El inmediato de 1914 fue un año importante para la odontología española, no menos que para el propio interesado. La mencionada creación de la “Escuela de Odontología” supuso un nuevo avance que fue recibido con entusiasmo y satisfacción por el colectivo. A partir de ahora existirá un punto de referencia más perfilado, esto es, rotulado con una denominación más acorde y lucida que transmitía sensación de institución autónoma, la cual se sustanciaría en la propia autonomía con la que pasaba a gobernarse. Esta fecha ha de considerarse en la etapa de la reciente historia de la odontología española como la del inicio de una emancipación anhelada.
Siempre al compás de la ley, conviene recordar textualmente lo que disponía La Gaceta del 17 de agosto de 1914, que recogía la importante disposición:
S. M. el Rey (q. D. g.) se ha servido resolver lo siguiente:
1º. Se establece la Escuela de Odontología, adscrita á la Facultad de Madrid, con el profesorado y material precisos para dar la enseñanza de
Odontología, creada por reales órdenes de 21 de Marzo de 1901 y 26 de Diciembre de 1910.
2º. Las enseñanzas que se han de cursar en esta Escuela serán:
Primer año.- Odontología primer curso con su clínica. (Anatomía,
Fisiología, Patología y Terapéutica odontológicas: Dentistería operatoria, Higiene dental privada e Historia de la Odontología)
-Prótesis dental, primer curso, con su clínica (aparatos móviles en caucho y metal)
-Patología y Terapéutica aplicadas con prácticas de laboratorio. (Elementos de Patología general, Terapéutica, Anatomía patológica y Bacteriología odontológicas)
Segundo año.- Odontología segundo curso, con su clínica. (Anatomía,
Fisiología, y Terapéutica bucal. Complicaciones extraalveolares de la caries dentaria, Higiene dental Pública, Medicina legal aplicada)
Prótesis dental segundo curso con ortodoncia y su clínica (coronas y puentes)87
Para la enseñanza de estas asignaturas, se crearon cinco plazas de catedráticos. Dos de “Odontología” (primer y segundo curso), dos de “Prótesis dentaria” (Primer y segundo curso) y una de “Patología y Terapéutica.”
Así, según la Real Orden del 10 de diciembre de ese mismo año, fueron nombrados catedráticos Aguilar, para “Odontología primer curso”, y Landete para “Prótesis primer curso” 88. Estas primeras adjudicaciones “casi inmediatas” parecen conllevar un reconocimiento hacia las dos figuras de la odontología docente, con trayectoria demostrada en estos primeros momentos, pues las otras tres cátedras tardarían más de seis años en verse igualmente ocupadas de facto por catedráticos con su nombramiento correspondiente. ¿Maniobró aquí el hábil Aguilar para retrasar el nombramiento de Landete como titular de “Odontología 2º curso”, a fin de no dar pie a agravios comparativos entre materias semejantes, si no idénticas, y se conformó éste en un principio con la titularidad de “Prótesis 2º curso”?
Los dos catedráticos –contra la opinión poco documentada de que ambos estuvieron enfrentados desde un principio y jamás compartieron un proyecto, siquiera docente, común- crearon en 1914 un plan de estudios conjunto titulado Proyecto de programa de las asignaturas que se cursan en la Escuela de Odontología89, donde desarrollaban los contenidos de las cinco
88
La Odontología. 1914; (12): 706-708. 89
Este Proyecto de programa se reprodujo en los números de febrero y marzo de La Odontología en 1915. En su preámbulo, los dos catedráticos razonan el método seguido para la redacción de los programas. Cada asignatura constaría de no más de 50 lecciones, dedicándose la mitad del tiempo a lecciones teóricas y la otra mitad a lecciones prácticas. Estas Prácticas constarían de diez o quince
asignaturas de la carrera. En la asignatura “Prótesis primer curso”, Landete enseñaba la construcción de aparatos protésicos móviles de caucho y de metal, y en “Prótesis segundo curso” se enseñaba, por un lado, la construcción de puentes y coronas, con todos sus procesos de laboratorio, y por otro ortodoncia y el tratamiento de las maloclusiones.
En “Odontología primer curso” se estudiaba anatomía, fisiología embriología y todo lo concerniente a las enfermedades de los tejidos dentarios y su tratamiento conservador, dejando para “Odontología segundo curso” el estudio de las complicaciones extradentarias y su tratamiento farmacológico u operatorio.
