. Empezamos, por ejemplo, las cajitas de leche que son de tetra pack, para poderlas reciclar hay que abrirlas, cortarlas, enjuagarlas, etc. Yo le dije a las hermanas: si les parece hagamos esto y las hermanas se engancharon conmigo. Pero, claro, después al final del año mi superiora era la primera que hacía cualquier cosa. Las cajas igual, jajaja. Era peor, porque normalmente uno termina una caja de leche