En “Patología y Terapeútica” se enseñaban los conocimientos de patología general y de terapeútica que necesita conocer el odontólogo y la aplicación de estas materias a la ciencia dental, incluyendo unas lecciones sobre electrología odontológica.
Aparte de los contenidos teóricos, el alumno debía realizar unas prácticas. Consistían en la realización de diez o quince trabajos manuales en los que se desarrollaban la destreza manual y se ensayaban fuera de la boca los procedimientos que luego se practicaban con los pacientes en la clínica. Así,
ejercicios a realizar por el alumno. En el número de febrero se detalla el temario de las asignaturas
por ejemplo, el programa de prácticas de los alumnos de “Odontología primer curso” era el que sigue 90:
1º. Ejercicio de Anatomía escrito, dibujo y esculpido de dientes. 2º. Preparación de dos cavidades en dientes de yeso.
3º. Obturación de cavidades de cuarto grado, haciendo el relleno radicular.
4º. Obturación de seis cavidades con amalgama, cemento y gutapercha. 5º. Obturación de cuatro cavidades con estaño ú oro.
6º. Dos incrustaciones de oro colado. 7º. Dos incrustaciones de porcelana. 8º. Monografía sobre un caso clínico.
A más el alumno realizará durante el curso en pacientes de la clínica, como mínimum:
-Seis limpiezas de boca
-Quince obturaciones plásticas
-Ocho orificaciones
-Diez curaciones de raíces
-Cincuenta extracciones
-Dos incrustaciones
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Por su parte, los profesores debían realizar las llamadas “demostraciones clínicas”, en las que asistían u operaban a un paciente y los alumnos observaban.
Nada menos que un sexenio transcurrió desde aquella importante fecha. No será hasta 1920, mediante la Real Orden del 13 de agosto, que se convoquen las cátedras de “Prótesis dental y Ortodoncia” y la de “Patología y
terapéutica aplicadas”, que fueron asignadas a Juan Mañes91 y Pedro
Mayoral92respectivamente, quienes pasaban a formar parte de un selecto grupo de tan sólo cuatro miembros: “los cuatro catedráticos de la odontología española.” Sólo faltaba la adjudicación de la cátedra de “Odontología segundo curso.”
En 1922, Landete colaboró, junto al catedrático, y paisano suyo, Pedro Mayoral en la redacción del programa de la asignatura “Patología y Terapéutica general odontológica.” En su primera lección incluían el capítulo: Odontología, concepto de esta especialidad 93en él, los dos catedráticos mostraban claramente su postura respecto a la enseñanza de la odontología: los dentistas tendrían que ser médicos especializados en estomatología.
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Juan Mañes, licenciado y doctorado en Medicina por la universidad de Salamanca, obtuvo su título de odontólogo en 1916. Fue pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios en los EEUU donde estudió prótesis y ortodoncia durante tres años. Además de ser el primer catedrático de ortodoncia en España, llegó a ser Director de la Escuela entre 1931-1934.
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Pedro Mayoral se licenció en Medicina en Valencia en 1902 y, al igual que su paisano Landete, se trasladó a Madrid para obtener el doctorado, lográndolo en 1903. Obtuvo numerosos puestos públicos por oposición antes de llegar a ser catedrático. Junto a Bernardino, realizó numerosísimos trabajos que
Las relaciones de Landete con el por aquel entonces Director de la Escuela, Florestán Aguilar, eran cada vez más frías. Tanto a nivel académico, como personal, sus diferencias llegaron a separarles por completo.
En 1924, Florestán Aguilar, acogiéndose a la Real Orden del 11 de julio de 1918 y a la del 1 de febrero de 1919, consiguió de Real Orden del 22 de diciembre de 1924, que se amortizara la cátedra de “Odontología 2º curso” y se acumulara a la “suya” de “Odontología 1º curso” quedando anulada la convocatoria 94. Esto supuso un duro golpe para Bernardino Landete, quien aspiraba a ocupar de derecho esta cátedra que ya venía ejerciéndola, de hecho, desde 1907. Este y otros episodios, que ampliaremos más a fondo posteriormente, provocaron que, lloviendo sobre mojado, el colectivo odontológico se dividiera en dos bandos bien definidos y a la larga irreconciliables: los “aguilaristas” y los “landetistas”.
IV. 6. 5. La fractura: Florestán Aguilar versus Bernardino Landete.